Mi pequeño Alfa

Summary

Mi Pequeño Alfa

Genre
Romance
Author
Blstories
Status
Complete
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

Pov Milk:

Me presento… Soy Milk, aunque para todos durante toda mi vida, no fui otra cosa más que el hermanito Alfa de los gemelos enigmas. Nunca fui reconocido por mi propio nombre, por mi identidad única, sino por mi parentesco con ellos. Mi existencia estaba encajada entre dos figuras demasiado brillantes, misteriosas, diferentes. Nadie realmente me prestaba atención. No era especial, no tenía un género extraordinario, ni habilidades que deslumbraran. Era simplemente… común. Un Alfa común, sin enigmas, sin rarezas. Por eso, pasaba desapercibido en la mayoría de los círculos donde conocen a mis hermanos.

Sin embargo, no era invisible para todos. Mis hermanos me querían. Podía sentirlo. Aunque de los dos, quien más demostraba cercanía conmigo era Pooh. Siempre estuvo más atento, más presente. En cambio, PooH, desde que empezó su relación amorosa con Pavel, estaba casi ausente. Se la pasaba con él, ocupado en su propio mundo romántico, así que no tenía mucho tiempo para mí. Por eso, Pooh siempre fue mi refugio. Aunque a veces, debo admitirlo, su forma de protegerme era exagerada, asfixiante, sofocante hasta el punto de molestar.

De niño, él no era así. Era más relajado, más cálido, más suave en su forma de tratarme. Pero ahora que he crecido, que he empezado a llamar la atención de varios Omegas, se ha vuelto sobreprotector al extremo. Me resulta extraño… incómodo. Cada vez que intentaba salir, parecía que le ponía los nervios de punta. Era como si no pudiera soportar que alguien más me mirara, como si mi libertad le doliera.

Una escena típica con él era así:

Hermano, voy a salir. Nos vemos más tarde _le decía, como de costumbre, ya que prácticamente vivíamos solos. Nuestros padres raramente estaban en casa. Se la pasaban viajando de un lugar a otro, dejándonos a cargo el uno del otro. Eso lo volvía aún más controlador.

Hey, hey… ¡Detente ahí! _decía mientras me cortaba el paso_. ¿A dónde vas y por qué no me has pedido permiso antes?

Iré a comer con unos amigos, no te pongas así. Ya quedé con ellos. No puedo decirles que no ahora.

Pero él solo fruncía el ceño, se cruzaba de brazos y soltaba su típica sentencia:

No irás, Milk. Estoy harto de que te la pases de aquí para allá con esos Omegas. ¡Ya basta!

Hermano, por favor. No me hagas esto otra vez… _le suplicaba, exagerando un poco con unas lágrimas falsas, solo para ablandarlo.

Ya te he dicho que no. No me hagas repetirlo, Milk. Anda, cámbiate de ropa y vete a acostar. Se acabó el tema.

¿Por qué tienes que ser así conmigo? _le reprochaba con impotencia_ Tú antes eras diferente. Más amable, más dulce… eras cálido conmigo. ¿Qué pasó contigo? Estás actuando tal como dicen que eres, y eso me duele.

Y entonces ocurrió. Ese momento en el que todo cambió.

¡Dios mío! ¿Es que no te das cuenta? _exclamó con la voz alzada, al borde de explotar.

¿Darme cuenta de qué? ¿De que no me dejas hacer nada? ¿De eso hablas?

Pero lo que dijo después me dejó paralizado.

¡Que me tienes loco, Milk! ¡Joder! ¡Me gustas! ¡Me gustas muchísimo! Y odio con toda mi alma que andes por ahí con esos Omegas. Me vuelvo loco de solo imaginarlo.

Me quedé mudo. Petrificado. Sin saber cómo reaccionar. No entendía qué estaba pasando. Todo ese tiempo en que me miraba de forma extraña, en que me prohibía salir, en que me celaba incluso de mis amistades… no era por ser un hermano controlador. Era porque me deseaba. Porque le gustaba.

¡Estás loco, Pooh! _ le grité, con la voz quebrada por la confusión, antes de salir corriendo hacia mi habitación. Atravesé el pasillo a toda velocidad mientras él se quedaba parado, estático, mirándome alejarme sin decir nada más.

Desde ese mismo momento, durante eo día, me encerré en mi cuarto, para empezar a evitarlo. No porque lo odiara, no porque quisiera olvidarlo, sino porque tenía miedo. Un miedo frío, instintivo, que me erizaba la piel. Temía que intentara algo, que me tocara, que hiciera algo que no debía. Después de todo, pasábamos casi todo el tiempo solos en casa. No había adultos que vigilaran, nadie que nos protegiera del otro si las cosas se salían de control.

Aunque, siendo sincero conmigo mismo, sabía que Pooh jamás me pondría un dedo encima si yo no quería. Siempre fue cuidadoso conmigo, incluso en medio de su locura de celos. Siempre me protegía más de lo que intentaba dañarme. Y sin embargo… no podía evitar que mi mente imaginara lo peor. Ese miedo irracional me tenía atado.

Horas más tarde, mientras trataba de concentrarme en cualquier otra cosa, escuché su voz al otro lado de la puerta:

Milk… _llamó suavemente_ Hay alguien que pregunta por ti. Sal a hablar con él.

Esperé un momento. Quería asegurarme de que él no siguiera cerca, observando o escuchando. Cuando creí que ya era seguro, abrí la puerta con cuidado y salí. Lo vi en la cocina, de espaldas, preparándose un jugo. Pasé directo a la sala, sin detenerme, y ahí lo vi: mi mejor amigo, Lee, otro Alfa, como yo.

Amigo, ¿se supone que íbamos a salir con unos Omegas, no? Te he llamado todo el día y no contestas. ¿Qué pasó?

¡Shh! _le susurré mientras colocaba un dedo sobre mis labios, pidiéndole silencio.

¿Qué pasa? _me preguntó confundido.

Tengo prohibido tener citas. A mi hermano no le gusta. Por eso no salí hoy.

¿Perdón? _repitió sorprendido, como si no pudiera creer lo que oía_ Él no es tu padre, Milk. Además, ya estás en edad de empezar a experimentar cositas… tú sabes, para que vayas aprendiendo. Es normal.

No lo entiendes, Lee. Sé que lo que estás diciendo tiene sentido, pero el problema es otro… _me acerqué más a él y susurré_ Le gusto a mi hermano. Me cela cuando salgo. Se vuelve loco.

¡Mierda, Carajo! _ dijo, abriendo los ojos con una mezcla de impresión y horror_. ¿En serio? Oye… tu hermano es un Enigma, ¿tú crees que… esté bien de la cabeza? ¿Estás seguro de que está en sus cabales?

No lo sé… y por favor, baja la voz _le pedí mientras echaba un vistazo rápido hacia la cocina.

Bueno… por lo menos tú no tienes esas ideas retorcidas hacia él, ¿cierto?

Asentí lentamente, con una mezcla de vergüenza y alivio.

Más te vale… porque te lo digo directo, Milk. Si llegas a tener algo con él, si alguna vez cruzas esa línea, nuestra amistad se termina. Así de claro. Porque eso es de enfermos. Y yo estoy seguro de que tú no eres así.

Sus palabras, aunque duras, se clavaron en mí como agujas. Yo no era así. No sentía eso por mi hermano. No me gustaba. Pero aun así, me dolió. Me dolió porque mi hermano sí era de esas personas a las que él llamaba enfermas. Me dolió porque, aunque me diera miedo, seguía siendo mi hermano, y verlo descrito así, como un monstruo, como algo desagradable, me partía por dentro.