cryptic and machiavellian

Summary

Después de una fuerte discusión con su pareja, Louis se marcha a un bar para despejarse y pensar con claridad. Él solo quería relajarse, ya está, lo que pasa es que estar cabreado y borracho nunca es una buena combinación porque te lleva a cometer errores imperdonables.

Genre
Erotica
Author
louxcat
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Una infidelidad grande

Joder. No vuelvo a beber más.

Me desperté con una resaca inmensa, agotado y con un gran dolor en los huevos.

En cuanto abrí los ojos, me di cuenta que no estaba en mi habitación y menos en el apartamento de algun amigo. Era una habitación de hotel. Me acomodé (con algo de dificultad porque tenía unas agujetas notorias) y lo primero que vi fue a un chico durmiendo desnudo cuyo cuerpo apenas le cubría la manta dejando sus piernas y trasero expuestos. Mierda.

Que esto sea una puta broma, por favor.

Cerré los ojos y respiré hondo deseando que esto fuese una pesadilla, los volví a abrir y la pesadilla seguía siendo real. Levanté la sabana que tenía por debajo de la cintura y, efectivamente, estaba desnudo también. Además tenía todavía puesto el condón en mi polla. Me apreté con desesperación el ceño con los dedos queriendo darme cabezazos contra el cabecero de la cama. Tengo 35 años, estas situaciones no deberían estar pasándome. Me fijé en el chico que tenía al lado, evidentemente era guapísimo, eso es innegable, con el pelo rizado castaño, labios rosados y con unas facciones muy delicadas pero también me di cuenta que era muy joven. Bastante joven.

No me jodas, no me jodas.

No solo la he cagado a lo enorme sino que a lo mejor puedo acabar en comisaría.

De repente empiezo a recordar como acabé en esta situación.

La noche anterior.

Me fui lo más rápido que pude de nuestro apartamento, solo cogi mi chaqueta, un paquete de cigarros y mi billetera.

Estaba hasta los cojones de la misma discusión. No puede ser que siempre toquemos el tema de la separación de bienes Gwen y yo terminemos con una gran bronca que hasta los vecinos deben estar hartos de nosotros, todo porque ella insisitía en firmar el acuerdo y yo en verdad no estaba en contra pero sus razones del por qué quiere hacerlo me cabrean a niveles estratosféricos. Yo seré “solo un periodista”, como dice ella, pero para llegar a donde estoy he hecho el mismo esfuerzo que ella al convertirse en directora de marketing. ¿Desde cuando una relación se ha convertido en una competición sobre quien gana más? Y lo peor, ¿como algo tan insignificante como el salario puede generar tanta desconfianza? La respuesta es su padre, que siempre me ha tenido manía por ser un periodista mas enfocado en la investigación y no haber aspirado a ser comunicador en un canal de noticias. Menudo ignorante.

Tristemente que este tema sea nuestro talón de aquiles es lo que más me cabrea porque en general nuestra relación es casi impecable (si no contamos este asunto) pero es humillante cada vez que hablamos de lo mismo como intenta rebajarme porque yo estoy profundamente enamorado de ella y ella de mí, todo lo que nos ha costado construir desde que teníamos 23 años es algo que solo sabemos los dos.

Me fui de camino al bar que estaba a diez minutos caminando. Era de noche, refrescaba un poco por lo que no me hacía falta llevarme la chaqueta.

Me la había llevado para nada. Que bien.

Me encendí un cigarro y estaba tan cabreado, con el ego herido y con unas ganas de beber hasta que el camarero me despierte al día siguiente y olvidar. No quiere decir que cada vez que discutimos por lo mismo, me iba al bar a beber como un adolescente solo que hoy la bronca que hemos tenido había traspasado tantos limítes que no aguanté más.

En cuanto vi la puerta del bar, tiré el cigarro y me adentré. Era viernes y por tanto estaba lleno de veinteañeros celebrando fin de examenes o lo que sea, y gente ahogando sus penas en alcohol. Como yo. Me reía por no humillarme más.

