†la primer carta†
Te miro desde lejos casi todos los días, te veo pasar tan seguido que ya se volvió costumbre. Eres genial, siempre con gente a tu alrededor, súper popular… y pensé que ibas a tener una actitud de mierda, pero no. Al final resultaste ser mucho mejor de lo que imaginaba, y terminé enamorándome de ti.
Pero la vida nos separó, y yo seguí con la mía cargando con ese arrepentimiento de nunca haberte dicho lo que sentía. No me fue bien, y a veces pienso que, si hubiera tenido el valor de confesártelo, tal vez todo habría sido diferente.