Epílogo.
⠀،̲،̲⠀HACE DIEZ AÑOS.
Grymmoor, 03 de julio.
Los llantos de mamá en la sala de espera resonaban como un eco en mi cabeza. Los últimos días habían sido un maldito infierno. El escándalo de la familia Vanstraud y su fraude financiero estaba en todas las bocas, claramente el patriarca lo negaba... Pero mi padre, su mejor amigo, no lo defendió.
Papá era un hombre de palabra y leal, en busca de la justicia incluso si se trataba de su círculo más cercano. ¿Vanstraud? Todo lo contrario. Nadie sabe cómo lograron treinta y cinco años de amistad.
Dawn, mi hermana pequeña, intentaba contener a mamá; Tristan, mi hermano mayor, se aferraba a Priya. Yo no sentía nada. Estaba vacía, rota, mirando el pasillo sin parpadear.
— Rhys está aquí. — oí a Dawn.
Mi rostro blanco y desfigurado se alzó, observé la silueta del hombre a unos metros de mi familia. La silueta de un hombre en traje negro avanzaba hacia nosotros. Rhysand. Su barba incipiente, su cabello oscuro y esos ojos ónix que antes me hacían sentir segura... ahora sólo transmitían tristeza. Y culpa.
Culpa.
— No lo quiero aquí. — musitó mamá. — No quiero a ninguno aquí, ¿me escuchaste?
Asentí con lágrimas en los ojos. Me levanté de mi asiento y caminé. ¿Qué más podía hacer? La pobre mujer apenas lograba respirar por el llanto.
— Hola...
— Hola. — dije, sin mucho ánimo.
— ¿Cómo está tu papá?
—Vivo. Estable. Pero nadie sabe si va a despertar.
Intentó tomar mi mano. Me aparté.
—Nerea…
—¿Lo sabías? —escupí de golpe—. Fue tu padre el último que lo vio. Fue en su empresa donde lo hirieron.
Su ceño se frunció. —No sabes lo que dices. Estás sufriendo.
Reí con rabia. Cinco meses atrás mi padre había despedido al suyo, rompiendo contratos y retirando acciones. Y ahora… esto.
—¿Cuándo vas a despertar, Rhys? ¿Cuándo vas a entender que tu padre no es inocente? ¡El mío está luchando por su vida!
—Estás buscando al culpable en el lugar equivocado —replicó con firmeza.
— Fue el último que lo vió, fue en su empresa donde lo hirieron.
¿Por qué? ¿Qué tan grave era para quitarle la vida a un hombre?
— ¿Cómo estás tan segura? ¿Qué pruebas tienes? No sabes de lo que hablas, Nerea. Tu padre se obsesionó con la empresa por un rumor estúpido y buscó ayuda en las manos equivocadas.
— ¿Estás diciendo que se lo merecía?
Rhysand da un paso hacia adelante, intenta tomar mi mano. Di un paso hacia atrás.
Cuando se dió cuenta de mi rechazo, dejó de intentarlo. — Estoy diciendo que estás buscando al culpable en el lugar equivocado. Te espero afuera.
Él no sabía que yo no iba a volver.
Ya no más.
No cuando mi padre yacía en esa habitación sin poder abrir los ojos.
Fue la última vez que lo ví.
Última vez que oí su voz.
Última vez que conversamos.
Él no sé encargo de buscarme.
Su último obsequio fue un ramo de flores: Nomeolvides.
Y papá seguía sin despertar.