Capítulo 1
Jimin
- ¿Qué quieres que haga? -Mi abuelo suspiró, como si el mundo entero descansara sobre sus hombros y él se estuviera derrumbando bajo el peso.
-Hijo, fue un acuerdo entre nuestra familia y la de ellos cuando eras apenas un niño. No puedes decir que no.
- ¡No puedo! -Espeté- No me voy a casar con un hombre al que ni siquiera conozco. - No me importaba si era gay o no. Casarme con un chico al que nunca había conocido, simplemente no iba a suceder.
-Me temo que no es una elección Jimin. Si no te casas con el señor Jeon, lo perderemos todo. ¿Es eso lo que quieres para tu familia?
-No, pero...
- Jeon Jungkook es un hombre de negocios muy rico. Estudió en Harvard, luego se hizo cargo del negocio de su padre y lo convirtió en una empresa multimillonaria en los primeros cinco años. Es muy inteligente, y también entiende que este acuerdo es legalmente vinculante.
-Ningún juez lo aceptaría. - Señalé. - No se puede firmar un acuerdo como ese, cuando un niño es menor de edad, y luego esperar que cumplan con su deber cuando sean adultos. Va en contra de la ley.
-Obligarte legalmente a casarte, nunca fue parte del acuerdo hijo. - Espera, no entendí.
-Entonces ¿Por qué…?
-El acuerdo de compromiso, establece que, si tú y Jungkook no se casan antes de que cumplas veinticinco años, la familia Jeon se queda con todo. No dice que tengan que cumplir con el compromiso. - ¡Santa mierda!
-Entonces me estás obligando. - Susurré, mientras me dejaba caer en la silla frente a mi abuelo.
-No, esta tiene que ser tu decisión. - Sí, a mí no me sonó así. Gemí, mientras me inclinaba hacia delante y hundía la cabeza entre las manos.
- ¿De verdad tengo que hacer esto abuelo? – dije.
-No.- Respondió en un tono mucho más tranquilo. - No lo harás Jimin. Nunca te obligaría a hacer algo así, haya acuerdo o no. Pero me gustaría que lo consideraras. Jeon Jungkook no es un mal hombre. Creo que los dos harán un buen trabajo juntos. - Todavía no estaba seguro de tener muchas opciones en el asunto.
- ¿Puedo al menos conocerlo antes de aceptar algo? -Pregunté. Todavía quería negarme, pero como mi abuelo había señalado, esto era para la familia.
-Puedo organizar una reunión si eso es lo que deseas. - Asentí, antes de levantar la cabeza.
-Por favor.
-Organizaré algo para este fin de semana, una cena tal vez. - Mi abuelo hizo una mueca mientras me miraba de arriba abajo. - Supongo que podrás encontrar algo más apropiado para ponerte. ¿Un traje tal vez? -Miré mi suéter color crema y mis pantalones color canela. ¿No eran lo suficientemente apropiados? ¿Tenía que ponerme un traje también? Esto se estaba convirtiendo en una maldita pesadilla. - Un corte de pelo tampoco vendría mal.
- ¡No! -Levanté la cabeza de golpe para mirar a mi abuelo a los ojos. - Si me haces cortarme el pelo, cancelaré todo esto ahora mismo. No me importa si la familia se hunde en el olvido. - Mi pelo era mi orgullo y mi alegría, pero no por las razones que los demás creían. Cortarme el pelo, fue lo último que hizo mi madre antes de que murieran mis padres. A ella le encantaba mi pelo. Yo me negaba a cortármelo, salvo para mantenerlo sano y largo. Afortunadamente, mi abuelo se rió entre dientes.
-Está bien, está bien, pero al menos domestícalo un poco.
-Puedo hacerlo. - Tal vez. No iba a hacer ninguna apuesta al respecto. Yo tenía mucho pelo.
* * * *
-Arréglate la pajarita querido.
-Sí, abuela. - Apreté los dientes y me estiré para arreglarme la pajarita. Tenían suerte. Incluso llevaba una pajarita, y ni hablar de un esmoquin. Sentí como si esa maldita cosa me estuviera estrangulando. Dios mío, me picaba. Mi abuela alisó las solapas con las manos.
-Estás muy bien Jimin- Parecía un idiota con esmoquin.
-Gracias abuela- Ella me sonrió y sus ojos oscuros brillaron.
-Lo harás bien Jimin. Solo recuerda tus modales.
-Sí abuela- Como si fuera capaz de olvidarlo. Los modales y la etiqueta, ya me los habían inculcado desde que aprendí a gatear. Todo era parte de crecer en una familia de élite.
