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Summary

Un celular vibra, un mensaje llegó, "Cumplí tus objetivos o el precio pagarás, no lo ignoró." Distancia a tu hermana, cincuenta kilómetros va, cada segundo que pasa, tu miedo aumentará. Salvás o perdes, la app no perdona, un juego mortal que a todos somete y corona. Puntos que suben, puntos que caen, la vida se mide, y tu corazón no engañen.

Genre
Mystery
Author
Briansosa
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

I

✧ = Miguel

Eran principios de 2025, más específicamente el último día del año. ✧ estaba sentado con su familia, como era costumbre, todos los años reunidos alrededor de un asado, riendo, charlando y tomando fernet. La noche estaba tranquila, la música de fondo y las luces del patio hacían que todo pareciera perfecto... hasta que su celular vibró.

✧ lo tomó sin darle demasiada importancia. Apareció un mensaje: "App instalada". Pensó que tal vez era un virus o algo raro; lo borraría después o lo llevaría a un técnico. Dejó pasar las horas y continuó con la cena.

Al día siguiente, como era costumbre, ✧ revisó su celular y se dio cuenta de que la app de la noche anterior seguía allí. Por curiosidad, la abrió. Apareció una pantalla con términos y condiciones interminables. Sin leerlos, ✧ aceptó. Al instante, llegó una notificación: "Objetivo del día: corre 2 km".

✧ se rió, pensando que era otra app común de entrenamiento. Pero, como era principio de año y quería mostrarse en su mejor forma antes de volver a la universidad, decidió seguir la indicación. Se preparó; el día era soleado y hermoso.

Salió a correr por las calles de Buenos Aires, saludando a conocidos y disfrutando del ambiente alegre de la ciudad. Sin embargo, pronto el cansancio lo obligó a detenerse. No estaba en forma. Entró a un negocio, compró una botella de agua y continuó.

Cuando alcanzó los 2 km, su celular vibró de nuevo. La sorpresa de ✧ fue inmediata: nunca le había dado permiso a la app para acceder a su ubicación, pero de alguna manera, la app había registrado con exactitud cada metro recorrido.

✧ frunció el ceño y pensó: esto es raro... pero bueno, quizá solo es muy eficiente.

✧ no le prestó demasiada atención a lo extraño de la app y se sorprendió por lo eficaz que era. Decidió seguir usándola todos los días. Cada jornada traía un nuevo objetivo: hacer diez abdominales, correr dos kilómetros más, levantar diez kilos... Lo cumplió todo sin excepción.

Pasó un mes, y poco a poco la aplicación se estaba volviendo adictiva. ✧, curioso, empezó a investigar un poco más. Descubrió que había un ranking global. La primera persona tenía diez mil puntos. Al mirar sus propios progresos, ✧ vio que actualmente tenía quinientos puntos. Cada objetivo más complicado otorgaba más puntos.

Como nunca había escuchado algo así, se sintió intrigado. Fue a la universidad como todos los días, y apenas entró, su teléfono vibró. ✧ se sorprendió al instante: una notificación decía "Estás a 30 m de un usuario". Miró a su alrededor, pero todo parecía normal. Por un momento dudó en borrar la app, pero luego se dijo: "Bueno, hay funciones que todavía no entiendo... solo debo tranquilizarme".

Así pasaron las semanas. Haciendo sus ejercicios, su físico mejoró considerablemente. ✧ lo notaba cada vez que se miraba al espejo y se lo presumía a su hermana, quien siempre le devolvía una sonrisa que para él era como su mayor logro. La amaba profundamente; tras la muerte de su padre hace tres años, había tomado la responsabilidad de ser el hombre de la casa.

Una tarde, ✧ estaba sentado en el sofá, mirando su teléfono, cuando llegó una notificación que lo dejó sin palabras: "Evento especial el 23". Tres días faltaban para esa fecha, y solo el nombre de la notificación le generaba un escalofrío. Pero, como era costumbre, decidió ignorarla y seguir sumergido en las redes sociales, dejando que la vida continuara aparentemente normal.

