Mami (Toll omegaverse)

Summary

Día 20: “Cuando crezca me casaré contigo”. Basado en el manwha “Mom’s fan letter” de Sa Geum. Tom estaba enamorado de un alfa que era un amor imposible… Él sólo quería ser la madre de sus hijos…

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Complete
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1
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n/a
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18+

Capítulo único

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:

Nota: Pues llegamos al día 20 que me salió todo largote, es basado en el manwha, sin embargo, modificado pues para que encaje en el prompt, en una versión incestuosa y con omegaverse 😹 toca agradecer a mi amiga bella Chikparole que me pasó el manwha. Dedicado al Harry Louis 🗣️ yo sé que amarías este oneshot 😹 y si les gustó, no olviden dejar un comentario y voto, son gratis y me ayudan a seguir escribiendo :3

Algo que Tom tenía bien en claro, es que él estaba enamorado de un imposible, porque el omega siempre lo amó y adoró, admirándolo y recibiendo su afecto desde que era un infante, sintiéndose siempre y estando el uno para el otro, teniéndolo tan cerca, pero a la vez tan lejos.

Al inicio Tom pensó que sólo era algo pasajero, confusiones infantiles con diferentes tipos de afecto, pero no, cuando Tom era un adolescente que empezó a sufrir sus celos, lo sabía, sólo tenía en mente al mismo alfa, el mismo que le había obsesionado desde que era un niño.

William, el alfa de cabello negro que vio toda su vida, el muchacho atractivo, que ahora era un adolescente de su misma edad, que siempre había sido aficionado a leer libros, y contar historias.

Tom siempre fue su fanático número uno, alentándolo desde siempre a qué siguiera su sueños, que le contara las ideas que tenía, y que sí, se animara a escribir ese libro que tenía pensado. Porque Tom sabía que su felicidad estaba ligada a la felicidad de William, porque si él era feliz Tom también lo sería.

Aunque nunca pudiera ser suyo.

William era más bien tímido con el resto, un alfa muy calmado, que no buscaba imponer ni nada, y Tom sabía que a veces soltaba sus feromonas por la excitación al estar cerca de William, el cual no se daba por enterado de ello, estando tan habituado a la presencia de Tom, no lo tomaba como un omega al cual pudiera cortejar.

William nunca lo vio cómo Tom quería que lo viera, y el omega no le confesó sus sentimientos porque tenía todo en contra. No podía arrastrar a William en ello, tenía que guardarse su amor en lo profundo de su corazón, así que sí le demostraba todo su apoyo incondicional desde siempre.

Cuando William tenía veinte años, los mismos que tenía Tom, es que éste supo que lo había perdido por completo, porque el alfa le mencionó que una de sus lectoras le había mandado correspondencia, una omega llamada Natalie, y habían empezado una relación, que de hecho ya tenía un tiempo y se lo decía ahora porque iban a formalizar lo suyo. William ya había publicado su primer libro, y dijo que Natalie era su fan número uno, cuando Tom fue el fan número uno que estuvo desde antes de que publicara su primer libro.

Tom se alegró por él, al menos por fuera, porque por dentro se sentía destrozado.

Cuando al poco tiempo Natalie se casó con William, con ella estando embarazada, Tom también tuvo que simplemente sonreír, con el dolor recalcitrante dentro suyo, porque una omega, que no era él, dio a luz a un cachorro de William.

A sus veintiún años nació Bill, que era la copia de William, mismo cabello negro, mismos ojos, misma palidez…

—¿No es hermoso? —preguntó William a Tom, acunando a su hijo, totalmente feliz.

—Sí, lo es —cedió Tom, sonriéndole al alfa.

—Y es un alfa, tal cual yo, es increíble. Mi pequeño Billy, ¿vas a consentir mucho a tu sobrino? —inquirió William, sonriéndole a su hermano.

Tom asintió. —Sí, seré el mejor tío.

Y es que Tom era mellizo de William, Tom siendo de cabello rubio pero que se tiñó de negro, con sus trenzas africanas, mientras que su hermano tenía el cabello negro natural en un copete hacia atrás, un mohawk, siendo tan jodidamente atrayente y totalmente prohibido.

Tom se martirizaba cada que tenía que visitar a William, prefería no hacerlo, entreteniéndose con otros alfas, nunca en una relación, porque su hermano no se salía de su mente.

Tom se sentía enfermo, no había otra justificación al estar así de aferrado y obsesionado con su mellizo, no era posible. William estaba casado, era padre, Tom mismo tenía que hacer su vida, pero sabía que una parte suya… Esperaba que William lo quisiera algún día.

Esperaba que William lo viera como un alfa ve a un omega, y no sólo como su hermano, sino a Tom como omega, como para ser mamá de sus cachorros… Así que su lado más irracional esperaba que así fuera su hermano, William lo hubiera querido, le hubiera hecho el amor, embarazado y marcado.

Pero no. William marcó a Natalie, y ya tenían a Billy.

A Tom no le faltaban ligues, o personas que quisieran algo más allá del sexo, pero Tom no los quería, no les interesaba para nada más que desfogar una necesidad.

Ya no había planes de ser marcado, y tener hijos, no si no iba a ser William su alfa.

Tom igualmente iba cuando su hermano se lo pedía, siendo amable y atento con Natalie, y queriendo mucho a Billy, un bebé hermoso que fue creciendo hasta ser un niño precioso, muy feliz, vivaz y tierno, con los cabellos con rizos a sus cinco años, y siendo la copia de su hermano.

—¡Mami! —llamó Bill a su mamá, y Natalie lo cargó, dándole un beso en la mejilla.

Tom sentía que sus dientes se apretaban cada vez que Billy llamaba a Natalie su mami, su mamá, porque él sabía que nunca podría ser su mamá, por más que quisiera serlo. Tom deseaba ser esa omega, deseaba ser Natalie, la madre de los hijos de William, aunque Billy no tenía hermanos, ni planes a futuro según William, que decían que estaban bien con sólo uno y Natalie estaba de acuerdo.

Natalie la misma que le había dicho que cuándo se casaría y tendría hijos, ya que Tom tenía veintiséis años, siendo un omega muy atractivo que seguramente no le faltarían alfas que lo buscaran, y Tom mentía diciendo que no tenía ninguno detrás suyo.

—Gracias por venir con tan poco tiempo de anticipación, Tom, es que necesito viajar con Nat, y no puedo llevar a Billy —repuso William, mirando a su hermano, con una expresión de disculpa.

—Lo sé, Will, no te preocupes, yo me encargo de Billy. Lo he cuidado antes y puedo seguir haciéndolo ahora, él es muy bien portado —arguyó Tom, porque en realidad Billy sí era un niño muy lindo que obedecía y no hacía berrinches a nivel estratosféricos como otros infantes de su edad.

Tom genuinamente adoraba a su sobrino, así que le daba regalos cada que podía. Así que cuidarlo todo un fin de semana, no sonaba algo desagradable, tenía de hecho planes de llevarlo a la feria, y consentirlo en esos días, porque sabía que a Billy le daba mucha emoción el ir a aquel sitio. El omega quería vivir la experiencia de ser madre a través de su sobrino, que era igual al alfa que amaba, haciendo que tuviera la ilusión, al menos días, de que realmente William era su esposo, con Billy como su hijo…

Cuando le dejaron a su sobrino, y Tom fue con Billy de la mano a la feria llena de atracciones como carros chocones, las tazas que se meneaban con uno sentado dentro de una, la noria, carrusel, entre otros.

