El pacto del héroe y el rey demonio

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Summary

En un mundo desgarrado por siglos de guerra, los ejércitos humanos luchan sin descanso contra las interminables hordas demoníacas. Cada batalla reclama miles de vidas, y aun así la victoria parece siempre lejana. Cuando todo apunta a una guerra sangrienta, el imponente Rey Demonio, temido por su poder y crueldad, aparece en el campo de batalla no para destruir, sino para negociar. Su propuesta sacude los cimientos de ambos mundos: un pacto de paz eterno a cambio de casarse con el Héroe Santo, el guerrero más fuerte y venerado por los humanos. El héroe, símbolo de esperanza y pureza, se ve atrapado entre su deber hacia la humanidad y la peligrosa atracción hacia su eterno enemigo. ¿Es este matrimonio una estrategia para esclavizar al mundo o el primer paso hacia una unión capaz de romper el ciclo de odio? Ambos deberán decidir si su alianza es una condena… o la única salvación posible.

Genre
Fantasy
Author
laykans
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 la propuesta del rey demonio

Durante miles de años la humanidad y los demonios han mantenido una guerra interminable, millones de vidas se han perdido a lo largo de los años, los guerreros elegidos por la diosa son llamados santos guerreros lo cual les da el poder para enfrentar a los demonios mas a través de los años ninguno ah podido derrotar al gran monarca.

En un pueblo remoto de la capital algo indescifrable paso una pareja de humildes campesinos nació un pequeño de cabellos blancos, sus ojos de un color miel claro, su piel tan blanca como la nieve era muy distintos a sus padres, ambos se asombraron por el parecido a la diosa leila la protectora de todo.

-LOS DEMONIOS VIENEN EN CAMINO- grito un aldeano desesperado al ver la horda demoniaca que tenían en las cercanías, la pareja intento salir de ese lugar para salvar la vida de su hijo mas al poder los demonios un pie en la aldea el pequeño empezó a llorar y un aura salió de este colocando una barrera la cual destruyo a los demonios a un kilometro a la redonda protegiendo a todos con su poder.

Los padres del niño quedaron asombraos de tal poder mirando al niño ya dormido sin preocupación alguna como si no hubiera echo ningún esfuerzo al derrotar a los demonios, sonrieron al ver a su pequeño abrazándolo creyendo en ese mismo instante que su hijo seria la luz del imperio trayendo la paz que tanto anhelaban

- tu nombre será Mirahi mi pequeño serás el protector de nuestro futuro- ambos sonrieron al ver bostezar entre dormido a su pequeño.

-----reino demoniaco----

En el castillo se podía percibir un silencio sepulcral el gobernante actual tenia una espada clavada en su pecho la cual era propiedad de su hijo, un demonio de cabellos negros largos, ojos azules, piel blanca, de belleza absoluta incluso para los humanos, su rostro se encontraba bañado por la sangre de su progenitor mirando hacia la ventana.

-mi señor Azaroth los preparativos están listos su coronación era instantánea- un guerrero demoniaco se acerco sosteniendo la cabeza de uno de los altos mandos en sus manos arrodillándose ante su amo.

-Varuk veras el nuevo mundo comenzar a mi lado como mi leal subordinado- su voz resonó por el lugar fuerte eh imponente el demonio alzo su rostro con los ojos llenos de ilusión.

-así será mi señor- el nuevo rey demonio camino pasando a su lado para volver a mirar el cuerpo inerte de su padre.

-aquel que rigüe por avaricia o venganza sin velar por su pueblo será condenado a morir por mis manos- camino lentamente hasta el balcón mirando a su pueblo celebrar la caída del monarca.

Los demonios vitoreaban al nuevo rey aquel justo que protegería a todos los demonios, aquel que traería la paz al mundo demoniaco acabando con las guerras dando un nuevo comienzo al mundo.

-----17 años después reino humano----

Un joven de cabellos blancos se encontraba en el reino humano al lado del príncipe, un hermoso hombre de cabellos castaños, ojos color esmeralda, piel blanca, el corazón del albino se aceleraba de tan solo tenerlo cerca desde niños siempre estuvieron juntos fue aquel que nunca lo trato especial por ser la rencarnación de la diosa o buscaba algún beneficio para si mismo.

