Rencarné como el asistente de la villana (BL)

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Summary

En un mundo donde la magia y la vida son parte de la vida cotidiana, Renata, una joven lectora de novelas de fantasía, se despierta en el cuerpo de un misterioso soldado de un reino que entrará en conflicto, justo en el momento en que la trama de su libro favorito cobra vida. Al principio, Renata intenta mantener un perfil bajo, temiendo alterar el curso de la historia. Sin embargo, cada vez que intenta alejarse de los eventos narrados, sus acciones tienen un efecto inesperado, provocando que se desvíen de la narrativa original. En esta travesía, ¿Podrá forjar su propio destino o quedará atrapada para siempre entre el flujo de la historia?

Genre
Fantasy
Author
Atzapotl
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

—Bonitas flores, grandes castillos, diamantes, vestidos hermosos adornados con bellísimos listones y ¡Un té delicioso servido con exquisitos pastelitos! —La cálida luz de la mañana alumbraba una mesa delicadamente adornada con flores donde tres bellas jóvenes hablaban y deleitaban de bocadillos, bocadillos que no cualquiera puede comer, solo los más finos y elegantes.

—¡Ah, qué vida tan perfecta! ­Qué genial es ser una joven dama que solo se debe preocupar por verse bien— Entre las tres damas, una sobresalía, su bello cabello albino cambiaba con delicados tonos rosas en la luz y caía en una bella cascada sobre su espalda lo que hacía resaltar sus facciones delicadas y finas a penas en formación, con sus diez años tenía una apariencia de muñeca de porcelana. Su vestido adornado con bellas perlas y rubíes demostraba su riqueza; la pequeña dama era de una de las cuatro familias más ricas, dueña de un territorio vasto.

—Sí, sí, pero ella no es la protagonista, deja de adornarla tanto— Los celos ardían en una esquina, de todos los empleados había uno que no estaba de acuerdo con la vista, un guardia del motón que solo resalta por su imprudencia y terquedad, al que ni siquiera se le podía ver el rostro por usar siempre el casco por los que sus rasgos eran un misterio hasta para él y su nombre también quedaba en la duda.

—¡A quién llamas terco! ¡Narrador de pacotilla, que esté atrapado aquí no quiere decir que tenga que aguantar esto! — Los gritos desenfrenados del soldado provocaban que lo miraran con extrañeza y algunos con miedo “¿Por qué de repente habla solo? ”Se preguntaban los compañeros más cercanos y si sigue de esa manera, solo quedará como un loco sin trabajo y empleo.

—Bien, bien, ya no diré nada, pero ¿al menos dime por qué tengo que pasar por esto? Hasta hace unos días estaba en mi cama leyendo una muy buena novela de reencarnación, viajes a otro mundo. —La desilusión en el rostro del joven se trasformaba en nostalgia al recordar su pasado. Leer tantas novelas, imaginar estar dentro de una no se compara con la su nueva realidad.

Antes era una chica, una joven random, con un nombre normal, Renata, de cabello obscuro y largo hasta la mitad de la espalda y ojos grandes que mostraban su entusiasmo con cada libro que leía, era normal, pero que tenía una vida feliz entre sus libros, Recientemente había empezado a leer sobre reencarnaciones, estar tan sumergida en la historia la hizo dar un mal paso al cruzar la calle. Por fortuna, no le pasó

nada, solo le dejó un susto, pero por esa confianza y con esas palabras que mencionó, “Ja, ja, ja, casi me pasa como en las novelas o series”. — Entre esas risas dio un paso en falso y calló por las escaleras con la desdicha de dejar ahí su cuerpo para pasar a otro mundo.

—Morí, solo dilo así, no tenías que dar el resumen de mi vida, pude decirla yo—Tras despertar en este nuevo mundo ha sido guiado de manera amable para que no se pierda, poco a poco dejara de necesitar la guía para crear su propia historia, por ahora debe conformarse con ver a los lejos y aprovechar cada oportunidad que se le presenta para cambiar el rumbo.

—¡Ahh, qué coraje!, moría por una caída así… Siento que tuve un déjà vu—Pensativo, apoya su mejilla en la lanza. Los recuerdos y conversaciones se irán borrando con el tiempo para ser parte de esta nueva realidad. Los pasos sonoros lo volvían a su postura de soldado, con solo la mirada vía pasar a la joven dama.

