Again the Lords. Libro 1: Sangre

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Summary

Tras una cruel guerra un gran señor ha caido y un niño se alza para forjar su camino, que aventuras esperarán a este joven elegido.

Genre
Scifi
Author
Angel Luis
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo: la marca de los pecadores

Año 225 Después del Gran Caos

Era una noche fría y tormentosa en la capital del imperio del rayo, pero el fuego de la guerra ardía con furia mientras esta se encontraba bajo asedio, la gente gritaba y corría, mientras buscaban un sitio para esconderse.

Los soldados intentaban frenar a los invasores en peleas callejeras, ya fuera en la calle principal o en los cerrados callejones, gritos, explosiones y el choque del metal contra otro e incluso la misma carne desgarrada y sangre desparramada por el suelo, eran cosas que se podían presenciar y escuchar, tan fácilmente, con solo dar un breve vistazo por fuera de la ventana de cualquier casa.

En el patio del palacio Imperial, un lugar que rebosaba de opulencia y paz... ahora estaba en la misma situación: los soldados intentaban organizarse mientras estruendosos golpes resuenan detrás de la única entrada y salida conocida del castillo, la cual estaba cubierta con una barricada, el sargento gritaba una orden tras otra, cuando un pedazo de la puerta, salió volando por encima de su cabeza, matando un soldado que era más alto que él, habían atravesado la raja y solo quedaba la puerta. Cuando de repente se escuchó a uno de los soldados enemigos hablar:

¡Abran paso! -grito con voz fuerte y clara con potencia y prominencia, después se sintió temblar la tierra, como si se tratase de un sismo, pero había un intervalo entre cada uno de los temblores, como si fueran... pasos. su intensidad iba en aumento, hasta que de repente cesaron, hubo un silencio sepulcral durante unos breves segundos, pero, para los soldados que estaban tras la puerta, se sintieron una eternidad...

BAM, BAM

un gran estruendo resonó cuando la puerta fue golpeada dos veces seguidas.

¡Recuerden su entrenamiento y mantengan la formación, y así tal vez... solo tal vez, saldrán vivos de esta! -grito un oficial al mando tratando de mantener el orden en el pelotón.

BAM, BAM

más golpes volvieron a resonar, eran rápidos y pesados, mucho más que los de un ariete, esta vez se resquebrajo la puerta, dejando ver parte de un ser descomunal, que estaba golpeando la puerta con sus manos desnudas, su piel era roja o eso parecía ser hasta darse cuenta que era sangre, su pelo era marrón oscuro y sus ojos eran afilados y rajados en la pupila, como los de un animal, aterrando a los soldados hasta lo más profundo de ser, era un miedo tan grande que incluso los oficiales y sargentos, veteranos que lucharon infinidad de batallas y atravesaron mares de sangre, se sintieron indefensos.

Que el señor nos ampare -dijo el oficial al ver como otras tres criaturas del mismo tamaño que la anterior se acercaban, con la misma intención de romper la puerta.

Uno tras otro, los golpes impactaron a la puerta, esta aguanto como pudo aquel castigo, desprendiéndose de ciertos fragmentos que no pudieron resistir los golpes, hasta que nuevamente dejaron de llegar, en este punto los hombres y mujeres que supuestamente defenderían al emperador y su familia se encontraban rezando al aire, a cualquier deidad o ser superior que conocieran, Odín, Set, Bishamonte, Buda... y así tantos otros, sin embargo, ninguna entidad contesto.

Era como si los dioses los hubieran... abandonado.

Todo esto sucedió, mientras que los más astutos o cobardes, dudaban de si mantener su puesto y escapar o simplemente resignarse a morir.

BAM BAM, BAM BAM, BAM BAM

sea cual fuera su decisión, el destino les pareció llevar la contraria, pues apenas terminaron de rezar los creyentes, las puertas finalmente cedieron, y aquellas criaturas atravesaron la entrada acompañadas de cientos de soldados que les seguían desde detrás. El caos se había desatado, proyectiles creados con magia que parecían ases de luz que iban y venían, mientras la infantería intentaba parar en seco a la vanguardia enemiga sin mucho éxito, gracias a que los gigantes causaban estragos entre las filas de soldados.

Aquella batalla era una masacre, pero sin opción para rendición, decidieron dar todo de sí mismos para ganar tiempo, pues en lo más profundo del palacio se encontraba, el señor de la tormenta, emperador del país del rayo.

