Capítulo I. Dos cafés y un corazón roto

1976
—¿Qué tal este traje Aby? —dijo Caravello mientras se miraba al espejo, esperando la respuesta de la mencionada.
La joven simplemente no respondió a la pregunta, estaba tan inmersa en sus pensamientos que no escuchó al chico.
Eric se acercó a Abigail y paso su mano por delante de su rostro, logrando así que reaccionará y saliera de sus pensamientos, la joven dirigió su vista al chico frente a ella.
—Lo siento Eric, ¿Qué me decías? —la chica se centró en su amigo para lo que le digiera.
—Me gusta este traje, pero a ti ¿Qué te parece este traje? ¿Te gusta o debería cambiarlo? —Caravello se dio la vuelta al espejo para verse en el espejo, dándole la espalda a Abigail.
Abigail se dedicó a mirarlo con detalle, ese traje de color azul rey le quedaba de maravilla, haciendo lucir la belleza de Eric aún más de lo normal ante ella.
—Se te ve increíble Eric, me gusta ese traje —dijo la chica sintiendo en su corazón una punzada tras otra y como sus ojos querían derramar las lágrimas contenidas.
—Bien, entonces este traje será —Eric se dio la vuelta y le sonrió a Abigail— iré a quitármelo para luego ir a pagarlo, ya regreso.
Eric se va nuevamente al probador dejando sola una vez más a Abigail. La chica sintió como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, sintió su garganta cerrarse y como su corazón se estrujaba por ese dolor que no la dejaba en paz.
Durante un segundo trato de tranquilizarse, no quería que la vieran así, sintiéndose vulnerable por las fuertes emociones de su corazón.
Se concentró en calmarse antes de que Eric saliera y la viera en ese estado. Pero fue demasiado tarde, el antes mencionado había salido del probador, ahora sin el traje, y la vio tratando de calmar sus lágrimas.
—Aby ¿Qué te ocurre? —Caravello se puso en cuclillas frente a Abigail— ¿Por qué estás llorando pequeña?
—Nada Eric —dijo ella mientras se trataba de limpiarse las lágrimas— es solo que estoy muy feliz por ti y tu compromiso, sabes que soy muy sentimental —mostro una sonrisa forzada ocultando su tristeza.
Eric la tomo de las mejillas y limpio sus lágrimas con los pulgares. Abigail sintió paz cuando limpio sus lágrimas, sintió la calidez de sus manos y solo estás lograron calmar su llanto. Realmente le dolía no ser la persona a la que él amara, tanto como a su prometida. Era en estos momentos donde se arrepentía de no haberle hecho saber de sus sentimientos mucho antes.
Flashback
1972
Era el día en que finalmente donde Abigail le confesara sus sentimientos al que fue su mejor amigo desde que iban en primaria.
Se sentía confiada, no tenía miedo ni duda de lo que haría, si bien sabía que sus sentimientos podrían no ser correspondidos, quería hacer saber esos sentimientos.
Le había costado bastante tomar la valentía de pedir verse hoy, más fue su emoción cuando Eric le dijo que también quería decirle algo importante. Sus nervios se notaban a distancia y cualquiera que pasaba junto a ella lo podría notar.
Estaba sentada en una banca esperando al chico que tenía sus sentimientos vueltos locos, habían quedado de verse después de las clases de la universidad, pero el chico no aparecía.
Comenzó a sobre pensar el motivo por el cual no llegaba, ¿Será que se habrá arrepentido? ¿Habrá sido una broma de mal gusto? ¿Le habrá pasado algo?
Su mente estaba hecha un desastre y estaba volviéndose loca. Estaba a nada de irse, pensando que tal vez la había dejado plantada, hasta que escucho como la llamaban. Miro en dirección de dónde la llamaron, era Eric, venia corriendo en dirección a ella.
—Aby —dijo una vez sentado a su lado tratando de regular su respiración— perdón por llegar tarde, tuve un imprevisto.
—No te preocupes Eric, vamos a la cafetería que me estoy muriendo de hambre.
Ambos caminaron hacia la cafetería donde quedaron para platicar. Entraron al lugar, se sentaron en una mesa junto a la ventana y pidieron cada uno su comida y bebida.
Abigail ordenó un Café Mocaccino y galletas de vainilla, por parte de Eric un café con hielo y un pay de limón.
