Entre balas y latidos

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Summary

Cuando el mundo se vino abajo, lo único que quedó fue sobrevivir... Alicia ya no confía en nadie. Leo no sabe por qué sigue con vida. Entre sangre, disparos y decisiones difíciles, dos caminos se cruzan en medio del caos. ¿Hasta dónde puede llegar alguien que no tiene nada que perder? Entre balas y latidos - Una historia de acción, tensión, oscuridad... y algo más. ©Todos los derechos reservados

Genre
Action
Author
Gatotigre
Status
Ongoing
Chapters
37
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Choque entre mundos

¿Era un día normal?

Ya no existían esos días.

El ruido de los autos y las multitudes fue reemplazado por un silencio tétrico, disparos de sobrevivientes… y el arrastrar de pies de los muertos vivientes.

Alicia, encapuchada, caminaba entre las sombras. No era una chica débil. Era letal. Asesinaba sin piedad a cualquier zombi que se le cruzara, y con los humanos… tampoco confiaba. Aprendió a no hacerlo.

Se movía entre tiendas y casas abandonadas, buscando alimento. —Carajo… —murmuró frustrada al no encontrar nada útil.

Se dirigió al almacén de la tienda, avanzando con sigilo. De pronto, un ruido. Algo se movía. Sin pensarlo, cargó su escopeta. No iba a bajar la guardia. Zombi o no, se preparó para disparar.

Al abrir la puerta del almacén, encontró a un chico revisando unas cajas. Buscaba comida o agua.

Sin dudarlo, Alicia le apuntó directo a la cabeza.

—Ni un movimiento más, idiota. ¡Levanta las manos! —ordenó con firmeza.

El chico levantó lentamente las manos. En una de ellas, sostenía una botella medio llena de agua.

—Di tu nombre… ¿y qué haces aquí? —preguntó Alicia, sin bajar el arma.

—Eehh… hola, soy Leo… y creo que es bastante obvio lo que hago: buscar comida —respondió con un tono despreocupado, a pesar de que le apuntaban con una escopeta.

—Ok… solo no te muevas —dijo ella, acercándose para registrarlo.

Pero Leo, rápido de reflejos, le lanzó el agua directo al rostro. La poca agua que tenía se escurrió por su cara, cegándola unos segundos. —¡Maldito…! —pensó Alicia, furiosa.

Cuando volvió a enfocar, el chico ya corría como alma que lleva el diablo.

—¡Vuelve aquí, idiota! ¡¡Te voy a matar!! —gritó Alicia, fuera de sí.

—¡Aléjate de mí, loca desquiciada! —respondió Leo, sin dejar de correr.

Leo huye corriendo entre callejones, tirando todo lo que encuentra a su paso: cajas vacías, objetos caídos, una bicicleta oxidada.

Alicia va tras él sin perder el paso.

Salta obstáculos, se desliza por debajo de un mostrador roto, esquiva cada trampa improvisada como si hubiera hecho esto mil veces. Su mirada es de una cazadora: fija, decidida, implacable.

Entonces, justo cuando Alicia saltó para alcanzarlo… Leo tropezó.

Sus pies resbalaron con una caja rota, y cayó de espaldas sobre el suelo polvoriento de un callejón lleno de basura y olor a humedad.

Alicia no pudo frenar. Su cuerpo en movimiento la lanzó hacia adelante.

—¡Maldita sea! —fue lo único que alcanzó a decir antes de aterrizar sobre él.

El impacto fue brusco, un cuerpo contra otro. Pero lo inesperado fue peor…