-mañana iras al campo de batalla no te da miedo Mirahi?- pregunto con una voz melodiosa mientras sonreía.

-es mi deber como el tuyo algún día gobernar estas tierras- respondió tranquilo mirando hacia el cielo.

-deber- guio su mirada hacia el guerrero quien se sonrojo, todo aquel que lo miraba desde niño siempre lo trato como un se divino pero esa persona a su lado tan solo veía a un igual.

-Haruto el imperio te adora, eres un líder innato, inteligente, estratega, buen espadachín y alguien de noble corazón se que algún día serás un maravilloso rey- el príncipe se rio para abrazar por los hombros a su amigo haciendo que este se tensara un poco.

-mira que eres alguien peculiar Mirahi tu futura pareja tendrá suerte de tenerte- el guerrero sonrió mas en su interior esas palabras dolían en su alma, amaba a aquel príncipe mas siempre supo que sus sentimientos jamás serian correspondidos.

Cuando sus padres murieron cuando por una horda de demonios hace diez años el juro destruir el reino demoniaco protegiendo la humanidad, aun era pronto para desarrollar todas sus habilidades pero sabia perfectamente que vengar sus muertes y salvar a la humanidad, siempre se reprocho el no estar para protegerlos ya que desde los cinco años fue llevado al imperio para ser entrenado como la ultima esperanza de la humanidad, cerro sus ojos sintiendo la briza en su piel como también el espíritu de la diosa a su costado era su escudo y su poder, mas de una ocasión intento preguntar el porque fue elegido mas ella tan solo permanecía en silencio a su lado.

-Príncipe, Guerrero Santo el rey los combosa en su despacho- informo un guardia inclinándose en señal de respeto.

Ambos se dirigieron hasta el despacho del rey donde este se encontraba con los altos mandos, sus rostros mostraban cansancio, terror y incertidumbre, el rey era alguien mas mayor con el cabello cubierto de canas, ojos color esmeralda, en su rostro se podía notal el pasar de los años.

-nos informaron que en la zona norte del palacio se encuentra los generales del ejercito demoniaco al parecer vienen hacia el reino todos juntos, si alcanzan a llegar será la perdición en la humanidad- miro hacia el guerrero quien se encontraba con un rostro apacible- Mirahi te suplico que ayudes en esta batalla junto a todos eres nuestra única esperanza- con la mirada llena de esperanza miro al guerrero quien se arrodillo colocando su brazo en el pecho con el piño cerrado hacia su corazón en señal de respeto.

-mi señor protegeré a los humanos así tenga que dar mi vida por ellos y si tengo que caer me llevare a todos esos malditos demonios con migo así como su rey- soltó con una mirada llena de rabia y determinación mirando como todos estaban complacidos por aquello.

Se levanto caminando colocándose al costado de los altos mandos empezando con la reunión para la estrategia para el día de mañana, tenia claro que esa seria la ultima batalla, los campos se bañarían de sangre mas el tenia la decisión que seria la de sus enemigos, después de la reunión caminaba por los pasillos para ser interceptado por su amigo.

-esto es una locura hay que huir tomar a la humanidad para resguárdala, los generales son demasiado fuertes cada uno puede con tan solo un chasquido arrasar el reino solo por diversión- su rostro se reflejaba el miedo mas el tenia clara su misión- es un suicidio si tu caes el reino caerá con tigo y si el rey demonio aparece...

-si el rey demonio aparece le cortare la cabeza- advirtió notando a la diosa a su lado la cual lo miraba angustiada- soy la espada de la humanidad y si tengo que dar mi vida por ella no me importa caeré dando todo de mi- sin mas dejo al príncipe de lado yendo a entrenar mirando a su diosa- habla de una vez- rogo mientras ella lo abrazaba.

Incluso ahora aquella hermosa mujer no le dirigió la palabra desde su niñez siempre la había visto incluso cuando abrió los ojos ella lo miraba con esa sonrisa apacible, en cada campo de batalla lo protegía y lo guiaba hacia la victoria, lloro de frustración era como una compañera de vida mas tan fría muchas veces la cual a pesar de que el ocupaba su consejo nunca intento apaciguar su dolor aun cuando perdió a toda su familia.

