Un hombre sobrecalificado

Summary

Esto es malo, Mao mao fue pillada en mitad de la examinación de Lihaku y Jinshi pareciera ¿querer ser examinado también? Mao mao no quiere recurrir a ello, pero el eunuco está siendo tan insistente que no le queda de otra.

Genre
Humor
Author
Millsun
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Oneshot

Sinceramente… No sabría cómo explicar esta situación tan poco usual.

Si pudiera colocarlo de forma breve, pareciera que el maestro Jinshi está interesado en ser examinado al igual que lo hice con Lihaku, ¿pero por qué? No hay necesidad de ello en lo absoluto. Cualquiera puede intuir que él posee de una figura, cuanto menos, esbelta.

Mucho más si obvio por un momento que el motivo principal por el cual estaba examinándolo fue para determinar qué tanto se ajusta a las preferencias de Pairin.

— ¿Por qué tendría que examinarlo, Jinshi-sama? —

El joven eunuco de cabello morado llegó a tensarse un poco al escuchar una pregunta tan directa por parte de la boticaria, llegando incluso a cruzarse de brazos y fruncir el ceño, como si quisiera hacer una rabieta.

— ¿Por qué, dices? Yo debería ser quien haga esa pregunta. Sobretodo porque te encontré examinando a un hombre de una forma tan desvergonzada a plena luz del día —

La peliverde pecosa frunce el ceño, teniendo una reacción similar al eunuco.


¿Ahora está buscando interrogarme? Ciertamente no es apropiado que una mujer se encuentre en esta situación con un hombre que ni siquiera es su pareja… pero considero peor que, además de ello, me esté solicitando recibir el mismo trato.


— Estaba determinando su potencial. Eso es todo. —

— ¡¿Qué?! ¡¿Qué demonios quieres decir con eso?! — el contrario se impacta, no esperando ese tipo de respuesta tan ambigua y extraña, la cual solo provoca en él escenarios mentales que no le gustaría pensar.

Mao mao asiente con la cabeza con tranquilidad, para después llevarse la mano al mentón de forma pensativa, en un intento por hacer memoria de lo ocurrido, antes de que el pelimorado ordenara quedarse a solas con ella.


— Lihaku es un hombre con un cuerpo notoriamente tonificado y robusto, un físico que sin duda sería atractivo para las mujeres… aunque una cosa es el cómo se vea la parte superior de su cuerpo a comparación de la zona más importante. — la boticaria hace una pausa. Ella no llegó a examinar por completo a Lihaku, lo cual considera una pena, pero al menos de lo poco que llegó a ver puede llegar a ciertas conclusiones.


Lihaku puede ser totalmente apto para Pairin, y Pairin sin duda estaría feliz de ser comprada por alguien como él. Si sus sentimientos por Pairin perduran, pudiera ir más lejos y formar una familia juntos. Al menos así sería un buen final para ambos.


Jinshi se tensa a medida que escucha la explicación, al igual que su rostro va cambiando. Se comienza a tornar más extraño, como si estuviera, ¿aterrado?, o más bien… ¿asqueado quizás?


¿Por qué me mira de esa forma? Estoy teniendo cuidado con mis palabras sin llegar a mentirle. Quizás no me crea por haber sido una escena extraña de todas formas.


La boticaria ladea la cabeza mientras lo mira a los ojos. Desde su punto de vista, el pelimorado se ve cada vez más como un niño. Infantil y perturbado, pudieran ser esos los adjetivos que lo describan mejor.

Jinshi se aprieta la entreceja y suelta un notorio, y gran, suspiro, antes de volver a intervenir. — En pocas palabras… ¿Querías confirmar que él fuera un hombre bien dotado? —

— Así es. —

— ¡Al menos finge un poco de vergüenza! — Jinshi vuelve a explotar, con los nervios a tope al recibir una respuesta tan inmediata.

