Capítulo único
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Nota: día 12 del incestember, y… Pues aún faltan 18 días, pero este me nació hacerlo así, con ellos, siendo ellos… Aunque en una visión que no es la real, sin embargo, sí de todo lo que mi mente esquizofrénica saca.
Tom y Bill estaban agotados luego de la mudanza a Los Ángeles, por más que hubieran pagado un servicio para que llevara sus cosas, y ellos también habían comprado otras allí, el personalizar su ambiente les requería estar con constante estrés, aunque también se lo daban a sus asistentes, sin embargo, en este momento, estaban solos con todas las cajas vacías y todo puesto en los cajones o en los roperos.
—Finalmente podemos decir que estamos oficialmente en nuestro nuevo hogar —farfulló Tom, sonriendo aunque sintiéndose cansado, Bill asintió.
—Sí, lejos de las jodidas afganas —acotó Bill frotándose las sienes frente al estrés que había ocasionado aquellas mujeres que se pusieron como las jodidas víctimas cuando Tom explotó luego de soportar tanto acoso que fueron capaces de mandarles fotos a su madre…
Fotos de ambos en situaciones comprometedoras, que evidentemente Charlotte sabía que ambos tenían una relación, pero una cosa era saberlo, y otra verlos en aquella situación en una carta que metieron por la fuerza, dándoles amenazas de denunciarlos si no les dejaban verlos coger o unirse a ellos.
Encima atreviéndose a denunciar a Tom luego de todo el acoso enfermizo que tuvieron.
Ambos negaron todo lo que dijeron con respecto a las fotos que poseían aquellas mujeres, diciendo que eran manipulaciones, que el twincest era algo que habían inventado las fans y por ello como esas habían miles más de fotos, dibujos y hasta historias.
Ellas habían conseguido aquellas fotos metiéndose a su propio domicilio dentro de Alemania, pero también habían sido mediante allanación de morada, así que al menos salieron libres del cargo de incesto, porque las mujeres se dieron cuenta que tenían la de perder al admitir aquel cargo.
Así que tanto Bill como Tom estaban más tranquilos de que al menos su secreto, seguía siendo secreto, con las fotos reales de ellos cogiendo siendo disimulada por el resto de fanarts que habían regados en internet… Aunque precisamente la de esa clase no fuera tan habitual, porque era Tom siendo follado contra la ventana, cuando en la mayoría de artes de fans, la situación era al revés.
No era la primera vez que vivían solos… Aunque sí de algún modo ya eran por fin libres, porque en esta oportunidad, podían salir, luciendo como una pareja al no ser tan conocidos en Estados Unidos, y claro, no significaba que se besarían o cogerían al aire libre, pero sí era más sencillo el poder estar tranquilos en su casa, sin visitas inesperadas que les cuestionase o algo, porque incluso con su madre lejos, se sentía más fácil, no porque la odiaran, aunque su relación con ella era complicada, Charlotte solía soltar comentarios venenosos por el estilo de vida que tenían, instándole a qué sí insistían tanto con aquella “enfermedad”, que al menos disimularan un poco mejor, porque no quería seguir recibiendo fotografías de ellos cogiendo.
—No pensé que te rebajarías tanto para ser el pasivo de tu hermano, creí que al menos en eso demostrarías más determinación, pero no, siempre siguiendo las órdenes de Bill —reclamó Charlotte antes de que ellos se fueran.
—¿Y entonces de quién debía seguirlas? ¿De ti? Si tú estabas encamándote con cualquiera en vez de ser madre, bajo tu excusa de mierda de que en cualquier momento te puedes morir viviendo al máximo, y que uno debía apoyarse sobre el otro, ya pues, te obedecimos en eso, Charlotte. Tú con tu vida bohemia, tus pinturas sin venderse y nosotros viendo la forma de sobrevivir a tu crianza y lo inútil que fue Webber —soltó Bill con veneno, para que la mujer le diera una sonora cachetada, pero él se rió con la mejilla rojiza—. Mejores azotes le doy a Tom en su culo —escupió las palabras para jalar a Tom.