Me senté en la barra y le pedí al barman que me trajese un vodka. A ver si tomaba lo suficiente para poder olvidarme de todo y llegar a casa y poder volver a estar como estabamos casi siempre. En cuanto el barman me dio lo que le pedí, no me lo pensé y me lo bebí de una.

— Joder, me va a explotar la cabeza — Dije, parpadeando cuatro veces de lo fuerte que era la bebida — Dame otra, tío.

El barman asintió, cogió la botella y me sirvió de nuevo.

— Gracias — Apreté los labios. Esta vez me lo tomé con más calma. Empecé a mirar a la nada pensando en mi relación y si valía la pena estar así por una discusión de esa magnitud. Resoplé porque estaba muy confuso y enfadado. Seguí bebiendo del vaso que parecía mas fácil que pensar.

— Yo que tú me lo tomaría con calma — Escuché a alguien hablandome. Me giré de lado para ver quien me estaba hablando y que quería y me sorprendí al ver a un chico atractivo, alto, con pelo rizado, ojos verdes, labios gruesos y rosados, y joven. Me sonrió y continuó hablándome — No quiero entrometerme, pero deberías relajarte porque se te ve estresado y no es una buena combinación con el alcohol.

Me seguía sonriendo sin mostrar los dientes pero sentía que sus palabras no eran del todo altruistas y la sonrisa que me dirigia parecía un poco provocativa.

Carraspeé — ¿No eres un poco joven para estar preocupandote por el estado de ánimo de un desconocido?— No quería sonar borde pero de verdad que lo que menos necesito son juicios morales de como resuelvo mis problemas. Solo quería estar solo.

— No — Me vaciló con su respuesta y se rió a la misma vez obviando mi tono antipatico. Otro niñato insolente. Se mordió el labio,me miro de arriba a abajo y se acercó un poco a mí pero manteniendo la distancia — En verdad era una excusa para acercarme a ti, estaba con mis amigos en la mesa de allá — me hizo una seña con la cabeza indicandome una mesa llena de in pequeño grupo de jovenes — te vi solo y un poco pensativo y decidí hablar contigo y aquí estoy.

Me puse nervioso con su sinceridad, evite mirarle y seguí bebiendo. No estaba acostumbrado a que alguien fuese tan directo y ver a un chico bonito tirandome los tejos era halagador para que mentir. Volví a poner mis ojos sobre él y seguía mirandome de esa manera tan lasciva.

— Eres bastante directo, hijo, sobretodo porque tienes la suerte de que yo sea un hombre con dos dedos que puedo manejar esto, de lo contrario tendrías que arriesgarte a hombres con muy poca paciencia.

— ¿’”Manejar esto”? ¿Crees que puedes manejarme? — me desafió y siguió acercándose sonriente a mí.

— No lo decía de esa manera, Lo siento. ¿Por qué no te vuelves con tus amigos? Seguro que es preferible divertirte con gente de tu edad que con un adulto de mediana edad amargado en este mismo momento. — Solté una risa seca.

— Prefiero que me invites a lo que estás bebiendo — Me miró vacilante y haciendo un puchero. Que adorable es, la verdad. Le miré incredulo porque su valentía me sorprendía.

— Hijo, eres muy joven para estar bebiendo esto. No lo aguantarías.

Le sonreí de la misma manera que él lo hacía. Esta vez se acercó mucho más a mí quedando super cerca de mi cara donde podía sentir su aliento mentolado y su aroma a avellana. Se mordió el labio y miró los míos.

— Te sorprendería saber todo lo que puedo aguantar y no hablo del vodka.

Se alejo de mí, con esa sonrisa coqueta esperando mi respuesta. Joder me ha puesto algo cachondo.

Calma, Louis, es simplemente una tontería de los jovenes de hoy en día. Pero a veces no pienso con la cabeza de arriba y no sabía de lo que me iba a arrepentir de las consecuencias de mi siguiente respuesta.

— Venga, te invitó una porque me das curiosidad y admiro mucho tu sinceridad — Mierda. Esos son los dos vodkas hablando por mí.

El chico me sonrío ilusionado.

