PRÓLOGO
Desde el momento en que abrí los ojos por primera vez, mi existencia quedó sellada por una verdad inmutable...
Mi vida no me pertenecía.
Más de veinte años han transcurrido preparándome para un propósito cuyo desenlace es, aparentemente, la muerte. No importa cuán cuidadoso, obediente o sumiso sea... todos los que recorrieron este camino antes que yo encontraron el mismo final: reducidos a cenizas por el temperamento del rey del Infierno.
Satán.
Un dragón colosal, la ira encarnada, el juez implacable que gobierna con puño de hierro.
Se dice que fue el primer pecado concebido por Lucifer, el monarca que abandonó su trono.
¿Y yo?
Solo soy Yogirt.
Un huérfano, híbrido de baphomet e íncubo.
Criado por la indiferente mano de Belphegor, el pecado de la Pereza.
Hoy es el día en que seré entregado, uno más en la larga lista de asistentes ofrecidos como tributo, con la excusa de ser su terapeuta.
Como si la bestia tuviera algún interés en ser sanada.
Al final, no seré más que su juguete antiestrés.