✧: "Hermana, hoy te voy a buscar del colegio, ¿sí?"

Marisa: "Ay, hermano, no seas molesto. Hoy te dije que me voy a la casa de una amiga."

✧, con una sonrisa fingida, respondió: "Bueno... entonces igual te voy a buscar, por las dudas que se cancele la salida. Cualquier cosa, avísame, ¿sí?"

La hermana, con un tono irritado, contestó: "Bueno, yo te voy a avisar."

Ambos siguieron con su día. ✧ fue a la universidad como de costumbre, y nuevamente apareció esa notificación: "Estás a 2 m de un usuario". No le prestó mucha atención, pensando que eran simples notificaciones aleatorias.

Pero segundos después, apareció otra: "Evento especial activo: objetivo de hoy, proteger a tu hermana."

✧ se quedó helado. Su mente giraba a mil por hora: ¿cómo sabía la app que tenía una hermana? Pensó que era un error, revisó el mensaje varias veces y su cabeza daba vueltas una y otra vez.

Un profesor lo interrumpió, ordenándole entrar al aula, pero ✧ no podía concentrarse. Su celular estaba frente a él, y él no dejaba de mirar esa notificación, repitiéndola una y otra vez en su mente. "Debo haber leído mal..." se decía, pero el miedo crecía.

Al terminar la clase, ✧ agarró rápidamente su carro y se dirigió al colegio de Marisa. Mientras conducía, recibió un mensaje de texto de su hermana: "Voy a la casa de una amiga." Ese mensaje lo tranquilizó un poco; respiró profundo, pensando que tal vez solo estaba paranoico.

Pero no tardó en llegar otra notificación: "Usuario a 30 km de tu hermana."

El aliento de ✧ se cortó. Su corazón se aceleró. La sensación de que algo estaba realmente mal se apoderó de él.

✧ no pensó dos veces. Giró la llave y el carro rugió con fuerza. Las notificaciones vibraban sin parar en su bolsillo:

"Usuario a 20 km de tu hermana."

"Usuario a 10 km de tu hermana."

"Usuario a 50 m de tu hermana."

"Usuario a 40 m de tu hermana."

El corazón de ✧ estaba a punto de estallar. Pisaba el acelerador, esquivaba autos, saltaba semáforos en rojo, sin importar nada más que llegar a tiempo.

Entonces, un auto apareció de la nada.

¡CRASH!

El impacto fue brutal. El vehículo de ✧ giró sobre sí mismo y una explosión lo envolvió en humo y chispas. Aturdido, con los oídos zumbando y la frente sangrando, ✧ solo pudo reconocer una cosa:

"Usuario a 10 m de tu hermana."

El vibrar del celular lo arrancó de la inconsciencia. ✧ salió tambaleando del auto destrozado y comenzó a correr. No estaba tan lejos. Cada paso era un tormento; la sangre bajaba por su rostro, su respiración era un cuchillo clavado en los pulmones. Pero siguió. Tenía que seguir.

Las notificaciones no se detenían:

"Estás a 1 m de un usuario."

✧ miró alrededor con desesperación. Entonces, en la distancia, la vio. Marisa cruzaba un puente peatonal, despreocupada, mientras detrás de ella avanzaba una figura con capucha, los hombros encorvados y el paso acelerado.

"Usuario a cm de tu hermana."

El estómago de ✧ se revolvió. Supo de inmediato quién era el objetivo. Sin pensar, corrió con lo último que le quedaba, subiendo las escaleras del puente con las piernas ardiendo, la visión nublada por el dolor y el miedo.

Y justo cuando alcanzó al encapuchado, ambos celulares vibraron al unísono.

La pantalla brilló con letras rojas:

"Te encontraste con el usuario."

Con la notificación iluminando sus celulares, los dos hombres se quedaron mirándose fijamente, midiendo cada movimiento. Ambos parecían calculadores, pero en la mente de ✧ el caos era total: estaba herido, agotado y sin comprender del todo la situación en la que se encontraba.