Me dirigí al barman y le pedí un vaso más y que me rellenase también mi vaso. En cuanto el barman se acercó para servirnos, el chico joven bajó un poco la mirada como si quisiera ocultar su rostro. No pregunté porque no le tomé mucha importancia.

— Pensaba que me ibas a decir que me largue de nuevo — Se río nervioso — ¿Cómo te llamas?

— Louis. ¿Y tú?

— Tienes un nombre atractivo como tú — me dijo tan directamente. Yo le dirigí una sonrisa forzada mezclada con nervios — Yo soy Harry. Y bueno, Louis, ¿por qué te encuentras hoy tan pensativo un viernes por la noche?

Nos pusimos a beber los dos. — No es de tu incumbencia pero para responder a tu pregunta, basicamente he tenido un mal día y solo he venido a relajarme.

Harry asintió y tomó de su vaso para luego acercarse demasiado a mí — Pues espero ser yo lo que te relaje toda la noche.

Guau, este chico no se corta ningun pelo. Le mire y seguía mirandome de la misma forma en la me miraba cuando empezó a hablar conmigo. No le tomé en serio.

Seguimos bebiendo y pedimos una y otra bebida. Empezamos a hablar de lo que veiamos del bar y temas sin sentido. Era un chico encantador.

No sé en que momento… estabamos besando. Supongo que fue la cercanía que hizo que pusiese sus labios sobre mi boca y yo, devolviéndole el eso, abri la mía para dejar pasar su lengua y convertirlo en un beso bastante humedo.

Tenía que parar porque esto iba a llegar a un camino del que me iba a arrepentir. Muchísimo. Nos separamos del beso y le iba a decir que me iba a casa y que olvidase el beso pero definitivamente mi cerebro estaba en mi pene y con lo borracho que iba no fui capaz de pensar con sensatez cuando me soltó esto.

— ¿Por qué no me llevas a un hotel y me follas fuertemente para desahogarte hasta olvidar tu existencia?

En cuanto me dijo eso mientras se pasaba la lengua por los labios, sentía como me palpitaba la entrepierna y asentí sin pensarlo. Gilipollas.

Efectivamente. Gilipollas, gilipollas y gilipollas.

Volví a mirar a Harry, que seguía durmiendo y noté todos los chupetones y moretones que le dejé a raíz de nuestro encuentro sexual. Recorrí su cuerpo de arriba a abajo y noté también los chupetones en sus nalgas, que estaban con marcas rojizas. Me cago en la puta, una cosa es un polvo y otra haber hecho el kamasutra entero.

Eso expiica porque me duelen los huevos y porque tengo agujetas en la polla.

Mire el reloj y eran las nueve de la mañana. Me levanté en silencio, me quité el condón de mi pene, el cual estaba lleno de mi corrida, y lo tiré a la basura. Intenté ser cauteloso para poder irme sin despertar al chico y arrepentirme en solitario por ser un cabrón y un infiel de mierda. Busqué mis calzoncillos que ví que estaban justamente en el lado de la cama donde dormía Harry. Me acercé sigilosamente pero mi torpeza fue mas rapida y tropecé con uno de sus zapatos.

— Mierda — mascullé. Por favor que no se despierte.

Y como siempre todo giraba en mi contra porque lo vi removerse indicando que se había despertado por mi culpa. Me puse rapidamente el boxer para cubrirme la entrepierna.

El chico joven se giró a mi dirección, abrió los ojos y sonrío estirando su cuerpo. Por supuesto, no le devolví la sonrisa.

— Buenos días, guapo. ¿Dónde vas? — Frunció el ceño durante un rato pero luego volvió su actitud coqueta — ¿Por qué no vuelves aquí y me vuelves a follar tan ricamente como hace unas horas? Se nota que estabas estreseado — después de decir eso, quitó la manta que tapaba una parte de su cuerpo y abrió las piernas invitándome a volver a entrar en ellas.

Mierda, Con la cabeza de arriba, Louis, con la cabeza de arriba.

