Chapter 1
Capítulo 1
Antes de la vida en el universo, solo era silencio, rocas y oscuridad. En una de esas rocas, caminaba una entidad que siempre ocupaba una forma física: Jahy, una entidad con el poder de creación y destrucción.
Jahy siempre hacía lo mismo; se quedaba en la orilla de la roca, viendo el paisaje oscuro y silencioso. Pero un día, en un momento de reflexión, pensó en algo diferente. En lugar de dejarse llevar por la monotonía del vacío, decidió actuar.
Tomó polvo espacial y unas rocas, y con su poder de creación, comenzó a moldear las materias en sus manos. Con un movimiento
en dos niñas.
Las dos niñas eran un reflejo de la dualidad del universo. Mao, con una apariencia de tez morena, tenía el cabello largo, negro y rojo, y ojos rojos que destilaban una intensidad poderosa. Era la encarnación del mal, una fuerza que podía ser tanto destructiva como fascinante. Su presencia era magnética, atrayendo la curiosidad y el temor a partes iguales.
Por otro lado, Su tenía una apariencia de tez clara, similar a la de su hermana, pero con un aire más suave. Su cabello era largo y ondulado, partido al medio, y su luz brillaba con un resplandor sereno. Su ropa era de tonos claros, reflejando su esencia como la encarnación del bien. Su energía era reconfortante, capaz de calmar las tempestades más feroces.
Jahy observó con asombro cómo las niñas cobraban vida, sintiendo que cada una llevaba una parte de su propio poder. Con una sonrisa, las llamó Mao y Su. Ambas eran complementarias, y Jahy sabía que juntas podrían equilibrar las fuerzas del universo.
"Bienvenidas, pequeñas", dijo Jahy con una voz suave. "Ustedes son el comienzo de algo grandioso. Juntas, explorarán este vasto universo, aprenderán sobre sus poderes y descubrirán su propósito."
Mao sonrió con un destello travieso en sus ojos rojos, mientras que Su observaba con curiosidad, intrigada por la luz que emanaba de su hermana. Jahy sabía que su viaje no sería fácil, pero estaba lista para guiarlas en esta nueva aventura, donde el bien y el mal se entrelazarían en una danza eterna.
Su, con su mirada curiosa, se volvió hacia Jahy y preguntó: "¿Y tú quién eres?"
Jahy sonrió, sintiendo la conexión que había creado. "Soy quien les dio la vida. Soy la entidad que ha estado en este vacío, creando y destruyendo, buscando un propósito en la soledad."
Mao frunció el ceño, intrigada. "¿Y por qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestra misión?"
Jahy se acercó a ellas, su presencia envolviéndolas en una cálida luz. "He estado aquí sola, en este vasto universo, y he buscado compañía. Ustedes son el equilibrio que necesito. Mao, tú representas la fuerza del desafío y la oscuridad, mientras que Su, tú encarnas la luz y la esperanza. Juntas, pueden explorar este universo y descubrir su verdadero potencial."
Su miró a su hermana, sintiendo la energía que emanaba de Mao. "¿Y qué debemos hacer exactamente?"
Jahy continuó, "Su misión es aprender a dominar sus poderes, a entender la dualidad que representan. El bien y el mal no son solo opuestos; son fuerzas que pueden coexistir y complementarse. Juntas, deberán enfrentar desafíos y encontrar el equilibrio en un universo que a menudo se siente caótico."
Mao sonrió, sintiendo la emoción burbujear dentro de ella. "¡Esto suena emocionante! ¿Qué tipo de desafíos enfrentaremos?"
Jahy se rió suavemente. "El universo está lleno de misterios y peligros. Habrá seres que intentarán desestabilizar el equilibrio, y ustedes deberán aprender a trabajar juntas para superarlos. Pero también habrá momentos de belleza y descubrimiento. Cada experiencia les enseñará algo nuevo sobre sí mismas y sobre el mundo que las rodea."
Su asintió, sintiendo una mezcla de nerviosismo y emoción. "Entonces, ¿estamos listas para comenzar nuestra aventura?"
"Sí," respondió Jahy, "pero recuerden, siempre deben confiar la una en la otra. Su fuerza radica en su unión."
Con esas palabras, las niñas se miraron y sonrieron, listas para embarcarse en su viaje. El universo se extendía ante ellas, lleno de posibilidades y desafíos, y juntas, estaban listas para enfrentarlo todo.
