Capítulo único
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Nota: Aquí se llevan diez meses, así que no es una gran diferencia de edad marcada xD. Esto salió de algo que dije que sería “cortito no más” y terminaron siendo 12400 palabras 🤡 si les gustó, no olviden dejar un comentario y voto.
Cuando Simone se embarazó de Jörg, ella definitivamente no estaba lista para ser madre, ella tenía diecisiete años, y Jörg era su mayor, por cuatro años, por lo que la adolescente creyó que sería la mejor idea del mundo irse de casa, sin avisar, y quedarse con él, ocultándole el hecho de que estaba embarazada de seis meses.
Jörg no tenía una casa propia, vivía en un cuarto alquilado de mala muerte, lo único que podía pagarse con su trabajo sin haber podido estudiar una carrera, así que la verdad es que no es que se haya tomado de la mejor forma cuando Simone tenía un vientre enorme que no podía ocultar más. El mayor le dijo que no quería ser padre, y la adolescente le dijo que con su trabajo de mesera podrían ayudarse mutuamente y ver por su bebé.
A regañadientes Jörg aceptó, aunque cuando nació Bill, un bebé de cabello negro muy llorón, es que Jörg se desesperaba más porque el pequeño no se callaba por más que Simone le daba de lactar, la adolescente ya de dieciocho años teniendo que arreglárselas sin pañales desechables, en lo que pudiera hacer con trapos suaves que lavaba y volvía a lavar porque no les alcanzaba el dinero.
Simone no podía ir a trabajar, se daba cuenta que estaba muy débil para ello, y Jörg cada vez más enojado con ella.
—Pero perdóname, amor, podemos solucionarlo —hablaba Simone a su novio, quien estaba totalmente furioso porque no podía dormir bien con su hijo llorando todos los días sin parar, porque el dinero no les alcanzaba y porque ni ella sabía ser buena madre, ni Jörg un buen padre, ninguno estaba preparado, por lo mismo es que ni había llevado un control apropiado durante el embarazo, ni vitaminas prenatales ni nada.
A veces Simone quería regresar a su casa, pero, ahora era madre, y Jörg era el padre de su hijo, incluso si no le naciera el cuidarlo o cargarlo, amenazándola con dejarla sola.
—Ni siquiera te puedo tocar, en el embarazo por tus molestias y ahora por la cuarentena, todo esto es una mierda. Bill apesta y llora, no sirve para nada —se quejó Jörg, que todavía se lamentaba la enorme deuda que les generó el parto.
—Pero entonces hagámoslo —dijo Simone, sin interesarle el dolor que sentía, si con eso haría que Jörg dejara de enojarse un poco, lo haría.
Ambos en su ignorancia creyeron que tener sexo sin protección no significaría ningún problema, porque Simone acababa de dar a luz, pero aparte de darle una infección precisamente porque estaba delicada al tener menos de cuatro semanas de haber parido, y ser algo más doloroso que placentero, sólo lo hizo para contentar a Jörg aunque terminara sangrando, es que a los meses dejó de generar leche como antes, haciendo que Bill tuviera que tomar fórmula, pero como no les alcanzaba el dinero para ello, terminaban dándole aunque fuera leche evaporada, que evidentemente desencadenó un problema de salud en el menor porque no estaba preparado para aquella alimentación a sus tres meses.
Jörg estaba cada vez más enojado con Simone, porque todo era gasto hasta que a los seis meses de Bill, es que Simone supo que estaba embarazada, y Jörg se fue, simplemente desapareció con sus cosas, dejándola en la habitación que alquilaban sin pagar.
Para ese punto, es que Simone embarazada nuevamente, intentó abortarlo, pero no tenía el dinero para hacerlo, y en la clínica de abortos gratuita, pedían que sí o sí fuera con alguien. Ella estaba sola. ¿Podría regresar a su casa pidiéndole ayuda a sus padres para que la llevaran a abortar a su segundo hijo? Simone estaba planteándoselo, aunque su familia en sí tuviera un pensamiento muy conservador al respecto, al final de cuenta vivían en lo que era considerado un pueblo al norte de Magdeburgo.
Intentó meterse el gancho de metal en su interior para abortarlo, pero sólo se causó heridas, sangrando pero… A los meses nació Tom, cuando a Bill le faltaban dos meses para cumplir su primer año.
Otra de las secuelas de no respetar la cuarentena era la depresión postparto.
Simone ya no estaba bien, a duras penas ganaba una miseria como mesera, y siempre era algo estresante pensar con quién dejar a sus hijos, porque no había nadie con quien ella contara, lidiando también con la sensación de haber sido abandonada, pensaba muchas veces en suicidarse, sin sentir amor por su hijos.
Cuando su hermana mayor la encontró en la cafetería donde trabajaba, es que se la llevó consigo, sin interesarle que Simone le dijera que tenía hijos.
—No estás sola, Mona, nunca lo estuviste —le aseguró Dunja, su hermana diez años mayor.
Dunja a sus casi treinta años, vivía sola pero fuera de la casa de sus padres, no porque no los amara, sino porque ellos no comprendían lo que consideraban “su estilo de vida”, que era porque Dunja era lesbiana, así no tuviera una pareja, sino ligues ocasionales, ella trabajaba, y se había pagado sola sus estudios, por lo mismo es que comprendía la situación de Simone, su hermana menor que ahora tenía dos bebés.
Dunja quedó encantada con sus sobrinos, siendo tan pequeños y hermosos, ambos con el cabello oscuro, y rostros casi idénticos, aunque se llevaran diez meses. Ella siempre quiso ser madre, así que estaba disfrutando aquella experiencia con sus sobrinos, aunque sí notaba cómo es que Simone estaba muy desapegada a ambos.
Tuvo que decirle a sus padres y otros hermanos que Simone estaba con ella, y de la existencia de Bill y Tom, pero prefirió hacerlo por llamada, precisamente Dunja siendo consciente de lo crueles que podrían ser si se los decía Simone cara a cara, y ellos, tal cual lo pensó, estaban sumamente decepcionados de Simone, diciéndoles que era otra vergüenza más para la casa, al igual que Dunja.
Simone lo supo al escuchar la conversación desde atrás.
Conforme Bill y Tom iban creciendo, notaban que su mamá no los quería, porque lo veían desde la guardería, como otros niños recibían mucho amor, y ellos no, fuera de su tía Dunnie, Simone no los quería. Bill como hermano mayor hacía que Tom no se sintiera mal por ello, buscando distraerlo con lo que fuera para hacer que su hermanito sonriera, siendo siempre un payasito desde niño.
Cuando Bill tenía seis años, y Tom cinco, es que su madre se suicidó, y su tía Dunja se quedó con su custodia.
Aquello fue un golpe abrupto para la vida de los pequeños, porque si bien ambos sabían que su mamá no los quería, aunque su tía les dijera que no, que ella los adoraba pero no sabía cómo decírselos correctamente, igualmente el saber que nunca más podrían verla, que tal cual su padre, ya no existía, los destrozaba a ambos. No tenían mamá ni papá, pero se tenían a sí mismos.
Bill a veces notaba que Tom poseía la misma nostalgia que su mamá, por lo mismo es que buscaba distraerlo siempre, para que su hermanito no se fuera a deprimir como su mamá, al punto de lanzarse del acantilado, sólo dejando una carta donde decía que se arrepentía de ser madre, de haber perdido a Jörg, quien presumiblemente era su padre, y que estaba sola fuera de Dunja.
Así que Bill sentía una responsabilidad como hermano, por ello, cuando se fijaba que Tom estaba muy ensimismado en sí mismo, es que le dio un codazo, sacándolo de su ensoñación a su hermano de cinco años.
—Tomi, mira… —habló Bill con la boca llena, para luego abrir su boca mostrándole todo su bolo alimenticio, y Tom frunció el ceño—, ¿cuánto de papas crees que me entren?
—¿Qué? —preguntó Tom de cinco años.
—Sí, mira —tragó Bill con dificultad, y luego señaló el plato de puré—. ¿Cuántas cucharadas de puré crees que puedo meterme en la boca antes de atorarme? —inquirió el mayor con determinación.
Dunja se rió. —Te vas a atorar, Billy.
—No, tía Dunnie, yo creo que pueden entrar cinco cucharadas de puré si me lo propongo, Tomi, ¿quieres apostar? —preguntó Bill.
—Uhmn… ¿Y yo también puedo intentarlo? —cuestionó Tom.
—Claro, si te entran más que a mí, entonces ganarías —farfulló Bill.
Y es así como Bill distraía a su hermano con competencias, por más absurdas que fueran, servían para hacer que Tom no se pusiera triste. Sin embargo, sí tenían una vena competitiva, fuera de que lo hacía para buscar distraerlo, en ocasiones Bill decía quién soltaba una escupitajo más lejos, con Tom siguiéndole, teniendo así contiendas donde se sentía bien ganar y burlarse del otro que no lo consiguió, aunque no siempre ganara Bill, muchas veces Tom le ganaba, pero se había vuelto una costumbre entre ambos, que siguieron en la escuela, haciendo a veces competencia de quién hacía el hilo más largo de baba, o de quien se aguantaba más rato la respiración, con ambos casi desmayándose por ello.
Si bien no iban al mismo salón, porque Bill era mayor por un año, igualmente pasaban tiempo juntos en sus recesos, cada uno mencionándole al otro si consiguió algo que el otro no, siendo disputas infantiles pero que se habían vuelto para de ellos, de su dinámica como hermanos, queriéndose sí, pero siempre jugando o teniendo sus competencias.