Billy iba eligiendo el juego al cual quería subirse, sumamente emocionado, sonriéndole grandemente a su tío, estando feliz cuando su tío Tom lo llevaba de la mano, o se subían los dos al carrito, siempre el omega siendo cuidadoso con Billy, quien estaba sonriente porque su tío era genial que lo consentía mucho, Billy le pidió que por favor le comprara las orejas de Mickey Mouse y Tom lo hizo sin chistar, ahora el pequeño usando la vincha con orejas de ratón, justamente a Billy le dio un antojo y Tom satisfizo su capricho comprándole un helado, en lo que se sentaba a su lado, con el menor moviendo sus pies de adelante hacia atrás, en lo que comía su postre.

Tom lo miró sonriendo de medio lado, luego se fijó alrededor suyo, cuando Billy terminara de comer el postre, podría elegir a dónde quisiera subirse ahora, habían un montón de atracciones que no habían subido, y el omega seguiría con la idea de qué William se había ido de viaje por trabajo, que Tom era su omega, y Billy su hijo, escuchó cómo un niño se cayó, y llamó a su mami, quien acudió hacia el pequeño, dándole un beso en la herida que se hizo por la caída.

“Mami, mami, mami”, resonaba en la mente de Tom, y se fijó en su sobrino, quizá no era lo más sensato, pero, tragó saliva, tenía que intentarlo, aunque sabía que ello sería algo miserable porque precisamente radicaba en la inocencia y obediencia ciega que tenía su sobrino, que él era el adulto responsable allí, pero no implicaría un daño para Billy, Tom no iba a decirle, sólo iba a ayudar a su ilusión de una manera, primero consultándoselo a Billy, claro.

—Billy, ¿tú crees que me puedas llamar “mami”? —cuestionó Tom observando al menor, quien dejó de lamer su paleta y lo miró con curiosidad.

—¿Mami? —preguntó Bill con una expresión de incomprensión.

Era una pregunta, pero el ver al menor mirándolo a él al decirlo, hacía que el corazón de Tom latiera acelerado, ayudaba a la idea de su mente, aquella ilusión que mantenía, aquel refugio que se escondía en aquel gesto inocente…

“Mami”, Tom quería ser la mamá de Billy, porque implicaría ser el omega de William.

Billy vio cómo su tío Tom, que era tan bello con sus trenzas y ropa ancha, cerraba los ojos y sonreía, como cuando él estaba muy feliz luego de hacer algo que le gustaba mucho, así que así su tío no fuera su mami, si eso lo ponía contento, pues Billy lo llamaría mami.

Después de comer su helado, Billy fue a otros juegos de la mano con su tío, a quienes siguió llamando mami… Gustándole cómo sonreía su querido tío.

Cuando regresaron a su casa, Billy sacó sus juguetes, en lo que Tom se sentaba a su costado.

—Tío, juguemos a la casita —ofreció Billy mirando a su tío.

—Claro, Billy. Suena divertido —mencionó Tom, sonriéndole.

—Tú vas a hacer de la mamá, tío —dijo Billy con su sonrisa hermosa.

Tom agrandó más su sonrisa ante ello.

—¿Y tú quién vas a ser, Billy? —interrogó Tom.

—El papá porque soy alfa, tío —explicó Billy con simpleza, ya que para el pequeño aquello tenía sentido, su tío Tom era omega, quienes tenían a los bebés como su mami, guardados en la pancita, que no sabía cómo llegaban ahí pero así había fotos de su mamá con pancita embarazada de él, entonces su tío era una mamá, y Billy era un papá por ser alfa, así como su propio papá.

Billy empezó a jugar con el espacio que era una mini cocina, en lo que servía en un plato los pedazos de comida, hasta tener dos platos, y le sonrió a su tío.

—Querido, a comer —pidió Billy, en lo que le ponía un platito en la mesa pequeña a su tío, y le extendía la zanahoria de juguete a la boca del mayor.

Tom hizo amago de masticar y sonrió. —Está muy delicioso, querido —halagó el de trenzas.

—¿De verdad? Me alegra mucho que lo disfrutes, querido —respondió Billy, sonriendo grandemente, en lo que achinaba sus ojitos, gustándole mucho el jugar con su tío, era su persona favorita.

Tom acarició la mejilla del menor, cuando terminaron de “comer”, es que realmente el omega cocinó la cena para los dos, después de ello es que bañó a Billy, para vestirlo, contarle un cuento y arroparlo antes de dormir, dejándole un beso en la frente cuando el menor empezó a soltar suspiros al estar durmiéndose.

Tom se dio una ducha y después se fue a dormir a la habitación de invitados, pensando que había sido un bello día, dónde alimentaba su fantasía de ser la mamá de Billy, y omega de su hermano.

Al día siguiente, igualmente Tom atendió desde temprano a Billy, dándole el desayuno, jugando con él, en lo que seguían pasando las horas, cuando casi iba a anochecer es que William se comunicó diciéndole que ya iban a regresar.

—Papá ya va a volver, Billy —farfulló Tom, acarciándole los rizos a su sobrino, que estaba sentado en su regazo—. Te mereces una felicitación muy grande, Billy, por portarte tan bien con tu tío Tom —alentó el de trenzas, dejándole un beso en la frente al pequeño.

—¿No te puedes quedar, tío? —cuestionó Billy haciendo un puchero.—Quiero seguir jugando contigo, para decirte mami —mencionó el pequeño, apoyando su cabeza contra el pecho del mayor.

Tom se tensó, porque si bien le gustaba oír decir eso a Billy, pues con William en camino, no podrían seguir aquel “juego”.

—Billy, lo que te pedí que me dijeras “mami” es un secreto con los demás, ¿está bien? —masculló Tom, que sabía que no era lo más prudente pero sería más difícil si su hermano y cuñada se enteraban de que le pidió que le dijera eso Billy.

—¿Por qué? —inquirió Billy mirando con curiosidad a su tío.

—Es algo difícil de entender para ti ahora, pero te lo explicaré cuando seas mayor —soltó Tom.

—¡Prométemelo que lo contarás, por la garrita! —pidió Billy, extendiendo su meñique y Tom sonrió, juntando sus dedos.

—Por la garrita —farfulló Tom, que sabía que no se lo iba a decir, pero era una mentira piadosa para su sobrino que seguro se olvidaría después.

—Pero, tío Tom, ¿por qué te gusta que te llame mami? —preguntó Billy, observando al mayor.

Tom se fijó en el menor, que lucía curioso e inocente, pues su sobrino no tenía ni idea, no podría saberlo, no tendría certeza de lo que implicaría aquello… De que su mente estaba enferma porque estaba enamorado de su papá.

—Porque tío Tom siempre quiso ser tu mami —respondió Tom, porque aquello simplemente podría justificarse con sentir ternura por Billy, quien parpadeó observándole.

