Entrevista
En una habitación oscura, con una luz apuntando a una figura angustiada con los ojos vendados.
Autor: ¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy?
Hombre Misterioso: Estás aquí para responder algunas preguntas. (Lo dice con voz intimidante).
Autor: ¿Por qué yo? ¿Qué hice?
Hombre Misterioso: Dejaste demasiadas preguntas sin responder.
Autor: ¿Como cuáles?
Hombre Misterioso: No finjas ignorancia, tienes que contestar.
Autor: Hmm, bueno, responderé lo que quieras pero… ¿puedo comer algo?
Unos momentos después…
El autor, aún vendado, recibe un delicioso burrito del Hombre Misterioso.
Autor: Entonces, ¿qué quieres saber? (dice con la boca llena).
Hombre Misterioso: ¿Qué pasó con el final?
Autor: ¿Qué tiene de malo el final?
El Hombre Misterioso lanza una silla con furia: ¡Dime dónde está Yocasta, o Sabina, o Magdalena, o como quiera que se llame!
Autor, masticando con calma: ¿La monja?
Hombre Misterioso: Exactamente ella (suspira frustrado) ¿dónde está?
Autor, terminando de tragar: No lo sé.
Hombre Misterioso: ¿Cómo que no sabes? Es tu historia. (Lo agarra del cuello; el autor se estremece y se sonroja).
Autor: Jeje, tienes una voz muy agradable.
El Hombre Misterioso se aleja murmurando: ¿Cómo puedes no saberlo? Es tu libro.
Autor, encogiéndose de hombros: Yo solo escribo lo que sé. Pregúntales a ellos, no debería ser difícil para alguien como tú.
El Hombre Misterioso muestra una sonrisa victoriosa: Sí, tienes razón. ¿Qué podría saber un escritor mediocre de todos modos?
Autor: Oye, me lastimas los sentimientos. Ahora termina de alimentarme.
El Hombre Misterioso obedece.
Hombre Misterioso: Estamos aquí hoy para responder algunas preguntas. Nuestros invitados de esta noche son Magdalena, también conocida como la puritana Yocasta, o la lujuriosa Sabina.
Magdalena saluda amablemente.
Hombre Misterioso: Y el bondadoso y mesiánico Jesús, trayéndonos sus más sinceras bendiciones.
Jesús: Buenas noches a todos.
Hombre Misterioso: Para terminar, los más jóvenes del grupo: Inocencio y Lilith.
Ellos saludan al unísono: ¡Hola a todos!
Lilith se levanta y camina contoneando las caderas.
Hombre Misterioso: Bien, empecemos. Magdalena, tenemos muchas preguntas sobre tu paradero. ¿Puedes decirnos dónde estás y a quién has elegido finalmente?
Magdalena: Estoy muy bien, gracias. Soy muy feliz ahora que he tomado una decisión.
Una vena se marca en la frente del Hombre Misterioso: Eso… es bueno de escuchar, pero a la gente le gustaría saber si…
Magdalena: Dije que soy feliz y que estoy muy bien. Creo que eso basta. (Lo dice con una mirada penetrante).
El Hombre Misterioso, temblando levemente de emoción: Oh, oh, lo entiendo… bueno, mmm, me gustaría preguntarte, Jesús, ¿cómo has estado y tienes alguna novedad que compartir con nosotros?
Jesús mira a Magdalena con una enorme sonrisa y se sonroja: Yo también estoy muy bien, gracias por preguntar.
Hombre Misterioso: … mmm, bueno, probemos suerte con otra pregunta. Magdalena, la gente siente mucha curiosidad, ¿por qué tantos alias?
Magdalena: Soy una persona multifacética.
Hombre Misterioso: Wow, mmm, gracias por tus respuestas, Magdalena, han revelado mucho.
Magdalena: ¿Quieres que revele un poco más? (Empieza a quitarse la chaqueta de forma sugerente).
El Hombre Misterioso se sonroja: Oh bueno… entonces pasemos a los más jóvenes. Lilith, la gente está ansiosa por saber qué ha pasado contigo, cómo resolviste tus problemas y cómo lograste convencer a Inocencio.
Lilith, sentada con las piernas abiertas, apoyando el mentón en su mano: No hay nada interesante que decir… supongo que me volví una especie de nerd, como todos. Terminé mi carrera, la Hermana Yocasta, perdón, Magdalena, me ayudó a entender que el pasado o la edad no importan. ¿Tienes idea de cuántos años tiene? (le susurra al Hombre Misterioso).