—Tomi… Mira —mencionó Bill de nueve años, alzando su brazo, mostrándole la axila.
—¿Qué miro? —cuestionó Tom de ocho años, parpadeando confundido sin entender para qué su hermano mayor, en una camiseta sin mangas, le alzaba el brazo, enseñándole la axila.
Bill puso los ojos en blanco. —Pues mira, te gané, me salió un vello —explicó el más alto.
Tom tuvo que achinar más los ojos fijándose que, en efecto, tenía un vello, sólo uno en su axila.
—Es sólo uno, eso no es nada, no cuenta —acotó Tom, cruzándose de brazos.
—Es uno de la bestia peluda que tendré después —farfulló Bill, jalándole la cabeza a su hermano bajo su axila.
—¡Aich, te voy a golpear, Bill! —se quejó Tom, liberándose del agarre para que se empezaran a pegar entre ambos, pero sin hacerlo muy en serio, porque se pusieron a reír.—Cuando me salgan en los huevos te voy hacer lo mismo —dijo el menor.
Bill se rió con más ganas. —Pero me saldrán primero a mí —canturreó el más alto con sorna.
Así que cuando a Bill le salieron vellos púbicos, es que intentó hacer eso con Tom, pero él le dio una patada en las bolas antes.
En la escuela, fuera de la diferencia de altura que tenían, y que Tom era más de tener el cabello más corto que Bill, que no es que lo tuviera largo, pero sí un poco más que Tom, los marcaba más el hecho de que Tom si bien era un chico guapo, solía ser más ensimismado, teniendo amigos, sí, pero no era tan desenvuelto y extrovertido como Bill, porque claro, con Bill, Tom era muy abierto, de hablar mucho, de bromear y demás, pero esa actitud no la tenía en la escuela, haciendo que cuando resto ubicara a los Kaulitz, ubicaran más a Bill que a Tom, o Tom era “el hermano menor de Bill” o “el hermano tímido de Bill”, a Tom en realidad no le molestaba, porque ni estaba en el salón de su hermano, aunque aquello se supiera hasta en su propio salón, cómo es que Bill era más popular en el colegio, que algunas de sus compañeras querían que le pasara el número de su hermano mayor.
Tom evidentemente no se los daba, por más que sí se percataba que hasta cuando en los recesos Bill iba con él, muchos que nunca le hablaban, querían fingir interés sólo para estar cerca de su hermano.
—Son unos interesados convenencieros —acotó Tom a la salida de la escuela, teniendo catorce años, con Bill de quince a su costado.
—¿Quiénes? —preguntó Bill, sin entender el comentario de su hermano que habló de la nada.
—Mis compañeros, sólo quieren acercarse a mí por ti, me hartan con sus cosas —farfulló Tom frunciendo el ceño.
Bill puso los ojos en blanco y chasqueó la lengua. —No importa, que se vayan a comer verga.
—Pues tal vez si es la tuya sería premio para ellas —soltó Tom, fastidiado con que aquellas muchachas estuvieran tan obsesionadas con su hermano.
Bill lo miró de reojo a su hermano y le despeinó los cabellos cortos.
—Ya, olvídate de mis fans enamoradas, ¿no quieres venir a una fiesta? Es viernes, y dijeron que podía llevar a quien quisiera —invitó Bill, poniéndole el brazo en el hombro a su hermano en lo que seguían caminando.
—Creo que eso lo dicen para que lleves a tu novia o algo así, Bill, no para que lleves a tu hermano menor —arguyó Tom.
—No me importa, eres mi hermano, y no tengo novia, así que me da igual, si quieren que vaya, te llevo y ya —soltó Bill, en lo que apretaba las mejillas de Tom, haciendo que se formara un puchero con la boca.
Tom le dio un manotazo, pero asintió. —Está bien, iré.
Bill le mordió la mejilla a su hermano, y Tom le mordió el hombro en respuesta.
Al llegar a su casa, es que le avisaron a su tía de la fiesta, ella estuvo de acuerdo que fueran, que lo hicieran con cuidado, y regresaran temprano, que Dunja iba a tener su noche feliz, que implicaba que como era su día libre, se encerraría en su habitación en lo que veía todo lo relacionado al yaoi, ya sus sobrinos no se metían con ese tema, de que su tía era obsesionada con manwhas, mangas, animes y demás. No comprendían cómo una mujer que le gustaba las mujeres adoraba tanto ver a dos hombres darse entre sí, pero era cosa de su tía, que prefería eso a salir con alguna chica.
En la noche es que Bill y Tom fueron a casa de Georg, el compañero de Bill, y ahí es que entraron a la reunión, donde los padres de Georg estaban de viaje, pero tampoco es que pudieran hacer una fiesta como las de las películas, porque eran menores de edad y no era tan fácil conseguir alcohol.
Aunque Georg sí sacó orgulloso una botella de vodka de su padre, que entre todos sirvió un poco, haciendo que la botella quedara vacía en lo que sonaba la música.
—Hay que jugar a la botella borracha —dictaminó Georg sonriendo, en lo que todos formaban un círculo y el castaño ubicaba la botella en la alfombra.
—¿Y eso qué es? —inquirió Tom en voz baja a su hermano.
—La botella hará que se besen las personas de los dos extremos —explicó Bill a su hermano.
—¿Esta vez sí jugarás Bill o seguirás huyendo? —preguntó Georg.
Bill asintió, ya sabía que no podía seguir zafándose de jugar aquel juego, así se quedó en su sitio, en lo que Tom miraba pasmado cómo cuando Georg giró la botella, esta quedó con un lado apuntado a Bill y otro a una muchacha pelirroja, por lo que su estómago se apretó cuando la muchacha se besó con Bill, no fue un beso profundo del tipo que se veían en las películas, fue corto pero para Tom duró una eternidad, sintiéndose por completo miserable.
—Bueno, te gané, recibí mi primer beso antes que tú —susurró Bill contra el oído de Tom.
Tom no quiso jugar, por lo que se salió del círculo, haciendo que su hermano se acerque a él luego de otras rondas donde se besaron algunos otros, pero Bill también un par de veces más.
—¿Qué pasó? ¿Por qué no quieres jugar? —interrogó Bill.—¿Te sientes mal?
—Yo no quiero besarme con chicas, no le veo lo divertido —masculló Tom, rascándose la mejilla, sin mirar a su hermano.
—Uhmn, pues si no te sientes listo para dar tu primer beso está bien, no importa, ¿quieres que nos vayamos? Ya me aburrió también —mencionó Bill, y Tom asintió.
Cuando salieron, es que Bill se percató del silencio de su hermano.
—Dijiste que no querías besarte con chicas, ¿eres gay? —interrogó Bill sin ver a Tom.
—Sí, me gustan los chicos, y cuando me bese quiero que sea por amor no por un juego estúpido como tú, que te besaste a más de una chica como si nada —se quejó Tom.
—Eh… Fue por el juego, eso no quiere decir que me guste o algo, no significa nada, es cierto, y si para ti quieres que sea algo especial, lo entiendo y respeto. Ya tocará que llegues virgen al matrimonio gay —bromeó Bill.
Tom le dio un codazo a su hermano, quien se quejó de dolor entre risas.
Después de aquella fiesta, es que Bill empezó a salir con chicas al inicio, teniendo una que otra relación que no duró mucho, en sí, Bill se aburría fácilmente de las personas, por más que fuera popular, pero Tom se tensaba mucho al ver a su hermano con novias, hasta que Bill cumplió dieciséis años, y Tom tenía quince, que el mayor lo miró con una expresión de nostalgia.
—Ganaste —comentó Bill.
—¿Qué gané? —preguntó Tom sin comprender.
Bill soltó un suspiro. —Saliste del clóset antes que yo, soy gay.
De esa forma es que Tom supo que sí, que su hermano era gay, como él, y empezó a salir con chicos, igualmente no duraba mucho con ellos, pero Tom… Bueno, él mismo no había dado su primer beso, frustrándose en su propia vena competitiva, porque ya había pasado un año desde que Bill dio su primer beso, ya se besó a varias personas, tanto chicas como chicos, y él no. Tom mismo no sabía qué diablos estaba esperando, porque si bien no era tan popular como Bill, sí tenía personas que lo invitaban a salir, pese a ser más reservado y no el muchacho más extrovertido del mundo como su hermano mayor.
Así que ya harto de estar así, perdiendo por mucho contra su hermano, es que le aceptó la salida a Paul, uno de los chicos que era lo suficientemente guapo como para pensar en dar su primer beso con él, también sabía que una parte de Tom había aceptado porque Bill estaba durando más de un mes con Noah, su nuevo novio, y por eso también le daba rabia el que su hermano estuviera tanto tiempo con alguien, cuando su tope era un mes.
Pero Paul en realidad era dulce con Tom, llevándolo a comer pizza y helados. Haciendo que Tom se sintiera muy nervioso cuando su compañero lo dejó en su casa, pero sin haberlo besado aunque se acercó lo suficiente a Tom, por lo que Tom le dio un abrazo y beso en la mejilla para luego meterse a su casa, diciéndole que lo pasó bien, que se repitiera y gracias.
Cuando Tom entró a su casa, se encerró en su habitación, y apenas se sentó en su colchón, abrieron la puerta, era Bill, que se puso frente a su hermano.