Por una vez en esas veinticuatro horas por fin hice caso al sentido común. — Mira, agradezco de nuevo la invitación pero va a ser que no — Vi como su expresión pasaba de ser coqueta a ser confusa — Ayer no actúe como debí actuar, aunque disfruté muchisimo estando contigo también cometí un error enorme. Lo siento. Va a sonar muy cliché pero dejemos esto como una noche de sexo y olvidémonos de esto donde cada uno sigue su vida.

Pensé que a raiz de esto me iba a dar la razón porque al fin y al cabo nuestra “relación” tuvo sentido hasta el momemto en el que me corrí por última vez entonces dudo que quiera seguir con esto y mas con toda la juventud que tiene por delante.

Otra vez me equivoqué.

— ¿Por qué? Si ayer lo pasamos muy bien, demasiado bien, en verdad. No quiero olvidarlo. Me gustó mucho como me follabas, eres de los pocos hombres, mas bien el unico que sabe como dar placer. No quiero dejarlo como algo de una noche. — me dijo con un puchero y rogandome a que lo reconsiderara.

Como se nota que es un niñato inmaduro.

Resoplé — A ver — Tenía que contarselo para que me entendiera y dejara de insistir — No puedo seguir viendote, La primera razón, tengo 35 años y tú eres joven todavía, debes tener como 19 años. La segunda — Exhalé — tengo pareja, de hecho estamos comprometidos, estoy enamorado de ella y llevamos tiempo juntos, en ningún momento pensé en serle infiel y menos anoche — Vi como se ponía serio y un poco dolido con mi confesión, le entiendo y no le responsabilizó. Es todo mi culpa, yo era el mayor y el que tenía novia.

Soy un cabrón por jugar de esa manera con los sentimientos de dos personas.

— Tengo 17 años. — dijo en voz bajita mirando hacia abajo. En cuanto dijo eso sentí que me faltaba el aire.

No puede estar pasandome esto. No, no, no.

— ¿Estás de broma? — Desesperado empecé a tirarme de los pelos — Esta vez si que la he cagado. Joder — Le di una patada a la mesita de noche de la rabia. Harry en ningún momento dejo de mirarme.

— No te preocupes, Louis. Cumpliré 18 en cinco meses. No es para tanto. De hecho creo que de nada te sirve arrepentirte porque ya te has acostado conmigo y lo hecho, hecho está. — Se encogió de hombros. No me lo puedo creer, estoy en plena colera y él solo quiere recalcar que me acosté con él cada vez que tiene la oportunidad — Lo que me sorprendé es que tengas pareja y digas que nunca te has planteado en serle desleal, teniendo en cuenta que cuando uno es infiel por “accidente” no folla a alguien de la misma manera, es decir, de las mismas maneras que me follaste a mí. Te recuerdo que no me follaste solo una vez, Louis.

Empezó a mirarme fijamente como queriendo darme una lección de mi propio error.

— ¿Que coj- — no pude terminar la frase en cuanto le vi levantarse, sin importarle estar desnudo y buscar su movil que estaba en el suelo en frente del armario.

Le vi parado ojeando el movil, como queriendo enseñarme algo. Lo unico que quería era cambiarme rápidamente e irme de aquí para no volver a ver este chico en mi vida. Tristemente me mataba la curiosidad de saber que es lo que quiere que vea.

Se giro hacia mí y me puso su movil delante de mi rostro enseñandome la galería y dandole a un archivo que estaba a punto de reproducirse.

En cuanto vi que era, se me cayó el alma a los pies. Esto no podía estar pasandome.

— Louis, vam..os máss fuer-ah-te.— El video mostraba a Harry gimiendo en cuatro encima de la cama mientras yo me lo follaba fuertemente por detrás como si fuese el ultimo polvo de mi vida mientras le azotaba el culo. Se escuchaba el ruido de nuestras pieles chocar, el sonido de mi mano cada vez tocaba su trasero y los gemidos vibrantes que salían de la garganta de Harry.

Esto debe ser una puta broma. El siguiente video que me mostró fue uno en el que estaba yo acostado en la cama y él montandome de manera bestial que se oía el chirrido de la cama y la cabecera dando golpes contra la pared.