Tom no quería reclamarle nada a su madre, no podía hacerlo, no cuando sabía que su situación no era la más normal, y que ya era bastante cómo habían sido desde niños, él tenía más vergüenza que Bill sobre ello, pero también entendía que su hermano no estaba en el mejor momento para poder decirle algo.
Bill estaba mejor con su madre de lejos, y Tom también, aunque no lo diría en voz alta, y él mismo sabía que visitaría a su madre, porque no podía alejarse del todo, llamándola más seguido que Bill, y bueno, no es que él fuera débil, no, sólo que para Tom había sido más fácil el adaptarse a todo lo que Bill quería desde siempre, entendiendo que su vida iba mejor si Tom se ajustaba a todo lo que a Bill le gustara, componiendo con él, aprendiendo a tocar la guitarra para tener la banda que Bill quería, usando el look masculino siempre porque eso le repetía Bill, que Tom debía mantenerse siempre con masculino para él, que era su gusto, que sólo Bill podía ser el que usará faldas, ropas de mujer o maquillaje, y a Tom no le molestaba, haciendo que Bill marcara el ritmo en todo, y… Ni siquiera Bill era el culpable de que Tom fuera el pasivo, porque de hecho eran versátiles, sólo que Tom prefería más ser el pasivo, era su preferencia y ya, Bill le daba gusto, y por eso que las fotos fueron tomadas con ellos así.
Si bien Tom era un pasivo que incluso se preparaba solo, o lo montaba, dónde tomaba la iniciativa, le gustaba que Bill estuviera dentro suyo, que lo llenara, o dominara muchas veces de forma total, el mismo manejo que tenía en las entrevistas o el público, esa forma que… Tenía de llevar las riendas o ver su rostro descompuesto cuando lo sacaba de su propio control… Apretándolo más y jadeando al sentirlo estimularlo por dentro.
Así que era algo que Tom no estaba dispuesto a perder por su madre, incluso si lo juzgara, él sabía que amaba aquella sensación, y no, no era por Bill, eran esas decisiones que se hacían porque él lo quería y estaba bien con ello, a Bill en realidad sí le gustaba ser más el activo, sólo eran versátiles cuando tenían otro humor, porque no tenía que ver una cosa con otra, Bill era gay porque le gustaban los hombres, aunque también se había acostado con mujeres, pero el gustarle los hombres no sólo indicaba que amara los penes, que sí, lo hacía, chupaba a Tom o lo tocaba, y todo lo que incluyera aquello, sino también los culos, y principalmente el de su gemelo, estar fundido dentro suyo pues era algo de lo que no podría prescindir.
Volvieron a su presente, viéndose el uno al otro con una sonrisa bailando en sus rostros.
—Es un nuevo comienzo, ratoncito. Viviendo juntos y a solas, de nuevo, pero como si fuera la primera vez —arguyó Bill, alzando un hombro, restándole importancia al que hubieran vivido a solas en Alemania y Tom se rió.
—Entonces hay que celebrar este nuevo comienzo —sugirió Tom.
—Justamente tengo champaña en el refrigerador —comentó Bill, en un tono que le decía que la tenía ahí, pero el de trenzas tendría que ir por ella junto con las copas y Tom puso los ojos en blanco.
—Eres tan flojo, Bill —farfulló Tom.
—Ya sabes, Tom… Cuando mi asistente no está disponible… —masculló Bill.
—Sí, sí, yo soy tu asistente. Pero entonces espero que la celebración incluya más que sólo la champaña, sino que “bauticemos” cada espacio de nuestra casa —acotó Tom en lo que iba a la cocina.
Bill sonrió al pensar que sonaba lindo que Tom dijera “nuestra casa”, porque sí era suya, eran libres, y podrían seguir siéndolo… Decidió seguir a Tom en la cocina, que estaba sujetando la botella y copas, dándole la espalda y Bill se situó detrás suyo, besándole el costado del cuello, mientras lo sujetaba por las caderas y empezaba a frotar su pelvis contra su trasero, haciendo que las copas casi se le cayeran a Tom y riera nervioso.