—¿Ya y…? ¿Por fin diste tu primer beso? —cuestionó Bill a su hermano.
Tom bajó la cabeza. —No.
Bill chasqueó la lengua. —¿Y ahora por qué no? ¿Fue un imbécil contigo? ¿Le olía mal la boca? ¿Comieron cebolla? —preguntó el mayor exasperado.
Tom negó.
—No, nada de eso. Olía bien, incluso después de comer la pizza y el helado, masticó unas mentitas. Y me trató muy bien —aclaró Tom.
—¿Y entonces, Tom? ¿Qué estás esperando? —cuestionó Bill casi jalándose de los cabellos por la desesperación por su hermano menor.
Tom se sonrojó. —Es que me da vergüenza.
—¿Por qué carajos te va a dar vergüenza? —preguntó Bill, arqueando una ceja.
—¡Porque no sé besar! —dijo Tom sonrojado y frustrado.
—Pues sí, por eso tienes que besarte con alguien para aprender, duh —farfulló Bill poniendo los ojos en blanco.
—No, baboso, hablo de que tengo quince, la mayoría de mi salón ya se besaron con alguien, Paul mismo ya tuvo novios antes, y yo… No —masculló Tom, quitándose las zapatillas, subiendo las piernas a la cama, apoyándose sobre sus rodillas.
Bill soltó un suspiro.
—Pero, ¿por qué te mortificas por eso, Tom? Precisamente somos jóvenes, es decir, si bien también mi primer beso lo di a los quince años, pues mis compañeros ya se habían besado desde antes, y si bien arruiné mis besos antes, ya al menos sé hacerlo —acotó Bill—, porque estamos aprendiendo así, por eso es que Paul no va a tener problemas en besarte, es decir, mira tu boca, es hermosa, y así no sepas besar, pues, ¿qué importa? Se aprende, y si el imbécil te quiere hacer sentir mal por eso, vamos a golpearle en las costillas hasta que se arrepienta de ser un idiota —le aseguró su hermano.
—Bill, es que… Él ya se dio besos con otros chicos, de esos besos de grandes, ¿me entiendes? Me da mucha vergüenza ser un patético muchacho de quince años que no ha dado ni un beso con la boca cerrada y mucho menos va saber dar un beso francés —le contó Tom a su hermano sus inseguridades.
Bill escuchó atento a su hermano, comprendiendo lo nervioso que estaba por ello, y principalmente lo inseguro, y Bill lo entendía, porque Tom era un tanto más sensible, le faltaba que le llegara a la punta del pene las opiniones del resto, él mismo cagándola en más de una vez, pero manejándolo como si nada después.
—Bueno, entonces te explicaré lo que debes hacer —le dijo Bill a su hermano, y Tom lo miró confundido.
—¿Explicarme? —inquirió Tom.
—Sí, baboso. Te voy a decir cómo debes besarlo —aclaró Bill.
—Oh… Está bien, sí me serviría de mucho —respondió Tom, que su hermano le explicara cómo besar al chico con quien salía, Bill teniendo más experiencia en ello pues sí iba a serle de mucha utilidad.
—Bien, para el beso normal de boca cerrada, pues no te apresures, no es como que abras la boca de frente, no, primero… —empezó a hablar Bill haciendo ademanes, y luego apretó su mano en un puño y lo acercó a su propio rostro—. Imaginemos que mi mano es la boca de otra persona, ¿está bien? Al inicio tienes que pasarle tus labios por encima, con suavidad, así… —acotó en lo que besaba su propia mano—. Recuerda no ser brusco, sino más bien lento y con roces ligeros al inicio —agregó en lo que Tom asentía, volviendo a ver a su hermano besar su propia mano, sintiéndose un tanto nervioso sin saber el por qué—, tienes que jugar con los labios superiores, y luego los inferiores, frotando tus labios, y dependiendo, puedes mordérselos, a veces les gusta eso —mencionó el más alto—. Si pues hasta aquí sientes… No sé, como que le está gustando, normalmente lo notas, porque se te pega más o algo así, es que pasarías al beso francés. Pues para esto tienes que introducir la lengua con sutileza, no de una vez, o quizá él te meta la lengua, pero el secreto es empezar de a pocos —indicó el mayor, en lo que trataba de delinear su propia lengua sobre su puño—. Puta madre, me siento bien imbécil aquí besando mi puño, hasta parece que estoy haciéndole juego previo antes de pajearme.
Tom se rió. —Lo siento, Bill, sé que lo haces porque tienes un hermano menor inútil al cual tienes que explicarle cómo besar porque no quiere hacer el ridículo.
Bill chasqueó la lengua.
—No te expreses así de ti mismo, fuera de lo raro que es, no me molesta en realidad. ¿Pero sí estás entendiendo? Para seguir mi explicación antes de meterle la lengua a mi puño —comentó Bill.
Tom asintió. —Sí, estoy entendiendo —respondió.
Bill se relamió los labios.
—Bien, entonces tienes que hacerlo sutil, o dejar que sean sutiles contigo, y cuidar la cantidad de saliva —siguió explicando Bill, para después retomar las acciones con su puño, en lo que Tom sentía que se apretaba de nuevo el vientre, algo en aquellos movimientos de los labios de su hermano, así fuera sobre su puño, hacía que él se sintiera ansioso por algo que no comprendía—... ¿Me estás escuchando? —preguntó su hermano, sacándolo de su ensoñación.
—Ah, lo último no entendí bien —mencionó Tom, tragando saliva nervioso.
—Ay, sí, es que es jodido que lo entiendes al decírtelo o verlo porque la mano no tiene lengua para corresponderle —barbotó Bill, con Tom que ni siquiera había escuchado la última parte de su explicación por estar pendiente de los labios de Bill—. Supongo que tendré que darte otra clase de lección —agregó el mayor, y Tom parpadeó confundido.
Antes de que Tom pudiera procesar lo dicho, es que ya tenía a Bill sujetándolo por las mejillas y posando sus labios sobre los suyos, Tom sintió su corazón latiendo acelerado, cuando los movimientos que hizo Bill sobre su puño estaba haciéndolos sobre su boca, moviéndola con lentitud, cepillando sus labios contra los suyos, haciendo que la presión sobre su vientre se desatara como si fueran millones de mariposas aleteando por dentro.
—Tienes que cerrar los ojos, porque si tu novio siente tus ojos fijos en él lo hará incómodo —masculló Bill, con sus propios ojos cerrados—, y sirve acariciarle así el cuello… —agregó en lo que pasaba el pulgar por lo largo del cuello de su hermano, y volvía a besar a Tom, quien cerró los ojos—. Sigue los movimientos de mis labios, ¿está bien? Será más fácil así, a veces es intuitivo —explicó y Tom soltó un jadeo contra la boca de Bill, sintiendo cómo sus mejillas se calentaban, al igual que todo su cuerpo por cómo Bill seguía besándolo, claro, era por explicarle cómo hacerlo con Paul, sólo con fines de aprendizaje, pero Tom estaba derritiéndose pese a ello, porque besar a su hermano se sentía más que bien, con el corazón latiéndole acelerado, así que por eso sentía celos de Noah, el novio de Bill, y todas las personas con quienes salió—. Siempre recuerda hacer pausas para respirar o se irá el aire —farfulló el mayor—. También debes variar la intensidad, dependiendo de cómo lo sientas, y… Puedes también acariciarlo de las mejillas —acotó, en lo que pasó las manos por las mejillas de Tom, quien abrió los ojos, observando a Bill tan cerca suyo, con los labios hinchados, y los ojos brillosos, haciendo que su estómago diera un vuelco—, o los brazos —siguió hablando Bill, en lo que ambos se sentían en un momento muy íntimo que estaba haciendo que Tom se sintiera derretirse en aquel instante—. Para besarlo con lengua… O dejarte besar por él, debes ser suave, pasando así… —agregó, en lo que delineaba con su lengua por encima de los labios de Tom, mordiéndole el labio inferior, y al jalárselo, posó la punta de su lengua en la boca de Tom, y empezó a introducírsela, con Tom apretando sus puños sobre sus muslos, intentando calmarse al sentir cómo Bill jugó con su propia lengua, explorándole la boca con sutileza, tal cual le indicó, en lo que acariciaba sus mejillas, y luego metía sus dedos por entre sus cabellos cortos, con movimientos que sólo estaban haciendo que Tom se excitara por lo intenso que era aquel instante, intentando seguir los movimientos de lengua de Bill, aunque se le paralizara el cerebro por momentos aquella fantasía que estaba viviendo—. Recuerda no ser muy brusco, ¿entiendes? No metas la lengua tan profundo y trata de no salivar demasiado, también si suspira, así como lo hiciste tú, es que estás haciéndolo bien —musitó Bill, separándose de su hermano menor—. ¿Lo entendiste? —preguntó el mayor al terminar con el beso.
—Creo que no me quedó muy claro, es decir, tú me besaste, ¿y si intento hacerlo yo contigo? Para ver si lo hago bien, entonces si lo arruino, es contigo y no con Paul —musitó Tom sonrojado.
—Claro, porque sí, mantuviste tus manos lejos, y en realidad, los roces deben ser de ambas partes. Sí está bien, bésame —instó Bill.