—“Más coraje me da renacer en esta novela” —Con los labios apretados pensaba el joven para no parecer loco —. ¡Por qué no puedo ser tú! ¿Por qué tuve que despertar en este cuerpo de guardia que ni siquiera está en la novela, ni nombre tiene y lo peor...? — respiraba unas veces para bajar la cólera, pero al recordar solo podía gritar en su cabeza —¿¡Por qué como hombre?! ¡También quiero usar vestidos bonitos!, ¡Ahora, recuerdo! ¡Todo es culpa del narrador! —

—Bip…

—¿Bip? — El sonido lo hacía levantar la vista, un monitor aparecía frente al soldado con un mensaje “Deja de invocarme y sigue la trama”. —¿Qué? — Con furia tomaba la lanza —. ¿Ahora vas a comunicarte así? Qué cliché, ya recuerdo porque esta novela no era tan conocida. ¿Qué sigue? ¿Qué tenga estadísticas? — Justo al decir eso, la pantalla muestra unas barras que mostraban la salud, fuerza, magia, intelecto, fuerza y suerte con un mensaje “Renata, buena suerte”.

—¿Buena suerte? ¿Solo me pones eso? Al menos dime que hacer—Con ambas manos tomaba la pantalla y con violencia la movía de un lado a otro hasta que un nuevo mensaje aparecía — arregla la historia— Con esas palabras la pantalla desaparecía en un resplandor y dejando al pobre soldado más confundido, pero si se le dan todas las respuestas, la vida no sería divertida —¡¡Me la vas a pagar narrador!!

Un nuevo día empieza. El sol que salía al oeste entraba por la ventana de una modesta cabaña de un piso. La madera corroída solo era una fachada; la casa era aún fuerte y acogedora, con espacio suficiente para una persona. La habitación, con solo una cama, una mesa y una modesta silla, era más que suficiente para que una persona viva. El sol caía en el rostro del joven indicándole que debía despertar —… Otro día más… Otro día que tengo que estar en este cuerpo... —Perezoso se sentaba primero, luego se estiraba. Ese día era especial; entre los recuerdos del joven de la novela, estaba la respuesta.

—Al menos puedo vivir tranquilo —las sábanas salían volando al momento en que se levantaba. El joven, ansioso, iba a la ventana donde el castillo se veía a lo lejos. Tras admirar la vista por un momento volvía a hablar— si mal no recuerdo de lo que leí… hoy viene el joven príncipe a ver a la pequeña dama— el nombre de los personajes estaba borrosos, a pesar de tener una buena memoria, se le dificultaba recordar los nombres de los personajes, aunque sean de los más simples— ¿Cómo se llamaba? Y… ¿Cómo se llamaba la chiquilla? —Los esfuerzos por recordar empezaban a frustrarlo. La luz de la pantalla lo hacía reaccionar

—Nueva misión: Encuentra a la villana

—La villana, ¿eh? —Entrecerraba los ojos al ver la imagen de la pequeña dama—. ¡Oh! Cierto, esa pequeña, es Lucinda BlueCherry, hija del Conde Frederick Albert Swat Laurrentkaka… El conde malo —Con la memoria refrescada, el soldado va a vestirse con la motivación de empezar su trabajo—. De grande va a ser hermosa y una de las villanas más desesperantes. Si mal no recuerdo, era una niña mimada, psicópata que se obsesionó con el príncipe de esta región— antes de salir se levantaba de hombros— Lástima que el príncipe solo estaba interesado en la protagonista- Yo quería que se quedará con él, pero tenía que haber más pretendientes, uno más guapo que él otro y todos locos por la protagonista, como si fuera tan bonita.

Entre quejas y quejas por la protagonista, el joven caminaba por el camino de tierra verde, los campesinos ya estaban trabajando.

—¡Buenos días! ¿Ya vas a trabajar? —Un señor grande, con ropa de campo, gritaba desde su campo sobre el viejo buey que lo ayudaba a arar—. Sí, señor, nos vemos en la noche. — A pesar de su nuevo cuerpo, la actitud amable y alegre de su pasado seguía presente y con más fuerza. No quería que lo corrieran o que sospecharan, así que se esforzaba para agradar a los lugareños. En todo su camino saludaba, daba apretón de manos, siempre con la esperanza de que alguno le dijera el nombre de ese cuerpo, pero nada —“No puedo creer que ninguno sabe mi nombre”— Con una sonrisa escondía sus pensamientos.

