Las mariposas y el cuervo

Summary

Tras terminar su existencia en su mundo con la esperanza de que su partida trajera la paz al mundo ninja, todo parecía haber acabado, pero los cielos de un lugar completamente diferente necesita el apoyo de quien antes fue considerado uno de los Shinobis mas talentoso de su realidad.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1 Una fría bienvenida

El estruendo de la impetuosa cascada durante aquella fatídica noche se convirtió en uno de los últimos ecos que Shisui Uchiha pudo percibir; su ojo final había sido entregado a su más querido compañero, acompañado del ferviente anhelo de prevenir un conflicto bélico en su estimada aldea y evitar futuras muertes innecesarias.

Aunque mantenía la certeza de que Itachi emplearía dicho poder para propósitos nobles, comprendía perfectamente que tal vez el momento para hallar una resolución pacífica había expirado; no obstante, depositaba su confianza en la única persona a quien consideraba verdadero camarada dentro de ese gélido y sanguinario universo shinobi, convencido de que encontraría la senda que juzgara apropiada.

Fue entonces cuando esa sonrisa característica, que había mantenido durante toda su existencia, lo acompañó mientras se dirigía hacia el borde del abismo; esperanzado en que su sacrificio definitivo pudiera brindar serenidad al mundo ninja, despidiéndose eternamente de aquel a quien tanto habría deseado llamar hermano, abandonando para siempre ese plano terrenal.

Su legado perduraría en las decisiones futuras de quien heredó no solo su técnica ocular, sino también la pesada carga de proteger la aldea que ambos amaban por encima de sus propias vidas, convirtiéndose en el catalizador silencioso de eventos que cambiarían el destino del mundo shinobi para siempre.

No obstante, antes de que el cuerpo del Uchiha hiciera contacto con la superficie rocosa del barranco, una imagen que reconoció inmediatamente se materializó en su consciencia: la configuración distintiva de su Mangekyō Sharingan; sin embargo, este parecía activarse rotando a velocidades vertiginosas, irradiando luz desde cinco puntos específicos de su diseño, permitiéndole percibir cinco voces diferentes que le hablaban simultáneamente. "Ayuda una vez más", era la súplica que le repetían insistentemente al descendiente Uchiha, quien, algo abrumado por estas manifestaciones auditivas, abrió sus párpados instintivamente; quedando estupefacto al descubrir que se hallaba en el lecho de un desfiladero, sin comprender qué fenómeno extraordinario estaba aconteciendo en aquel momento.

-El veneno ya no está presente, además mis ojos han regresado; ¿acaso fue una pesadilla o una ilusión?- Se cuestionaba el Uchiha mientras activaba su Sharingan para examinar minuciosamente su entorno y observar su flujo de chakra, comprobando que no se trataba de ningún Genjutsu.

No obstante, logró percatarse de que ya no se encontraba en las inmediaciones de su aldea, pues reconocería cualquier territorio con suma facilidad. Nada parecía poseer coherencia alguna; no lograba comprender por qué había visualizado su Mangekyō Sharingan ni cuál era el origen de aquellas manifestaciones vocales, aunque no iba a conseguir hallar las respuestas permaneciendo en ese lugar, especialmente cuando el astro solar ya comenzaba a ocultarse en un territorio desconocido, exponiéndolo vulnerable ante cualquier adversario que tuviera la ventaja de dominar la topografía, ya fuera procedente de otra aldea hostil o algún bandolero errante.

-No reconozco absolutamente nada, ¿Dónde estoy?- Se cuestionaba el pelinegro, viendo un paisaje totalmente desconocido para este, apenas pudiendo comparándolo con algo que ya hubiera visto.

Una peculiar sensación comenzaba a apoderarse de la espalda de Shisui; no constituía algo que pudiera describir con sencillez, pero le advertía que cuando la oscuridad descendiera, debería mantenerse con su vigilancia lo más elevada posible. Una modesta población fue lo que logró divisar tras una extensa travesía; ingresando a una taberna donde prontamente sería recibido por una joven dama, siguiéndola para solicitar alimento y refugio en una de las habitaciones disponibles.

-No te preocupes, yo me haré cargo- Expresaría una dama de melena extensa, quien además poseía unos prominentes ojos rosáceos, acompañados de un semblante cordial, extrayendo algunas monedas de su bolsa.

Dicha muchacha se aproximó al observar que el Uchiha exhibió una divisa extraña que no fue aceptada en la taberna; aunque resultaba evidente que ella actuó de esta manera para prevenir altercados dentro del establecimiento, algo adicional captó su atención respecto al joven de cabellera oscura, pero no se trataba de intenciones románticas como las que mostraban las demás féminas.

-Muchísimas gracias- Expresaría su gratitud Shisui, compartiendo su sonrisa de la misma forma que ella lo hacía.