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Un hombre en sus treinta, una estatura 1.80 metros, vestido con su clásica capa roja y detalles dorados, con el símbolo del rayo bordado de manera elegante y ostentosa, debajo de esta viste un chaleco sin mangas de color rojo con acabados en dorado y también unos pantalones del más fino algodón negro amarrados con vendas negras, como una noche sin luna, con una sandalias de un azul casi tan oscuro como las vendas en sus brazos y piernas.

Se encontraba parado en medio de una matriz gigante y a su alrededor novecientos noventa y nueve de sus más fieles y guerreros, solo presididos por su guardia personal de élite, los truenos de compañía, que eran los seis hombres y tres mujeres vestidos con túnicas de batalla parados fuera de la matriz custodiándola, junto a un buen número de los mejores soldados y magos de la corte acompañándolos, con ellos y el emperador atrincherados en la habitación era de esperar que la situación estuviera tan precaria allí afuera.

En una situación normal, con uno de los truenos, incluso el más débil de ellos, el noveno trueno, bastaría y sobraría para poder igualar la situación, sin embargo, con la aparición de "él", la situación fue de mal a peor, no importaba lo que lanzaran para pararlo a él y su ejército, simplemente lo más problemático y poderoso fue destruido por aquel sujeto, dejando que los soldados se encargaran de los guardias y milicias dispersas por la ciudadela. Y en estos momentos él se encontraba viniendo hacia este lugar y la matriz todavía no procesaba todos los sacrificios, por lo que se encontraban en una carrera contra el tiempo.

¡Allí vienen! -grito un soldado- ¡A sus puestos! - ordeno el oficial al mando, sus órdenes gritadas eran lo único audible, aparte del bullicio de una batalla que recién empezaba a ser librada a pocos metros de la puerta de donde ellos estaban. Se escuchaba claramente el desastre allá afuera y por más que el emperador o sus hombres quisieran ayudar no serviría de nada pues se escuchó- ¡Prepárense él ya viene! - estaban desconcertados, se supone que él no llegaría tan pronto, pero ya nada se podía hacer, con su sola aparición no podrían hacer nada, si no terminaban el conjuro, la matriz de mil almas.

Entre los gritos y el bullicio fuera de la habitación se podía escuchar como si el viento se juntara y arremolinara con fuerza y velocidad para después oírse como si se disparara un cañón de aire y que, en unos pocos instantes choco con la puerta, el estallido fue suficientemente fuerte como para dejar sordos por breves instantes a los más cercanos. Una nube de polvo se había levantado y lo único que se escuchaba eran el sonido de aplausos sumado, el sonido de pisadas metálicas y una siniestra risa que lo acompañaba

Ja ja ja, pero miren que fiesta se han montado y ni siquiera me invitaron -dijo con una voz parecida a la de un joven adulto solo que con ese toque siniestro que solo la persona a la que pertenecía la figura podía poseer, esta apenas se lograba vislumbrar en aquel polvorín, parecía ser una persona alta de por lo menos 1,90 de estatura, de contextura delgada, ligeramente fornida y pelo largo y puntiagudo dándole un aspecto salvaje, no parecía ser una persona fuera de lo normal, hasta que de su sombra se movió dejando ver otro par de brazos idénticos debajo de los primeros y una larga cola que parecía salir de su espalda baja.

Fue entonces que el humo se despejo dejando ver su ser por completo, su aspecto ciertamente era el de alguien joven no más de vienti ocho, su pelo un marrón tan oscuro que parece ser negro tan largo que daba hasta su espalda baja, sus cuatro brazos cubiertos de tatuajes en patrones de líneas curvas como si de colmillos se tratasen y protegidos con guanteletes, su cola larga y escamosa como la de un reptil, dientes afilados que adornaban su siniestra sonrisa, ojos de esclerótica negra y una iris blanca y como única vestimenta un pantalón de algodón azul con placas de metal encima como si de unas grebas de caballero se tratasen.

Reyga... -fue lo único dicho por el emperador cuando el nombrado finalmente dejo su confiada sonrisa mientras, los soldados y su escolta personal lo rodeaban. - Veo que sigues teniendo la mala costumbre de no saludar a tus allegados -no pudo terminar pues fue interrumpido por el emperador quien grito:

¡¡TU YA NO ERES NINGÚN AMIGO MIO!!, NOS TRAICIONASTE, NOS ABANDONASTE E INCLUSO TUVISTE LA OSADÍA DE ASESINAR A MI PRIMOGÉNITO Y INVADIR MI CIUDAD, ¡¡ASÍ COMO DE MATAR A MI PUEBLO!! - El emperador estaba eufórico pocas veces perdía la paciencia, pero esta era una excepción, tantas fueron las maldades cometidas por su anterior amigo y hermano de armas que simplemente sus palabras cargadas de veneno finalmente hicieron efecto.