Más tarde, finalmente llegó a su puesto de trabajo, siempre el mismo, frente al jardín principal donde la joven Lucinda jugaba. —Pobre, por fuera, es tan linda, pero cuando crezca... —El casco escondía la mirada de lástima, esa mirada era dispersa al recordar que día era hoy —¡Cierto! Creo que hoy era la fiesta de presentación—Volvía a dar un vistazo a la pequeña que jugaba con las flores del jardín— tu prometido es un príncipe muy guapo, pero no va a corresponderte a menos que…— La idea iluminaba su rostro— A menos que la ayude, pero…— Así como se emocionaba se deprimía, lentamente se giraba al pilar que estaba detrás de él para golpear su cabeza en este— ¿Por qué? Siempre espectador, nunca la protagonista— el sonido de metal contra la piedra dejaba de sonar después de unos minutos, la cabeza estaba recargada en la piedra —Al menos podré ver el drama sin salir herida— Los pensamientos de consuelo lo calmaban hasta que se daba cuenta de que una penetrante mirada lo veía desde el jardín.

—Oh, no, se me olvidó que estaba ahí—. Los pensamientos caóticos no le ayudaban; sin poder evitarlo más, se gira. Los ojos amatistas de la pequeña estaban fijos en el soldado, no mostraba enojo, miedo o alegría, era como si una muñeca lo viera. —Ejm, lo siento… Una araña— Apenas decía eso, la cara de la niña cambiaba a una de repulsión antes de salir corriendo. La imagen de niña tierna y adorable se destruían en ese instante a los ojos del soldado —Por eso eres la villana, mocosa—. Con esa actitud no te casarás. ¡Es más, no vas a casarte! — Fingiendo una sonrisa, lo pensaba, ya que, si se atrevía a decirlo, sería su fin.

Ese día no sería el más tranquilo, ya que tenían que acomodar varias sillas y limpiar a fondo. Ese día llegaría el príncipe Glenn

—¡Qué fastidio! Ya estaba aburrido de estar parado, pero no era para que me pusieran a mover sillas— Con el nuevo cuerpo que tenía, fácilmente podía cargar tres sillas sin sudar — Al menos este cuerpo es bastante fuerte, no sabía lo útil que sería ser fuerte— Con facilidad cargaba un gran jarrón lleno de flores rosas, el color favorito de la joven dama. Al ponerlo en su lugar, se limpiaba el sudor. Ese momento de descanso era aprovechado para ver el paisaje. Los mozos corrían con floreros y las sirvientas con telas, todo para hacer de la casa lo más llamativa y elegante posible —Hoy es el cumpleaños de la señorita. ¿Quién diría que ya estaría comprometida a los diez años? En mi mundo ya estarían arrestando a los padres…

—¿Qué haces ahí parado?— La queja venía acompañada de un golpe en la espalda del joven soldado lo que lo hacía voltear con fastidio— Solo descanso un poco ehm…—se quedaba pensando en el nombre de la persona a su lado, era más grande que él en estatura, El soldado calculaba uno noventa aproximadamente, no era tan guapo, pero tenía una personalidad agradable si ignoraba su fuerte gusto por el alcohol y aun así, no recordaba el nombre y no por su mala memoria, sino porque el libro jamás lo había mencionado. Renata sabía que ese personaje era tan terciario como el cuerpo que ocupaba, uno soldado que probablemente moriría en la catástrofe que se aproximaba y tal vez Renata también —bueno, iré a dejar este florero para que no te quejes—

—Anda. Ve, ese es el último, luego nos iremos a vigilar — La alegría se notaba en el grito de ese soldado— Sí, sí, lo que digas — El último jarrón se debía llevar al jardín, el mismo que siempre vigilaba— justo aquí empezará todo,,,— La emoción iba apoderándose de su cuerpo hasta que salía en una risa — Hoy se conocerá y empezará la historia. ¡Finalmente, podré ver con mis propios ojos esta escena! Como la señorita se obsesionaba con el príncipe hasta el punto de lastimar a todas las jóvenes, marcando así su final— Entre bailes dramáticos expresaba su emoción, un pequeño lujo que se daba, ya que creía estar solo.

Entre esos giros golpeaba el jarrón, este lo dejaba tambaleando— ¡woow, eso fue peligroso! ¡Qué bueno que no había nadie atr….—Las palabras se atoraban al darse cuenta de que atrás estaba la joven—. ¡S-señorita! ¿Qué hace aquí? —La torpe reacción del soldado provocaba que se tambaleara más el jarrón—. Oh, no. ¡Cuidado!