La joven que se hallaba junto a la cordial dama apresuraba a esta última, contemplando al Uchiha de manera negativa, tal como la gran mayoría de los varones hacían en el interior de dicho establecimiento.

Aunque las horas transcurrían, el Uchiha no lograba conciliar el descanso; sus incertidumbres impedían que durmiera apaciblemente, tomándose su tiempo para dirigirse al exterior durante la nocturnidad, deambulando hacia ninguna zona específica.

Sus instintos le comunicaban que no se hallaba ni remotamente cerca de su hogar, además de que algo más se escondía entre las sombras; siendo la súplica de "Auxilia una vez más" lo que lo inquietaba internamente, alguien o algo necesitaba urgentemente su asistencia. Un peculiar corvino comenzaría a sobrevolar sobre su cabeza, capturando la atención del joven de melena negra, quien mediante un ademán lo invitaría para que se posara en su extremidad superior, recibiendo de alguna forma un mensaje a través de este, que lo impulsaría a comenzar a seguirlo.

-Impresionante; aun herida puedes incorporarte- Expresaría un misterioso individuo que poseía unos ojos iridiscentes con la inscripción "Luna Superior Dos".

Dicho ente se encontraba combatiendo contra la muchacha de ojos rosáceos; ella evidentemente se hallaba lesionada y perdiendo el enfrentamiento, el terreno se encontraba recubierto de escarcha, mientras que el ambiente gélido provocaba que todo aquel que arribara recibiera una glacial recepción.

-Maldición, no lograré eludirlas sin recibir mayor daño- Reflexionaría la joven, observando que sobre su cabeza dos enormes témpanos comenzaban a descender a velocidad vertiginosa.

Un aura verdosa comenzaría a resplandecer entre la neblina helada que se originó con el impacto de aquellos colosales fragmentos de hielo. Una lluvia de proyectiles se dirigiría hacia la criatura, la cual resultaría impactada por varios de ellos. Cuando el humo se desvaneció por completo, una especie de guerrero samurái se desvanecía gradualmente.

-¿Qué clase de ser eres?- Constituía la interrogante que la dama de ojos rosáceos formuló, contemplando estupefacta cómo este individuo la había rescatado mediante algún método extraordinario para un humano común.

-Parece que posees gran resistencia- Expresaría Shisui, empuñando su katana, observando cómo su adversario se incorporaba y comenzaba a regenerarse de manera sobrenatural.

-No constituyes un demonio; ¿Cómo es posible que domines técnicas de linaje demoníaco?- Interrogó la criatura con cierto enfado, o al menos eso intentaba demostrar mediante sus expresiones faciales.

Ejecutando una secuencia de sellos extremadamente veloz, un tajo flamígero emergería de la katana del Uchiha; la criatura quedaría impactada al contemplarlo, apenas logrando bloquearlo mediante una barrera de hielo.

-¿Acaso será un Kekkei Genkai?- Se cuestionó Shisui, para posteriormente activar sus ojos y tratar de introducir a su oponente en una ilusión; la cual no logró completar, teniendo que desplazarse para evadir el contraataque de su adversario tras percatarse de que no conseguía sumergirlo en ningún Genjutsu.

-Su celeridad y poderío resultan absurdos, además estoy convencida de que no está empleando ninguna técnica de respiración- Reflexionaría la dama cordial, siendo incapaz de seguir al individuo que se desplazaba en un abrir y cerrar de ojos.

Atravesando la defensa del demonio con absoluta facilidad, este sería seccionado por la mitad instantáneamente. La muchacha de ojos rosáceos parecía estupefacta de presenciar dicho acontecimiento; era como si su mente se rehusara a comprender cómo una sola persona lograba enfrentarse a aquel que portaba la inscripción "Luna Superior Dos".

-¡Cuidado! ¡Va a regenerarse!- Advertiría la dama de extensa melena, observando cómo el Uchiha había dado la espalda a su adversario, creyendo que todo había concluido.

Con auxilio de su Sharingan, el Uchiha se anticiparía a la lluvia de témpanos helados, eludiendo cada uno con suma destreza y velocidad descomunal, retrocediendo hacia donde se encontraba la joven.

El enfrentamiento parecía que iba a prolongarse; sin embargo, el comienzo del amanecer haría que el demonio se viera forzado a utilizar su técnica de sangre para huir, escapando de los rayos solares, situación que el Uchiha no parecía comprender el porqué, aunque intuía que podría constituir una vulnerabilidad para este ser de alguna manera.

-Creo que no me encuentro en el mundo Shinobi- Reflexionaría Shisui, observando que la joven muchacha que acompañaba a la dama de melena extensa ya había arribado y se hallaba examinando las lesiones de su compañera, las cuales afortunadamente no parecían ser demasiado severas.