-No te encorves, habla con voz educada y hagas lo que hagas, no le cuentes nada sobre tu entrenamiento- Mis cejas se levantaron brevemente.
- ¿En serio?
-Hay algunas cosas que el señor Jeon debe descubrir por sí solo- Ese brillo había vuelto a los ojos de mi abuela, pero estaba acompañado de un destello travieso y una sonrisa pícara- Tu abuelo tuvo que aprender por sí solo- Me guiñó un ojo- Le llevó un tiempo. A veces no es demasiado brillante ese hombre.
- ¿Hablas mal de mí querida? -Levanté la vista, y vi a mi abuelo entrar en la habitación. No tenía ninguna duda de que había oído cada palabra que había dicho mi abuela, pero tenía una sonrisa en su rostro, así que no pensé que se hubiera sentido ofendido por lo que ella dijo. Cuando le dio un beso en la mejilla y le sonrió con indulgencia, supe que no lo había hecho. Por eso odiaba tanto la idea de un matrimonio arreglado. Quería un matrimonio como el de ellos. Quería experimentar un amor verdadero y duradero. Era tan joven cuando murieron mis padres, que apenas los recordaba. Mis abuelos me habían criado y se demostraban su amor todos los días. Yo quería eso, no un matrimonio frío y despiadado con un hombre al que ni siquiera conocía.
-No cariño- Dijo mi abuela- Sólo le estoy recordando a nuestro nieto sus modales- Mi abuelo gruñó. Sabía tan bien como yo, que eso era un montón de basura. Simplemente era suficiente inteligente, para no llamar la atención a su esposa de casi cincuenta años por su mentira.
-Nuestros invitados están llegando- Dijo mi abuelo- Es hora de bajar para poder saludarlos adecuadamente- Oh sí. ¿Puedes sentir mi entusiasmo? Seguí a mis abuelos fuera de mi habitación y por el pasillo hasta las escaleras. Aunque ya no vivía en casa, siempre tenían preparada para mí la habitación en la que crecí. Supongo que querían que supiera que siempre tenía un lugar en su casa.
En la mayoría de las familias como la nuestra, todos vivían juntos en una casa grande. Yo había sido el bicho raro, que decidí salir solo y explorar el mundo. Aunque me alegro de tener una red de seguridad. Algunas personas ya habían llegado para la cena que habían planeado mis abuelos. Me alegré de que hubiera otras personas alrededor, cuando conociera al hombre con el que se suponía que me iba a casar. Como había más gente allí, sabía que no debía comportarme de forma maleducada. Si estuviéramos solos en nuestra reunión, podría decir algo que no debería y entonces, mis abuelos me estrangularían. Por otro lado, me sentí un poco raro si había tanta gente alrededor cuando yo estaba por conocer al hombre con el que se suponía que me iba a casar por primera vez. En ese momento, ni siquiera sabía cómo era. Sin embargo, no fue difícil saber cuándo llegó. Supe quién era en el instante en que entró en la habitación. No había forma de confundir su identidad. Tenía una figura alta y musculosa, hombros anchos, piernas altas y rígidas y una mandíbula arrogante. Llenó su esmoquin negro en todos los lugares correctos.
Aparte del hecho de que entró con un aire autoritario, como si fuera el dueño del lugar y de todos los que estaban allí, nunca había visto tanto acicalamiento y aderezo de parte de quienes rodeaban mi vida. Era obvio que las mujeres lo querían, y los hombres querían ser él. Quería darle un puñetazo. Esto nunca iba a funcionar. Lo supe en ese momento. Este hombre era demasiado egoísta para tener que lidiar por el resto de mi vida. Estaba en todo lo que hacía, desde la forma en que caminaba hasta la forma en que miraba a la gente. Parecía como si pensara, que todos los demás estaban por debajo de él y que estaban apropiándose de sus valiosas horas. Esperaba que mirara su reloj en cualquier momento.
Mi abuelo nos dejó a mí y a mi abuela parados allí, para caminar a través de la habitación y saludarlo. Hablaron durante unos minutos. Hubo incluso una risa o dos, pero la mayoría de ellas provenían de mi abuelo. El otro tipo se limitó a asentir, sin sonreír. Estoy bastante seguro de que su rostro estaba grabado en piedra. En cuanto empezaron a acercarse a mí, bajé la mirada. Mantuve las manos entrelazadas frente a mí, la cabeza inclinada hacia abajo, la mirada fija en el suelo, los labios cerrados para no hablar y decir lo que realmente pasaba por mi mente. No saldría bien.