El estrepitoso sonido del jarrón rompiéndose alertaba a los que estaban cerca. Por fortuna, el fuerte cuerpo del soldado había protegido a la joven, solo terminaban mojados— ¿Está bien? — Por el golpe, el casco había salido volando y el cabello que hasta el momento había quedado en misterio se revela, mechones rizados y anaranjados con toques rosas volaban por el aire, estos combinaban con los ojos azul obscuro con los que veía preocupado a la joven dama, es ahí cuando la joven había podido ver el rostro del soldado que le protegió, en poco tiempo, ambos estaban rodeados de sirvientes y soldados-

—¿Qué te pasa? — gritaba uno —¡Quítate de la joven! — Exclamaba otro mientras lo jalaba con brusquedad, había algunos que incluso lo acusaban de querer aprovecharse de la joven

—¡Fue un accidente! — trataba de explicar, pero los nervios le estaban ganando hasta que por fin alguien decidió intervenir — ¡Sasha! ¿Estás bien? — el soldado con el que había hablado antes es ahora el que lo ayudaba, o al menos se preocupaba o al menos eso parecía, pero la ayuda pasaba desapercibida, ya que la cabeza de este se iba a otro lado— “¿Sasha?” —Pensaba con un leve sonrojo y sonrisa a penas notable— “Suena a mujer, aunque soy una. No suena mal, es mejor que el mío”— Desde ese punto, Renata quedó atrás para dar paso a Sasha.

—Sasha…—Un susurro apenas audible interrumpía el bullicioso caos —Qué nombre tan común — De estar feliz, pasaba a enojarse con solo unas cuantas palabras —Bien, ya que fue tu culpa, tendrás que pagarlo —Con una expresión prepotente, la joven se cruza de brazos —A partir de ahora, vas a tener que servirme —Por la expresión de la joven, era evidente que no estaba bromeando

—E-esperé, señorita, no puede decidir eso así de rápido—. Nicolas, el asistente personal de la joven dama, era el que se encargaba de vigilarla y tratar de darle la mejor educación. Por los constantes berrinches que hacía la joven, a pesar de ser joven, el pobre Nicolas se veía más grande, aúna sí siempre mantenía un aspecto limpio y perfecto en su forma de vestir, el cabello rojizo como el fuego arreglado para atrás escondiendo así las puntas moradas, un traje pulcro y sin arrugas, unos anteojos que solo hacían resaltar el color dorado de sus ojos, un aspecto mágico si lo notabas bien incluso Sasha había notado unas escamas, pero nunca le pregunto a que se debían.

—¡Cállate, Nicolas! Ya lo decidí — Nicolas se encogía de hombros, era increíble como un hombre que parecían ser tan estricto, era intimidado por una niña —. Y el que se oponga, puede irse, no necesito inútiles

—“Vaya con ese carácter”— La mente de Sasha se llenaba de miedo, quería ver la historia, pero no se imaginaba que estaría tan cerca —“Un momento, está esa escena era...”— El golpe a su realidad lo golpeaba al darse cuenta de que había intervenido en una parte importante de la novela —“¡Qué tonta soy! ¡Aquí debió ser salvada por el mini príncipe!” — A los ojos externos, solo veía como Sasha hacía poses de los más extrañas y dramáticas

—¿Qué esperas? Vamos—

—¿Vamos? ¿A dónde? —

La pregunta de Sasha parecía que insultaba a la joven dama— Eres muy lento, vamos al baile. Te dije que tendrás que servirme— Con un giro coqueto le daba la espalda—. Eres afortunado

—“¿Afortunado? Vamos a morir”— Los pensamientos eran el único lugar donde se podía quejar. Aún mojado, sigue los pasos de la señorita sin darse cuenta de que detrás de un pilar una pequeña silueta los veía.