—Bien ¿de qué querías hablar Aby? —dijo el chico para mirarla fijamente.
—Bueno quería contarte algo, pero mejor dime tú lo que me querías decir —excuso Abigail nerviosa, no tenía aun la valentía de decirle sus sentimientos.
—¿Estás segura? —Pregunto Caravello, ella asintió— bien, no sé cómo te vayas a tomar esto, ya que no te lo he dicho antes.
Él corazón de Abigail comenzó a acelerase a un ritmo sorprendente, todo por esas simples palabras. Trato de relajarse y no hacer conclusiones de lo que quería decirle.
—¿Decirme que Eric? —pregunto la chica mientras jugaba con sus manos debajo de la mesa.
—Bueno digamos que... —hizo una breve pausa, que para Abigail fue eterna— al fin tienes cuñada, ya tengo novia —dijo.
En cuanto dijo aquello, Abigail sintió como su corazón se le rompía en mil pedazos y como el nudo en su garganta se hacía más y más grande.
—Que bien Eric, pero ¿Por qué no me lo habías dicho? —Dijo Abigail tratando de sonar normal— ¿Desde cuándo?
—Desde hace casi un mes —dijo él— no sabía cómo decírtelo.
—¿Quién es la afortunada entonces? —Abigail trataba de que la voz no se le cortara y las lágrimas no salieran.
—No la conoces, es de mi salón, de hecho, la invite para que la conocieras, espero no te moleste.
—Tranquilo Eric, no me molesta para nada.
Pasaron unos segundos en lo que Abigail se debatía en irse al baño para luego irse del lugar, no quería estar más en ese lugar, se sentía sofocada y como las lágrimas amenazaban en salir.
—¿Me permites un momento Eric? Necesito ir urgentemente al baño —el chico asintió con la cabeza mientras le sonreía— en un momento regreso.
Abigail tomo su bolso para irse al baño, a Eric se le hizo raro que se fuera con su bolso, pero luego pensó que sería una emergencia de mujeres y no le tomo más importancia.
En cuanto Abigail entro al baño sus lágrimas comenzaron a caer sobre sus mejillas, sentía como el mundo se le venía encima. Trato de tranquilizarse, tenía que irse de ahí lo más rápido posible.
Se limpió las lágrimas con papel higiénico y se retoco un poco su maquillaje, no quería que al salir del baño la vean hecha un desastre.
Salió del baño, miro en dirección a donde estaba Eric, y vio que había una chica sentada a su lado, sabía que era su novia. Agradeció internamente que ambos estén dándole la espalda en su asiento. Se acercó al mostrador donde estaba la cajera.
—Quisiera pagar el café Mocaccino y las galletas de la orden de Paul Caravello por favor —dijo mientras sacaba su dinero.
—Claro, sería un dólar con quince centavos, por favor.
Abigail pago y se retiró del lugar ya que las lágrimas volvieron a aparecer, camino lo más rápido posible a la cabina de teléfono más cercana, la cual estaba en un parque. Entro en ella y comenzó a marcar un número. Tardo unos segundos en que le contestaran contestar.
—Hol-
—Bruce, ven por mí por favor, quiero irme —trato de decir Abigail sin que su llanto aumentará aún más.
—¿Qué paso Aby? ¿Por qué lloras? —dijo su gemelo Bruce preocupado— ¿Qué te hizo Eric?
—Luego te digo, pero por favor ven por mí —suplico mientras se limpiaba la nariz— estoy en el parque que está cerca de la cafetería cercana a mi escuela.
—Está bien, no tardo mucho, en un rato te veo.
Bruce colgó la llamada, y Abigail dejo el teléfono en su lugar, salió de la cabina y comenzó a caminar por el parque para alejarse lo más que pudo de la cafetería mientras las lágrimas amenazaban con salir. Después de unos minutos, vio el coche de Bruce y comenzó a caminar mientras le hacía señas.
Kulick en cuanto, se estacionó y salió rápido de su auto y corrió a ella para abrazarla.
—¿Qué paso Aby? ¿Qué te hizo Eric? —Cuestiono sin dejar de abrazar a su hermana— dime que te hizo y dónde está, hablaré muy seriamente con él.
—No importa ya, solo vámonos de aquí por favor —suplico Abigail sin dejar de llorar.
