Capitulo 1
Emily Ross
Brr... Brr... La primera alarma de mi teléfono vibra a un lado de la almohada. Me muevo entre las sábanas y entierro la cara contra el cojín, intentando robarle unos minutos más al sueño. Debería levantarme para ir a la universidad, pero mis noches de insomnio me pasan factura y el cansancio me vence. Suspiro y me incorporo lentamente en la cama.
-Solo un año más... y podré despertar a la hora que yo quiera -gruño con fastidio.
Camino hacia el baño, pero el sonido de otra vibración me obliga a girar sobre mis talones. Una sonrisa se dibuja en mis labios antes de mirar la pantalla: es Katherine, mi mejor amiga. La única que se asegura de que no falte a clase. Ruedo los ojos y abro los mensajes.
Kary: Despierta o llegarás tarde.
Yo: Ya desperté.
Kary: Apúrate, porque ya llegó...
Yo: ¿Quién llegó, Kary?
Frunzo el ceño cuando veo que se desconecta. Apago el teléfono y me quedo quieta, observando la nada con el aparato aún en la mano. Probablemente solo quiere asustarme para que me apure... aunque, ¿y si pasó algo? Mis pensamientos se interrumpen con la segunda alarma y al ver la hora, la realidad me golpea: voy tarde.
Es mi último año en la universidad de Boston. Estudio Relaciones Internacionales... y este año, más que nunca, quiero enamorarme. Después de todo, ¿qué tan complicado puede ser?
Entro a la cocina y me recibe el olor a pan recién horneado. Mi hermana Janeth está allí, con su cabello castaño recogido en una coleta perfecta y la encimera cubierta de harina, huevos y mantequilla. Todo un caos... pero sus magdalenas, con un toque de miel, siempre resultan perfectas.
-Las preparé para mamá, pero puedes tomar una -dice en voz baja, sin apartar la vista de su bandeja.
-Lo comeré en el camino, ya voy tarde.
Le doy una mordida mientras me acomodo la mochila y camino hacia la puerta.
-¡Ya me voy, mamá! -grito.
-¡Ten cuidado, hija! -responde ella desde algún rincón de la casa.
Sonrío suavemente aunque no pueda verme. Salgo corriendo hacia la parada del autobús, con la magdalena en una mano y la mochila colgando del hombro. El día está fresco: nubes ligeras adornan el cielo sin ocultar del todo al sol. Un día perfecto.
Doblo la esquina y entonces sucede. Tropiezo con alguien y mi magdalena rueda al suelo, olvidada. Una mano firme me atrapa de la cintura antes de caer y me acerca contra un cuerpo cálido y fuerte.
El tiempo se detiene.
Sus ojos son de un azul profundo, tan oscuros como el océano en medio de la tormenta. Su cabello negro le cae desordenado sobre la frente, haciéndolo aún más atractivo. Mi corazón late con fuerza y siento cómo mi respiración se entrecorta. Él baja la mirada hacia mis labios, y de manera instintiva los separo. Su agarre en mi cintura se intensifica y un cosquilleo me recorre el estómago.
En ese instante, lo único que existe somos él y yo.
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Espero que les guste
Es la primera vez que subo uno de mis borradores 🌹
Este primer capítulo es muy corto pero los demás serán más largos