El salón era como se esperaba, enorme, con adornos de flores en cada columna de mármol finamente adornado, el techo brillaba con candelabros de oro y cristal que daban una sensación de elegancia. Las mesas con sus finos manteles de seda y vajilla de plata, eran opacadas por la gloriosa comida que esperaban y llamaban a los invitados con su aroma y a nuestro protagonista que solo miraba con deseo aquella jugosa carne y suaves pastelillos que se comían —se ve delicioso…—pensaba el joven con agua en la boca —¡Esto es una tortura! ¡Debe serlo! ¡Como se les ocurre dejarme aquí atrás de esta niña malcriada mientras come! — los murmullos eran tan fuertes que llamaba la atención de la joven dama, con solo un vistazo enfriaba la espalda del joven que rápidamente fingía no estar haciendo nada, para su sorpresa, la joven le pasaba un pedazo de pan

“Eso es… ¡señorita, usted no es tan mala!” — los pensamientos parecían ser tan fuertes que la joven se sonrojaba. Esa timidez conmovía el corazón del joven, con sutileza probaba el pan —¡Delicioso! — La calma de comer era interrumpida al sentir un pequeño tirón. AL bajar la cabeza ve una pequeña persona —“No puede ser…cabello rubio, ojos verde tan brillantes como el jade y una piel tan suave como la porcelana, esté es…”—los gritos internos apenas los contenía al encontrarse frente al pequeño príncipe de la tierra—“¡Glenn Moon, el pequeño príncipe que crecerá como el gran y sexy monarca de esta tierra y ahora está aquí! ¿Aquí?” —al ponerse a pensar se daba cuenta que el pequeño no debería estar ahí.

—“Espera, si mal no recuerdo, él aparecía después, ¿no?, ¿Por qué? ¿Está aquí? “— El brillo del joven le empezaba a incomodar hasta que finalmente decide hablarle— ¿Necesitas algo? —el joven le entrega un pastelito con una flor de betún, confundido, lo sujeta y antes de poder agradecerle se va— Qué raro,,,esto no pasaba— Con la mirada seguía al joven hasta notar que se detenía frente a una joven de cabello platinado, amplía sonrisa y unos ojos amatista que llamaban mucho la atención — Esa es… ¿Flora? — Flora Silver, la brillante protagonista, un prodigio que domina magia, la esgrima y prácticamente todo lo que quiera, además de su carisma y bondad, la protagonista que es cotizada y perseguida por todos, pero su corazón solo está para su único gran amor, el futuro rey, Glenn Moon.

—¿Por qué para estas cosas apareces? Sé quién es ella, pero no entiendo por qué está aquí, se supone que llega más tarde…— la confusión de nuestro joven solo aumentaba al notar que Flora no actuaba como debía, era más enérgica y peor aún, más errática. Esas sospechas se confirmaban cuando Flora se acercaba a su joven dama.

—Lucinda Bluecherry — La joven se inclinaba ante ella con elegancia— que agradable es verte de nuevo, ese hermoso ojo fríos como el hielo le sienta muy bien —Las palabras no pasaba desapercibidas por la joven Lucinda, está dejaba su taza con delicadeza antes de verla fijamente

—Flora Silver, tan elocuente como siempre— Lucinda ponía sus manos sobre su mentón y con una sonrisa preguntaba— ¿Cómo está su hermano? Escuche que ha tenido problemas — No era un secreto que la familia Silver tenía un hijo más que no era reconocido, un hijo bastardo que les causaba vergüenza, Las palabras de Lucinda podían parecer inocente, pero estaban cargadas de veneno con la intención de incomodar

— ¿Hermano? Oh, hablas de Will— Flora sonreía amplia y brillante, como si las palabras y vergüenza no existieran— Es el hermano más dulce que puedas imaginar— Ante eso, no solo Lucinda, sino los invitados quedaban sorprendidos ante el cinismo que desbordaba Flora— Cuando quieras verlo eres bienvenida. ¡Glenn, vámonos! — Al gritar el nombre dl joven príncipe este corría detrás de ella. Flora lo tomaba de la mano y con una sonrisa veía a Lucinda— ¡Con permiso!

Lucinda quedaba en blanco, no solo porque sus palabras habían sido inefectivas, sino porque el joven príncipe seguía a Flora como un pequeño cachorro—¡Esa…”#$$%¡— El carácter de Lucinda salía como un volcán, lanzaba la mesa al aire y estaba por lanzar la silla a un inocente de no ser porque Sasha la detenía— ¡Señorita, calma! Recuerde que estamos en un banquete— Con la silla entre los dos, la joven lo veía fijo por unos segundo bastante sorprendida, era el primero que la detenía en ese arranque de berrinche y el primero que le mantenía la mirada por tanto tiempo. Sin decir nada, la joven soltaba la silla y se giraba para esconder el rojo carmesí de sus mejillas