— Jinshi-sama. —

— ¡¿Qué?! — el eunuco vuelve a alzar la voz, pero antes de continuar con sus palabras, la boticaria se adelanta.

— Fui criada en la casa Verdigis, ¿recuerda? —

Sus palabras logran callarlo. Su expresión molesta pasa a una de sorpresa, para después a una más seria. Mao mao puede ver los ojos del eunuco fijos en ella, siendo este un indicador que le permitió entender el punto de vista de la peliverde.

Mao mao entonces cierra los ojos, quedando en un momento donde mentalmente rebobina sus recuerdos.


— Aunque reconozco lo indecoroso de mis acciones, al mismo tiempo no puedo evitar tener esta sensación de contidianidad. La misma que sentiría si estuviera haciendo el trabajo del palacio… —

Con esto último ella suspira y se queda mirando el techo, en busca de hallar una forma para terminar esta situación, pero las reacciones del eunuco solo la confunden más.


Entiendo que su molestia pueda deberse a mi falta de decoro, pero… ¿Cuánto tiempo más seguirá con esto? ¿Planea regañarme todo el día?


— ¿Huh? —

La peliverde regresa a la realidad al notar la cercanía del eunuco. Su rostro serio está lo suficientemente cerca como para hacer que la mente de ella quedara en blanco por un momento, pero mayor fue su sorpresa al sentir como él toma su mano y hace que le toque el pecho, adentrándolo en la apertura de su daopao.


— Te digo que me examines. — dice Jinshi, con un tono más grave y firme de lo usual, que logra tomarla desprevenida.

La boca de ella se entreabre, con la intención de negarse nuevamente, pero el cuerpo del eunuco se inclina más en su dirección a la vez que la hace adentrar más su mano, llegando a tocar su pecho desnudo con la punta de sus dedos.


— Jinshi-sama… —

— Por favor. —

¿Continuar negándose, o ceder a las órdenes del eunuco? Eso es lo que ronda por la mente de la boticaria, llegando a sentirse en medio de un dilema. Por una parte, ella considera la posibilidad de cumplirle el capricho para terminar con esto de una vez y regresar a su rutina, pero por el otro lado... Están en un sitio no precisamente privado. Si Jinshi fue capaz de ingresar a este lugar en medio de la examinación de Lihaku, ¿quién le garantizaría a la peliverde total privacidad en estas cuatro paredes sin terminar en un malentendido?

Sus ojos azules se fijan por un momento en la mirada del bello hombre. Quiere negarse, su expresión delata su conflicto, pero puede notar que el pelimorado no se rendirá tan fácil.


… Bueno, si me lo pide de esa forma… Supongo que no tengo otra opción.


Mao mao vuelve a suspirar. Su cuerpo se endereza lentamente y baja su mirada al cuerpo de Jinshi, fijándose en la zona donde él hace que lo toque.

Con resignación la boticaria accede. Ver el cuerpo desnudo del eunuco no es una idea desagradable, más bien pudiera ser un poco interesante. Si ella lo analiza, podrá ver la zona que evidencia su incapacidad para dejar una herencia. La prueba de su rol actual.


Con ese rostro y su condición, será como ver el cuerpo de otra mujer… Hermosa, pero sin prácticamente atributos.


— Puede detenerme en cuanto le incomode, Jinshi-sama.— comenta ella, antes de comenzar a jalar el traje del eunuco, revelando más de su torso.

El eunuco no dice nada, por lo que la boticaria lo toma como una señal para continuar.

Con sumo cuidado ella va deslizando su ropa, manteniendo su mirada fija en el torso del eunuco.


Su piel es hermosa... Se ven tan cuidada, y huele muy bien, como a... ¿hierbas? ¿Todos los eunucos tendrán tan buena higiene?


Los dedos de Mao Mao se deslizan por el torso de Jinshi, notando cómo sus músculos se tensan, mas no le presta atención a sus acciones al estar enfocada en sus pensamientos.

