Chapter 1
Era una tarde tranquila. La cafetería estaba llena. Era ese momento del día en que el bullicio comenzaba a disminuir, pero todavía quedaba suficiente gente para mantener un ambiente animado. Noah estaba sentado junto a sus dos mejores amigos, Liam y Chris, en una mesa cerca de la ventana. Noah, con un poco de ansiedad Movía la tapa de su botella de agua entre los dedos, distraído, sin prestar demasiada atención a lo que ellos decían.
Liam: ¿Vas a pedir algo o solo viniste a vernos comer?
Noah: Pues estoy esperando a que nos atiendan.
Liam: Si ni siquiera has visto el menú.
Chris: Es verdad.
Noah: No necesito verlo, siempre pido lo mismo.
Liam: Qué predecible eres. Deberías probar algo nuevo de vez en cuando, salir un poco de la rutina.
Noah levantó la mirada, con una expresión que decía claramente “otra vez con lo mismo”. Antes de que pudiera responder, Chris soltó una carcajada mientras revisaba su teléfono.
Chris: No puedo creer esto. Mira, me acaba de mandar una foto con su perro y me pregunta: “¿A quién quieres más?”
Liam: Ya basta, deja de presumir. No todos vivimos en Tinder.
Chris: No es Tinder, es Bumble, Es muy diferente.
Noah: Ah, ¿si? ¿Y cual es la diferencia entonces?
Chris: Pues... En Tinder... Conoces personas para ligar... Y en Bumble... Conoces personas oara ser amigos...
Liam: Y para ligar.
Noah: Sí, muy diferente.
Chris lo miró, sonriendo con aire de superioridad.
Chris: ¿Y tú, Noah? ¿Sigues…? ¿Cómo decirlo de forma amable? ¿Casado con el trabajo?
Noah: …
Liam: (riendo) ¿Cuándo fue la última vez que saliste con alguien? ¿En la era prehispánica? Jajajaja
Noah: Muy gracioso... No lo sé… hace unos meses.
Chris: Meses dice… eso suena más a siglos.
Liam: desde esa fiesta no te he vuelto a ver com nadie más hermano.
Antes de que Noah pudiera contestar, alguien se acercó a la mesa.
Kate: Hola, ¿Puedo tomar su orden?
Los tres levantaron la vista. Frente a ellos estaba una joven con un delantal negro y una libreta en la mano. Su cabello castaño estaba recogido en una coleta alta, con algunos mechones sueltos que caían sobre su rostro. Tenía unos ojos grandes, expresivos, y un aire nervioso que intentaba disimular.
Kate: ¿Ya saben qué van a ordenar?
Liam: Sí, yo quiero un frappé de caramelo grande, con crema.
Chris: Yo un latte de avellana, con leche de almendra y doble espresso. Si puedes hacer ese arte en la espuma que hacen en las series, te lo agradeceré. Jeje.
Kate sonrió de manera educada mientras anotaba, pero cuando sus ojos se posaron en Noah, la pluma se detuvo por un segundo.
Kate: ¿Em... Y tú?
Noah: Un latte doble, sin azúcar.
Ella asintió y escribió… o trató de hacerlo. Noah notó algo extraño. La mano de Kate temblaba ligeramente, y en la esquina de la libreta alcanzó a ver algo:
Noah. Noah. Noah.
Noah: ¿Hmm?
Su nombre escrito varias veces, tachado.
Noah frunció el ceño, sin comprender del todo.
Noah: ¿Está todo bien?
Kate levantó la mirada, como si la hubieran sorprendido.
Kate: ¿Eh? Sí, todo bien, Super.
Cerró la libreta con rapidez, sonrió con un gesto nervioso y se alejó casi corriendo hacia la barra.
Liam y Chris se vieron fijamente, como si se comunicaran por telepatía.
Liam: ¿Viste eso? Creo que no puede ni sostener el bolígrafo cuando te mira amigo jajaja.
Chris: Literalmente escribió tu nombre varias veces.
Noah: Como creen... Son unos exagerados.
Liam: No, en serio. ¿Cuántas veces la has rechazado?
Chris: Cuarenta y tres.
Noah: ¿Qué?
Chris: Sí. Lo llevo contando desde la vez que empezó a invitarte a salir. Cuarenta y tres intentos, y tú siempre dices “tal vez otro día”.
Liam: Y aun así, sigue insistiendo. Eso ya no es interés, eso es perseverancia.
Noah: O terquedad.
Chris: Llámalo como quieras, pero nadie hace eso si no le gustas de verdad.
Noah: …
Liam: Y tengo una idea.
Liam y Chris vuelven a verse fijamente con una mirada traviesa y oscura.
Noah: No me gusta ese tono.
Chris: A ver, dilo.
Liam: Apuesto a que no eres capaz de salir con ella un mes.
Chris dejó escapar una carcajada.
Chris: ¡Lo sabía! Jajaja. Me encanta. Un mes, nada más.
Noah: ¿Qué? No, eso es absurdo.
