QUEDATE ! KOOKMIN

Summary

Después de seis años juntos, Jungkook ya no siente lo mismo por Jimin, pero no sabe cómo decírselo. Jimin lo sabe, pero no puede dejarlo ir. Entre la nostalgia de lo que fueron y el dolor de lo que ya no son, ambos se aferran a una relación que ya no existe, prolongando una despedida que nadie quiere dar pero que ambos necesitan. HISTORIA DISPONIBLE TAMBIÉN EN WATTPAD !

Genre
Drama
Author
YUKIO !
Status
Complete
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1

La primera vez que Jimin se dio cuenta de que algo estaba mal fue un martes por la mañana, mientras preparaba café para los dos.

No fue por algo dramático o evidente. Jungkook seguía despertándose a la misma hora, seguía sonriéndole cuando bajaba las escaleras con el cabello despeinado, seguía robándole sorbos de su taza antes de prepararse la suya. Era la misma rutina de siempre, la que habían perfeccionado durante seis años de convivencia.

Pero cuando Jungkook lo besó en la mejilla antes de irse al trabajo, Jimin sintió algo extraño en el estómago. No mariposas. No la calidez familiar de siempre. Solo... vacío.

Se quedó parado en la cocina, sosteniendo su taza con ambas manos, viendo por la ventana cómo Jungkook arrancaba el auto. Había algo en la manera en que lo había besado. Mecánico. Como cuando besas a tu hermana en Navidad.

“Estoy exagerando”, se dijo, sacudiendo la cabeza. Después de tantos años era normal que las cosas se sintieran más cómodas, menos intensas. ¿No era eso lo que significaba madurar en una relación?

Pero esa noche, cuando Jungkook llegó del trabajo y se dejó caer en el sofá con un suspiro cansado, Jimin lo observó desde la cocina. Realmente lo observó. La manera en que Jungkook revisaba su teléfono sin buscar su mirada. Cómo respondía “sí” o “mmm” a todo lo que él decía sin realmente escuchar. Cómo, cuando Jimin se sentó a su lado y puso su cabeza en su hombro, Jungkook no lo rodeó con el brazo como solía hacer, sino que solo le dio unas palmaditas distraídas en la cabeza.

—¿Cómo estuvo tu día? —preguntó Jimin, aunque ya lo había preguntado tres veces y había recibido la misma respuesta vaga cada vez.

—Bien —murmuró Jungkook, sin apartar los ojos de la televisión—. El de siempre.

Jimin sintió esa punzada extraña otra vez. Hace dos años, Jungkook le habría contado sobre el cliente pesado que tuvo, sobre el almuerzo que se quemó en el microondas, sobre la canción que escuchó en el radio y que le recordó a él. Ahora todo era “bien” y “el de siempre”.

Se las arregló para sonreír y asentir, como si no notara que Jungkook ya ni siquiera fingía interés cuando él hablaba sobre su propio día. Como si no viera que, cuando él se levantó para ir a la cocina, Jungkook no siguió su figura con la mirada como solía hacer.

Era como vivir con el fantasma de la persona que había amado durante seis años.

Esa noche, cuando se acostaron, Jimin se acurrucó contra el pecho de Jungkook como había hecho miles de veces antes. Jungkook lo rodeó con los brazos, pero había algo performativo en el gesto. Como si fuera algo que debía hacer, no algo que quería hacer.

Jimin cerró los ojos y trató de convencerse de que estaba imaginando cosas. Que estaba siendo paranoico. Que después de tantos años juntos era normal que las cosas se sintieran diferentes.

Pero en el fondo, en esa parte de él que siempre había sabido leer a Jungkook mejor que a nadie, ya sabía la verdad que no estaba listo para enfrentar.

Jungkook ya no lo amaba de la misma manera.

Y lo más aterrador de todo era que Jimin no sabía cuánto tiempo había estado fingiendo que no se daba cuenta.