— Boticaria… —


Ehhh, está bastante tonificado. Parece que entrena arduamente, ¿pero por qué? Los eunucos no tienen necesidad de aumentar su resistencia física. No es como si fuera a formar parte del ejército… ¿o sí?


La peliverde aprieta un poco, sintiendo a detalle la piel que toca, aunque su atención se limita en su análisis interno y tacto.

— Boticaria… — Jinshi frunce el ceño y se encoge cada vez más de hombros. Su lenguaje corporal se torna más inquieto.

— Un momento… Estoy detallando esta zona. — la boticaria habla con un tono más distante y vago, entretenida al percatarse de los relieves en la zona abdominal de Jinshi. De lejos no se aprecian mucho, pero al tocarlos, puede detectar perfectamente lo que es.


Cicatrices. Hay varias notoriamente viejas, pero otras son relativamente recientes… Menos mal han sido bien tratadas…


Los dedos de la boticaria provocan que las prendas del eunuco se acerquen más al suelo, produciendo un sonido suave por el roce de las telas. Jinshi aprieta los puños y traga saliva, no sabiendo qué hacer. Siente su sangre acumularse en su rostro y su respiración un poco pesada.


Es extraño… Todas se sienten como marcas de cuchillas, pero no tiene sentido. Jinshi-sama no tendría motivo para saber manejar una espada. Aunque ahora que lo pienso, su rol en el palacio es un tanto diferente al de los demás eunucos. Más… ¿flexible sería la palabra?


— B-Boticaria… un momento…— el eunuco, con duda, llega a alzar su mano, teniendo en mente detener a la peliverde, pero estas nuevas sensaciones lo están embobando y le petrifican un poco, mientras que la boticaria cada vez está prestando menos atención a su entorno.


¿Por qué Jinshi-sama es diferente? No solo esto es lo único sospechoso. Su rol en el palacio, el poder que puede ejercer sobre otros, y cuando el día de la ceremonia… Quizás él…

No, no debería meterme en esto. No es de mi incumbencia. Debería centrarme en terminar esto cuanto antes, que hablando de ello… ¿Qué estoy tocando exactamente? ¿Su rodilla?


La boticaria da unos apretones inconscientemente, testeando la zona a la vez que provoca más tensión en el eunuco.

Se siente duro, pero no tiene la misma forma que un fémur… Quizás sea su pierna, o puede que sea-


— ¡M-Mao! ¡Para! —

— Oh...— suelta ese sonido sin darse cuenta, a la vez que sus manos se alejan del eunuco.

Jinshi, quien había tratado de llamar la atención de la peliverde una y otra vez, ahora estaba cubriendo su rostro con sus manos y encorvándose por la vergüenza.


— Boticaria... ¿Así pensabas examinar a ese hombre? — es lo que alcanza a decir, aunque su voz suena algo ronca y su respiración se nota irregular, extrañándola.

Al bajar la mirada, los ojos de la boticaria se abren como platos mientras ve sus dedos y siente nuevamente esa sensación húmeda entre ellos.


Esto es... No, no puede ser, pero... ¿Dónde demonios toqué hace un momento como para que haya...?


Ella se siente sumamente confundida. Es la primera vez que pierde noción de su entorno por estar sumergida en sus pensamientos, y por lo visto aquel descuido provocó una situación extraña entre ambos.

Pero volviendo a la pregunta, ¿dónde lo tocó como para tener esto en sus dedos? Si no fuese un eunuco, la respuesta sería obvia.


Pero él es... No hay forma de que él... Pero y si Jinshi-sama en realidad...


Ante el silencio y shock de la boticaria, el eunuco se arma de valor y decide hablar de una vez por todas sobre este tema.