¡¡Y TÚ TE CREES DIFERENTE!! LLEVANDO LA GUERRA A LAS DEMÁS NACIONES, MASACRANDO Y PISOTEANDO A TODOS, OLVIDANDO, QUE ANTES DE QUE CONSTRUYERAS ESTE ESTÚPIDO LUGAR Y TE AUTO PROCLAMARAS EMPERADOR, ¡¡NO ERAS DIFERENTE A ELLOS!! -reclamo Reyga enojado, pero, cuando avanzo un par de pasos, un grupo de soldados intento pararlo y con un simple giro de su cola basto y sobro para enviarlos a volar con sus armaduras abolladas y con posibles fracturas.

¡¡DIME!!, ¿QUIEN PARTICIPO Y APOYO TUS AMBICIONES E IDEALES, CUANDO TE CREYERON UN SIMPLE SOÑADOR? -continúo hablando con aun más enojo, cuando otro soldado corrió hacia él esta vez fue decapitado de un puñetazo.

¿QUIEN TE BRINDO UNA MANO, CUANDO LOS DEMÁS TE NEGARON SU AYUDA? -una gran andada de hechizos fueron disparados en su contra, pero Reyga de un pisotón levanto un bloque de piedra que los detuvo a todos y cuando se preparaban lanzar una segunda salva, el joven dio una patada con gran fuerza al bloque enviándolo en contra de los magos, de los cuales la gran mayoría fueron aplastados en unos pocos instantes.

¡¡FUI YO!! -finalmente él estaba muy molesto al recordar todo lo que vivieron, las situaciones de vida o muerte, sus amenas charlas juveniles y soñadoras, finalmente la noche que lo perdió todo.

¡¡¿Y RECUERDAS COMO ME PAGASTE?, ¿EH, LO RECUERDAS? -el señor de la tormenta solo guardo silencio- LOS MATASTE, A MIS HERMANOS, A MI FAMILIA, TRATASTE A MI CLAN COMO ANIMALES, PERROS A LOS CUALES MATAR Y DESECHAR, Y FINALMENTE LA NOCHE QUE MANDASTE A ASESINAR A MI ESPOSA E HIJOS, DEJANDO SOLO MIS DOS ÚLTIMOS HIJOS QUE SOBREVIVIERON A AQUEL DESASTRE!! -más soldados y magos se lanzaron a la batalla uno tras otro, golpe tras golpe, patada tras otra, las placas de las grebas tintineaban mientras la sangre le caía encima con cada vida que robaba, hasta que finalmente le impacto una gran sucesión de hechizos de gran poder que llenaron el lugar de humo. ellos creían que lo habían matado finalmente, pero el emperador y sus guardias de élite no, ellos pensaban que uno de los co-fundadores del imperio no caería tan fácilmente.

Pues... es hora de pagarte con la misma moneda -la voz de Reyga provino de adentro de la humareda, sentenciando el final de la conversación y de adentro de la nube de humo y polvo salieron disparados cuatro tajos de luz en direcciones opuestas rebanando y cercenando a todos los soldados y magos a su alrededor, mientras los más lejanos levantaban paredes con la intención de protegerse.

¡Zzzzzz...! Los rayos zumbaron, cuando Reyga finalmente uso, el hechizo por el que fue conocido como el dragón del rayo, el humo y el polvo se disiparon revelando que él no tenía ni un pelo fuera de lugar, mientras estaba parado con la misma pose con la que había matado a tantas personas en el pasado y ahora la usaría en contra de quiénes considero que nunca la llegaría a usar.

Una de las espadas hechas de rayos estaba por encima de su cabeza, otra frente a su cuerpo y las últimas dos cuidando sus costados. ¿Bailamos? -pregunto de forma juguetona y retadora hacia el emperador y su comitiva, esta vez fue Reyga quien se lanzó a la ofensiva armado con sus cuatro espadas cortando todo lo que estuviera a su paso, fue entonces que los truenos decidieron entrar en combate.