Su tío quería ser su mami, su tío quería ser mamá, su tío tan lindo quería tener un cachorro. ¿Por qué su tío Tom siendo tan bello no tenía un alfa y cachorros? La mente de Billy no lo comprendía, pero sí sabía que amaba mucho a su tío y quería verlo feliz, ya que notó tristeza en sus ojos marrones al responderle.

—No te preocupes, tío. Cuando crezca me casaré contigo y seré tu alfa —prometió Billy con determinación para sus cinco años, pensando que no sabía cómo haría que la pancita de su tío creciera para que saliera un bebé, pero si él quería cachorros, Billy se casaría con él porque así sabía que funcionaba el asunto, que se casaban y luego tenían cachorros, tal cual él nació luego de que sus padres se casaran.

Tom lo miró con ternura, acarciándole los cabellos nuevamente.

Cuando William y Natalie llegaron, abrazaron a su hijo, Tom iba a irse pero William le pidió que se quedara a beber al menos una taza de café para charlar antes.

—¿Te dio muchos problemas? —cuestionó William, en lo que sorbía su taza de té.

—No, en realidad Billy es un amor —respondió Tom, y observó a su hermano sonreír, haciendo que sintiera su vientre apretado, le hacía tanto mal el ver a su mellizo, fingir que no pasaba nada, aunque Tom mismo se sintiera tan fuera de sí sólo con ver a William.

—Siempre has sido el mejor hermano Tom. Cuidándome incluso de mí mismo, que por mi amor por escribir, muchas veces me olvidaba hasta de comer, y tú… Bueno, siempre me cocinabas, y estabas ahí para mí. Ahora igualmente estás apoyándome cada que puedes, siempre que te necesito estás para mí, sé que nuestros padres ya murieron pero eres maravilloso. En serio, el mejor hermano, sólo me queda esperar que encuentres un buen alfa con quién establecerte o tal vez un beta —farfulló William.

Y Tom miró a su hermano, haciendo que su corazón se apretase más.

Billy estaba caminando buscando a su mamá.

—¿Mami? ¿Mami dónde estás? —cuestionó Billy.

Tom se tensó de inmediato al escuchar al menor, porque tenía a William frente a sí, Billy realmente estaba llamando a su cuñada pero… Tom empezó a lubricarse al escuchar que Billy le dijera así frente a William, el objeto de su deseo, su amor prohibido.

William distinguió el aroma de las feromonas de su hermano.

—¿Te vino tu celo? —increpó William con cautela.

—No, no, deben ser mis cambios hormonales por las pastillas anticonceptivas —respondió Tom para correr en dirección al baño, dejando a William y Billy con expresiones confundidas.

Tom se mojó el rostro, buscando calmarse para luego salir de la casa de su mellizo… Para no volver.

No podía volver a ver a su sobrino o hermano luego de haberse excitado por ello. La situación era insostenible, ya no podría seguir así, si su mente había condicionado el oír el mami de la voz de su sobrino como algo que le diera excitación sexual por tener a William cerca, Tom sólo tenía que irse para siempre, alejarse de su hermano con su familia.

Trece años más tarde.

Tom ya tenía treinta y nueve años, siendo un omega de su edad, muchos ya estaban casados, con hijos y él no, Tom ya no usaba las rastas de cuando era un adolescente, ni tampoco las trenzas de cuando fue un adulto, el omega se había dejado el cabello suelto, sin teñírselo, tampoco cumplía con el estándar de los omegas al dejarse el vello corporal y facial, los únicos sitios libres de vello que tenía Tom eran su culo y sus genitales, y no estaban a simple vista para apreciarlos.

Tom era atractivo sí, siempre lo había sido, incluso ahora, no siendo el estereotipo de omega, dónde si bien no era robusto, tenía una musculatura más desarrollada de forma masculina, que sumada al vello hacía que muchos pensaran que era beta o alfa, y que algunos alfas se desanimaran en salir con él porque no era lo que esperaban que fuera un omega, aunque no le faltaban ligues.

Sí existían alfas que no tenían problema alguno con acostarse con un omega así de sensual, incluso si transgredía los estándares de belleza para los omegas, otros alfas no tenían la masculinidad frágil e igualmente aceptaban a Tom.

Incluso algunos queriendo ser más que sólo sexo casual, ofreciéndole una relación, matrimonio, pero Tom no aceptaba.

Para Tom el amor sólo había significado dolor, ya se había rendido a él hacía mucho tiempo. Tom nunca pudo olvidar a su hermano, era una cruz con la que siempre había lidiado, cortó comunicación con su hermano, cuñada y evidentemente con su sobrino.

Se mudó, compró una cafetería y ahí es donde trabajaba, sin ninguna aspiración ni más planes a futuro.

Tom había escrito varias cartas para William, sin enviar ninguna, donde le decía cuánto lo amó, dónde borracho tachaba todo, donde le pedía perdón por ser un enfermo, por nacer así…

Las cartas las tenía metidas entre los libros que publicó William, siempre comprando sus ejemplares y teniéndolos consigo.

Seguía sus éxitos de lejos, sabía que ahora su hermano se había dejado la barba y teñido de rubio por las fotos en la contraportada de su libro, no había desbloqueado a su familia para no tener la tentación de verlos.

Tom sólo sabía que su hermano tenía su misma edad, un look distinto, y que su sobrino tendría dieciocho años en la actualidad, ni siquiera sabía cómo estaría Billy, esperaba que bien.

Billy ya había empezado la universidad hacia dos años atrás, su sobrino alfa de la sonrisa tierna, había pasado a ser un adulto oficialmente ese año.

“Billy” había dejado de serlo hacia mucho, era sólo Bill, un muchacho que tampoco se ceñía a las normativas que debía seguir un alfa. Bill era alto sí, tenía tendencia para poder desarrollar su musculatura, pero no lo hacía, él prefería vestir un look andrógino, llevando el cabello largo en rastas negras con blancas, maquillándose los ojos, y poniéndose brillo labial, Bill no era homosexual, tenía claro que le gustaban los omegas sí o sí, fueran hombres o mujeres, la orientación sexual se guiaba por el segundo género, si eras alfa que gustaba de un omega era s hetero, Bill tuvo muy en claro desde que era un niño que le gustaban los omegas.

Porque lo último que recordó de su tío favorito fue el dulce aroma a fresas de sus feromonas que dejó al irse.

Sólo que Bill no creía en que sí o sí un alfa tenía que lucir súper masculino, él se depilaba el rostro, el pecho, sólo dejándose los brazos y piernas con vello, era desgastante pero le gustaba tomarse el tiempo de hacerlo.

Bill extrañaba a su tío, pensando en las veces que jugaban, en cómo era de dulce con él, no pudo sacarse de su mente al hombre de trenzas tan hermoso, no le importaba que fuera su tío, hermano de su padre, sangre de su sangre, Bill estaba fascinado con el omega mayor, y por ello no pudo olvidarlo jamás.