—¿Qué haces? —inquirió Tom, pero estirando más su cuello para dejar que su gemelo siguiera besándole el cuello, ahora lamiéndolo, disfrutando la protuberancia de su piercing contra su piel que se iba erizando, y también el bulto que iba creciendo contra su trasero.
—Pues empezaremos bautizando la cocina —susurró Bill contra la piel sensible de su gemelo, quién soltó un jadeó.
—Ay… Está bien, dejo las copas…
—No, no, quédate así, de pie contra el lavabo, yo haré todo el trabajo. No sueltes las copas, le agrega más morbo al asunto, viendo cuánto puedas soportar sin que se te caigan junto con la botella —masculló Bill, para dejarle una mordida en su cuello, siendo especialmente fuerte, haciendo que Tom se empujara contra la pelvis de su gemido al soltar un grito de excitación, porque su gemelo estaba de ese modo dominante dónde hasta le decía que Tom se mantuviera allí, quieto, sin prepararse a sí mismo o algo, no…
Tom se iba a derretir ahí de pie…
Bill le bajó los pantalones y bóxers, sacando un sobre de lubricante, que siempre cargaba para coitos express, y separó los cachetes del culo de su gemelo para luego dirigir sus dedos hacia su entrada, disfrutando del sonido que hacía Tom, juntamente con el tintineo de las copas que en cualquier momento se romperían y Bill estaría encantado, porque si bien amaba esa copas… Siempre era bueno gastar más en otras, y más para tener el recuerdo de la follada que le hizo a su gemelo en la cocina.
Tom quería besar a su gemelo, pero no se quejaba de Bill abriéndolo con sus dedos en lo que seguía chupándole el cuello, ya sabía que iba a quedarle marcas que disimular con el maquillaje de Bill, o quizá no, nadie sabría que quien le dejó mordidas y moretones en el cuello había sido su propio hermano, y allí no tenían la misma cantidad de acoso en las calles que en Alemania.
Bill lo lamió hasta morderle el lóbulo de la oreja, jalando levemente su perforación de allí, y Tom apretó su interior contra los tres dedos que podía adivinar que estaban dentro de sí… Bill gimió, porque su miembro se sentía a punto de explotar en sus pantalones sin siquiera tocarse, y sabía que aquella deliciosa presión alrededor de su polla lo haría estallar.
—Bien… Ya estás lo suficientemente listo para estar apretando intencionalmente. Así que ahora… Vamos a celebrar una boda judía —bromeó Bill en alusión a romper copas junto con la botella, y Tom se rió.
—Siendo alemanes haciendo esa clase de bromas a punto de tener sexo ilegal en muchos países… Sí, definitivamente muy acertado —chanceó Tom riéndose, en lo que escuchaba cómo el cierre de Bill era bajado, y el sonido de humedad al Bill acariciarse el miembro, poniéndole lubricante, así que el de trenzas interrumpió su risa cuando Bill se la metió de golpe, sintiendo un leve ardor por lo brusco, pero también excitación, mientras su gemelo empezaba a jalarle de las trenzas al comenzar a embestirlo, con la otra mano apretándole la cadera, en lo que Tom intentaba mantener las copas pero…
Todo se movía sobre el lavabo de la cocina, escuchándose los sonidos de sus cuerpos friccionándose, la humedad, las pieles colisionando, los gemidos, jadeos… Aquella fusión que lucía sólo cómo sexo pero no, era una celebración de libertad… De estar gimiendo el nombre del contrario, en lo que ambos buscaban su orgasmo, sí, pero disfrutaban al hacerlo… Porque tanto Bill y Tom estaban unidos desde antes de nacer…
La botella y copas se rompieron, Tom se vino contra la superficie del lavabo, y Bill dentro suyo… Dejaron un desastre aquí, dónde al menos nadie salió herido…
Poseían un amor asqueroso para el resto, sucio, profano, pero para ellos estaba envuelto en oro, porque no amaban a nadie con la intensidad que se tenían, y ahora celebrarían por todo lo alto en cada espacio de su casa, de suhogar, todo el amor que se tenían, dónde disfrutarían al menos efímeramente del estar lejos de todo el odio que les cargaba su tierra natal.