Tom tragó saliva, tomando aire y se inclinó hacia Bill, tomándolo por las mejillas, para besarlo, pasándole los labios por encima en lo que bajaba sus dedos hacia los cabellos despeinados de su hermano mayor, moviéndose con más ansiedad de la necesaria, mordiéndole el labio superior a Bill, en lo que Bill le mordió el inferior, luego jugando con sus labios por encima, girando levemente el rostro, tal cual Bill había hecho, y Tom acarició el cuello de su hermano, pero con manos temblorosas por los nervios, en lo que seguía besándolo, incluso sudando por ello, Bill le correspondía con facilidad, y soltó un suspiro cuando Tom hizo el mismo gesto de pasarle la lengua por encima de los labios, y cuando Tom le introdujo la lengua, Bill la chupó, haciendo que Tom jadeara y se le pusiera más dura en los pantalones, dejando a su cerebro paralizado unos instantes, antes de seguir el beso, sólo pausando para tomar aire, ambos viéndose acezados por aquella besuqueada.
—Estás más que listo —musitó Bill, relamiéndose los labios en lo que le mostraba su pulgar arriba.
—¿Sí, lo hice bien? —preguntó Tom.
—Ajá, bueno, tengo que… Hacer tarea, que te vaya bien en tu próxima cita —dijo Bill con una sonrisa tensa en lo que se iba corriendo hacia su habitación jalándose la camiseta hacia abajo.
Tom se percató que el movimiento era para ocultar el bulto en sus pantalones, uno que él mismo tenía, así que sólo tragó saliva, dispuesto a masturbarse también, que se imaginaba que por eso se iba su hermano.
Al momento de tocarse, Tom se relamió los labios, pajeándose furiosamente, pensando no sólo en la sensación de excitación que le recorría sino también en Bill besándolo, en su hermano… Que también estaba masturbándose en su habitación, ¿por qué no pudieron masturbarse juntos si se besaron de la misma forma?
No, aquello sería cruzar la línea… Bill sólo lo había hecho por enseñarle, ya que si bien también se había puesto duro, su hermano era ajeno al discurrir de sus pensamientos, el que Tom tuviera un enamoramiento enfermizo con él, por ello que sin querer Bill le cumplió una fantasía al darle su primer beso, que aún Tom sentía el sabor de Bill en sus labios…
Tom se vino fuertemente contra su mano, pensando en Bill.
…
Al día siguiente, es que Bill estaba viéndolo fijamente en el desayuno.
—¿Qué tanto me ves? —preguntó Tom, sintiéndose nervioso.
—Es que te quería preguntar si vas a salir con Paul hoy —mencionó Bill, para darle un mordisco a su tostada.
—Aún no lo sé, ¿por qué? ¿Quieres que hagamos algo? —inquirió Tom, sintiéndose esperanzado, aunque tratando de controlar su expresión, porque su tía estaba en la mesa.
—No, es que saldré hoy con Noah, mejor luego te digo —cortó Bill, para seguir comiendo.
La emoción de Tom decayó por completo, perdiendo el apetito porque era cierto, al fin y al cabo, Bill tenía un novio, y sólo habían tenido “ese momento” por ayudarlo, no porque Bill gustara de él.
Tom se fijó en el chat de Paul, con mensajes que vio en la previa pero no entró chat para no ponerle el visto, y decidió que iba a responderle a la invitación a salir, tenía que olvidarse de Bill, su hermano tenía novio y no estaba así de enfermo como él.
—Chicos, recuerden que siempre deben protegerse, ¿ok? Entre espadazos no hay embarazos, fuera de los fanfics y manwhas pero sí venéreas, ¿está bien? —les recordó Dunja a sus sobrinos.
—Ay, tía, sí, somos vírgenes —la tranquilizó Bill.
—En serio, Bill, incluso en orales, lo que sea, no sabes con cuántas personas estuvo el muchacho antes, ¿está bien, Bill? —le habló Dunja mirando específicamente a su sobrino mayor.
—Yaaa, tía —respondió Bill, porque sabía que si bien su tía era mente abierta, que les dejaba salir todo lo que quisieran, sí hacía hincapié en ello, que se cuidaran, más que nada porque ellos eran como hijos para Dunja, el único recuerdo que les quedaba de su hermanita menor.
Dunja sabía que Bill era “más despierto” a diferencia de Tom, que apenas estaba saliendo con un muchacho, por lo mismo es que insistía.
Tom se preguntaba si en serio su hermano mayor era virgen, ya que en sí Bill le decía absolutamente todo, con lujo de detalles, más que nada para jactarse de que consiguió hacer algo antes que él, tal cual habían hecho toda su vida, la diferencia es que Tom sentía muchos celos por las cosas que vivió su hermano, no porque lo hiciera antes de él, sino porque no lo hizo con él.
Pero tenía que quitarse aquello de la cabeza. Cuando terminaron de desayunar, lavando sus platos, es que Tom fue a su habitación, y Bill se metió sin preguntar, cómo era la costumbre que ambos tenían desde siempre.
—Te decía que saldré con Noah, si tú sales con Paul, puedes decirme si te sirvieron las lecciones, y yo ver si llego a segunda base con él —acotó Bill, alzando sus cejas de arriba abajo con una sonrisa.
Tom sintió que se le apretaba el estómago, pero de una forma desagradable, y no como cuando se besó con su hermano, al pensar que Bill realmente era virgen, y por ello estaba diciéndole que tendría caricias o toques en lo que sería la segunda base en una relación.
—¿Entonces sí eres virgen? —cuestionó Tom.
—Pues sí —expresó Bill luciendo confundido.
—Pensé que en este año, y con tantas relaciones era porque hacían más que besarse —confesó Tom.
—No, aún no, sólo besos. Algunas chicas querían que les toque las tetas, pero no me sentía muy cómodo con la idea, aunque sí se sentaron algunos chicos sobre mi regazo durante el beso, no pasamos a más, es decir, no les toqué por encima o me froté —comentó Bill, alzándose de hombros.
—¿Por qué no? ¿No te sientes listo? —inquirió Tom, porque su hermano siempre lucía muy confiado de sí mismo.
Bill dejó de verlo, fijándose en el suelo. —Meh, son cosas sin importancia, en fin, ¿entonces qué dices? ¿Vemos si cumplimos nuestras metas y las comparamos? Definitivamente seguiré ganándote en todo —soltó con presunción, señalándose a sí mismo—. Soy el mayor, soy más alto, así que… Sí o sí haré todo antes que tú —dictaminó con una sonrisa torcida.
Tom frunció el ceño. —Pues no te sientas tan seguro de ello, tal vez te gane, ¿te imaginas lo humillante que sería que yo pierda la virginidad antes que tú? Porque precisamente soy tu menor, ¿sabes? Así que si no sé, si la pierdo teniendo dieciséis, y mira que tú vas a camino a los diecisiete y sigues sin llegar a segunda base, así que… Si la pierdo al cumplir dieciséis podría ganarte, así que no te duermas en tus laureles, Bill.
Bill se rió.
—¿Entonces me estás diciendo que vas a perder la virginidad a los dieciséis cuando recién vas a dar un beso, fuera de nuestra práctica? Vaya, es decir tienes… Cinco meses para tu cumpleaños, y yo tengo siete meses para el mío, ¿crees que me vas a ganar? —interrogó Bill en tono retador.
—Puede que lo haga, Bill. Tú no sabes, no me subestimes —dijo Tom en el mismo tono retador.
—Pues listo, apostamos —musitó Bill, extendiéndole la mano para que su hermano la aceptara el apretón, y Tom estaba nervioso, a sabiendas de que tenía las de perder, pero solamente por su orgullo y vena competitiva, iba a mantener la actitud, así que sujetó la mano de su hermano y se dieron un apretón.
—Apostamos —cedió Tom.
—Volviendo me dices todo con lujo de detalles, eh, debo saber si fui un buen maestro —farfulló Bill contra el oído de Tom, haciendo que se le erizara la piel sensible y luego el mayor lo soltó, para irse riendo hacia su habitación.
“Maldito Bill, no sabe el poder que tiene sobre mí”, pensó Tom, sintiendo su corazón latir desbocado.
…
Cuando Tom salió con Paul, que lo llevó al McDonalds, con Tom también pagándose sus cosas, porque ambos tenían quince años, así que era difícil que uno pagara todo, ya ayer Paul había sido el que pagó, y en esta oportunidad, Tom pagó lo suyo, y los sundaes que comieron después sentados en un parque cercano.
—Ayer te noté muy nervioso, Tom, hoy estás más calmado —señaló Paul, en lo que le quitaba con el pulgar un poco de la crema de su helado de vainilla, Tom se dejó, pero no sintió la misma emoción que cuando su hermano lo tocó.
—Sí, es que ayer fue mi primera cita —comentó Tom, que sabía que iba más allá de ello, pero era mejor resumirlo así.
—Oh, sí, en el salón muchos queríamos salir contigo, incluso chicas que esperaban que lo tuyo fuera una etapa experimental, pero estuviste muy seguro de ser gay, ¿no? Yo sí dudé al inicio, a veces aún lo hago, no digo que no me gusten los chicos, que lo hacen, tú me encantas, sólo que hay chicas que tienen algo, un “no sé qué”, y por eso no lo tengo del todo claro, pero tú sí, Tom, ¿cómo te sentiste tan seguro? —inquirió Paul mirando a Tom.
—Es que siempre me gustó un chico, digo, me gustaron los chicos —corrigió Tom, tragando saliva al darse cuenta que habló mal.
—Entiendo, ¿y yo te gusto? —preguntó Paul, y Tom lo vio, era un muchacho atractivo de facciones finas, cabello castaño y ojos azules, pero no era Bill.