—Estoy cansada…

—¿Sí? ¿Quieres descansar? — Sasha dejaba la silla con cuidado, no quería decirle nada, lo que había visto era más que suficiente —“Vi esa cara. ¡No puede ser! ¡Señorita, no puede ser que sea tan fácil de conquistar!”— tras toser un poco seguía a la joven hasta la entrada de su mansión— Hasta aquí se me permite llegar, descanse señorita— Se despedía con una reverencia en señal de respeto a la joven, esta solo lo veía, al desviar la mirada la mirada de nuevo se sonrojaba— mañana…vuelve aquí mañana…— La joven entraba rápido, Sasha solo podía oír los pasos alejarse hasta quedar solo

—¡Ah! Por fin solo— se quitaba el casco de camino a la puerta, ese día había acabado y por fin podía volver a casa, pero, aunque no hubiera pasado mucho se daba cuenta de algo raro— Se supone que el príncipe debió detenerla, pero en cambio…Flora lo alejo— En la escena del banquete era el príncipe quien detenía a Lucinda y quien la cultivaba con mantener la mirada en ella— Ah, debió ser coincidencia…

—Esas coincidencias se repitieron por varios días, meses e inclusos años hasta que pasaron Veintiún años. En ese punto, repentinamente, Sasha se dio cuenta que esa historia sería más complicada de lo que creyó

—Que hermoso día, al menos la señorita está más tranquila, pero…la historia no fue como debía, el príncipe se casó con la heroína, pero hubo un escándalo de que lo engaño y Lucinda sigue viva y soltera para variar, Es demasiado bella para quedar sola. No sigas mis pasos…— mientras Sasha se vestía de repente la tierra tembló— ¡Waaa! ¿Qué fue eso? — después del temblor un fuerte viento empezó absorber todo —¿Qué pasa? ¡Esto no es de la historia! — Aunque Sasha se agarró con todas sus fuerzas el mundo en el que estaba se rompía a pedazos hasta que fue absorbido. Los giritos de Sasha se fundían con la oscuridad, el pobre joven asustado no entendía que pasaba hasta que frente de él aparecía unas palabras

—Reinicio—

Confundido era lanzado de nuevo hasta una luz cegadora. Al abrir los ojos estaba de vuelta en su cuarto, en su cama a mitad de la noche— ¿Un sueño? ¿Qué fue eso? — Aun asustado se levantaba para ver alrededor, todo parecía normal, todo excepto un detalle, el reflejo que mostraba—¿Qué es esto? —incrédulo se miraba en el espejo—Han pasado veintiún años … ¿Por qué? — El reflejo mostraba a un Sasha de quince años, Los años con el que empezó su aventura— otra vez soy joven… ¡Otra vez soy joven! — la alegría desbordaba hasta que se daba cuenta de la situación— un momento, ¿Por qué soy joven de nuevo?

Después de la alegría pasaba a la preocupación— Regrese al principio, pero ¿por qué? La historia no iba como debía, pero no fue por mi ¿no? — tras un rato en silencio el joven gritaba al aire— ¡Oye, narrador! ¿Qué pasa?

Frente al joven volvía a parecer un cuadro de texto— Nueva misión: Encuentra al culpable de los cambios

—¿Culpable? ¿Eso quiere decir que hay otro como yo?

—Afirmativo. Ates que tú llego otra persona, pero solo ha causado más caos.

—Entonces, ¿Debo arreglar los que esa persona hizo por qué no se fijaron en qué clase de ser era?

La pantalla tardaba en responder antes las palabras acusatorias del joven

—Si, así es. Encuentra a esa persona y cumplir con los deseos reales de los personajes

—¿Además debo hacer eso? ¿Qué sigue? ¿Hacer a la villana la protagonista principal?

—…..

—…..

—¿En serio? — La paciencia de Sasha explotaba— ¿Cómo rayos lo voy a hacer? —Agarraba la pantalla y empezaba a sacudirla con desesperación— ¿Al menos me dirás cómo es esa persona?

—Lo siento, eso afectará la trama— Sasha explotaba de nuevo, no paraba de zarandear la pantalla en busca de una pista— Hasta que no lo descubras se volverá a reiniciar—Con eso último, la pantalla desaparecía dejando a un Sasha preocupado y perdido

De nuevo volvían a pasar Veintiún años, Sasha estaba al pendiente de cualquier cambio, al menos está vez trataba de no interferir y aunque en esta vida no se acercaba a Lucinda y la dejaba seguir su terrible destino de nuevo se reiniciaba.