— Boticaria, sobre esto.... — el eunuco, en un intento por calmarse, se lleva el cabello hacia atrás y suelta un suspiro. Su cuerpo se vuelve a enderezar, aunque aún parece un tanto tenso. — He estado esperando el momento oportuno para decírtelo, aunque puede que ya lo sepas. — Sonrojado, Jinshi desvía la mirada y se soba la nuca de forma insegura, buscando el valor para terminar de confesarle la verdad.

Mao Mao, por otro lado, sigue totalmente en shock por este cambio de acontecimientos y conforme el contrario habla, ella tiene la sensación de pronto escuchar algo indebido. Su piel se eriza y su mente comienza a reaccionar.


¡¿Qué tiene esto de apropiado?! ¡Prefiero no escucharlo! Suena a que está a punto de confesarme algo que podría llegar a condenarme a futuro.


El nerviosismo de la boticaria aumenta. Ella sabe que debe de actuar rápido, antes que sea demasiado tarde. Es por eso que lo interrumpe de forma abrupta.


— E… ¡Estaba examinando su rodilla! — la boticaria exclama lo primero que se le ocurre, tomando desprevenido al eunuco, al grado de hacerlo callar de forma momentánea mientras procesa sus palabras.

— M-Mi… ¿Mi rodilla? No es así… Hace un momento estabas apretando mi—

— ¡L-Le digo que solo estaba apretando su rodilla, Jlnshi-sama!—

El eunuco se molesta porque ella sigue insistiendo con esa excusa tan barata, logrando esfumar su vergüenza en cuestión de segundos. Irritado agarra su muñeca y la jala hacia él, para después señalarle la evidencia vergonzosa.


— ¡¿Ah, sí?! ¡Entonces explícame qué es esto en tus dedos! —

La boticaria se tensa y retrocede un poco. Está acorralada, definitivamente, pero tiene que hallar una forma para librarse de esto.


¿Qué hago? No pareciera que pueda librarme de esta, aunque algo tengo que hacer. Ahhh, sería bueno que Gaoshun o alguien entrara ahora… ¡Quien sea!


— Eso es… suciedad, obviamente…— Mao mao responde incómoda, logrando molestar más al eunuco, pero es esperable. Ella está consciente de lo que está pasando realmente, al igual que está consciente que acaba de descubrir algo muy delicado, pero aún así prefiere seguir haciéndose la tonta con tal de no escuchar la verdad.

Ocultando su culpabilidad, ella aleja su mano y se limpia con la tela más cercana. Jinshi al ver esto se siente cada vez más ofendido.


— ¿Lo ve? Ya estoy limpia. Aquí no ha pasado nada.—


Lo siento, Jinshi-sama. Creo que esta es la única forma en que podré irme y mantener mi ignorancia intacta…


— Oye… al menos escúchame…— la expresión del eunuco se torna más dura y aprieta los puños. Extiende su mano hacia ella, esperando llamar su atención, pero la boticaria se aleja y le da la espalda.

Ella se acomoda un poco la ropa y comienza a caminar hacia la salida. — Mi trabajo aquí está hecho, Jinshi-sama. Ya que se encuentra en una situación incómoda, dejaré que se arregle la ropa por su cuenta antes de salir.—

Mao mao agrega, colocando la mano en el pomo de la puerta. — Entonces, hasta lue- —


Justo cuando iba a abrir la puerta un estruendo la paraliza y calla. La boticaria vuelve a sentir esta tensión, pero no solo eso, también logra percibir el aroma del eunuco y sus mechones morados posarse sobre su hombro, delatando su cercanía.

Jinshi mantiene su mano en la puerta, impidiéndola salir, a la vez que la deja acorralada entre la puerta y él. La boticaria ni siquiera se atreve a girarse a verlo, pero puede sentir su respiración cerca de su oído.

— Está bien, pero…— Jinshi hace una pausa. Su otra mano toca el hombro de la peliverde. Sus dedos se deslizan por un momento hacia la nuca de ella, pero no se atreve a tocarla aún.