Con una sólida lanza de rayos arrojada en contra del joven fundador se reanudo la trifulca, esta vez de una magnitud mayor debido a los contendientes de la pelea, agua electrificada, aceite hirviendo, pólvora accionada por chispa, relámpagos negros, entre otros hechizos y ataques fueron arrojados en contra de Reyga, quien hizo alarde de sus habilidades que le hicieron un nombre en los campos de batalla, levando rápidamente paredes de piedra, arrojando grandes llamaradas que evaporaban el agua y el aceite y finalmente sus espadas relámpago las cuales con cada corte y estoque asestado, electrocutaban a sus contrincantes, ciertamente era una pelea muy igualada pese a que el invasor estaba en desventaja nueve a uno. Sin embargo, tras un descuido por parte del séptimo trueno, su vida fue segada en un instante... El vapor del agua lo alcanzo a quemar, no era peligroso, pero si molesto y doloroso, la distracción duro unos instantes, pero su cabeza voló por los aires en consecuencia de un solo tajo de su espada que atravesó su cuello de lado a lado.

¡¡Lorian!! -grito el tercer trueno quien era una mujer. Ella intento vengar a su compañero con una andada de cuchillas de viento, pero de un golpe de la cola de Reyga fue enviada a volar contra una pared.

¡¡Maldito, muere!! -dijo el cuarto trueno al arrojar varios relámpagos negros en dirección hacia el fundador renegado, pero no contó con que él ya tenía previsto que eso ocurriera y de un rápido y enérgico salto apoyado con la fuerza de cola también esquivo con gran maestría los rayos que fueron directo hacia el octavo trueno matándolo en el acto.

No... ¡¡Jhoseft!! -La quinta no aguanto más y lanzo su hechizo más poderoso. ¡¡TORMENTA DE PÓLVORA!! -una gran nube negra se produjo desde su cuerpo que se disparó hacia la causa de la tragedia, Reyga, él se cubrió con un domo de piedra y no creyendo que era suficiente se enterró unos cuantos metros bajo tierra, pero en un rápido movimiento consecutivo, atrapo los pies del sexto, el cuarto, el segundo y el noveno trueno, y puede que todo esto sonara lento, pero solo diez segundos bastaron para que se desatara todo ese infierno.

BOOM

La explosión fue intensa y abrasadora, capas de terminar con la vida de casi cualquier ser vivo si se le permitiera ejecutar con total libertad, pero su creadora no creía que hubiera formas bloquearlo y menos de aprovecharlo en contra de sus compañeros. Sin embargo, cuando el humo se despejo ella vio la prueba de su error, casi todos sus compañeros fueron asesinados por su propia mano, shock era la única forma de definir su mente en estos momentos, pues no podía terminar de asimilar que por primera vez la sincronización suya y la de sus compañeros fallo, costando sus vidas.

Ella tomo con fuerza su pelo en ese momento quería llorar, quebrarse, suicidarse si era posible, solo para escapar del dolor de haber matado a sus amigos, pero entonces noto que lo pies de la mayoría fueron arrancados como si los sujetaran con mucha fuerza, fue entonces que entendió, Reyga los mato con un cuchillo prestado, los atrapo y los obligo a morir de forma tan trágica, partes de sus cuerpos desperdigados, algunos, costaría reconocerlos de no ser por la armadura que tenía grabado el símbolo de trueno con sus respectivos números.

Reyga por su lado no esperaba que su arriesgada jugada resultara tan lucrativa, había eliminado a cuatro de los truenos, ahora solo restaban tres con los que lidiar, sin embargo, él no estaba seguro en como actuaria la mujer que engaño si descubriera su plan, así que se le ocurrió un pequeño plan...

En lo que el salio de la tierra, la quinta, no espero ni un segundo y abrazo con brazos y piernas al renegado. Ya te tengo desgraciado- dijo ella con veneno en sus palabras, mientras su cuerpo empezaba a brillar ligeramente. ¡¡Espera!! -grito el capitán de los truenos, pero ya era muy tarde cuando ella abrazada con todas sus fuerzas y grito: ¡¡KAI!! -un gran destello cubrió la vista de todos los presentes y solo para después escucharse una gran explosión, de ella, lo único que quedo fue su medallón con el número cinco gravado en el.

Rin... -Fue lo único que dijo el capitán, su compañera había cometido suicidio, pero finalmente se habían llevado al desgraciado a la tumba... o eso pensó, pues la tierra y la grava se empezaron a moverse, revelando que Reyga seguía vivo, sucio por el polvo y la tierra, pero intacto. Tu... tu... -el capitán de los truenos intento hablar pero sus palabras no salían de sus labios, siendo interrumpido por el espadachín: ¿la engañe para que sea suicidara sin sentido?, sí, nada personal -dijo de forma indiferente, hasta burlesco si le preguntaras a cualquier otro. El capitán se abalanzo sobre Reyga con la intención de matarlo, pero estando tan enojado y fuera de sí mismo, por la muerte de su hermana mayor, que con dos simples golpes, fue derribado, y del suelo se intentó levantarse pero su cuerpo se lo impedía de cualquier forma posible por la cantidad de huesos rotos y heridas causadas por las pelea anterior.