Bill se había acostado con omegas mujeres y hombres, pero ninguno era su tío, y cuando estas personas querían más de él, una relación, pues Bill las desechaba, no buscaba algo serio, sólo para desfogar sus ansías de sexo. Bill tenía bien en claro que si tendría una relación seria sería con el omega mayor del cual desconocía su paradero. Ya lo había mencionado antes, que él tenía a alguien su mente, a quien amaba sí, era su tío Tom, quien, a su vez, estuvo enamorado de su hermano, de su padre, era más que obvio, por ello su nostalgia, su tristeza que buscaba disimular siempre, y la forma en que se comportaba a su lado, por ello es que su tío le pedía que le dijera mami, quería ser su mamá, no en sí por tener cachorros como pensó en su inocencia, no, su tío Tom quería ser el omega de su padre. Era una situación donde su tío Tom amaba a su padre, y Bill amaba a su tío Tom, algo retorcido y enfermizo, pero Bill no hacía nada para evitarlo, simplemente no podía sacarse de la mente al omega.

Cuando salió de las clases de la universidad, tomando una ruta distinta para regresar a su departamento, es que se quedó paralizado observando a un hombre limpiar una mesa de una cafetería…

El hombre era mayor, tenía barba, cabello castaño, y atrajo poderosamente la atención del de rastas, porque ese perfil… Esa mirada cansada y nostálgica, aquellos labios…

Era él, era su tío Tom.

—¡Tío! —saludó Bill emocionado, haciendo que Tom girase al escuchar aquella voz, quedándose de piedra al notar ese rostro juvenil tan parecido al de su hermano, como si fuera otra versión suya con diferente look, y mucho menor de cómo debería verse su hermano.

—¿Billy? —inquirió Tom, tragando saliva cuando el alfa ingresó en su cafetería.

—Sólo Bill, tío —aclaró Bill, acortando la distancia y sonriéndole al omega, siendo más alto que él pero menos musculoso.

Tom se fijaba cómo es que su sobrino ya no era el niño que él conoció, no quedaba rastro alguno, ahora su sobrino era un joven guapo con aspecto andrógino, pero mirada fiera que dejaba bien en claro que sí o sí era alfa.

—¿Ahora trabajas aquí? Pero está vacío, ¿tu jefe te puede dar la tarde libre? Debemos bebernos unas cervezas por este emotivo reencuentro, ¿no crees? Mi departamento está cerca de aquí —ofreció Bill.

—Soy el dueño, déjame cerrarlo para acompañarte —respondió Tom, que no pensó volver a ver a su sobrino, pero no tendría una excusa real para no hablar con él.

Bill asintió, en lo que veía a Tom guardar sus cosas, cerrando el sitio y yendo con él.

Cuando llegaron al departamento del menor, es que Bill sacó un sixpack de cervezas y se ubicaron en la sala, sentándose en el suelo en lo que bebían.

—Cómo ha pasado el tiempo… Ya eres un universitario que bebe alcohol —comentó Tom, sorbiendo de su propia lata, Bill se rió.

—Es porque han pasado trece años, tío —acotó Bill, para luego beber un poco y volverlo a mirar—. ¿Cómo has estado todo este tiempo? —inquirió el de rastas.

—Pues nada especial —respondió Tom, en lo que Bill se inclinaba hacia él, manteniendo la sonrisa.

—La verdad es que cambiaste de estilo, tío, pero sigues igual de hermoso que siempre, así uses barba tu carita sigue igual de bella. Te reconocí de inmediato por ello —masculló Bill apoyando su brazo en el sillón detrás de Tom, casi respirándole sobre el cuello.

Tom se tensó girándose a ver a su sobrino que estaba muy cerca suyo.

—Me imagino que te debe chocar el verme así de grande, ¿no? Antes apenas y cabía en tu regazo —comentó Bill, en lo que Tom lo notaba, estaba soltando sus feromonas de alfa, su sobrino estaba excitado, aquella forma en que lo veía, como comiéndoselo con los ojos, y Tom, que por momentos su mente hacía cortocircuito, pensando en lo mucho que se parecía Bill a William, y las fantasía que siempre tuvo con su hermano, sin mencionar el alcohol en su sistema, de pronto cuando Bill lo besó, acariciándole el cuello, es que Tom se quedó petrificado. Bill se separó al fijarse que su tío no correspondía a su gesto—. ¿Por qué te pones así? Sólo es un beso, tío —arguyó el de rastas, relamiéndose los labios ante la atenta mirada del mayor.

“Sólo es un beso”, su sobrino de dieciocho años reducía el acto de incesto en sólo es un beso, haciendo que Tom deseara realmente el que hermano hubiera pensado así. Él no tenía moral para cuestionar o culpar a su sobrino, ya no era un niño, era un alfa adulto, uno… Que era idéntico a su gran amor prohibido.

Cuando Bill volvió a besarlo, mordiéndole el labio levemente para que Tom entreabriera la boca, colando su lengua dentro, es que el omega sentía a Bill liderando el beso, Bill jugando con su lengua y Tom sólo dejándose hacer, tal cual pasaba con los alfas con quienes se acostaba.

No podía decir que Bill no era atractivo, no sensual, no podía negarlo, sólo que ninguno lo hacía arder, ninguno era William.

Bill desabotonó el primer botón de la camisa de Tom, pero se detuvo, en lo que separaba sus labios de Tom, que sí estaba correspondiendo esta vez, pero el menor lo veía con fijeza, respirándole encima.

—¿Puedo hacer más? —cuestionó Bill, que tenía tantas ganas de follarse al omega que había sido su fantasía desde siempre, pero que si su tío le decía que no, lo respetaría porque no era ningún abusador.

—Si tú quieres —respondió Tom, y Bill gruñó, casi arrancándole la camisa a su tío, en lo besaba su cuello e iba bajando por su pecho, acunando sus pezones con sus labios, haciendo succión, excitándole en demasía el mayor.

—Tío lo que acabas de decir es tan maduro y pervertido —acusó Bill con una sonrisa torcida para seguir chupándole el pecho, e ir bajando por su cuerpo, ubicándose encima suyo, comenzando a quitarle las prendas inferiores—. Con que permitas seguir tocándote me doy por bien servido… ¿Haces esto a menudo? —cuestionó el menor, en lo observaba las piernas abiertas de su tío, con su miembro dormido entre ellas.

—Últimamente no —respondió Tom, que sabía que la última ocasión donde había tenido sexo casual, su ligue fue tan insistente con querer que dejara su depresión, superara a su gran amor para hacer su vida, que el omega lo mandó al diablo y ya prefería no tener sexo.

Bill dirigió sus dedos hacia la entrada de Tom.

—No estás húmedo… Pero no te preocupes, yo te excitaré —soltó Bill determinado, en lo que se ubicaba en medio de las piernas de Tom, besándole el interior de sus muslos, hasta llegar a su miembro, comenzando a buscar que se le paraba al metérselo a la boca.

Bill en realidad no era malo con la mamada, pero Tom no se ponía duro, sintiendo los labios llenos del alfa que lo ponía nervioso pero no le despertaba deseo tal cual su padre.

—Para ya, no me excito con niños como tú —dijo Tom, en lo que Bill se lo sacaba de la boca, con el omega frunciendo el ceño.

Sí, tal vez era la culpa, o qué realmente así fuera igual a su hermano, no era su hermano, Tom fuera de William, prefería a alfas mayores, no menores, el omega le llevaba veintiún años a su sobrino, así que no le veía sentido intentarlo más.