Jahy sonrió con satisfacción y dijo: "Las voy a llevar a mi última creación." Con un gesto suave, tomó las manos de Su y Mao, y una burbuja de luz brillante apareció a su alrededor, envolviéndolas en una energía cálida y reconfortante.
En un instante, la burbuja se elevó y comenzó a moverse a través del vasto universo, atravesando estrellas y nebulosas hasta que finalmente aterrizó en un planeta que parecía estar en un estado primigenio, aún sin vida.
"¡Aquí está! Este es el lugar en el que he estado trabajando," anunció Jahy, liberando a las niñas de la burbuja. Al caer sobre la superficie del planeta, Su y Mao se encontraron rodeadas de un paisaje desolado, con montañas imponentes y vastas llanuras que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. El aire era fresco y puro, pero la tierra carecía de color y vitalidad.
"Es hermoso," murmuró Su, sintiendo una conexión instantánea con el lugar. "Pero parece que le falta algo."
"Exactamente," respondió Jahy. "Este planeta tiene el potencial de ser un hogar vibrante, pero necesita su energía. Aquí es donde ustedes utilizarán sus poderes. Mao, tu energía puede dar vida a las sombras y crear formas que desafíen la luz. Su, tú puedes infundir esperanza y luz en este mundo. Juntas, pueden transformar este lugar."
Mao miró a su hermana, una chispa de emoción brillando en sus ojos rojos. "¿De verdad podemos hacerlo?"
"Sí," afirmó Jahy. "Todo lo que necesitan es creer en su conexión y en el poder que llevan dentro. Comencemos."
Las niñas se tomaron de las manos una vez más, sintiendo la energía fluir entre ellas. Mao cerró los ojos y se concentró, dejando que su poder oscuro emergiera. La tierra bajo sus pies comenzó a temblar, y sombras danzantes comenzaron a formarse a su alrededor, tomando la forma de árboles y criaturas fantásticas.
Su, sintiendo la energía de su hermana, también cerró los ojos y dejó que su luz brillara. Con cada respiración, la luz se expandía, llenando el aire con un resplandor cálido y dorado. Las sombras de Mao se entrelazaron con la luz de Su, creando un paisaje surrealista donde la oscuridad y la luz coexistían en armonía.
Poco a poco, el planeta comenzó a cobrar vida. Flores de colores vibrantes brotaron del suelo. El aire se llenó de sonidos de vida, y el planeta, antes desolado, se transformó en un lugar lleno de energía y belleza.
Jahy observó con orgullo mientras las niñas trabajaban juntas, sintiendo que su creación finalmente cobraba sentido. "Lo han hecho, pequeñas. Este es solo el comienzo de su viaje. Juntas, pueden crear y destruir, dar vida y aprender a equilibrar las fuerzas del universo."
El tiempo pasó mientras Jahy observaba cómo Su creaba seres pacíficos y Mao daba vida a seres que podían ser violentos. Un día, Jahy decidió hablar con Mao.
—Mao, quiero hablar contigo sobre tu última creación. ¿No crees que es demasiado salvaje y grande para el ecosistema del planeta? —dijo Jahy con preocupación.
—No lo pienso así —respondió Mao, cruzándose de brazos—. Para mí, es equilibrio. Su creó esos seres grandes de cuello largo que comen plantas, así que yo hice algo similar, pero que se alimente de los seres hechos de carne.
—¿Y qué pasa si uno de ellos ataca a Su o te ataca a ti misma?
—Eso es imposible. Su y yo tenemos un gran poder. Lo que creamos son seres frágiles que se rompen fácil y que su tiempo de vida no es largo, al contrario de nosotras dos.
—Bueno, supongo que no te haré cambiar de opinión. Solo te pido que no hagas algo realmente peligroso, ¿entendido?
—Está bien —respondió Mao, y se alejó volando a otra parte del planeta.
Jahy suspiró. "Esa niña aún no entiende el sentido de la vida. Bueno, iré a ver qué está haciendo Su."
En otra parte del planeta, sobre los océanos, Su creaba seres de diferentes tamaños capaces de nadar. Al terminar, volvió a la costa y se sentó en la arena, contemplando el mar. Jahy apareció en el cielo y descendió suavemente a su lado.
—Veo que has hecho algo nuevo —comentó Jahy.
