Chapter 1
Capítulo 1: Conociendo el final de una escuela en la secundaria
En una mañana calurosa, con el sol saliendo en la secundaria “Los Pinos”, cuatro amigos se preparaban para el último día de clase. Esperaban entusiasmados el último timbre para sus vacaciones de verano. Mientras Mía y Fernanda hablaban sobre sus planes:
Mía: Estoy muy emocionada por las vacaciones, pero un poco triste porque ya no podré ver a Pablo. Él me gustó desde el primer día. hablaba nerviosa
Fernanda: No sabía que te gustaba él, pero no te preocupes, yo haré lo posible para que se vuelvan a ver.
Mía: ¿Y a ti no te gusta nadie?
Fernanda: No, ¿cómo crees? Nunca me va a gustar nadie. Soy feliz sola.
Mientras Fernanda y Mía hablaban de sus enamorados, Pablo y Diego pensaban en otras cosas distintas al amor.
Diego: En mis vacaciones no tengo planes, pero podemos jugar y hablar.
Pablo: Sí, ya no veo la hora de irme de aquí.
En ese momento sonó el último timbre. Mía y Fernanda se fueron juntas a la casa de Fernanda a hacer planes, y Pablo y Diego también se fueron a la casa de Pablo a jugar.
Después de algunas semanas sin nada que hacer, a Fernanda se le ocurrió una idea: planeó hacer una fiesta de piscina e invitar a todos sus amigos del colegio.
El domingo por la tarde, casi de noche, todos llegaron a la fiesta. Sin embargo, Pablo invitó a Yanet, una excompañera a la que todas odiaban y llamaban “la quita novios”, ya que siempre intentaba conseguir lo que quería de mala manera. Mía y Fernanda se enojaron muchísimo, especialmente Mía, que no quería perder la oportunidad de estar con Pablo.
Por primera vez en su vida, a Fernanda se le ocurrió un plan malvado: encerró a Yanet en el baño “accidentalmente”. Mientras todos compartían, Mía notaba que Pablo se preocupaba mucho por Yanet y no dejaba de pensar en él. Eso la puso muy triste, así que salió de la piscina para reflexionar.
Fernanda la vio y se acercó:
Fernanda: ¿Qué te pasa? ¿No te gusta la fiesta? Incluso hice que te alegraras el día dejándote con Pablo.
Mía: Sí me gusta, pero es que Pablo no deja de pensar en ella.
Fernanda: Deja de pensar en eso y aprovecha la oportunidad.
Mía: Tienes razón.
Animada por las palabras de Fernanda, Mía decidió hablarle a Pablo. Mientras caminaba nerviosa por la orilla de la piscina, se resbaló y cayó en sus brazos. Se sonrojó, aunque no quiso expresar nada porque era tímida. Pablo le habló, pero Mía, al mirarlo a los ojos, no podía apartar la mirada. Tanto soñaba con que él le dijera que la amaba, que sin darse cuenta murmuró:
Mía: Yo también te amo y me gustas.
Pablo: ¿En serio? ¡Ni siquiera dije eso! ¿Te sientes bien?
Mía: Perdón, estaba… en serio, el aire…
Pablo: ¿Fue verdad lo que dijiste? ¿Te gusto?
Mía: No, ¿cómo crees? No me gustas.
El momento se volvió incómodo. Pablo no sabía cómo decirle a Mía que él también gustaba de ella, y se puso triste al escuchar su negación. Pero lo que no sabía era que Mía se moría por él.
Después de la fiesta, Yanet, que había escuchado todo, ideó un plan malvado.
Pero primero tenía que salir de ahí. Bueno, tampoco Fernanda era muy inteligente, porque dejó la llave en la puerta.
Después de algunas semanas, Pablo y Mía no dejaban de pensar uno en el otro. Mía le contó todo a Fernanda sobre lo que pasó en la piscina. Pero el plan de Yanet seguía en pie. Ella se fue a la casa de Pablo, y mientras él pensaba en Mía, Yanet llegó y le dijo:
Yanet: Hola, Pablo. Qué lindo fuiste al invitarme a la fiesta. De seguro te debo gustar.
Pablo: Claro que no, solo te invité porque pensé que habías cambiado, pero ya veo que no.
Yanet: Sí… yo también estoy enamorada de ti.
Pablo: ¿Pero qué hablas? La única que me gusta es Mía, así que, por favor, vete y no vuelvas.
Yanet se quedó helada con eso. No dijo nada y se fue.
Cuando llegó a su casa, editó una grabación para inventarse que ella salía con Pablo. Cuando terminó, se la enseñó a Mía. Ella se lo creyó. Por dentro estaba partida en pedazos, pero por fuera reaccionó normal. Rápidamente se lo contó a Fernanda, pero Fernanda no lo creyó. Así que decidió confrontar a Pablo.
Fernanda llegó a la casa de Pablo y, después de una conversación muy larga, entendió y se disculpó con él. Cuando se fue, se lo contó a Mía, y ella se sintió aliviada: ya sabían el plan de Yanet. Los cuatro se juntaron en el parque y hablaron sobre eso, prometiendo que nunca más le hablarían a Yanet. Justo en ese momento, ella apareció e intentó armar un drama de su relación falsa con Pablo, pero nadie le creyó.