Entre las sombras

All Rights Reserved ©

Summary

Libro de suspenso y romance Sipnosis Muchas veces las personas que creemos conocer se vuelven extraños y los extraños se vuelven amigos o aveces algo más. Un viernes 13 ocurrió todo, muchos dirán que fue maldito pero yo diría que la maldición ya estaba ahi. Sus ojos azul zafiro me miraron ese día y más nunca dejó de hacerlo. Tal vez todo estaba destinado a que yo lo conociera, quizás la bestia quería eso, o tal vez solo fue el destino. Desde ese día aprendí que hay cosas que se esconden entre las sombras por eso hay que seguir en la viña del Señor, no sería que la bestia venga por nosotros

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Viernes 13

Nota de autor : holis, soy Milán Smith pero solo díganme Milán, les agradecería mucho su apoyo y sus comentarios, si tienen tiempo para comentar o apoyar mi historia se los agradecería mucho, es mi primer libro o sea mi primer baby entonces estoy muy emocionado pero asustado a la vez, cometere muchos errores en este libro pero eso me ayudara a hacerlo mejor en los siguientes libros, de primera me disculpo si hay faltas ortográficas daré lo mejor de mí para entregarles un libro del que puedan disfrutar

Prólogo:

Viernes 13, todo comenzó ese día. Y al contrario de lo que muchos piensan que el viernes 13 es un día maldito, para mí fue el día más lindo y especial. Así que tú, lector, que estás en busca de un buen libro y estás harto de tu estabilidad emocional, te recomiendo quedarte en la villa del señor. Quién sabe qué cosas se esconden entre las sombras. Eso solo lo saben ese chico de ojos azul zafiro y la chica de roja cabellera y rizos rebeldes.

Capítulo 1

Un día como cualquier otro, tan perfecto como los demás -me repito a mí misma-. ¿Qué más puedo pedir? Tengo una hermosa familia y estoy comprometida con el chico que siempre amé, Abel Tumbler, un chico perfecto de ojos hazel y cabello castaño. Me siento muy afortunada de tenerlo y de decir que él es el más guapo del pueblo.

Me vuelvo a concentrar en mi camino cuando una piedra me hace tropezar. <Eso me pasa por no mirar por dónde camino>.

Después de auto regañarme, empiezo a mirar la naturaleza y darme cuenta de qué es lo que más amo de este lugar. Amo la forma tan sencilla en que el viento juega con las hojas, así como lo incierto de la vida.

Después de tanto caminar, llego al río y me pongo detrás de un enorme árbol para sacarme el vestido. Cuando escucho un ruido y al fijarme veo a un muchacho , pero creo que no es del pueblo y no hace otra cosa que no sea nadar. Tiene la piel blanca y el cabello negro y sus ojos son de un azul zafiro hermoso

-¿Vas a irte o piensas quedarte ahí toda la vida? -Me quedo estupefacta. No es posible que me haya visto. -No te hagas la sorprendida. Hasta un niño se daría cuenta de que estás ahí -me vuelve a decir, pero esta vez es diferente. Esta vez se voltea a verme y sus ojos se ven más hermosos cuando me miran directamente. -¿No vas a decir nada? -No puedo pronunciar ninguna sílaba, solo miro sus ojos. -Te comió la lengua el gato -Tardo un rato en responder. -Disculpe, no fue mi intención molestarlo -respondo. -No niegues que me estabas espiando a propósito -dice con un tono bastante arrogante. -Es mentira. Yo jamás haría algo así. Estoy comprometida. -Si supieras lo poco que me importa -Su tono de superioridad me hace enojar. -¿Alguien alguna vez te dijo que eres un mal educado? -Sí -responde. -¿Y a ti alguna vez te dijeron que eras una pervertida? -pregunta. -Sabes que eres un idiota -digo enojada. -Solo admite que eres una pervertida y ya te dejaré en paz. -No tengo por qué hacerlo. Yo soy una mujer decente. -Si tú eres una mujer decente, que Dios me libre del resto de mujeres indecentes de tu pueblucho -dice saliendo del agua. -¡Oiga, señor! ¿Qué está haciendo? -digo poniéndome roja. -Voy a salir del agua. ¿No querías eso? -Inmediatamente me doy vuelta para no ver a cierto idiota desnudo. -Vaya, al menos tienes algo de decencia. -Cállese y empiece a vestirse rápido -digo. -Por más que quiera divertirme contigo, tengo cosas más importantes que jugar con una pervertida.

-Que no soy eso, ¿acaso no entiende mis palabras? -digo enojada. -Ya puedes darte la vuelta, pervertida. Ya me vestí. De seguro te hubiera gustado que no me vistiera, pero es lo que hay -dice burlándose. -Sabe que no tengo por qué soportar esto, así que quédese solo con su idiotez. Que yo regreso a mi pueblucho.

Antes de que él pueda responder, se empezó a oír aullidos. -¿Lobos? No, no es posible. No hay lobos en el bosque, ¿verdad? -pregunto asustada. -Esos no son lobos -dice.