----7 am----

El ejercito se movilizaba con el rey al mando, el príncipe y el santo a su lado escuchaban a la multitud vitoreando mientras salían del imperio, llegaron hasta las afueras mirando a los generales de pie como si nada viendo el paisaje mientras otros dos jugaban en el suelo algo alejado cartas.

-nos esperaban- hablo el rey mientras aquello seres ni se inmutaban.

-oh llegaron- hablo uno de los generales que jugaba levantándose para sacudir el polvo de su ropa.

-que quieren en nuestras tierras demonios?- pregunto el rey haciendo reír a los generales, mas antes que ellos contestaran se dispersaron algunos viendo como el comandante detenía el ataque de la espada del santo.

-es de mala educación interrumpir una conversación santo- reprocho aquel golpeándolo haciéndolo caer a varios metros.

El santo se levanto volviendo a atacar mas estos ataques eran evadidos fácilmente por el demonio quien reía por aquel intento desesperado de matarlo, su poder aun no podía alcanzarlo siempre lo supo a pesar de ser el mas fuerte de todos incluso matar a muchos demonios aun no disponía de todo el poder de la diosa por que si se lo daba de golpe su cuerpo se destruiría, un golpe lo hizo sentirse mareado su cabeza sangraba, aquel ser lo tomo del cuello.

-esta es su esperanza?- pregunto alzándolo por el cuello haciendo que sus pies no tocaran el suelo, una espada intento rebanarle el cuello mas la diosa intento detenerla el escudo en su cuerpo luchaba con la fuerza de aquel ser, cada segundo se encontraba mas cerca de su muerte mirando como aquel demonio sin algún esfuerzo se proponía a matarlo, se sintió patético con todas sus fuerzas lanzo un golpe acertando en el estomago haciéndolo retroceder asombrando a todos los generales.

-no moriré tan fácilmente- la lucha se volvió mas intensa a medida que pasaba el comandante a pesar de su agilidad le empezó a costar mantener el ritmo ya que aquel santo tenia la habilidad de adaptarse al poder de su adversario con el pasar del combate, sabia bien que si tenia que sobrevivir tendría que matarlo rápido, con un movimiento certero lo alejo alistando su ataque así como el guerrero quien se coloco para intercederlo.

Ambos empezaron a acumular su poder el demonio invoco una esfera de fuego en su mano apuntándola hacia su oponente lanzándola este al intentar repelerla exploto haciendo un gran cráter a su alrededor, a duras penas pudo salir con varias quemaduras en sus brazos y piernas las cuales asían sentir su piel como si tuviera lava hirviendo en esta.

-bien echo ahora veré que haces con esto otro santo de mierda- invoco varias flechas de fuego y una esfera gigante de llamas las cuales lanzo, estaban a punto de tocarlo sin el poder evitarlo cuando un chasquido hizo desaparecer todo.

Una presencia imponente se alzo en el cielo, el santo miro a los demonios quienes se encontraban en fila arrodillados con la cabeza mirando abajo, todo el ejercito humano temblaba al ver en el cielo al rey demonio, aquel ojimiel estaba atónito por su presencia sus dos alas como la de los dragones extendidas en el cielo mas el miraba a todos con indiferencia, bajo hacia el suelo quedando al frente del héroe guardando sus alas sin apartar su vista.

-así que tu eres el santo- hablo con voz ronca el santo a pesar de las heridas no podía bajar la guardia y menos al ser aquel ser su enemigo.

-rey demonio- suelto cansado apuntando su espada hacia el mas con un rápido movimiento el quito su espada de sus manos agarrando sus manos inmovilizándolo con un hechizó mientras con su mano acariciaba el rostro herido del humano.

-crees que puedes matarme pequeño héroe, un santo que no puede controlar su poder, que tan siquiera puede proteger su reino- con solo levantar su presencia hizo arrodillar a todos los humanos guiando el rostro del santo hacia ellos mirando a todos con dolor y mas aun a la persona mas especial para el en ese estado.

-DEJALOS- ordeno mas el rey demonio guio su rostro a suyo sonriendo.

-los dejare ir si aceptas mi propuesta querido santo- propuso volviéndolo a encarar acercando su rostro al suyo.

-porque debería de confiar en la palabra de un se tan despreciable como tu- el rey rio ante su comentario retando con su mirada aquel intrigante humano.