SUFICIENTE, HAS LLEVADO ESTO MUY LEJOS, REYGA -Grito el emperador cubierto por un aura blanca lechosa que despedía una gran intensidad y poder bruto, estaba completo... el conjuro estaba completo, pero el costo fue el de sus novecientos noventa y nueve hombres y mujeres. -No, todavía no lo suficiente- Fue entonces que ambos se lanzaron el uno contra el otro primero empezando con andadas de puños y patadas, que estaban finalmente igualadas en poder y fuerza, en ese momento Reyga dio un salto con la intención de alejarse y crear varios disparos de un fuego incandescente, mientras el emperador alzaba una jaula de rayos los cuales pararon y desviaron la gran mayoría de proyectiles ígneos disparados en su contra.

Veo que has obtenido un buen aumento en tu fuerza, Liu -Dijo el Espadachín con un tono sarcástico, creando sus espadas eléctricas y poniéndose en pose de pelea, en cambio el Liu el señor de la tormenta creo sus icónicos látigos relámpago, con cada golpe y corte que se intentaban acertar el uno al otro, el suelo temblaba, las paredes se fragmentaban y el techo se cuarteaba. Era una peligrosa lucha que solo iba en aumento, mientras subían por los pisos del palacio matando a soldados de ambos bandos en el proceso, hasta que el renegado se cansó de juegos y decidió probar un hechizo muy especial que había reservado solo para su ex hermano de armas.

Terminemos con esto Liu -dijo Reyga mientras se arrodillaba en el suelo enterrando los dedos de sus dos pares de brazos, creando desde el suelo una especie de dragón de piedra cuya cresta estaba hecha de una cadena de relámpagos de gran intensidad y exhalaba poderosas llamaradas de fuego. -En eso concordamos, viejo amigo- contesto Liu saltando hacia la cabeza de una estatua de piedra con armadura de hierro, esta estatua era unos cuantos metros más pequeña que el dragón, pero sus intimidantes auras eran muy similares.

Ambos se contemplaron unos segundos para después cargar el uno contra el otro, los cortes de la estatua, los aplastantes golpes causados por el dragón de piedra, solo había una forma de describir aquello, un duelo de titanes había empezado...

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De un potente corte cerceno la cabeza del dragón sentenciando su final, cuya batalla había durado varias horas, en el proceso de la lucha la esposa de Liu, la emperadora Artemis, salió de su escondite para asestarle una estocada que se supone seria mortal, sin embargo, solo sería cuestión de tiempo que se recuperara, pero Liu no lo permitiría al gritar:

¡¡Parca!! -derrepenté un ser traslucido como si de un fantasma se tratase apareció detrás de él.

Di tus ordenes, mortal -dijo una sombra de gran tamaño la cual portaba la punta de su espada hacia abajo- Quiero que selles su poder -señalo a Reyga, quien estaba conmocionado al ver a semejante ser obedecer órdenes de un mortal- Hecho -fueron sus únicas palabras al apuntar su espada hacia el derrotado, para que después un haz de luz se dividiera en dos y saliera disparado, en dirección a la primera fuente lo suficientemente fuerte como para retener dicho poder, siendo los hijos del emperador, que estaban siendo cargados por su madre.

Ahhrg, grave mis palabras Liu, mi estirpe, destruirá todo lo que alguna vez creíste conseguir para tu decencia, no importa si es diez o cien generaciones, cof cof, ahhrg -este fue interrumpido por su propio respirar, sofocado por la sangre de sus heridas y hemorragias que ya no estaban sanando- Todo tu imperio arderá, al igual que como todo lo demás, que está mal con tu creación, Ahhrg- finalmente, murió el dragón del rayo, el espadachín de la tormenta, por fin cayó en un descanso eterno.

Sin embargo su intención se logró, la vida de Liu se había ligado a una vela que se consumía y no se apagaría hasta dentro de siete días y siete noches, durante ese tiempo corrió como loco resolviendo tantas cosas como le fuera posible, sin embargo al apagarse la llama de la vela él murió sin saber que aquella amenaza se cumpliría, pues viente años más tarde aparecería un hombre con tatuajes similares a los de Reyga causando guerras y conflictos dentro y fuera del país, pero después de su muerte pasaron otros veinte años y más personas con tatuajes aparecieron, iniciando así las guerras marcadas...