—Sí, me gustas, Paul —dijo Tom, que sabía que no era del todo una mentira, era lo suficientemente guapo como para pensar en besarlo, y tal vez conseguir con él perder la virginidad en estos cinco meses.
—¿Puedo besarte? —interrogó Paul, acercándose hacia Tom, porque ayer que intentó ser sutil, Tom pareció no entenderlo, o si lo entendió, lo rechazó, prefería asegurarse preguntándole directamente.
Tom tragó saliva, tenía que poner de su parte para olvidarse a Bill, tenía que hacerlo sí o sí, incluso si no ganara la jodida apuesta, al menos… Intentaría besarlo, ver si podía sentirse así de bien como cuando su hermano lo besó, así que asintió, en lo que cerraba los ojos, y dejaba que Paul lo besara, tal cual Bill lo había hecho…
Pero las mariposas no se agitaron en su vientre con los labios de Paul, que cuando Tom quiso corresponderle con la misma intensidad que hizo con Bill, tuvo que pensar que era Bill, y aún así, no se sentía igual, no era el mismo grosor de los labios, ni el sabor, ni la forma hábil que movía su hermano la lengua, no era su Bill.
Tom se separó de Paul, quien estaba con expresión de sorpresa y sonrió.
—Wow, besas increíble —halagó Paul.
“Supongo que me enseñó el mejor”, pensó Tom, pero le sonrió.
—Gracias —dijo Tom.
—¿Entonces podemos seguir saliendo? Realmente quisiera saber más de ti de lo que puedo conocer en el salón de escuela, eres un chico guapo, que besa muy bien, me gustaría ser tu novio si me lo permites cuando nos conozcamos más —ofreció Paul.
—Ehmn sí, sí, me gustaría —mintió Tom, en lo que Paul le acariciaba la mano.
Tom mantenía la conversación con Paul, aunque era el muchacho quien hablaba más, de todas formas Tom estaba poniendo de su parte, porque sabía que tenía que esforzarse, que debía olvidar a su hermano, Paul no era un mal chico, quizá sólo por tener su mente enferma es que no podía notarlo del todo, haciendo comparativas en cómo se sentía con Bill todo completamente diferente, la comodidad, los juegos, la competencia, cómo es que Bill era tan seguro de sí mismo, cómo lo hacía reír… Su hermano era odioso, y lo adoraba.
Cuando regresó a su casa, es que Tom fue el que se metió al cuarto de Bill sin preguntar, pero no lo encontró. Su hermano aún no llegaba.
Aquello dolió dentro suyo, porque quería decir que entonces sí… Bill había llegado a segunda base con Noah.
Salió desanimado de la habitación de su hermano mayor, Dunja observó a su sobrino metiéndose triste a su propio cuarto, y luego cómo se abrió la puerta principal con Bill allí.
—Tía, ¿qué pasó? —preguntó Bill notando la mirada de su tía.
—Tom te está buscando —comentó Dunja, para volver a fijarse en su teléfono.
—Ok… —dijo Bill, algo confundido por la actitud parca de la mayor pero fue en dirección a la habitación de su hermano, mirando que Tom estaba echado abrazando una almohada.
Bill se tiró encima suyo.
—Pesas, mierda —se quejó Tom, Bill le dejó un sonoro beso en la mejilla de forma tosca y se levantó de encima de Tom.
—¿Por qué la cara triste? ¿No te besó bien? ¿Tenía halitosis? ¿Me hiciste quedar mal? —cuestionó Bill a su hermano.
Tom se sentó en su cama, evidentemente no le podía decirle la verdad.
—El beso estuvo increíble, Bill. Lo agarré del cabello, del cuello, wow, tiene una lengua súper genial, y vamos a seguir saliendo, así que seguro que te gano la apuesta sí o sí —mintió Tom dándole una sonrisa falsa a su hermano.
Bill sonrió pero se le notaba algo incómodo, aclaró su garganta.
—Ah, sí, bueno, sí llegué a segunda base con Noah, nos besamos tanto que se me paró, y nos frotamos por encima de la ropa hasta que nos corrimos, así que de hecho que en estos siete meses me lo voy a follar y así te ganaré —soltó Bill demasiado sonriente como cuando mentía. ¿Sería posible que su hermano estuviera mintiéndole solamente por ganar una apuesta? Normalmente ellos nunca se mentían, ganaban limpiamente, al menos sin mentirse, entonces… ¿En serio Bill iba a jugar sucio a partir de ese momento?
—¿Y sólo se lo dirás así como así? —inquirió Tom.
—Pues no, primero supongo que compartiremos pajas, orales y así hasta sexo real, que bueno, debo conseguir los condones porque ya oíste a la tía —mencionó Bill, alzándose de hombros.
—¿En serio Noah es tan importante para ti para perder tu virginidad con él? —increpó Tom.
—Con Noah tenemos dieciséis años, no es un matrimonio, sólo tener sexo y ya —respondió Bill.
Tom no pensaba lo mismo, pero así había sido respecto al primer beso, así que sólo asintió, analizando que así su hermano tuviera un pensamiento idiota, iba a dejarlo ser… Recién recriminándoselo cuando quisiera mentirle que tuvo sexo para ganarle, porque Tom lo conocía muy bien para saber cuando Bill mentía.
…
El primer mes pasó, con Tom saliendo dos veces al mes con Paul, porque no podían hacerlo todos los fines de semana, Bill se mantenía al mismo ritmo de Tom, cada que Tom salía con Paul, él lo hacía con Noah, para tener “igualdad” en su competencia, pero ambos se mentían todo el tiempo.
Tom exagerando que sí, que la pasó increíble, que estaba enamorándose de Paul, que bueno, sí en la escuela pasaba tiempo con él, aunque no pegados como le decía a Bill, y que sí, hablaban por sus chats, pero no tal cual muchacho enamorado en su primera relación, que era la imagen que quería darle a Bill, diciendo que sí, en las dos citas que tuvieron en el mes, se besaron casi todo el tiempo, que seguro al siguiente mes ya pasarían a segunda base, en lo que Bill también le mentía, diciendo que sí, que no podían dejar de tocarse entre sí con Noah, aún usando ropa, pero que era muchísimo mejor que pajearse en soledad, que se moría por métersela a Noah, y que incluso besándolo no más, se corrió en sus pantalones.
—Pues eso te hace ver como patético y precoz —respondió Tom con veneno y Bill chasqueó la lengua.
—Eso que tienes es envidia, envidia de la mala —canturreó Bill.
Y sí, Tom tenía envidia, pero por no ser él quien le provocara aquello a su hermano, que seguía demasiado sonriente y con ademanes más exagerados de lo usual, como cuando hablaba, señal innegable que estaba mintiendo.
Cuando pasaron dos meses, seguían hablando de que sí, que todo genial, incluso si sólo pudieron salir una vez ese mes, que no podían vivir el uno sin el otro.
—Pues tan enamorado no te ves para soportar sólo verlo una vez al mes fuera de la escuela —comentó Bill arqueando una ceja.
—Pues tú igual con Noah, por mantenerte a mi ritmo, sólo lo viste una vez —se defendió Tom.
—Ajá, pero precisamente por la frase de “las ausencias acrecientan las pasiones”, me la chupó durante esa cita —dijo Bill con seguridad en la voz, pero casi en un grito, así que Tom se tensó, ¿estaba mintiendo o diciendo la verdad?
—¿Y te pusiste condón? —preguntó Tom con la voz tensa.
—Eh… Sí, sí, los compré desde la otra vez —acotó Bill de una forma que le dijo a Tom que estaba mintiendo, pero no sabía si la mentira iba por los condones o porque no se la mamaron en el baño, Tom sintió nuevamente su estómago apretarse de forma desagradable.
—Definitivamente te voy a ganar en estos tres meses —mencionó Bill con el mismo jodido tono retador, pero Tom ya no le respondió nada, sintiéndose terrible, porque era más que posible que Bill perdiera la virginidad, y lejos de importarle el que ganara el reto, le dolía porque… Bill iba a acostarse con Noah, y no con él.
…
Para el tercer mes, Tom estaba rechazándole las salidas a Paul, bajo cualquier excusa, pero manteniéndose con un trato dulce al verlo en la escuela o hablándole por chat, más que nada porque sabía que si él salía, lo haría su hermano, así quería dilatar todo lo posible el que Bill tuviera la oportunidad de estar con Noah de nuevo.
Pero casi al finalizar el tercer mes, sí o sí Tom tenía que salir con Paul, y se le ocurrió una idea, de que también jugaría sucio como Bill, sin embargo, lo usaría a su favor.
—Bill, oye, es que tengo que ver a Paul, mañana saldremos —le contó Tom a su hermano.
—Hasta que al fin, que ya me muero por verme con Noah, ahora le avisaré —contó Bill, sacando su celular para textearle a su novio.
—Sino que quería que me ayudaras, precisamente, ¿cómo me dijiste? Ah sí, que las ausencias acrecientan las pasiones, entonces pues como no nos hemos podido ver fuera de la escuela, quiero recompensárselo a Paul haciéndole una mamada, como tú recibiste una, ¿no crees que me puedas enseñar cómo hacérselo a Paul? —preguntó Tom en un tono de fingida inocencia.
A Bill se le cayó el celular encima de la cama, fijándose en su hermano.
—¿Qué…? —cuestionó Bill, y Tom sintió su vientre apretarse al notar los ojos chocolate verlos así de intensamente.