Bruce sin vacilar nada, la subió al asiento del copiloto, rodeo el auto y entro al auto. Comenzó a manejar hacia su hogar. Durante el trayecto iba tomando la mano de Abigail y acariciaba esta misma con su dedo pulgar para tratar de consolarla.
Ese día fue doloroso para Abigail, le contó todo a Bruce quien siempre estuvo a su lado para consolarla como buen hermano.
Pasaron 4 años, donde Abigail tenía que aceptar que Eric no la amaría como a su novia, Carrie, la cual había conocido días después de su huida de la cafetería. Le dolió saber que sus sentimientos no fueron correspondidos, que en el corazón de Eric no estaba ella.
Pero eso fue poco para lo que venía en su vida, Eric se casaría con Carrie, le habían pedido ser la madrina de anillos en su boda, no le quedo más que aceptar con sus ojos cristalizados, fingiendo que estaba feliz por ellos cuando en realidad su corazón le dolía, con un nudo en la garganta.
Fin del flashback
—Bueno vamos a pagar esto y te llevo a tu casa pequeña —dijo Eric mientras se ponía de pie.
Ambos caminaron a la cajera para poder pagar el traje, una vez que pagaron salieron en dirección a la parada de autobuses, esperaron unos cuantos minutos hasta que paso el autobús.
Durante el trayecto Abigail miraba hacia la ventana, pensando seriamente en lo que llevaba planeando desde hace un par de meses. Temía de equivocarse en tomar la decisión final que cambiaría su vida.
—¿Qué tanto piensas Aby? —dijo Caravello, este recostó su cabeza en el hombro de Abigail mientras la miraba.
El corazón de Abigail comenzó a acelerarse, pero ella tenía claro que tenía dejar esos sentimientos hacía el chico.
—Nada importante Eric —dijo ella mientras le sonreía— solo pensaba en mis padres, realmente los extraño.
Era verdad, extrañaba a sus padres, los cuales habían perdido la vida en un aparatoso accidente, dejando así a Bob, su hermano mayor, a Bruce y a ella a cuidado de su abuela desde que tenían 10 y 6 años, pero Bruce y ella decidieron ser independientes juntos una vez que cumplieron la mayoría de edad poco después de 3 meses.
Luego de un rato, llegaron al edificio de la chica y bajaron del autobús. Ya estando en la entrada del edificio, ambos se despidieron de un abrazo. Abigail se sentía tranquila cuando este la abrazaba, se sentía protegida solo con él.
Ambos se separaron del abrazo. Eric estaba por irse, pero se detuvo.
—Mañana vendré a buscarte a las 3 de la tarde, quiero que me ayudes con unas cosas de los preparativos —dijo Caravello— y quiero que me des tu opinión.
—Claro Eric, cuenta con mi ayuda —dijo ella, solo quería entrar al departamento e irse a dormir para no pensar más en la situación.
Dicho esto, Eric se fue y Abigail entro al edificio, fue directamente al elevador y presiono el botón número 12. Cuando las puertas del elevador se abrieron camino a la puerta de su departamento que compartía con Bruce.
Entro y se quitó los zapatos, camino al cuarto de Bruce para ir a platicar sobre lo que harían los próximos días.
—Hola hermanito —llego junto a su hermano acostándose en la cama de este.
—Hola Aby —dijo Bruce— ¿Cómo te fue hoy con Eric?
—Siéndote sincera, bien, o eso creo —dijo para luego sonreír— me dio gusto verlo feliz, aunque me haya visto llorar, y le mentí, no iba a decirle el verdadero motivo.
—¿Y ya has pensado en lo que quieres hacer?
—Lo estoy pensando —Abigail comenzó a sentirse frustrada— pero no quiero dejarlo en el momento más importante de su vida —hizo una breve pausa para luego seguir— además soy la madrina de anillos, no puedo fallarle.
—Aby, entiendo que lo quieres demasiado y no quieres fallarle, pero ¿Has pensado en ti? —cuestiono Bruce— ¿Has hecho un acto de amor propio para sentirte mejor?
Aquellas palabras de Bruce la dejaron pensando seriamente, en todo este tiempo que ha estado ayudando a Eric y a Carrie con los preparativos que no ha hecho algo por ella misma, no ha visto por su salud mental, por su estabilidad emocional.
Tenía que hacerlo, aunque le doliera dejar a Eric, era por su propio bien.