— No me haz dado las conclusiones de la examinación. — agrega, a lo cual Mao mao comienza a entrar en pánico para sus adentros.

— A-Ah… sobre eso…—


¡Maldita sea! ¡Esperaba que Jinshi-sama lo hubiera olvidado al menos! ¿Ahora qué hago? Quizás debería decirle cualquier cosa e irme… pero de ser así para qué demonios le examiné… ¡Aunque él fue quien me forzó a esto!


La boticaria se encuentra en un debate interno. Si no fuera por su descuido, ella no tendría problema en responderle, pero está consciente de que él espera escucharla decir algo relacionado a lo ocurrido…

Sin girarse a verlo, la peliverde baja un poco la mirada y esconde sus manos en las anchas mangas de su uniforme, teniendo un momento reflexivo antes de darle su respuesta.


— … Mis conclusiones no son muy diferentes a lo que cualquier persona que le haya visto piense sobre usted, Jinshi-sama.—

El eunuco alza una ceja, curioso por las palabras de la boticaria, pero no dice nada al respecto con tal de dejarla hablar. Mao mao al notar el silencio del contrario se tranquiliza un poco y opta por procegir.


— Es hermoso. No solo de rostro, sino también de cuerpo. Sus facciones delicadas generan contraste con su cuerpo trabajado, lo cual resulta inesperado. Su belleza podría ser la envidia de cualquier mujer en el reino, pero no cabe duda de que es un hombre, a pesar de ello.—

Con esas últimas palabras la boticaria se gira para verlo a la cara, viendo su rostro nuevamente. Contrario a lo que ella esperaba, sus ojos violetas la miran con sorpresa, llegando a estar boquiabierto. Tal reacción la logra relajar más.


— No cabe duda de que cualquier mujer desearía tenerlo como su pareja.—


Con eso es suficiente, ¿no? Parece que esto era todo lo que quería escuchar, aunque no entiendo porqué él fue tan insistente con que yo lo dijera, si cualquiera puede decírselo con solo verlo.


Ella llega a sonreír levemente, sintiéndose satisfecha con sus palabras.

— Esas son mis conclusiones. — comenta la boticaria para después hacerle una pequeña reverencia, indicando que su trabajo aquí lo da por culminado. — Ahora, si me disculpa, ya debo de irme…—

— Con eso de cualquier mujer…— el pelimorado al fin habla, tomándola desprevenida. La boticaria lo mira curiosa, pero sus ojos se amplían y siente nuevamente esta sensación de peligro al escuchar su pregunta. — ¿Te incluiría a ti? —

— ¿Huh? ¿A qué se refiere? — ella retrocede un poco. Esta sensación extraña vuelve a inquietarla, pero más aún la mirada intensa del eunuco, quien pareciera estar determinado respecto a algo.


El pelimorado corta más la distancia entre ambos, y de forma atrevida rodea su brazo en la cintura de la peliverde, acercándola más a él.

— Te estoy preguntando si también desearías que yo fuera tu pareja. —

La pregunta es directa y firme. Tanto que Mao mao llega a quedarse en blanco por un momento. Miles de preguntas rondan por su cabeza, pero la que más resuena en su mente sin duda es:


¡¿Por qué demonios eso importa?! ¡¡Está tratando de molestarme por lo ocurrido?!


La boticaria frunce tanto el ceño, que Jinshi no está seguro de haber asqueado a la peliverde, o que quizás ella lo esté sobrepensando. Puede que él esté empujando demasiado la situación, pero ya no hay vuelta atrás, es por ello que su mano acaricia la espalda contraria y acorta más la distancia entre ambos.

— Te estoy haciendo una pregunta. Responde.— la insistencia del eunuco aumenta, poniendo cada vez más nerviosa a la peliverde. Técnicamente él le está dando una orden, por lo que no debería desobedecer, pero ella desearía no tener que responder.