Liam: ¿Por qué no? ¿Te da miedo? Tal vez por eso no sales con otras chicas, le tienes miedo a las mujeres
Noah: No es miedo, simplemente… no veo el sentido.
Liam: Entonces. ¿Eres gay?
Noah: Nisiquiera entra al caso...
Chris: Vamos, un mes no es nada. ¿Qué puedes perder?
Noah: …
Liam: Si lo logras, nosotros pagamos los gastos en los Hamptons.
Noah dejó la botella sobre la mesa, pensándolo apenas unos segundos. Los Hamptons… playa, descanso, lujo. Un mes no parecía tan terrible después de todo.
Noah: Entonces... ¿Lo dicen en serio?
Liam: Completamente en serio.
Chris: Pero con una condición: citas reales. Nada de desaparecer o inventar excusas. Tenemos que saber que estás con ella en todo momento.
Noah lo pensó por unos instantes más, pensando que no sería tan malo
Noah: … trato hecho.
Ambos amigos chocaron las manos, celebrando como si hubieran ganado un partido.
Chris: ¡Eso!
Liam: ¿Sabes cuántas veces te ha invitado indirectamente?
Noah: ¿Qué?
Chris: Cuarenta y siete.
Noah: ¿Cómo?
Liam: Sí, cuenta todas las veces que te ha dicho “deberías probar esto” o “hay música en vivo el viernes”. Cuarenta y siete. Era bastante obvio hermano.
Noah se quedó pensando. ¿Había sido tan evidente todo este tiempo?
Noah: Supongo que no soy tan bueno captando señales.
En ese momento, Kate regresó con las bebidas.
Kate: Aquí tienen… ¿algo más?
Noah la miró fijamente. Había algo en ella. Tal vez era ese nerviosismo genuino o la forma en que intentaba mantener la compostura. Pero al fin de cuentas, algo.
Noah: Sí. ¿Qué tal si me enseñas ese lugar del que me hablaste la otra vez? Ese ¿Show de comedia habias dicho?
Kate se quedó inmóvil, sorprendida. No esperaba para nada una invitación de Noah
Kate: ¿En serio?
Noah: Sí.
La sonrisa que se dibujó en su rostro fue tan amplia que parecía iluminar el lugar.
Kate: S-si... Está bien… hoy a las ocho, cuando salga del trabajo
Noah: Bien, hoy a las ocho será.
Dio media vuelta y se alejó, y justo antes de entrar por la puerta del personal, Noah juró escuchar un pequeño grito ahogado, como si no pudiera contener la emoción.
Liam: Esto será interesante.
Chris: Mucho.
Noah sonrió, pero en el fondo… no estaba tan seguro de lo que acababa de hacer.
Noah: En que me metí...
Unas horas más tarde ese mismo día.
Noah estaba fuera de la cafetería esperando por Kate. Ella sale con su bolso lista para ir hacia el show
Kate: Bien, ya podemos irnos.
Dijo algo nerviosa, pero manteniendo la compostura
Noah: Bien ¿hacia dónde es?
Kate: No te preocupes, ya pedí el taxi.
Noah: Oh... Está bien...
Noah estaba algo sorprendido, pero a la vez intrigado, pues Kate se miraba algo apresurada.
Noah: Todo bien? Te ves algo inquieta.
Kate: Si, solo que si llego tarde sería la tercera vez, y no quiero tener problemas con el director.
Noah se sorprende al descubrir que Kate participaba en el show.
Noah: Wow... Espera ¿Tu participas?
Kate se sonroja un poco pero recupera la compostura rápidamente
Kate: Eh... Si, yo participo ahí, olvidé mencionarlo, lo siento.
Noah: No te preocupes, simplemente me sorprendió un poco jajaja.
Noah se sorprendió verdaderamente, pues pensaba que ambos verían el show juntos, lo que lo desanimó mas de lo que ya estaba
Kate: Es un lugar pequeño, nada sofisticado, pero el público siempre está animado.
Noah: Me imagino que sí.
El taxi llegó, y ambos subieron. Durante el trayecto, Noah miraba por la ventana mientras Kate revisaba unas notas en su celular, murmurando frases entre dientes. Noah giró ligeramente la cabeza para observarla, curioso. La veía tan concentrada, y por primera vez notó que había un brillo especial en sus ojos cuando hablaba de algo que le apasionaba.
Noah: ¿Ensayando?
Kate: Un poco. A veces los nervios me hacen olvidar chistes enteros.
Noah sonrió.
Noah: Estoy seguro de que lo harás bien.
Kate levantó la mirada y sonrió tímidamente antes de volver al teléfono. Ese pequeño gesto bastó para que algo en Noah se moviera, aunque intentó ignorarlo.
El taxi se detuvo frente a un local subterráneo con un letrero de luces parpadeantes que decía: Comedy Underground. Kate pagó el viaje y bajaron. Noah la siguió.
Noah: Espera, yo puedo pagar.