Bill observó con fijeza al mayor, su objeto de deseo, su obsesión, y cómo lo rechazaba en ese momento, pero no, Bill no se rendiría con facilidad, no cuando estuvo fantaseando con su tío Tom desde hacia tantos años.

—Mami —musitó Bill, y Tom se tensó por completo, con el alfa tomándolo por uno de sus muslos, y con otro sintiendo su miembro, antes dormido, comenzando a endurecerse bajo los dedos del alfa—. Tío, ¿te excitabas cuando te decía “mami”, no? Mami… Mami —repitió el alfa, en lo que sentía las fresas inundar sus fosas nasales, comenzando a masturbar al mayor.

A cada que Tom escuchaba a su sobrino llamarlo mami, es que se estremecía más, arqueándose y comenzando a lubricarse sin poder evitarlo, porque era tener a William en su mente, su hermano follándoselo, su hermano siendo su esposo, su hermano siendo su alfa y él siendo la madre de sus cachorros…

Los omegas tienen como función parir, sea hombre o mujer, son una madre, porque maternan, porque así no sean hembras pueden parir crías.

Algunos omegas varones prefieren el término papi, padre o papá gestor, pero a Tom… Realmente no le importaba, se acoplaba a ello, porque William estaba con una omega mujer que fue la mami de Bill, y que Tom quería ser Natalie, por lo mismo es que aquella palabra lo rompía de diversas formas.

Pensó que no tendría efecto pese al tiempo que pasó, sin embargo, estaba ahí, excitándose porque su sobrino seguía diciéndole mami.

—¿Querías demasiado a tu hermano, no? Al punto de querer que fuera tu alfa, mi papá no se daba cuenta de ello, pero yo sí, tío… A partir de ahora te llamaré “mami” —sentenció Bill, con la otra mano comenzando a meterle los dedos en el interior a su tío, sintiéndolo tan lubricado por su excitación creciente.

—¡No, no lo hagas! —ordenó Tom, sintiéndose excitado sí, y en realidad queriendo que no parase, pero, el saberse descubierto por su sobrino, estaba poniéndolo de los nervios, en lo que no se controlaba a sí mismo, jadeando cuando Bill estaba moviéndole los dedos con destreza en su interior, sin dejar de masturbarlo, hasta hacer que Tom se corriera contra el rostro de su sobrino, quien sonreía con el semen en su cara, relamiéndose los labios para paladear la esencia dulce y tenue de semen de omega.

—¿Ahora sí te excité, verdad, mami? —inquirió Bill con una sonrisa torcida.

—Basta, Bill… Esto es demasiado… —replicó Tom acezado por el orgasmo intenso que tuvo.

No era posible… El omega mismo se había sentido que había perdido la capacidad para excitarse, porque todo carecía de sentido, se le dificultaba que se le parase el miembro o tenía que usar lubricante porque no se dilataba… Tom pensó que tenía algún tipo de disfunción, pero ahora se le había puesto dura, y estaba totalmente húmedo por los roces de su sobrino.

—¿Demasiado? —cuestionó Bill en tono burlesco arqueando una ceja.

—Estoy hablando en serio, Bill, vete a casa —advirtió Tom para luego gemir porque el alfa volvió a tocarlo en su entrada, metiéndole los dedos, en lo que el omega se quebraba.

—Pues estás palpitando… Y sigues soltando más feromonas, tu dulce aroma a fresas,mami. Así que en realidad quieres seguir… Y se nota que estabas algo aguantado por la forma en que eyaculaste con tanta fuerza. Puedo ser tu desfogue, ¿sabes? Para que me uses aunque sea un niño, mi pene no es de uno, créeme que no he tenido queja alguna —expresó Bill con los ojos oscurecidos, volviendo a tocarlo por dentro, torciendo los dedos, haciendo que las piernas de Tom tiemblen—. ¿Te gusta cómo entran mis dedos en ti? ¿Así te gusta…? Haré todo lo que tú quieras,mami… Lo que tú prefieras —arguyó con voz aterciopelada el alfa y Tom apretó más su interior, cada que Bill decía mami se ponía más deseoso, como si aquello activara un botón dentro suyo, que hacía que se acentuase todo, volviera tener la sensibilidad en su cuerpo, percibiendo todo a flor de piel.

Tom quería aferrarse a su lado racional, sin embargo, era difícil cuando su cabeza estaba obnubilada por la lujuria que estaba haciéndole remecer el cuerpo entero.

Bill se acercó a su rostro, sin besarlo pero sí respirándole encima, en lo que seguía moviendo sus dígitos de forma diestra en su tío.

—¿Lo sientes, mami? —preguntó Bill con sus rastas cayéndole sobre el rostro, aún manchado con el semen de Tom, quien se arqueó más debajo suyo.

—Aah… ¡Bill, basta! —pidió Tom, pero sin realmente quererlo, porque el mayor empujaba su trasero contra los dedos de su sobrino, excitado por escucharlo llamarlo de aquella forma, y también la intensidad que le demostraba, lo tenía mal, con las hormonas totalmente alborotadas como si estuviera en su celo.

—Por dentro estás ardiendo, mami… Déjame llegar más profundo de ti… —farfulló Bill con su voz de alfa y Tom gimió más fuerte—. Mami —terminó por decir para luego besarlo, y Tom le correspondió con gusto en esta ocasión, en lo que sentía cómo su sobrino sacaba los dedos para escuchar el sonido del cierre siendo bajado y cómo sentía pulsar la erección del alfa en su entrada.

Tom mismo empezó a anhelar ese trozo de carne palpitante para tenerla en su canal, estando demasiado excitado para pensar con la cabeza correcta, sólo sabía que este ardor no lo tenía hacía mucho y quería sucumbir a aquel placer tan culposo y terrible…

—Aaah… ¡Aah! —gimió Tom, en lo que Bill se metía por completo dentro suyo, abriendo sus fosas al sentir aquella estrechez que había deseado por tanto tiempo, Bill sabía apoyó sus palmas contra la alfombra, en lo que tenía a Tom abierto de piernas, comenzando a embestirlo, con el mayor arqueándose, apretando los dedos de los pies del placer intenso que sentía al ser penetrado, con su miembro dando botes nuevamente erecto.

Bill sentía sus visión oscurecida, con la lascivia azotándole el sistema por completo… Toda su capacidad de alfa saliendo a flote al mecer diestramente sus caderas, porque muchos se llevaban la impresión equivocada al verlo delgado, creyendo que no poseía fuerza, pero no era así, así no hubiera desarrollado su musculatura, Bill seguía siendo alfa, y por lo mismo es que con su pelvis estaba moviendo por completo a Tom, quien le ganaba en musculatura y peso, pero igualmente Bill batía sus caderas y cargaba al omega que estaba temblando por completo al recibir todo la entereza del alfa que subestimó en primer lugar.

Bill le estaba dando en la próstata, el ángulo adecuado, el tamaño más que bueno, con la forma en que los testículos del alfa chocaban contra las nalgas de Tom, el ir y venir estaba enloqueciendo al mayor, que estaba sumamente excitado, por lo mismo contraía mucho sus esfínteres, haciendo que Bill siseara, gruñendo al sentirse tan apretado en la calidez del omega.