— Oh, sí… claro… Por supuesto que lo desearía… — con el ceño fruncido y un tono forzado ella termina dando una respuesta con tal de complacerlo, pero es tan obvio que el eunuco no puede evitar sentirse ofendido nuevamente.

— No te gustaría —

— Oh, claro que me gustaría. —

— ¿Entonces por qué suenas como si te estuviera obligando a decirlo?—

— Ugh… — la boticaria desvía la mirada. Mentiría si dijera que no es así.


El eunuco al notar esto suelta un pesado suspiro y deja de tocarla. Resignado se distancia de ella, por más que no quiera.

— Nunca me escuchas… — él murmura, notándose molesto por alguna extraña razón. Mao mao al no entenderlo no puede evitar ladear la cabeza. Ella no esperaba que él reaccionara de esa forma, ya que solo le estaba haciendo caso.


Supongo que ahora sí puedo irme, pero por alguna extraña razón… Me siento un poco culpable.


La boticaria se encoge de hombros y suspira, indecisa sobre lo que debería hacer ahora. Ella pudiera al fin irse y dejar morir este tema, pero al mismo tiempo, Jinshi se ve tan desilusionado que le da pena. ¿Pero qué pudiera hacer ella para hacerlo sentir mejor?

Mao mao se acaricia el mentón de forma pensativa por un momento, hasta llegar a pensar en algo.


— No es que no lo vea de esa forma porque piense que hayan mejores hombres para mí o algo así, es solo que… Si usted fuera mi pareja, sería un hombre sobrecalificado para mí. — intenta explicarse con algo de vergüenza, lo cual toma por sorpresa a Jinshi y hace que la mire fijamente.

La boticaria logra notar el cambio de ánimo del eunuco, por lo que procede un poco más con su explicación.


— No tengo nada especial como para ser apta para usted, así que ni siquiera sería una opción entre sus posibles parejas, así que, ¿para preocuparme por algo tan inalcanzable?—

— Te equivocas.—

Sin dejarla continuar, otra vez es jalada hacia él, pero esta vez es diferente. Los ojos azules de la boticaria están abiertos como platos, tratando de procesar lo que está ocurriendo.


Al jalarla por la muñeca puede sentir su fuerte agarre en aquella zona, mientras que su otra mano la agarra por la cintura, aferrándose a las ropas de ella. Mao mao aprieta los labios, pero puede sentir como los del eunuco tocan los de ella.


¡¿Qué demonios está pasando?! ¿Por qué él…?


Mao mao se queda quieta, pero conforme pasan los segundos ella está más… ¿confundida? Aunque la sensación se siente más como si estuviera… ¿decepcionada?


Se supone que me está besando, ¿cierto? Entonces… ¿Por qué ni siquiera mueve sus labios…? ¿Será que está fastidiándome a propósito?


El eunuco se aleja y la mira, totalmente diferente sonrojado. Aprieta sus labios y Mao mao no puede evitar sentir que está viendo el primer beso de un adolescente, o algo similar.


— ¿L-Lo entiendes ahora?— el eunuco titubea, viéndose tan tímido y temeroso de repente.


¿Qué se supone que tenía que entender? Bueno, supongo esto solo confirma lo poco calificable que soy para él.


Mao mao asiente, llegando a unas conclusiones nuevas totalmente erróneas.


— Completamente, Jinshi-sama.—

El rostro del eunuco se ilumina. Se siente tan feliz al creer que al fin la boticaria entiende sus sentimientos, pero la percepción de ambos es totalmente diferente.


Aunque el beso fue torpe e inexperto, de cierta forma le parece lindo el modo en que Jinshi se ve satisfecho por la situación, a lo cual la boticaria no puede evitar sonreír un poco.


Me pregunto si él reaccionará de esta forma con su futura esposa…


—¿Entonces me aceptas? —

—¿Qué?—


Fin del Oneshot :D. Moraleja, no manoseen sin fijarse de dónde tocan.