Joder, que bien me montas, cariño. — En el video estoy con la cebeza tirada hacia atras y gruñendo mientras levanto las caderas para penetrar profundamente a Harry y él saltando sobre mí tan intensa y rapida gimiendo ruidosamente— Se me va a romper la polla con todos los polvos que llevamos. Joder — Y seguía tirando la cabeza hacia atras cerrando los ojos mientras le sujetaba el culo profundizando sus movimientos sobre mí sintiendo mi orgasmo.

Yo estaba estatico, veía como volvía a cambiar de video y yo lo unico que podía hacer era pasarme la mano de la cara al pelo con desesperación no dando a crédito a que me esté pasando esto.

En el tercer video él estaba de rodillas desnudo haciendome una mamada mientras yo estaba sentado disfrutando y agarrandole del pelo. Entonces, se ve como me levanto y empiezo a embestir su boca.

Que boca más rica tienes. La mejor que he tenido. Te voy a follar tan fuertemente hasta que me corra y te tragues hasta la ultima gota de mi semen — Harry gimió con mi pene su boca chupando mas rapido y apretando mi culo con sus manos para sentirme mas profund9 — Mierda. Me voy a correr, Ah. Sigue así, nena.

El video lo cortó pasando a otro. En el siguiente, estaba yo encima de él con sus piernas rodeándome la cintura mientras lo embestía fuerte que podía sentir compasión con el colchón.

Más rápido, Lou — Lloriqueaba Harry agarrándome el culo para profundizar cada estocada que daba. — Bésame.

Se ve como le hago caso y le empiezo a besar de una manera tan obscena provocando que él gima en mi boca — Follarte es la gloria, podría estar años dentro tuyo.

Estoy jodido.

Pensaba que Harry iba a dejar de enseñarme mas material pero siguió mostrandome videos. Uno en el que le estoy comiendo el culo y se me ve masturbandome mientras mi cara está entre sus piernas, otro en el que lo estoy follando contra la ventana del hotel, otro en el que me vuelve a montar tanto en la cama como en suelo, el siguiente es en el que estoy follandomelo contra la pared mientras le tapo la boca con mi mano para no hacer escandalo, luego donde estoy sentado al final de la cama mientras me masturba para después montarme y el último en el que me lo follo de lado en la cama (supongo que esa es la razón por la que desperté con el condón puesto).

No sé como seguía de pie despues de todo lo que me ha mostrado. En algunos momentos mientras me lo enseñaba, solo quería desaparecer pero mi cuerpo se sentía como en una paralisis del sueño. No podía moverme. Una vez aparté por fin la mirada del móvil, claramente recordaba todo y lo peor es que echamos mas polvos de los que me mostró en su movil. Tenía ganas de vomitar de lo mucho que me carcomía la culpabilidad. Una cosa es ser infiel y otra cosa que la prueba de mi infidelidad se encuentre en el movil de un adolescente narcisista. Y no es cualquier prueba porque con ese largometraje, con todo lo que yo hice anoche con Harry, ni yo mismo me lo perdonaría si fuese Gwen.

— Por favor, dime que en cada postura que hemos hecho, he utilizado condón — Parecerá una gilipollez pero lo último que deseo es tener un hijo por culpa de un desliz y menos con un chico de 17 años. ¿Y quien con esa edad se movía de esa forma en la cama?

Harry me miró con una sonrisa maquiavélica — No te preocupes, con suerte no conseguimos gastarlos todos aunque por muy poco. — de alguna forma eso me aliviaba en parte — Antes de que me preguntes por qué he grabado esto, es porque me gustabas mucho en el bar y quería tenerlo de recuerdo para siempre, además que te pareció buena idea cuando te lo sugerí.

Vale, ya estoy empezando a recordarlo. Fue después de follarme a Harry contra la puerta de la habitación, me preguntó si podía grabar las veces que teníamos sexo para no olvidarlo y yo como estaba muy cachondo dije que sí.