—Me voy a venir… —avisó Bill, relamiéndose los labios—. Está muy apretado como para salirme…

—Déjamelo dentro —rogó Tom, mirándolo con los ojos enfebrecidos por la lujuria.

Bill jadeó ante ello, sujetándolo con una mano encima de su erección, ante la idea de anudarse dentro del omega, corriéndose en aquella estrechez.

—Quiero que lleguemos juntos,mami—dictaminó Bill, aumentando el ritmo de las estocadas, en lo que masajeaba la dureza del omega.

—No me digas mami —pidió Tom, aunque en un tono demasiado apretado como para distinguirse del todo, por más que le pedía que no, la misma palabra lo hacía excitarse más, era como pedirle que no haga algo para que no se sintiera aún más fuera de control.

Tom se arqueó, boqueando más, salivando y con las lágrimas en los ojos por el gozo, en lo que Bill se corrió dentro suyo, anudándose después, y el mayor explotó en medio de los cuerpos de los dos, con todo su ser hormigueando ante el orgasmo nuevamente intenso que tuvo con Bill, quien seguía anudado en su interior, en lo que su tío jadeaba, y el menor tenía un rictus de concentración, con sus rastas movidas, el maquillaje corrido, en lo que sentía su nudo menguar.

Cuando la hinchazón bajó, Bill se salió con cuidado del interior de Tom.

Bill se acurrucó con Tom sobre la alfombra, en lo que el omega se dormía como si en aquel instante años de sueño acumulado explotaran en aquel cansancio post orgasmo.

Bill le acarició la mejilla con barba, teniendo una barba suave y luciendo tan hermoso, haciendo que recordara las veces que lo veía dormir cuando pasaba la noche en su casa en el cuarto de huéspedes.

Habían pasado trece años, pero no por ello su belleza se había desgastado, para Bill seguía siendo el hombre más bello que había visto. Ningún omega podría compararse, incluso en el sexo, Bill no se había sentido así con nadie, así tuviera que ser de alguna forma retorcida dónde lo llamaba mami porque su tío estaba enamorado de su padre, al alfa no le representaba un problema, haría lo que fuera por Tom.

Cuando Tom se levantó en el departamento de Bill, es que notó cómo el alfa lo tenía abrazado y que ya había amanecido. Se quitó el brazo del alfa, y se paró, yendo a tomar una ducha rápida, en lo que se vestía e iba a hacer el desayuno, aún con la garganta apretada, y un poco adolorido por la actividad de anoche, sin mencionar que durmieron sobre la alfombra.

Tom hizo hotcakes, sirviendo dos platos, y viendo cómo el alfa se acercaba bostezando también habiéndose bañado y puesto ropa de casa.

—Podemos decir que lo de ayer fue por el alcohol y olvidarlo —ofreció Tom, en lo que extendía el plato a Bill con un tenedor, y el de rastas lo miró con fijeza, ambos sentados en la mesa del comedor.

—Yo no estaba borracho, tío. Me gustas mucho desde siempre —masculló Bill—. ¿Te acuerdas de la promesa por la garrita? Dijiste que me explicarías, pero sólo desapareciste y yo empecé a entenderlo por mí mismo. Y aún sabiendo la razón, quise convertirme en tu fantasía, porque si es la forma en que puedo tenerte, ya sea porque me parezco a mi papá, juntamente con que te diga mamá, pues no me representa ningún problema. Lo acepto por ti —soltó el alfa con determinación.

Tom se quedó paralizado ante lo brutalmente honesto que estaba siendo su sobrino, que estaba plenamente consciente de todo y no le interesaba por el amor peculiar que sentía por él.

—No hace falta, yo no quería esto, Bill. Por eso escapé, no buscaba que esto saliera de esta forma retorcida —mencionó Tom, que sabía que él mismo estaba mal cuando pensó de aquella forma a los veintiséis años, y sintió cómo Bill lo tomó por la quijada, acariciándosela, en lo que hacía que el omega lo viera.

—Si no lo necesitas, ahora déjame usarte. Te amo,mami—musitó Bill y se extendió sobre la mesa para besar al mayor, que cedió ante su sobrino, el cual desenterraba sus deseos ocultos.

El desayuno quedó al olvido, porque Tom era tal cual perro de Pávlov, activándose ante la campanilla, pero en vez de salivar su boca, se lubricaba, y Tom terminó siendo follado al apoyarse contra la mesa, con Bill diciéndole mami ante cada estocada que sólo hacía que Tom se enloqueciera más.

Tom no había olvidado a William, por eso aún se excitaba por el recuerdo de su hermano, entre lágrimas de gozo, sintiéndose realizado al recibir a Bill en su interior.

Bill terminó follándoselo contra cada superficie en su departamento, para hacerlo finalmente en la cama, dónde lo besó con dulzura, sin importarle que Tom tuviera a otro alfa en su cabeza, lo único que contaba es que era Bill quien estaba metiéndosela.

Cuando finalmente comieron y Tom se tenía que ir, Bill lo despidió en la puerta.

—Dame un beso antes de irte, mami —pidió Bill, sujetando al omega por la mano y robándole un beso que Tom correspondió, con Bill apoyándolo contra la pared al costado de la puerta de su departamento.

En realidad, Bill no quería que su tío se fuera, así que buscaba ganar tiempo a ver si lograba convencerlo de que se quedara un poco más de tiempo.

Todo pasó muy rápido para procesarlo con facilidad, Tom estaba siendo besado contra la pared, Bill estaba concentrado en meterle la lengua a su tío, en lo que él ascensor se abrió con William llevando unas bolsas con el teléfono al oído.

—Ya llegué, Nat. Sí, traje lo que me pediste y sí, se lo diré, amor —masculló William, en lo que se quedó paralizado al observar la escena que tenía frente a él, de su hijo besando a su hermano.

—¿Papá…? —inquirió Bill girándose al escuchar la voz de su padre, el hombre rubio con cabello hacia atrás, con barba aún permanecía en silencio.

—¿Tom? —cuestionó William mirando a su hermano que había desaparecido hace trece años.

—William… —barbotó Tom con vergüenza, apretando los puños—. Esto… Esto no es…

—Tom, ¿podemos hablar un momento? —preguntó William interrumpiendo a su hermano con su voz de alfa, con lo que claramente era una expresión de decepción en el semblante.

—Sí, Will —cedió Tom, agachando la mirada.

—Bill, luego regreso, quédate aquí —ordenó William, en lo que se iba con su hermano.

Bill no se iba a quedar allí esperando que su padre le recriminara a su tío como si él fuera un niño siendo abusado por un adulto, no, Bill sabía lo que hizo desde el inicio, ya era mayor de edad, dónde incluso fue quien sabiendo los deseos ocultos de su tío, había hecho que accediera.

Así que no iba a dejar solo a su omega, incluso si no fuera suyo, Bill lo sentía así.

Tom entró a su cafetería junto con William, manteniendo la mirada gacha, en lo que preparaba café y lo acercaba a la mesa donde estaba su hermano.