✧ dio un paso adelante, decidido a proteger a su hermana. Pero el hombre de capucha negra reaccionó al instante, sacando un arma.

Hombre: "¡Andate para atrás, hijo de puta! Porque disparo, hacete para atrás que no me va a temblar la mano, ¿escuchaste, gato?"

✧ levantó las manos rápidamente, respirando con dificultad.

✧: "Cálmate, cálmate... a ver, tranquilicémonos los dos. No sé qué querés hacer, pero no te voy a permitir que mates a mi hermana."

El encapuchado se rió, un sonido frío y amenazante.

Encapuchado: "¿Qué querés, jugar? Conozco gente como vos... me he encontrado con muchos como vos."

✧, sin entender nada, gritó: "¿Qué? ¿Cómo gente como yo? ¡Yo no te hice una mierda! A ver, a ver... calmémonos, bajá el arma y hablamos tranquilo."

Encapuchado: "¿Hablar tranquilos? Sabés muy bien la consecuencia de no cumplir una orden... porque vos, como yo, somos usuarios. ¿Escuchaste?"

✧ sintió cómo la adrenalina le quemaba la sangre. "No te estoy entendiendo... ¿qué consecuencias?"

Encapuchado: "Ah... ahora lo entiendo. Sos nuevo, ¿verdad? Jajaja. Todavía no te manchaste las manos, te felicito. Sé que no la conocés, ¿verdad? Pero si ves a mi hija... decile que la quiero."

✧ quedó desconcertado ante ese cambio repentino de actitud. "¿De qué mierda me hablás? Yo no soy novato de nada."

Encapuchado: "Yo era como vos... no tenía idea yo también confié en esa maldita app. Sabés qué... sé que si te pido que me mates, no lo vas a hacer, ¿no?"

De repente, el hombre apuntó hacia si mismo con el arma. Su voz era baja, pero cada palabra dolía como un golpe.

Encapuchado: "Lo hiciste bien, muchacha... pudiste defender a tu hermana."

PUM.

El ruido del disparo retumbó en la cabeza de ✧, y todo pareció estallar. La imagen del arma, la sonrisa del hombre, la sensación de impotencia... todo lo golpeó a la vez. ✧ vomitó en shock, sintiendo cómo la realidad se quebraba mientras esas últimas palabras resonaban en su mente.

✧ se desplomó sobre el suelo, temblando, con la cabeza latiendo como un martillo. Su estómago seguía revuelto, y cada respiración era un corte de aire frío que le quemaba los pulmones. La realidad parecía haberse vuelto líquida: la imagen del encapuchado, el disparo y esas palabras se repetían una y otra vez en su cabeza.

"Lo hiciste bien... pudiste defender a tu hermana..."

No entendía si el disparo había sido real o un juego macabro de la app. Su corazón latía a mil por hora, y sus manos temblaban mientras intentaba sostener el celular, que seguía vibrando con una nueva notificación:

"Usuario eliminado. Objetivo cumplido."

✧ cerró los ojos, tratando de calmarse, pero no podía. Cada sonido de la calle, cada movimiento a su alrededor, lo hacía saltar. La adrenalina mezclada con el miedo lo mantenía alerta, y una verdad aterradora se le vino encima: la app no solo sabía dónde estaba él y su hermana, sino que podía manipularlo para acercarlo a situaciones que podrían matarlo... o matarlos a ambos.

Un escalofrío le recorrió la espalda. Sabía que algo había cambiado para siempre. Su vida, la de su hermana, todo estaba ahora bajo el control de algo que ni siquiera podía entender del todo. La sonrisa de Marisa, el recuerdo de su padre... todo eso ahora tenía un nuevo significado: debía sobrevivir, protegerla, y aprender rápido las reglas de un juego que no podía permitirse perder.

✧ respiró profundo, aún temblando, y murmuró para sí mismo:

✧: "No voy a dejar que te lastimen... no a vos, Marisa... nunca."

El sonido del celular volvió a vibrar. Otra notificación. Otra amenaza. Otro objetivo.