— Es lo que te dije Louis, por mucho que te arrepientas de haberte acostado conmigo, de que soy un error, en los videos se ve que no te sentías mal por tu pareja después de cada follada que me dabas. — me miro cinicamente. Está fatal de la cabeza. Solo quiero Irme a casa. Ese chico que me miraba tan dulcemente al despertarse no tiene nada que ver con el de ahora que me mira con arrogancia y con una sonrisa que claramente no traía nada nuevo detrás.

Me empecé a cabrear — ¿A donde quieres llegar con todo esto, Harry? No entiendo por qué tienes que mencionar de como debería sentirme respecto a mi novia o de si me debo arrepentir o no. Es mi problema y no es de tu incumbencia. Nunca lo será. Adiós Harry.

Me aleje de él y empecé a buscar mi ropa y mi móvil.

Harry siguió hablando detrás mía — Donde quiero llegar, Lou, es que si dejas de verme, no dudaré en mostrarle todo este material interesante a tu prometida. Yo creo que a Gwen no le gustará ver como su prometido se folló a un adolescente en un hotel mientras ella esperaba a que su novio volviese a casa. — Me quedé paralizado en el momento que mencionó a mi novia y me giré para verle que tenía mi movil en su mano mientras revisaba el panel de notificaciones.

Me acerqué a él y le quite el móvil de las manos — ¿De que coño vas, Harry? ¿Quien te crees que eres para entrometerte en mi vida personal y encima coger mi movil sin permiso?

Harry me miró como si toda esta situación fuese graciosa y me estaba empezando a irritar. — Asumí que era Gwen tu prometida porque he visto que te ha hecho como 20 llamadas perdidas. Que pena, cuando sepa que cada llamada que ignorabas era porque estabas ocupado en querer correrte dentro de mí. — Este crío está mal de la cabeza — Y respondiendo a tu ultima pregunta, puedo entrometerme donde yo quiera desde el momento en el que entramos en la habitación de este hotel.

— Harry — Quería suavizar el asunto y desviar el tema — eres muy joven, atractivo, con una personalidad única, ¿que necesidad tienes a tu edad de entrometerte en una relación adulta?

— Lo hago porque me gustas muchisimo, Louis — Se acercó a mí con una sonrisa mientras rodeaba mi cuello con sus brazos. Me moví un poco incómodo —Aquí viene el tema, o sigues viendote conmigo o se lo cuento a Gwen y le muestro todo lo que hemos hecho esta noche. — Su sonrisa se convirtió en una sonrisa irónica.

Me aleje de él y le miré como si estuviese loco. Está loco, Louis. — Mira, mocoso, no me vas a manejar como te de la gana. Primero, estabamos borrachos, segundo, yo no soy tu amigo de instituto con el que puedes hacer esto ni mucho menos. Te doblo la edad lo suficiente como para no entrar en tus chantajes infantiles.

Estaba hasta la polla ya de todo esto. Harry se volvió a acercar lo suficiente a mí mientras yo retrocedía hasta sentarme en la cama.

— ¿De verdad quieres ponerme a prueba, Louis? — me miro con seriedad y todo el valor que sentía se estaba esfumando a medida que pensaba en las consecuencias. — Sabes Louis, sigo un poco cachondo y me gustaría ducharme antes de irme de aquí entonces no sé si quieres unirte a mí… o no — Lo vi alejarse dirigiéndose al baño. Se giro hacia mí sonriendome antes de adentrarse. Entendí que eso formaba parte de su chantaje y que si me negaba era otra razón para poder condicionar mi relación. Mierda,

Me levanté de la cama, me quité el boxer y me dirigí desnudo también al baño. Harry estaba esperandome dentro de la ducha con la regadera encendida mientras me miraba de arriba a abajo lamiéndose los labios con la mirada fija en mi pene. Luego me miró a la cara y me guiñó el ojo haciendome una seña para que me metiese dentro también.

Hice lo que me dijo y me meti con él. Harry, ilusionado, me rodeó con sus brazos mi cuello y empezó a besarme, queriendo meter su lengua en mi boca, yo le seguí el beso dándole paso a explorar la mía. Sus labios se movieron hacia mi cuello, siguiendo hacia mi pecho, se arrodilló para besar mi abdomen hasta llegar a mi polla, que ya estaba erecta. No me creo que me siga funcionando despues de lo de anoche.