- Vaya dato perturbador, pero si no son lobos, ¿qué son? -Eso me corresponde a mí saberlo, no a ti. -Entonces, sabes lo que es, pero no me lo vas a decir. -Sí. -Eres un... -No puedo terminar la frase porque los aullidos se acercan más. -¿Sabes el camino a tu casa, verdad? -pregunta. -Sí. -Entonces, esto es lo que haremos: te llevaré a tu casa y luego veré qué hago para despistar tu olor de ellos. -¿Qué no? Yo no tengo permitido llevar a nadie a casa y, además, ¿qué son esas cosas? -digo. -Todo lo que tienes que saber es que vinieron por ti. No sé por qué, pero ellos nunca me hicieron caso a mí. Así que deja las preguntas estúpidas y ponte a correr si no quieres terminar siendo la cena de ellos. -Ya no me deja responder porque nos ponemos a correr hacia el pueblo, que por suerte para nosotros no está tan lejos, y llegamos en 7 minutos. -Pervertida, ¿cómo te llamas? -Me llamo Noelia, Noelia Chadburn, y no soy una pervertida -digo con tono agitado. -Noelia, lindo nombre, pervertida -Aprieto la mandíbula para recuperar mi poca paciencia. -¿Y tú cómo te llamas? -pregunto. -Eso no te importa -Pero yo te dije mi nombre. -¿Y? -pregunta burlonamente. -Sabes que te agradecería que no habláramos más -Estoy totalmente de acuerdo, tu voz chillona me desespera -dice poniendo los ojos en blanco-. ¡Oye, qué te pasa! No tengo voz chillona -Él no me responde, y es mejor así.

Después de unos minutos salimos del bosque y nos adentramos en el pueblo. Noto a las señoras murmurando respecto a cierta persona que está al lado mío. -Manga de serpientes -lo escucho decir entre dientes-. ¡Oye, no seas maleducado! -Me mira como si fuera la peor de sus molestias-. Ya vamos a llegar a tu casa, tengo cosas importantes que hacer -dice sin siquiera mirarme.

-De hecho, sí, pero será mejor que no llegues a mi casa. No quiero que... -No puedo terminar la frase porque escucho los gritos de mi madre desde lo lejos-. ¡Noelia! -Grita desde lejos mi madre, Leia Cass de Chadburn-. ¡Noelia! -Grita más fuerte, y yo voy corriendo hacia donde está ella-. Mamá, ya llegué -¿Por qué tardaste tanto? El pobre de Abel te ha estado esperando desde hace más de media hora -dice mi madre-. Señora Chadburn, no regañe a Noelia, seguro tuvo sus razones -dice Abel-. Sí, pues espero oír sus razones, que más bien serán excusas -grita mi madre-. Cass, no regañes a mi niña -dice papá-. No la defiendas, Jason. Tu hija acaba de llegar, y mira la hora que es. El sol ya se está escondiendo -Cass, hoy es la primera vez que llegó tarde, y además ya va a cumplir 18 y será una mujer casada. Así que ya no tendremos que meternos tanto en su vida, ¿verdad, Abel? -pregunta-. Sí, señor -responde Abel-. Noe, ¿quién es ese muchacho? -pregunta.

-¿Qué? -Digo mientras volteo y veo que el muy idiota de ojos azules está viniendo hacia nosotros. ¿Qué demonios será lo que quiere? No se da cuenta de que me meteré en más problemas-. Hola, muy buenos días, señores -dice-. Buenos días, ¿qué se le ofrece, muchacho? -pregunta mi papá, tomando el rol del jefe de la casa-. Quisiera pedirle que no regañen a Noelia. No fue su culpa que llegara tarde.

-Maldita niña, dime la verdad. ¿Viniste con ese muchacho, verdad? -Me congelo cuando mi madre me acusa de esa manera-. Señora, no hace falta que utilice un lenguaje tan obsceno. No es digno de una dama respetable como usted, señora.

Antes de que mi madre responda, mi padre toma el control de la situación-. ¿Por qué dices que no fue su culpa, muchacho? -interrumpe-. Yo la estuve reteniendo más tiempo porque unos ladrones estaban esperando por ella en los límites del pueblo. Por lo visto, la vieron adentrarse al bosque y la estaban esperando -Suena tan convincente el idiota que hasta yo le creo-. ¿Eso es cierto, Noelia? -pregunta-. Sí, papá -digo-. Entonces no nos queda más que agradecerle... Em... -Mi papá se quedó pensativo-. Marck, me llamo Marck -Y tú apellido, Marck... -Solo Marck a secas está bien-. Sí, así los prefieres. Pero bueno, ¿no quieres pasar? Mi esposa está preparando un estofado estupendo para la cena. Acepta, por favor, como muestra de agradecimiento-. Gracias, pero tengo cosas que hacer -dice sin darle importancia. El muy idiota se volteó y se fue hacia el bosque-. Marck, eh... -dice papá mientras veo la figura de Marck desaparecer en las malezas del bosque.