—Lo que escuchaste, tú… Me enseñaste a aprender a besar, ¿no lo recuerdas? Pues sería igual, sólo que… En vez de que me hagas una mamada, porque pues no se la has hecho a Noah, puedes… Guiarme al hacerte una, conforme lo sentiste o no sé, para luego con experiencia hacérsela a Paul —explicó Tom, sin sostenerle la mirada a su hermano, y aún así titubeando al decirle esta mentira, al menos antes de que dejara de verlo no había rechazo en Bill, sólo sorpresa y algo que no podía identificar, pero no era rechazo.
—¿Vas a ir directamente a ello, eh? Vaya, te saltarás las frotadas por encima de la ropa para mamársela… Entiendo, sí, puedo ayudarte como buen hermano mayor para que sepas hacerlo bien, si mañana sales, necesitas que lo hagamos hoy, ¿cierto? —interrogó Bill, quizá sonando más entusiasmado de lo que se suponía, por lo que Tom se relamió los labios y asintió.—Ponle seguro a la puerta —ordenó.
Tom se levantó e hizo caso a su hermano, para regresar luego donde él, con Bill poniéndose de pie, Tom se acercó al mayor.
—Primero… No puedes simplemente ponerte de rodillas, ¿sabes? Al inicio debes besarlo hasta que se ponga duro por ti —susurró Bill contra los labios de Tom, quien asintió, cerrando los ojos cuando vio cómo Bill se acercaba, poniendo sus manos en el cuello del mayor, quien comenzó a pasarle los labios encima de los suyos, pero ya no con la misma calma que tuvieron en su primer beso, sino realmente mucha intensidad, como si en realidad la frase de ausencias que acrecientan pasiones, fuera para ellos, porque Tom sintió todo más potente en aquel gesto, la forma en que Bill no fue tosco, pero sí dominante, al colar la lengua en su boca, chupándole la contraria, haciendo que Tom suspirara desde el inicio, pegando ambos sus cuerpos, con Bill apretándolo por la cintura, y Tom se sentía excitado, percibiendo cómo Bill también estaba endureciendo contra su entrepierna.
Una parte de la mente de Tom quería pensar que esto era porque se amaban, que claro, lo hacían como hermanos, pero no… Queriendo engañarse que era porque Bill le correspondía, aunque tristemente sabía que no era así, sólo que Bill, como cualquier persona, se sentía excitado ante la idea de recibir una mamada, así que por ello es que Bill estaba besándolo con ganas, quizá pensando en Noah, en lo bajó sus manos hacia el trasero de Tom, haciendo que soltara un gimoteo, cuando Bill se separó, relamiéndose los labios, y Tom con sus propios labios que fueron mordisqueados por su hermano, ambos acezados por el beso.
—Ahora que se me puso dura, sí, procede a ponerte de rodillas —sentenció Bill, en lo que Tom obedecía, quedándose de rodillas viendo hacia su hermano mayor, quien lo tomó por el cabello con sus ojos fijos sobre él, Bill tragó saliva nervioso, en lo que se abría los pantalones junto con parte de su bóxers para liberar su dureza, con Tom mirando el tamaño de su hermano mayor, que se acariciaba frente a él—. Primero… Dale un besito, ¿sabes? No puedes irte directo a ello, ya me besaste a mí, ahora tienes que besarla, tratarla bien… Conocerla un poco antes de comértela —acotó el mayor, apoyando su erección contra los labios de Tom, quien se sentía un poco nervioso pero, también sabía que sólo tendría la posibilidad de probar a su hermano de aquella forma, manteniendo las mentiras, sí, pero también teniendo la oportunidad de si bien no ser la primera persona que estuviera haciéndole una mamada, que al menos fuera la primera vez de Tom dando una, tal cual fue con su primer beso.
Tom dejó un beso sobre la polla de su hermano mayor, quien soltó un gruñido ante ello, Bill jalando su prepucio.
—A ver intenta ahora… —guió Bill, y Tom ubicó su mano encima de la de su hermano, y besó nuevamente el glande del mayor, quien empujó su pelvis al sentir los labios de su hermano menor—. Mierda… Intenta meterte la cabeza a la boca hasta donde puedas —instruyó el mayor, y Tom lo notaba, cómo es que las órdenes de Bill eran diferentes a cuando las daba durante el beso, pero decidió seguir obedeciéndole en vez de recriminarle el que quizá le hubiera mentido, aunque no estaba seguro.
Tom empezó a meterse la erección de su hermano a la boca, sintiendo el sabor salado de Bill, no era desagradable, sólo que no sabía hasta dónde ir, hasta que sintió náuseas con la cabeza del pene de su hermano chocando con su úvula.
—¡Cuidado con los dientes! —dijo Bill, para luego sisear, y Tom abrió un poco más la boca, buscando acomodarse de una forma que no jalara la piel sensible de su hermano con sus dientes.—Sí… Así está bien, ahora… Chupa —guió, y Tom, un tanto atragantado, con Bill apretando su mano sobre su cabello, hizo que se acercara un poco más, y el menor empezó a sacársela y volver a subir, cuidando de no chocar con su úvula nuevamente en lo que mantenía su mano en la base, y trataba de mantener la misma succión que tendría con una paleta.
Bill estaba soltando gemidos afectados, con las caderas moviéndose para penetrarle la boca, ahora aferrado con sus dos manos sobre el cabello corto de Tom, por lo que el menor volvió a sujetar la base, sin saber si era prudente con la otra mano acariciarse a sí mismo, ya que de por sí se excitó durante el beso, y al estar con Bill en su boca, chupándolo, viendo su expresión deformada por el placer, su hermano mayor mordiéndose el labio inferior o la fuerza con la cual lo agarraba por los cabellos cortos, los sonidos que emitía… Estaba haciendo que Tom estuviera muy duro en sus pantalones, le gustaba el que él fuera quien provocaba todo aquello en su hermano, quien ni siquiera le estaba dando las órdenes, Tom era quien estaba descubriendo poco a poco lo que podía o no hacer, siendo intuitivo como cuando lo besó…
Tom jugando con su lengua, Tom apretando más sus labios, relajando la garganta para abarcar más de la virilidad de su hermano, empezando a pensar que juzgó mal a su hermano cuando se burló de que se había corrido como precoz en sus pantalones sin que lo tocaran, sólo por un beso, porque Tom mismo se sentía al borde al momento de seguir subiendo y bajando sobre la erección de Bill, sin tocarse pero percibiendo sus testículos apretarse en sus pantalones, en lo que Bill latía entre sus labios…
—Voy a venirme… —avisó Bill, en lo que soltaba el cabello de su hermano, ya que no sabía si iba a querer tragárselo o no, Tom se sacó el miembro de su hermano de la boca, pero masajeó de arriba abajo la dureza de Bill, dejando que se corriera sobre su cara, y el mayor se quedó tieso observando a Tom saborear el semen que le cayó sobre los labios y mejilla.
—No sabe tan mal como pensé, nunca probé el mío, intentaré hacerlo para comparar —acotó Tom, quien se puso de pie, observando a su hermano, que se puso a limpiarle el rostro.
—Mierda, casi te salpico en el ojo —farfulló Bill con preocupación, limpiando toda su esencia con cuidado del rostro de su hermano menor.
—¿Y qué tal lo hice? ¿Mejor que Noah? ¿Podré darle un buen oral a Paul? —cuestionó Tom, que ya se había corrido en sus pantalones sin tocarse, pero no iba a decírselo a Bill.
—¿Ah? ¿Qué? —interrogó Bill sin comprenderlo.—Ah, sí, sí, lo hiciste muy bien —mencionó después, riendo con nerviosismo.
—¿Mejor que Noah? —repitió la pregunta Tom, fijándose en su hermano, que le rehuía la vista.
—Pues es que Noah sólo lo hizo una vez y ya… Hace un tiempo, ¿entiendes? Así que no tengo la información fresca como para darte una respuesta, pero estuvo muy bien eso sí, una vez que arreglaste lo de los dientes, se sintió increíble, tienes unos labios mamadores definitivamente, y tu lengua 100/10, Paul va a quedar encantado —halagó Bill para luego silbar apreciativamente.
Tom sonrió, sonrojándose un poco por las palabras de su hermano.
—Entonces mañana te digo si le gustó a Paul o no —farfulló Tom.
—Sí, claro, yo… También te digo qué tal me va con Noah —respondió Bill, no sonando tan entusiasmado por ver a su novio mañana.
Al día siguiente, haciéndose cumplido los tres meses, Tom no le hizo una mamada a Paul, en realidad sólo salieron, con Tom haciendo el tiempo suficiente para después regresar donde Bill, y Bill ya estaba allí, luciendo ansioso por verle.
—¿Y todo bien? —preguntó Bill.
—Ah, sí, claro, Paul quedó muy feliz cuando se lo hice, sólo que sí me lo tragué —mintió Tom.
—¿Ah sí? Yo le hice un oral a Noah, para recompensárselo —acotó Bill.
—Oh, bueno, entonces tal vez debería pedirle a Paul que me devuelva el favor, ¿no? Porque aún me quedan dos meses para ganarte, quizá después de que me haga una mamada podamos tener sexo, no lo sé —musitó Tom.
—¿Entonces no usó condón? —cuestionó Bill arqueando una ceja.
—¿Ah?
—Dijiste que te lo tragaste, ¿estás fallándole a la tía y chupándola sin condón? —interrogó Bill.