La tercera vez empezó ser más activo, ayudo a Lucinda a encontrarse con el príncipe, pero antes siquiera de llegar a veinte años, se volvía a reiniciar. Sasha trato varios métodos, volverse amigo de Lucinda, ayudarla a su venganza, huir lejos y empezar otra vida, pero una y otra vez volvía a reiniciar. Pasar por tantas vidas empezaba a afectarle, pero aun así no se quería rendir.

—¡Ah! ¡De nuevo! ¡Es la doceava vez! —Está vez se quedaba acostado en la cama, el techo de madera le ayudaba a pensar— uhm, cada vez que Lucinda se acerca al príncipe pasa esto…— la idea le iluminaba la mirada, se levantaba de un salto para escribir en su diario— Veamos, el príncipe, es el punto principal, Lucinda murió y no paso nada, paso la guerra y tampoco, solo cuando el príncipe muere— emocionado empieza a trazar líneas y nombre de los que están cerca del príncipe hasta llegar a un nombre— Flora…La única que está en la escena es ella— Ante esa obscura realidad, mordía su lápiz— No solo ella, su hermano también está involucrado, si no es el príncipe es él que reinicia. ¿Cómo me acercaré a ella? — no quería dejar a Lucinda sola, pero si no lo intentaba iba a estar en ese ciclo de reinicio— Primero volveré al banquete, debo hacer que la señorita Lucinda sea más poderosa y hermosa— Con decisión, tomaba el casco para irse— Lograré cumplir los deseos de los protagonistas y no me lo impedirás Flora.

Tuvo que hacer su gran escena del florero, aunque ya estaba tan acostumbrado que solo pateo el florero con una cara seria y solo por amabilidad le pregunto a la señorita si estaba bien, incluso le tomo la mano y levanto antes de la respuesta— es peligroso que está afuera, seré su guardaespaldas—Se auto contrataba

—¿Qué? ¿Estás loco? ¿Cómo voy a contratar a un guardaespaldas que ni muestra la cara? — Lucinda lo señalaba nerviosa y con el rostro más rojo que un tomate

—¿Quieres ver mi cara? Bueno…— al quitarse el casco el refinado rostro de Sasha brillaba con el solo, algunos mechones rizados naranjas caían en su mejilla y con el sol hacían parecer que era un rosa claro— ya me vio, ¿Qué dice? ¿Paso la prueba? — Con una sonrisa que no hacía más que remarcar sus pecas y con los ojos azul obscuro. Lucinda quedaba cautivada por la seguridad de ese soldado.

—N-no está mal…—Murmuraba sin verlo—

—¿Qué dijo? ¿No la escuche? —Sasha molestaba pues bien sabía que no era tan atractivo, pero tampoco era un desperdicio a la vista

—Bien, serás mi guardaespaldas—Como era su personalidad, la joven trataba de lucir segura de su decisión—Pero señorita…— interrumpía una voz conocida por Sasha, aunque en sus vidas pasadas casi no hablaron esta vez iba a intentar llevarse bien con Nicolas. Aunque por la escena que veía, Nicolas seguía siendo ignorado por Lucinda al punto de irse y dejarlo ahí.

—Calma Nico, cuidaré bien de la señorita—Colocaba un mano en el hombro del preocupado asistente—

—¿Nico? — con dureza le quitaba la mano—Disculpa, ¿acaso te permití tocarme de esa manera?

—No pero, si vamos a trabajar juntos…— Nico se acerba de forma amenazante a Sasha— No vamos a trabajar juntos, Solo eres un guardia que se irá cuando la señorita se aburra— Por unos segundos, Sasha notaba el cambio de ojos, seguían siendo dorados pero la forma reptil que tomaban le causaban curiosidad y miedo— Así que no actúe tan informal con la señorita o tendrá problemas—La primera amenaza que recibía Sasha y era del que menos se lo esperaba— Y póngase el casco cuando esté cerca de la señorita, su cara es un asco— Las palabras se clavaban como cuchillo en Sasha

—“¿Asco? ¡¿Mi cara?! “— Se ponía el casco de nuevo triste— que cruel… ¿Podré llevarme bien con él?

La pregunta rondaba en su cabeza, era un pequeño obstáculo con el que tendría que lidiar, pero al menos ya estaba más cerca de su objetivo.