Deje de pensar en el momento que sentí como se introducía mi polla dura en su boca, gemí de placer porque la sensación es esplendida, El rizado empezó a mover su lengua haciendo movimientos circulares que me estaban volviendo loco. Empecé a embestir su boca, gruñendo al sentir como la punta de mi pene tocaba su garganta. Seguí follando su boca mientras el gemía en mi polla hasta que sentí la sensación de correrme. Me iba a retirar pero Harry no me dejó dejandome claro que quería tragarse mi semen. Me corrí con un gran gruñido y Harry se tragó toda mi corrida sin ningún tipo de pudor. La verdad que el sexo oral siempre es un buen despertar.

Otra vez estoy pensando con el pene.

No hay nada como desayunar tu gran polla — dijo Harry levantandose mientras se acercaba a besarme sujetandome la cara con sus manos. Le seguí el juego y le agarré las caderas. — Ahora me debes un orgasmo a mí — ¿Eh? — Follame en la ducha.

La verdad que, egoístamente, pensaba se iba a quedar en la mamada y ya. No me entraba en la cabeza que me iba a pedir que me lo tirase otra vez. Lo peor es que sus palabras me habian puesto duro otra vez. Cualquiera diría que he tomado viagra.

— No tenemos condón — Le dije, casi sonando como una excusa porque una parte de mí se estaba sintiendo más culpable de lo normal ya que una cosa es el sexo oral y otra cosa volver a follar. Por otra parte no quiero ser padre de momento y menos con la persona con la que le pongo los cuernos a Gwen.

Gwen. ¿Qué estoy haciendo?.

Iba a decirle a Harry que mejor lo hiciesemos otro día y así poder irme a mi casa con mi novia y pedirle perdón por no haberle contestado e irme durante toda la noche. Todo eso se esfumo en cuanto Harry cogió del lavamanos un preservativo que había ahí, le quitó el envoltorio y cuando menos me di cuenta, ya lo estaba colocando en mi erección. Harry se giro contra la mampara, mostrándome su culo mientras me miraba con esa mirada de “¿a que esperas? metemela ya” como una invitación a que lo penetrase de una vez. Me coloqué detrás de él, le agarren de las caderas y empece a embestir su entrada una y otra vez descargando toda mi frustración por haberme dejado manipular por un adolescente, por haber discutido con Gwen y haber acabado en ese bar y terminado en este embrollo, descargaba mi frustración por culpa del padre de Gwen que fue quien le dió la idea de la separación de bienes y también me desahogaba porque por mucho que me me cueste admitirlo, Harry me pone mucho.

— Ah…mhm. Louis si..gue follan…dome así — Harry no paraba de gemir con una zorra pidiendome que solo le follase mas duro. Me ha entrado un deja vu la noche anterior. Le azoté con mi mano ese trasero suyo provocando que gimiese más fuerte y pidiendome que le diese más. Seguí pegándole en el culo dejando la marca de mis manos en sus nalgas.

— Venga, correte para mí. Ahora — Gruñí mientras seguía follandole y le empecé a masturbar. Harry llegó al orgasmo enseguida. Yo seguí embistiendo su cuerpo buscando mi orgasmo y el ojiverde seguía gimiendo como si hace un momento no hubiese llegado al climax. Sentí por fin el calor en mi vientre indicando esa sensación maravillosa. Di cuatro estocadas más y me corrí dentro del condón y Harry también se volvió a correr. Es multiorgasmico.

Harry se dio la vuelta sonriendome con sus dientes perfectos y se acercó a mi rostro para morderme el labio inferior con sus dientes.

— Nos duchamos ¿no? — Por fin estaba de acuerdo en algo con él.

— Sí — Suspiré. Que locura de día.





Buenoooo, una historia así un poco macabra que se me ha venido a la cabeza. Espero que os guste y a ver si tengo imaginación para el siguiente capitulo