-Y éste es mi nieto Park Jimin- Dijo mi abuelo- Jimin éste es el señor Jeon Jungkook- El silencio era ensordecedor. ¿Nadie iba a decir una palabra? Empecé a levantar la cabeza cuando escuché a Jungkook.
- ¿Él habla? - ¿Qué carajo? ¿Habla? ¿Qué era yo, un perro? ¿Quién pregunta ese tipo de tonterías, cuando conoce a alguien por primera vez, especialmente a alguien con quien podría casarse? Ni siquiera me había dado tiempo a saludarlo. ¿No se sorprendería muchísimo si ladrara? Lo único que pude hacer, fue no apartar la mano que se extendió y me levantó la barbilla. Quería gritar. A este hombre le diría que no tenía por qué tocarme, especialmente sin mi permiso. No me importaba lo que estableciera el acuerdo matrimonial. Había algo que decir sobre el espacio personal.
Mi mirada se movió brevemente hacia arriba, antes de volver a bajar en lo que estoy seguro que él pensó que era una pose sumisa. No lo era. Estaba tan aturdido por los ojos azules duros como el acero que me habían estado mirando, que necesitaba un momento para recuperarme.
-Una muñeca tailandesa muy bonita- Susurró el hombre, lo suficientemente bajo para que pudiera escucharlo, pero dudaba que alguien más pudiera hacerlo. Soy chino, idiota- ¿No vas a mirarme Jimin? -Preguntó Jungkook. No lo vi en su rostro, pero pude oírlo. La sonrisa en su voz. Oh sí, este tipo iba a morir. Dudaba que pudiera ver la ira que hervía dentro de mí cuando levanté la vista. Era muy bueno ocultando mis emociones, especialmente en el mundo de la élite social. Con excepción de mis abuelos, no había una persona en esta habitación que conociera mi verdadero yo y la vida que viví, y mis abuelos ni siquiera lo sabían todo. Él sonrió burlonamente- Y ahí está- Hice una reverencia con la cabeza en reconocimiento a su saludo, o a la falta de él.
-Buenas noches señor Jeon- Dije con la voz más educada que pude, mientras pensaba en el asesinato- Espero que haya tenido un viaje agradable- No había forma de que dijera que fue agradable conocer al hombre, porque no lo fue. Probablemente podría haber pasado el resto de mi vida sin encontrarme con este idiota. Los ojos azules de acero, brillaron con algo por un momento antes de endurecerse una vez más.
-El tráfico que venía de la ciudad era pésimo, pero gracias por preguntar Jimin- Apreté mis manos y sonreí dulcemente, pero Dios, esperaba que cada momento de su viaje de ida y vuelta fuera una porquería.
-Como ya lo hemos hablado- Empezó mi abuelo- Jimin no estaba al tanto del acuerdo entre nosotros hasta hace poco, las familias eran muy numerosas. Fue él quien pidió reunirse con usted antes de tomar cualquier decisión.
- ¿Decisión? -Jungkook arqueó una ceja oscura en la frente- No sabía que hubiera cualquier decisión que deba tomarse.
-Como Jimin no estaba al tanto del acuerdo, quiso tomarse un tiempo para pensarlo- Dijo mi abuelo- Sentí que era lo mínimo que podía hacer por mi nieto. No quiero que se arrepienta de nada.
-Jimin proviene de una larga estirpe de la élite social. La familia Park está bien establecida aquí, desde hace muchas generaciones. Nuestras familias han estado unidas incluso por más tiempo. El acuerdo entre nosotros se hizo hace muchos años, pero lo mantendré y espero lo mismo de su nieto, se arrepienta o no.
-Lo entiendo Jungkook- Respondió mi abuelo- Pero seguramente...
-Tengo mis propias dudas sobre este arreglo. Es simplemente por respeto a ti y a mi familia que estoy aquí esta noche- Lo único que pude hacer fue quedarme quieto, mientras los ojos de Jungkook recorrían mi cuerpo de arriba a abajo. No había ni una sola palabra. Una sola expresión en sus ojos o en su rostro. No tenía idea de lo que estaba pensando. Era un poco desconcertante, para ser honesto- Jimin no es alguien con quien normalmente hubiera considerado casarme- Jungkook deslizó sus manos en los bolsillos de los pantalones y suspiró- Pero, dadas las circunstancias, supongo que servirá- Cerré la boca con tanta fuerza, que me crujió la mandíbula. ¿Quién demonios se creía que era este tipo? ¿En serio? Si me revisara los dientes, lo juro por Dios, haya acuerdo familiar o no, le daría una paliza allí mismo, en el suelo de caoba de mi abuela.