epilogo
Si pudiera regresar el tiempo, no lo haría.
Porque incluso si perdí mi mundo, gané algo más.
Juno.
No era humana. No era de aquí. No era para mí.
Pero aun así, la toqué.
Y ese acto—simple, casi estúpido—fue suficiente para cambiar todo.
El trabajo, las reglas, las esposas, el universo mismo.
Todo empezó con una caricia.
No sé si fui valiente, idiota o simplemente débil.
Pero sé esto:
Cuando toqué su pelaje... ya no era el mismo.
Y el mundo que conocía... dejó de existir.