—Te la chupé sin condón, Bill —refutó Tom, frunciendo el ceño, en realidad sólo se besó con Paul, pero Bill no tenía que saberlo.
—Claro, pero Noah me la chupó con condón, y yo igual, y tú dijiste que te tragaste el semen de Paul —reclamó Bill, con Tom no sabiendo si era por celos que se lo decía o por qué sonaba tan afectado—. Yo no tuve nada con nadie antes, no tengo ninguna enfermedad de trasmisión sexual. ¿Pero de Paul? No lo sé, no lo conozco, sé que tuvo novios y novias antes, y con la forma de que todos tienen sexo desde los trece años, capaz y ya hasta puede tener ladillas o algo —soltó el mayor, totalmente enojado.
—¿Ladillas? ¿Es en serio, Bill? No seas tan imbécil, sí, se la chupé sin condón, pero no, a la próxima lo usaré o él lo usará. No sé, Bill. Te pones en este plan insufrible ahora, ¿qué te pasa? —preguntó Tom, sintiéndose fastidiado por el comportamiento de su hermano.
—No sé si él te pudo contagiar algo, no quiero que tengas una jodida enfermedad por culpa de un tarado que no te merece —acusó Bill, frunciendo el ceño.
Tom parpadeó confundido. —¿Un tarado que no me merece? Es mi novio, Bill, ¿por qué tú puedes tener un novio y yo no? Has tenido más de un novio, que ahora Noah es el turno que te ha durado más tiempo que el resto, ¿pero acaso yo te he dicho que son unos tarados que no te merecen? ¿Cuándo he sido así contigo? Ni siquiera es para que me digas que porque soy tu menor, nos llevamos diez putos meses, Bill. Ni un año nos llevamos —soltó enojado.
Bill chasqueó la lengua.
—Ya, olvídalo, sólo… —soltó aire el mayor, sujetándose el puente de la nariz—. Perdón, ¿ok? Fui un imbécil.
—Sí, lo fuiste, Paul no tiene nada, está sano, es un buen chico —defendió Tom a su novio, que la verdad no le había preguntado si tuvo sexo o no antes, sólo que le daba coraje que Bill se pusiera de moralista, aunque entendía que era importante el protegerse de enfermedades de trasmisión sexual, Bill se había puesto con una actitud como subestimándolo por su relación, incluso si en realidad no supiera cuánto tiempo más podría sostener la mentira de quedarse con Paul, que era comprensivo, pero también lo iba notando desanimado por momentos.
—Entonces… Déjame practicar contigo para hacerle otra mamada a Noah —ofreció Bill sin verlo.
—¿Lo hiciste mal? —inquirió Tom arqueando una ceja.
—No sé, él no me dijo y temo no haber sido bueno en ello —mencionó Bill, manteniéndose sin verlo, en lo que alzaba un hombro.
—Está bien, sólo que primero bésame, ya sabes, no puedes ir directamente a ello —repitió las palabras que dijo Bill antes, y él lo miró, sujetándolo por las mejillas, y besándolo.
Tom suspiró en el beso, enredando sus dedos en los cabellos despeinado de su hermano, mordiéndole el labio superior, en lo que Bill le mordía el inferior, con Tom adorando la sensación de ser besado por Bill, que no podía compararse a nada, incluso aunque hubiera besado a Paul hoy mismo, no se le asemejaba a este beso, tan intenso, con el sabor de Bill en su boca, sus labios siendo tan deliciosos para él, cómo el más alto lo hacía estremecer con su lengua, separándose por aire, ambos viéndose en aquel punto de intimidad, con Bill aún acariciándole las mejillas.
—¿Y cómo lo hago? Porque ya estamos duros —musitó Bill.
—Ponte de rodillas, tal cual yo lo hice —guió Tom, en lo que veía al mayor obedecer, pero sin esperar a que Tom se bajara los pantalones, Bill mismo le bajó el cierre y sacó la erección del menor, comenzando a pasarle la lengua por encima—. Ooh… —soltó un gemido el menor, aferrándose a los cabellos de Bill—. Cuando… Baja el prepucio, y cuando… Quieras meterlo, relaja la garganta, alejas los dientes y… Sólo chupas, que la punta no choque contra tu úvula o te dará náuseas —aconsejó el menor, en lo que Bill le bajaba el prepucio a Tom, para comenzar a chuparlo, tomando las indicaciones de Tom, en lo que acomodaba su mano en la base, y empezaba relajar su garganta, subiendo y bajando sobre la virilidad de su hermano.
Bill estaba duro en sus pantalones, y su excitación no menguó al estar probando a su hermano, en lo que escuchaba a Tom gemir, cerrando los ojos o echando la cabeza hacia atrás, en lo que empujaba sus caderas para penetrar la boca de su hermano.
Tom estaba realmente muy complacido con lo que hacía Bill, pero sus movimientos eran torpes y poco intuitivos, Bill… Por lo que Tom aún sintiendo el placer recorrerle, lo notaba, Bill no había dado una mamada antes.
Por los movimientos que tenía es que estaba igual de inseguro, pero animoso, al darla tal cual él estuvo con Bill, la diferencia es que Tom sí le dio algunos tips para que no se vomitara encima.
¿Entonces Noah tampoco le hizo una mamada o Bill estaba demasiado caliente que no pudo pensar más que con la cabeza de abajo al recibirla?
Tom intentaba contener los sonidos que salían de su boca, pero se escapan igualmente, sintiéndose tan cerca de venirse, que tuvo que jalarle del cabello a su hermano.
—Voy a venirme… —avisó Tom, buscando sacarla de su boca, pero Bill chupó más fuerte—. ¡Aah! —coreó, viniéndose dentro de la boca de su hermano, quien se la sacó, tosiendo pero tragando lo demás.
—Mierda… Vaya, o sea sí estuvo intenso —comentó Bill con la voz ronca, habiéndose corrido dentro de sus pantalones y poniéndose de pie—. ¿Apesté en ello? —preguntó dubitativo con la inseguridad refulgiendo en medio de aquella frase.
—Me gustó mucho, si Noah no lo valoró, es un imbécil —dijo Tom, alzándose de hombros en lo que se guardaba el pene.
Bill rió.
—Aún tengo dos meses para ganarte, Tom —farfulló Bill.
—Sí, lo sé, Bill. Tengo la misma cantidad de tiempo para ganarte —le recordó Tom, que ya se daba cuenta que Bill estaba mintiendo, ¿por corresponderle y no afrontar sus sentimientos? Era una posibilidad, aunque también estaba la opción de que de verdad le preocupara tanto ganar este reto.
Tom tendría que ver a dónde los llevaría esto, incluso si él mismo estaba hundiéndose en una situación donde se estaba lastimando porque lo amaba, no sólo era por tener algo sexual, era porque Tom amaba a Bill, y cada encuentro que tenían, sólo exacerbaba más el amor que le profesaba.
Cuando el cuarto mes pasó, sólo salió un par de veces con Paul, pero tanto Tom como Bill le pedían al contrario el practicar el día antes de salir, aunque igualmente repitieran aquella “práctica” cuando comparaban las hazañas de lo que habían hecho con Noah y Paul, aunque todo fuera mentira.
Cuando el quinto mes pasó… Con nuevamente dos salidas más, es que vino el cumpleaños dieciséis de Tom, que lo pasó con Bill y su tía, no queriendo invitar a sus amigos, ni a su novio.
—Supongo que perdí —mencionó Tom con una sonrisa desanimada.
—Técnicamente aún tenemos ambos dieciséis años, ¿sabes? En dos meses cumplo diecisiete, aún tienes tiempo de verte con Paul para… Bueno, ganarme —comentó Bill, mirando a su hermano.
—¿Y Noah? ¿No ha querido que tengan más que orales? —cuestionó Tom, sabiendo que todo esto era mentira, pero queriendo oírla de todas formas.
—Pues… Sí ha estado algo complicado el asunto con él —musitó Bill.
—¿Por qué? —inquirió Tom, y Bill rió.
—Supongo que el complicado soy yo —respondió Bill, alzándose de hombros.
Tom no comprendía la respuesta de su hermano, pero sabía que sí, tendría supuestamente dos meses para “ganar”, pero no quería, Tom no quería acostarse con Paul, de hecho ya habían terminado, aunque no se lo había dicho a Bill, ni planeaba hacerlo, pero era su cumpleaños, y se mordió el labio inferior.
—Yo… Mañana veré a Paul, y creo que como regalo de cumpleaños, le pediré que tenga sexo conmigo y así ganarte, sólo que… Quiero asegurarme de hacerlo bien, ¿entiendes? Como con lo demás, ¿crees que pueda practicar contigo antes? —preguntó Tom a su hermano, que lo miró asombrado.
—¿Quieres que yo…? —Bill dejó la pregunta al aire y Tom asintió sonrojado pero determinado.
Ya luego de esta noche, tendría que decirle que terminó con Paul, pero era la última noche que podrían “jugar” así, practicando para sus parejas supuestamente. Tom quería tener al menos eso, esa última primera vez que la perdiera con Bill, que luego ya no importaba tener que estar tragándose su amor a la distancia, Bill con Noah o con cualquiera cuando terminara con él, al menos Tom podría saber que perdió su virginidad con alguien que amaba, así sea cosa de una sola vez.