—Sí —dijo Su sin apartar la vista del mar.
—¿Y tienes algún nombre para tu creación?
—Aún no se me ocurre nada.
—Bueno, espero que pronto se te ocurra algo.
—Y... ¿cómo te fue con Mao? ¿Le dijiste que deje de hacer esas cosas que destruyen mis creaciones?
—Se lo dije, pero ya sabes cómo es ella, nunca entiende...
—¿Y entonces qué harás tú? —preguntó Su.
—Intentaré hablar con ella otra vez, cuando esté de mejor humor —contestó Jahy, encogiéndose de hombros.
—Estuve pensando... en un nombre para el planeta.
—¿Un nombre?
—Sí, odio llamarlo “planeta”. Hay varios planetas sin nombre, pero este es especial. Nos lo diste para que usáramos y controlásemos nuestro poder. Como hemos usado tierra para crear y este lugar tiene grandes continentes, pensé en llamarlo... Terra.
—¿Terra? —Jahy repitió, pensativa.
—Sí. Ya sé que a Mao no le interesa el nombre, pero quería saber qué opinas tú.
—Para mí está bien, y como Mao nunca está para oír sugerencias, así lo llamaremos de ahora en adelante. Bueno, tengo que buscar lugares para hacer otros planetas. No pelees con Mao mientras no estoy.
—Ella siempre empieza —dijo Su, molesta.
—Sabes cómo es, solo ignórala —aconsejó Jahy. Luego, abrió un portal hacia el espacio—. Me voy, regreso más tarde.
Su observó cómo Jahy se marchaba y se recostó en la arena, mirando el cielo. "Creo que haré seres que puedan volar mientras Jahy no está", pensó.
Mientras Su estaba acostada, Mao apareció y se agachó a su lado.
—Así que aquí estabas... —susurró viendo a Su.
Su la ignoró completamente, así que Mao añadió con indiferencia:
—No te importará que haga mi siguiente creación aquí en el mar. —Tomó una gran piedra, y con su poder creó un enorme tiburón, lanzándolo al agua y dándole vida con un chasquido.
Al ver esto, Su se levantó de inmediato y sujetó a Mao del cuello de su vestido negro, obligándola a mirarla.
—Detén esto ahora mismo —ordenó Su.
Mao, sin preocuparse, sonrió—. Ahora sí me hablas.
—Deja de jugar y detén esto. He hecho muchas criaturas marinas y no quiero que las dañes.
Mao la miró con malicia—. A partir de ahora, me obedecerás y respetarás como respetas a Jahy.
—¿Qué...?
—No lo repetiré. Si quieres que tus criaturas no sean lastimadas, me ayudarás con lo que te pida.
Su miró el mar, resignada—. Está bien, Mao, te ayudaré y te respetaré...
Mao, satisfecha, chasqueó los dedos, y el agua se tiñó de sangre y restos de carne flotaron en la superficie.
—Ya están a salvo tus criaturas, solo tuve que eliminar mi creación para que aceptaras el trato. Un sacrificio que valió la pena —dijo Mao fríamente.
—¿Por qué eres así? ¿No sientes nada por tus creaciones? —preguntó Su sin soltarla aún.
—Ellos son como nosotras, solo hechos de polvo y tierra. Cuando mueran volverán a la nada, igual que todo. Pero nosotras vivimos mucho más tiempo… ¿qué crees que pasará cuando Jahy se aburra de nosotras?
—¡Jahy no es así!
—Recuerda: somos la mitad del poder de Jahy. Ella puede crear y destruir con un solo gesto. Cuando se canse, no tendremos cómo defendernos.
—¿Y qué piensas hacer? —preguntó Su, inquieta.
—Estoy tramando un plan para deshacernos de Jahy y usar todo nuestro poder —susurró Mao.
Su la soltó de golpe y dio unos pasos atrás.
Mao extendió la mano hacia Su, y una esfera de maldad pura apareció flotando frente a su palma—. Si yo fuera tú, no me haría enojar. Si esto toca el agua, todas tus criaturas marinas morirán.
Aterrada, Su asintió—. Está bien, te ayudaré con tu plan...
Satisfecha, Mao se acercó a Su—. Ahora vamos a tener una charla sobre el plan, sígueme.
Mao hizo un gesto y abrió un portal oscuro. Mao y Su desaparecieron, entrando juntas en el umbral de una nueva conspiración.