Kate: No te preocupes, yo invito hoy.
Dijo con una sonrisa.
Noah siguió a Kate entrando a un lugar iluminado por luces cálidas, mesas pequeñas y un escenario al fondo. El lugar estaba lleno de murmullos, risas esporádicas y el sonido de vasos chocando.
Kate: Puedes sentarte en esa mesa, cerca del escenario. Así me ves bien cuando esté arriba.
Noah: ¿Y no me puedes dar un adelanto?
Kate: (sonríe) No, eso sería hacer trampa.
Se alejó para hablar con el coordinador mientras Noah tomaba asiento. Miró a su alrededor, sintiéndose fuera de lugar. No era su ambiente. Él prefería planes tranquilos, sin multitudes, pero aquí estaba, cumpliendo un reto que apenas unas horas atrás le parecía un simple juego.
Los minutos pasaron y el show comenzó. Varios comediantes subieron al escenario. Noah escuchaba con atención, riendo de vez en cuando, pero nada extraordinario… hasta que Kate subió.
Ella tomó el micrófono, saludó al público y comenzó su rutina. Noah, que pensaba que tendría que fingir interés, quedó sorprendido. Kate tenía una seguridad impresionante, y cada frase estaba cargada de ingenio. Sus chistes parecían improvisados, pero se notaba que había una estructura detrás. Hablaba de situaciones cotidianas, de la vida moderna, incluso de anécdotas personales. El público estallaba en risas y, para sorpresa de Noah, él también. Reía sin poder evitarlo.
Mientras aplaudía, notó que Kate lo miraba de vez en cuando, como buscando su aprobación. Y cada vez que lo hacía, sonreía un poco más.
Cuando el show terminó, Kate volvió a la mesa, empapada en sudor, pero con una sonrisa radiante.
Kate: ¿Qué te pareció?
Noah: Taya... Eso fue Iicreíble. No sabía que tenías tanto talento.
Kate: (riendo) Gracias. Es algo que me gusta mucho, aunque no siempre sale bien.
Noah: Pues creeme, hoy te salió perfecto.
Kate lo miró con ojos brillantes, como si esas palabras significaran más de lo que Noah imaginaba.
Salieron juntos del lugar. La noche era fresca, con un ligero viento que agitaba el cabello de Kate. Caminaron en silencio un par de cuadras hasta encontrar un lugar abierto para cenar algo ligero. Noah la dejó elegir. Terminaron en un pequeño puesto de comida callejera.
Kate: ¿Estás seguro? Esto no es precisamente un restaurante elegante.
Noah: Si tú dices que aquí está lo bueno, te creo. Por cierto, ahora yo pago.
Dijo con una sonrisa en su rostro.
Kate sonrió y pidió por los dos. Mientras esperaba, Noah la observaba hablar con el dueño del puesto como si lo conociera de toda la vida. Eso le llamó la atención. Parecía encajar en todos lados, con una naturalidad que él envidiaba, algo que no conocía de ella, pues siempre que estaba cerca de el parecía ser algo tímida.
Noah: ¿Siempre eres así?
Kate: ¿Así cómo?
Noah: Tan… abierta con la gente.
Kate se encogió de hombros.
Kate: Creo que sí. Me gusta conocer personas, escuchar historias. La vida es más interesante cuando no te cierras a nada.
Noah pensó en sus propias rutinas, en lo predecible que se había vuelto todo. Quizá Liam tenía razón, vivía demasiado encerrado en su mundo.
Después de cenar, Noah la acompañó hasta su departamento. Subieron por unas escaleras antiguas, hasta llegar a una puerta decorada con luces colgantes y pequeñas macetas.
Kate: Aquí vivo. No es gran cosa, pero es mío.
Noah: Se ve acogedor.
Hubo un silencio breve, cargado de algo que ninguno se atrevía a nombrar. Kate jugueteó con las llaves, nerviosa.
Kate: Je... Pues gracias por venir. En serio. Pensé que me ibas a decir que no… como las otras veces.
Noah sonrió, algo incómodo.
Noah: Sí… supongo que esta vez fue diferente jaja.
Kate: ¿Por qué?
Noah: No lo sé. Tal vez… necesitaba intentar algo distinto.
Kate lo miró con curiosidad, como si quisiera descifrarlo, pero no preguntó más.
Kate: Entonces… ¿nos podemos ver otra vez? Osea ¿salir asi?
Noah dudó un instante. Recordó la apuesta, recordó a Liam y Chris esperando escuchar anécdotas incómodas. Pero cuando vio los ojos de Kate, no pudo decir que no.
Noah: Sí. Me encantaría.
Kate sonrió, y esa sonrisa hizo que Noah vovliera a sentir algo dentro de el
Mientras regresaba a casa, su teléfono vibró. Era un mensaje de Liam:
"¿Qué tal la primera cita? ¿Sobreviviste?"
Noah sonrió, sin responder. Porque la verdad, no solo había sobrevivido… se había sentido vivo por primera vez en mucho tiempo.