Ambos se quitaron las prendas en silencio, y Bill se ubicó sobre su hermano, besándolo, en lo que frotaba sus cuerpos, Tom estaba estremeciéndose al sentir el peso de su hermano sobre él, juntamente con cómo se movían sus labios sobre lo suyos, haciendo que sus miembros cobraran vida, chocándose entre sí, con Tom abriendo las piernas, apoyando las plantas de sus pies contra el colchón, en lo que siseaban por aquel contacto.
Bill se separó del rostro de Tom, para besarle el cuello, lamiéndoselo en lo que Tom sentía su piel ponerse de gallina, con las piernas tensándose, en lo que Bill seguía probándolo por cada extensión de su cuerpo de forma torpe, mordiendo a veces, chupando otras, como si fuera un niño comiendo en un buffet y sin saber por dónde empezar, Bill estaba muy ansioso, lamiéndole por encima de los pezones pequeños, y luego mordiéndole el vientre… Tom se sentía totalmente afectado por las ganas que notaba en Bill, incluso si esto sólo fuera por coger y ya, estaba atesorando cada instante, cada cosa que hacía su hermano, como la forma en que le chupó la cadera, haciéndolo taparse la boca por la excitación.
Bill empezó a prepararlo con sus dedos ensalivados, en lo que le chupaba la erección, buscando distraerlo, y Tom abría más las piernas, en lo que buscaba controlar su respiración tanto para no correrse por la mamada, como para no apretar demasiado su interior, permitiendo que Bill lo dilatase bien.
Bill tampoco sabía lo que hacía, más allá de lo básico por las charlas con su tía fan del yaoi, que le dijo que el lubricante era lo esencial, pero no había comprado uno, así que tenía que hacerlo con saliva, sintiéndose en parte mal por su hermano, pero al menos no estaba lastimándolo mucho por las expresiones de placer que ponía Tom.
Cuando Tom recibió cuatro dedos con menos resistencia, es que Bill dejó de dedearlo y chuparlo, escupiendo en su palma para masajear su erección y después ubicarla contra su entrada, en lo que bajaba para besarle la quijada.
—Si te duele me avisas, pararé cuando me lo pidas —le aseguró Bill, y Tom asintió.
—Sí, adelante —instó Tom, bajando su trasero contra la dureza de su hermano, quien siseó, pero comenzó a metérsela.
Bill besó a Tom para distraerlo, en lo que seguía introduciéndose en aquel lugar tan imposiblemente apretado que era la estrechez de su hermano menor, Tom lagrimeó, sintiendo dolor, pero no queriendo que Bill parara, por lo que sujetó su erección entre sus cuerpos, acariciándose, en lo que seguía Bill besándolo, y su interior se relajaba poco a poco…
El dolor pasó a segundo plano cuando Bill estuvo por completo dentro de Tom, quien jadeó, y Bill se quedó quieto, sintiendo que iba a correrse, apoyando sus palmas contra el colchón, y viendo a Tom, tan hermoso como era su hermano menor, con el cabello corto negro, sus facciones redondeadas, su lunar en la mejilla, los labios rojizos e hinchados… Era tan bello, tan precioso, tan suyo en ese instante.
—Muévete, Bill —pidió Tom, aún masturbándose, en lo que empujaba su trasero contra la polla de su hermano, buscando que lo tocara nuevamente contra su próstata.
—Sí, ahí voy… —dijo Bill relamiéndose los labios, antes de volver a besarlo, comenzando las embestidas.
Tom jadeó contra la boca de Bill cuando en aquellos movimientos descoordinados, Bill le daba en su próstata, también moviendo sus caderas sin poder controlarse, era muy intenso, el dolor realmente no importaba por el placer que sentía al estar siendo llenado por su hermano, quien siguió meciéndose dentro suyo, buscando sacarle esos gimoteos fuertes, el ángulo que hacía que Tom enloqueciera bajo suyo, chupó la lengua de su hermano, en lo que seguía dándole estocadas.
Bill sentía cómo Tom lo apretaba más por momentos, cómo es que se contraía por el placer, y su erección latía dentro de Tom, haciendo que le mordiera con fuerza el labio inferior al embestirlo, totalmente intoxicado por la primera vez que unía su cuerpo a alguien, considerándose sobrepasado por todo lo que él decía… De sólo tomarse a la ligera los besos o el sexo, no, esto era mucho más que sexo, Bill lo sabía.
Ambos se vieron envueltos en aquel placer tan nuevo que se corrieron casi al unísono, con Bill saliéndose con cuidado de su interior, en lo que observaba cómo es que quedaron manchados ambos por el semen de Tom.
—Vaya… Esto nos hace tener un empate entonces, porque ambos la perdimos a los dieciséis años —farfulló Bill riéndose.
Tom se rió. —Sí, un empate.
Ambos estaban sudados, con semen y expresiones felices pero cansadas.
—Bueno… Te dejo dormir porque… Mañana tienes que ir con Paul —mencionó Bill, levantándose en lo que se vestía y se iba a su habitación.
Tom sintió su corazón rompiéndose en miles de pedazos cuando su hermano se fue como si nada después de haberle hecho el amor… No, no hicieron el amor, Tom sí lo pensó así porque estaba enamorado de Bill, pero Bill… No estaba enamorado de él.
Tom se cubrió con la manta, llorando en silencio hasta quedarse dormido.
…
Al día siguiente, Tom no salió de casa, Bill esperaba que lo hiciera para salir también, pero no, se mantenía en silencio en el desayuno, almuerzo y en la cena… La situación seguía así, tensa, con Tom no hablándole a Bill.
—Tom, ¿por qué no me hablas? —preguntó Bill en voz baja, mirando con preocupación a su hermano.
Tom se metió una cucharada de comida a la boca ignorándolo.
—Ay ya bésense por Dios —comentó Dunja poniendo los ojos en blanco.
—¿Qué? —preguntaron Bill y Tom a su tía, luciendo aterrados de lo que acababa de decir la mayor.
—Que se besen, ¿es más que obvio, no? Están enamorados uno del otro, teniendo sexo o lo que sea que los haga gemir tanto en sus habitaciones, que… Vienen infelices de la “citas” con sus parejas, pero cuando ven al otro al llegar sonríen, ustedes se aman, sí sé que son hermanos, mis sobrinos, pero, ¿saben qué? La vida es muy corta para estar recriminándose por cosas así. No es como que puedan salir embarazados ni nada. Y yo no voy a juzgarlos, así que bésense y sean felices, manden al diablo a sus parejas y ya —sentenció Dunja, levantándose con su plato vacío y yendo al lavadero.
Bill y Tom se miraron entre sí.
—¿Tú me amas? —preguntaron al mismo tiempo y luego asintieron.
—¿En serio? ¿Me amas y me dejaste después de darte mi virginidad? —preguntó Tom en voz baja.
—Pensé que sólo lo veías como sexo de práctica y que en realidad estabas enamorado de Paul, no sabía que me amabas de la forma en que te amo. La verdad es que lo mío con Noah sólo ha sido una fachada básicamente, él salió con otros, me engañaba porque fui un imbécil. Siempre pensé en ti, queriendo olvidarte, pero no podía, Tom. Te amé desde que éramos pequeños, no sólo como mi hermano… Noah no me hizo mamadas, sólo nos frotamos sí, pero no más que eso, tú… Cuando me besaste se me puso dura que casi me corro sólo con eso, con Noah no podía, no era lo mismo. Pero te notaba tan ilusionado con la idea de Paul que sólo me sentía más enfermo con ello, pensando que tenía que “ser un buen hermano” ayudándote, sabiendo que para ti era muy importante el estar con alguien por quien sintieras amor, que… Me sentía todo celoso y enfermo de que no era yo, que sólo era la práctica pero sabía que era lo que podía aspirar a tener contigo, unos encuentros que guardaría en mi mente por siempre —confesó Bill en voz baja, dejando sorprendido a Tom.
—Yo pensé todo este tiempo de igual forma, Bill. Terminé con Paul, con quién intenté convencerse y esforzarme para estar con él pero no pasamos de besos ni llegamos a frotarnos, sólo quería usarlo de excusa para estar contigo, porque siempre te he amado y… Sí, es importante para mí el sentir algo con quién me bese e hiciera el amor, pero todo eso lo siento por ti, yo quería que fueras mis primeras veces, Bill —musitó Tom viendo a Bill.
—Te amo, Tom —dijo Bill, tomando por el rostro a su hermano menor.
—Y yo también te amo, Bill —correspondió Tom, sujetando también a su hermano por las mejillas.
Bill besó a Tom, ya bajo ninguna excusa de hacerlo por práctica, en lo que Dunja aplaudía sollozando.
—¡Vivan los novios! —coreó Dunja, haciendo que sus sobrinos se separasen.
—¿Seguías escuchando todo, tía? —cuestionó Bill.
—Sí, me gusta el Boys love, y slow burn fue algo que viví como espectadora desde hace años, así que se siente bien verlos que se hagan canon por fin —comentó Dunja.
Sus sobrinos la miraron confundidos.
—Ay, ya, váyanse a la habitación de alguno —ordenó Dunja, en lo que sacaba de su bolsillo un tubo que le puso en la mano a Bill—. Y aquí lubricante que noté cómo cojeaba Tom en la mañana.
Ambos se sonrojaron, pero Bill asintió guardándose el tubo en su propio bolsillo, y se fueron de la mano a la habitación de Tom.
—Ay estos niños que crecen tan rápido —soltó Dunja nostálgica, que sólo le interesaba que fueran felices, sin importar cómo.