—Hoy es mi día libre, así que no te preocupes, no habrán clientes —se apresuró a decir Tom, en lo que se sentaba frente a su hermano, sintiéndose muy afectado por la forma en que se estaba dando este reencuentro.

Tom mismo no pensó de forma racional, sabía que lo que hizo con su sobrino estaba mal, eran adultos ambos, era cierto, pero Tom era el mayor, el que iba camino a los cuarenta años, que no podía simplemente actuar de manera impulsiva tal cual adolescente con el lóbulo frontal sin desarrollar, no había abusado de Bill eso era obvio, pero tampoco estaba bien. Tom era su tío, y Bill… Su sobrino.

Sin mencionar que no podía decirle a su hermano el por qué había desencadenado esta situación con Bill en primer lugar, que su desaparición había sido por Tom mismo enamorado de William, y usado a su sobrino para saciar su mente con su fantasía de ser la madre de Bill, siendo así el omega de su hermano.

—Espero te guste el café así como cuando lo tomabas hace años, yo… No esperaba verte después de tanto tiempo —masculló Tom, en qué lo veía a su hermano apretar los puños y mandíbula, totalmente tenso el usual impasible William, notaba que se estaba conteniendo incluso cuando su voz de alfa lo hizo estremecer, de forma negativa y no placentera.

—Sí, ha pasado tanto tiempo, Tom… Hace años te fuiste, y yo lo respeté, porque eres mi hermano. Pero, ahora te vuelvo a ver besándote con tu sobrino, con mi hijo, ¿qué te pasa, Tom? ¡¿Cómo pudiste hacerle eso a Bill, Tom?! —gritó William exasperado con su voz de alfa retumbando en la instancia, y los ojos rojos por la furia.

—Lo siento, Will —se disculpó Tom con el cuerpo temblándole, su omega sintiéndose amenazado por el alfa, teniendo miedo aunque mostrara una expresión neutra, su lenguaje corporal estaba señalando la sumisión como omega ante situaciones de peligro.

—No me digas sólo un “lo siento”, Tom, dame una explicación de lo que pasó con Bill… ¿Y por qué te fuiste hace trece años? Porque no entiendo qué es lo que está pasando aquí —soltó William mortalmente serio.

—Yo no me volveré a acercar a Bill, William. Lo prometo, y si no te basta mi palabra, también puedo mudarme. Sólo olvídalo, por favor —masculló Tom, porque no podía decirle que la realidad era peor de lo que había visto su hermano.

William frunció más el ceño, golpeando sus puños sobre la mesa, haciéndola temblar, en lo que Tom se tensaba, apretando los dientes, su lobo estaba muy alterado, y hacía que aquella tribulación le afectara al lobo interno de Tom.

—¡Esto no se puede solucionar de esta manera, Tom! ¡Dame una maldita explicación para que…! —reclamó William con su voz de alfa, en lo que abrió la puerta de golpe.

Bill le gruñó mostrándole los dientes a su padre. El mayor frunció el ceño mirando a su hijo, notando cómo es que el lobo de Bill estaba buscando enfrentarlo, algo que solía ser difícil cuando a quien retaba era su padre, por tanto, líder de su manada.

—Te dije que luego volvería, Bill, que te quedarás ahí —masculló William en dirección a su hijo empleando su voz de alfa, buscando que se le bajara su altivez, pero el menor lucía determinado, aunque luchando consigo mismo por resistirse a la voz de alfa de su padre.

—Mi tío no me forzó a nada, él sólo me aceptó —refutó Bill con su voz de alfa, y William estaba sintiendo la lucha entre lobos, percatándose de que incluso así su hijo fuera menor estaba dispuesto a tornarse violento, lo notaba por sus feromonas, todo en su hijo estaba avizorando una pelea, una que William ni siquiera deseaba.

—Me estás hablando con tu voz de alfa, Bill Kaulitz —acusó William—. Soy tu padre, obedéceme y regresa a tu departamento. Esta charla es entre mi hermano y yo —arguyó el rubio con seriedad.

—Yo le insistí a mi tío porque estoy enamorado de él —replicó Bill.

Tom se quedó perplejo al notar aquella disputa entre alfas, su hermano estaba observando enojado a su sobrino.

—No tiene sentido, Bill, es tu tío, es mi hermano, tiene tu sangre, es veintiún años mayor que tú, hijo. Seguro Tom te buscó meter cosas en la cabeza, me temo que esté relacionado el que se haya ido hace años atrás precisamente por haber querido abusar de ti, no porque sea omega le quita culpa —explicó William, intentando que su hijo entendiera que había sido una víctima y que su hermano un depredador, haciendo que se sintiera enfermo.

Bill gruñó y mostró los dientes nuevamente.

—Mi tío no es nada de eso. Nunca me hizo nada de niño. Yo estuve obsesionado con él desde pequeño, observándolo dormir, y sin poderlo olvidar con el paso de los años. No me importa que tenga mi sangre, es un omega que me gusta y lo quiero para mí —expuso Bill con su voz de alfa.

William se puso alerta, y abrió las fosas, notándolo, sus olores estaban mezclados, habían tenido una unión carnal, por lo mismo es que Bill estaba tan territorial con respecto a Tom.

—Bill, entiende, hijo, Tom podría ser tu madre… —quiso hacer que su hijo entrara en razón.

—¡Pero no lo es! —respondió Bill nuevamente con su voz alfa, inclinándose en dirección a su padre, con la sangre pulsándole con fuerza en su sistema, con ganas de morder a su padre.

William se percató de cómo es que su lobo se estaba afectando por la fuerza del lobo de su hijo, ¿por qué…? El mayor miró a su hermano, no le notó marca alguna, Bill no lo había marcado, pero sí estaba lo suficientemente fuerte para hacerlo flaquear a su propio alfa.

Tom se mantenía paralizado en la silla porque los olores de las feromonas alteradas de ambos alfas estaban que lo tenían allí con los puños apretados encima de sus muslos, porque ni siquiera tenía la intención de que su hermano y su sobrino estuvieran peleando, cuando él era la razón.

—Yo… Esto no puede seguir así, dejen de pelear. Yo sé que hice mal, incluso si Bill fue el que me buscó, yo acepté —habló Tom, interrumpiéndolos—. No es algo que yo hubiera querido, que estén así. Lo siento, William, sé que hice mal en acostarme con Bill, y Bill, obedece a tu padre, yo… Necesito estar solo —pidió lo último en voz baja.

William se fijó cómo es que las feromonas de su hermano estaban alteradas por la tensión a la cual lo había sometido, pero es que esta situación no era fácil, pero su hijo estaba totalmente determinado, así que el alfa mayor se levantó y salió de la cafetería, a la espera de que Bill lo siguiera, el cual miró a Tom antes de hacerlo, y el omega le hizo un gesto para que fuera con su padre.

—Volveré —dijo Bill antes de seguir a su progenitor.

Tom apoyó su frente contra la mesa fría, soltando un suspiro contenido al haberse ido los alfas, estaba temblando. Habían sido muchas emociones por un día.

A los días, es que Bill nuevamente apareció en la cafetería de Tom, no se fue en todo el día, con la intención de que se quedara hasta que Tom saliera.