Magdalena le lanza una mirada afilada.
Lilith se estremece: Al fin y al cabo, siempre tenemos vida por vivir, así que decidí aprovecharla al máximo.
Hombre Misterioso: Eso es maravilloso de escuchar. Joven Inocencio, ¿qué tan difícil fue perdonar a Lilith? ¿Y cómo logró convencerte?
Inocencio: Ella… no sé, cambió. Estuvo ahí cuando la necesitaba, y un día me di cuenta de que quería estar con ella. (La mira a los ojos, toma su mano y le da un beso tierno).
Hombre Misterioso: Veo que hay mucha pasión ardiendo entre los jóvenes. Bueno, ¿ustedes dos ya…?
Lilith incómoda: ¿Y a ti qué te importa, sapo viejo?
Hombre Misterioso: Ok… bueno, ya casi terminamos, un último regalo para nuestros invitados.
Traen al autor atado a una silla, vendado y amordazado.
Autor: mmmdlsdjd
Todos: ¿Qué dijo?
Hombre Misterioso: Es el autor, el que escribió el libro.
Todos se miran, Lilith hace un gesto de “cucú” con el dedo, Magdalena se aleja junto a los demás susurrando: “ese hombre está loco, mejor vámonos.”
Magdalena: Gracias por la invitación, pero es hora de que nos retiremos.
Hombre Misterioso: Esperen, aún hay muchos juegos por jugar. He preparado muchas cosas, miren, la primera es la humillación pública del autor… y además…
El autor tiembla: ¡AHDJDSNDJ!
Magdalena: Sí, sí, muy bien, pero… ya tenemos un compromiso, ¿verdad chicos?
Todos asienten: Sí, sí, ya es tarde.
El Hombre Misterioso, decepcionado: Oh, está bien, supongo que tienen mucho que hacer y… ¡Magdalena! Hay algo que olvidé preguntarte.
Magdalena: ¿Qué es?
Hombre Misterioso: ¿Por qué no le dijiste la verdad al Padre Caín?
Magdalena: No quise confundirlo más. Es un buen hombre y feliz con lo que hace. No es mi deber perturbar su paz. Si fueras él, ¿querrías saber la verdad? Pensé que se sentiría asqueado, yo lo haría.
El Hombre Misterioso se siente orgulloso, finalmente una respuesta completa: Gracias por tu sinceridad.
Magdalena: Mmm… los dejaré para que sigan jugando.
Autor: ¡jfbHAHSDDAWA!
Hombre Misterioso: ¡Adiós a todos!
Se acerca al autor y le quita la mordaza.
Autor: ¿Qué pasó, por qué se fueron? ¿Lilith y Magdalena se ven tan bien como imaginaba? Oh, apuesto a que Jesús e Inocencio tampoco están nada mal, lástima que no pude verlos… Oye tú, voz sexy… ¿y mi comida?, ya han pasado dos horas. Si no como, me baja el azúcar. ¿Quieres que este talento se desperdicie, eh? ¿No ves que el cuerpo necesita energía? Estoy a punto de desmayarme, ¡vamos! Tengo hambre.
Hombre Misterioso: ¿Cuándo me quedé atascado contigo?
Autor: No lo sé, no puedo ver, he perdido la noción del tiempo. Te gusta jugar duro, ¿verdad? Pero esto ya se está poniendo aburrido, ¿cuándo vamos a…?
Hombre Misterioso: Me das asco…
Autor: Yo no fui quien te capturó, ¿o sí? Ahora incluso eres responsable de satisfacer mis necesidades, y vaya que tengo muchas.
Hombre Misterioso: Solo quiero saber cuándo vas a terminar los extras.
Autor: Ah, sí, los extras, mmm, bueno, creo que he hecho un gran trabajo. No puedes imaginar el nivel de lujuria esta vez, jeje. Sí, sí, incluso es un poco profano. Hablando de profano, ¿cuándo vamos a… ya sabes?
Hombre Misterioso: Te dije que me das asco. Termina de escribir y saldrás de aquí en cuanto pongas el último punto.
Autor: Eres el captor más aburrido de todos. Está bien, vale, tendrás un adelanto la próxima semana, ¿feliz?
Hombre Misterioso: Nunca había sido más feliz. (Se acerca al autor y le coloca un trozo de chocolate en la boca).
El autor lo lame demasiado.
Hombre Misterioso: Eres un cerdo.
Autor: Perdón (se lame las comisuras de los labios).
Hombre Misterioso: Ponte a trabajar…