—Bill, entiende que tu papá no va a estar de acuerdo con que estés conmigo —soltó Tom, fijándose los libros… Que tenía en la mesa, notando que eran los libros de William, y que Bill tenía entre sus dedos las cartas que nunca le envió a su hermano.

—Mi padre ya no intervendrá, tío Tom. Ya entendió que no me rendiré, y se mantendrá al margen. Sé que me rechazaste y que en mí no ves a un alfa que ames, pero no me importa, puedo sentir amor por los dos, tío, y que con el tiempo, terminarás enamorándote de mí. Tienes que dejar ir a mi padre, él no te verá nunca como lo deseas —masculló Bill con simpleza.

—¿Sólo te vas a quedar esperando a que te acepte incluso si sabes que no te amo? —cuestionó Tom.

Bill asintió. —Sí, no importa si quieres mudarte, yo te seguiré.

Tom se preguntaba cómo es que habría convencido a su hermano de que aceptara con… Facilidad esto.

Pero el pensar en dejar ir a William… Tal vez ya era tiempo, por lo que soltó un suspiro.

—Creo que iré a quemar esas cartas para… Dejar ir a tu padre —musitó Tom.

—Es un buen comienzo —cedió Bill.

Cuando cerró la cafetería, quemando las cartas atrás con Bill, es que de algún modo Tom se sintió más libre al verlas arder.

—Eres joven, deberías buscarte un omega de tu edad, y olvidar este encaprichamiento que tienes conmigo, Bill —mencionó Tom a su sobrino.

El menor negó con la cabeza en lo que sonreía.

—No es un encaprichamiento, Tom. Sé que si la vida nos está dando esta oportunidad de volvernos a ver, es porque estamos destinados a estar juntos —acotó Bill.

El crepitar de la leña llenaba la instancia, en lo que Tom procesaba todo lo que le decía su sobrino, considerándolo una mentalidad muy idealista, romántica, absurda, pero lo intentaría, hasta que Bill se aburriera de jugar a la casita con su tío, y buscara alguien de su edad, que pudiera darle una familia y todo lo que Bill deseara cuando fuera mayor.

—Intentémoslo —cedió Tom mirando de reojo al menor, el cual le sonrió.

La dinámica de Bill fue invitarlo a salir tener momentos ambos, dónde hablaban y compartían instantes, conociéndose en algo que implicará más allá del sexo.

Tom mismo estaba sorprendido de la forma en que el menor estaba metiéndose bajo su piel, que así lo subestimó, y que si bien no sentía el amor intenso que tuvo por William,con el paso de las semanas, Tom sabía que incluso sin tener relaciones, tenía algún tipo de conexión con el alfa.

Cuando Tom fue el que le pidió que se quedara a dormir con él, pasado tres meses de aquellas salidas, es que el omega se sentía listo para que Bill durmiera con él, en algo que no implicara un juego perverso, no, sino realmente estando de tú a tú, con Bill besándolo, y Tom correspondiéndole, tan sólo dos adultos, que sabían que lo suyo no era lo más prudente, pero… Querían darse la oportunidad, principalmente Tom, ya que Bill desde el inicio había sido claro con su interés por él.

—¿Me dejarás marcarte y casarme contigo? —inquirió Bill a Tom, luego de acariciarle el brazo con cuidado después de haberle hecho el amor.

Tom se rió. —No es así de fácil, Bill. Tenemos tercer grado de consanguinidad, legalmente no nos podemos casar. Aparte… Hagámoslo un día a la vez, ¿está bien? No sabemos qué pasará mañana, o si realmente quieras seguir conmigo, voy a cumplir cuarenta y tú diecinueve años.

Bill le besó la sien con cariño, acariciando la mejilla del mayor.

—Te esperaré, tal cual hice todos estos años —soltó Bill con solemnidad.

Tom se preguntaba si su sobrino no le entendía o simplemente era muy terco.

Al cuarto mes es que comprendió el por qué su hermano no se metió más en la relación que estaba teniendo con Bill.

—¿Qué? —cuestionó Tom pálido al momento de estar allí con Bill quien le besaba el dorso de la mano.

—Sí, estás embarazado de gemelos, tienes cuatro meses —musitó el doctor que le estaba realizando la ecografía.

Tom, quien se supone que ya había perdido la fertilidad por la edad, estaba embarazado de su sobrino, quien le miraba totalmente enamorado.

—Te dije que me casaría contigo y sería tu alfa cuando crezca, Tom, nunca olvido una promesa —susurró Bill contra su oído.

Por el tiempo de gestación es que Tom quedó embarazado desde las primeras veces que tuvieron relaciones, por lo mismo es que Bill estaba tan protector con él desde el inicio, Bill sabía que dejó embarazado a Tom, también sabía que el matrimonio era permitido en tercer grado de consanguinidad bajo circunstancias excepcionales (como embarazo).

Tom dejó que Bill lo marcara a los cinco meses de embarazo, dónde ambos sabían que esperaban dos varoncitos, y sus pectorales ya habían crecido bastante, con su vientre bajo siendo más prominente en este punto, también se casaron en el registro civil, en lo que Tom procesaba cómo es que se había dado todo.

Cómo es que iba a ser madre cuando tuviera cuarenta años y su alfa, ahora sí suyo, iba a ser padre a los diecinueve años, faltándole dos años más para terminar su carrera.

Bill lo besó con cariño, en lo que Tom correspondió al gesto, uniendo sus lenguas en lo que el alfa no apoyaba su peso sobre el mayor, siendo extra cuidadoso por su estado, bajando por su cuello, besándolo y luego dirigiéndose a sus pectorales, comenzando a chuparlos, haciendo que Tom siseara porque su sensibilidad había aumentado para ese punto, sintiendo la leche agolparse dentro suyo, y se arqueó cuando Bill succionó más fuerte y sintió la leche emanar de su pezón, con su alfa comiéndole el calostro.

—Uhmn… Tan delicioso, sabes muy bien, Tom. Y ahora te hice mami pero de mis cachorros, amor mío —musitó Bill con el bigote de leche, relamiéndoselo para luego chupar el otro pezón, en lo que Tom se excitaba más al sentir a su ahora esposo lactarle—. Mami… Una verdadera y hermosa mami para mis bebés… —arguyó el alfa, besándole ahora su vientre prominente con sumo afecto y veneración.

Ahora la palabra mami tenía otra connotación, una que no estaba relacionada con la carga del pasado, sino del futuro que tendría al lado de Bill.

Tom se excitaba por oírlo decir mami, pero pensando que sí, iba a ser madre de un par de gemelos que estaban muy saludables… En lo que Bill lo penetraba, repitiéndole que era una bella madre, Tom lloró, porque era amado, porque había olvidado a su hermano, y porque sí, sería mamá, una mamá real, aunque ya se hubiera rendido aquella idea muchísimo tiempo atrás.

La vida realmente les dio otra oportunidad, que en sí Bill tomó, y no le avisó a Tom, incluso sabiéndolo desde el día uno, porque quería que Tom lo eligiera, no se sintiera forzado ni nada, así que no podía quejarse. Era totalmente a como pensó que estaría pero no se arrepentía de nada.