-eres interesante pequeño, me retas aun cuando puedo destrozarte en un instante y a todos los presentes, me miras con esos ojos tan retadores como si pudieras ganarme- sonrió extasiado mientras la mirada molesta del santo aumentaba intentando zafarse mas no podía tan siquiera moverse.

-te matare- susurro sintiendo como el garre de su rostro aumentaba y aquella presencia se hacia mas intensa, miro de reojo a sus compañeros notando a todos en el suelo casi desmallados, miro al otro lado y la santa a su lado temblaba ante el poder abrumador.

-eso quiero verlo- saco sus colmillos retadoramente acercándose a su cara hasta sentir el aroma del otro a centímetros, al sentir como iba aumentando aquella presión escucho los gritos a su alrededor haciéndolo temblar.

-ALTO- el rey demonio se detuvo mirándolo entretenido aquel guerrero imponente ahora estaba a su merced- cual es el trato?- pregunto rindiéndose ante el.

El rey demonio saco sus alas alejado a ambos del lugar en segundos llegar a un paramos rodeados por un lago y mucha vegetación, soltó al héroe sentándose en la esquina del lago haciéndole un ademan para que también se sentada, el ojimiel reacio se sentó a su lado mirando aquel lugar, no había humanos, ni demonios tan solo bosque y animales.

-te gusta la vista- hablo con tranquilidad el rey sin apartar la mirada del paramo asiendo suspirar a su acompañante quien lo miro molesto.

-porque estamos aquí?- el tono de su voz sonaba molesto mas el rey tan solo rio.

-no estas cansado de tanta guerra y muerte?- pregunto mirándolo directamente con tal tranquilidad que hizo dudar al santo.

-tu raza comenzó esta guerra, además descansaré cuando mate a cada uno de ustedes- uso tanta convicción en sus palabras que haciendo soltar una carcajada al gobernante de los demonios.

-eres increíble es por eso que te elegí- lo elogio con sarcasmo para mirar de nuevo el lago para recostarse en el suelo relajándose cerrando sus ojos sintiendo la brisa haciendo enojar aun mas al peli blanco- cambiemos este jodido mundo juntos, no mas guerras, no mas muertos, solo paz como este lugar- propuso viendo como aquel hombre estaba incrédulo.

-crees que crea que eres un demonio bueno, si quieres paz es que tienes miedo que podamos ganar- el rey demonio alzo una ceja incrédulo para suspirar.

-si pudieran matarme ya lo abrían echo más yo si puedo destrozar su reino con solo una orden- utilizando su magia manifestó una rosa en sus manos oliéndola para luego convertirla en una daga sometiendo al santo en el suelo colocándole el filo de esta en su garganta cerca de la yugular.

-maldito- intento zafarse mas un hechizo lo tenia recluido en el suelo.

-tal y como ahorita puedo matarte dejando a la humanidad sin su protector para luego destruirlos- se acerco a su rostro mirándolo retadoramente- lo único que quiero es una unión, se mi reina y junto a mi deshagámonos se esta guerra sin sentido- se deshizo de la daga desatando el hechizo junto con esta quedando en la misma posición notando el sonrojo en el ojimiel.

-tu reina- susurro sintiendo el calor del otro cerca suyo notando las facciones del rey demonios si no fuera por las marcas o los cuernos parecería humano y uno hermoso, sacudió su cabeza mentalmente con lo ultimo.

-si me reina y te prometo honrar mi palabra con un contrato de sangre- se levanto invocando un cuenco y una daga- no lastimare a los humanos mientras ellos mantengan el tratado, no te traicionare serás el único en mi vida así como yo en la tuya, protegeremos a ambos bandos trayendo en una unión eterna de paz- el peli blanco lo miro incrédulo colocándose a su lado para mirar a la santa la cual asentida diciendo que el hechizo era verídico.

-acepto tu propuesta rey demonio- susurro aun sin creer en sus palabras del todo, el rey sonrió agarrando la palma del santo cortándola vertiendo un poco de sangre en esta así mismo la suya.

-Yo Azaroth rey de los demonios con esta alianza prometo honrar a mi pareja de ahora en adelante, prometo mantener la paz entre ambos reinos mientras estos mantengan la suya, no traicionare a mi pareja y si así fuera incumpliendo estas normas que este hechizo acabe con mi vida- ambas sangres se mesclaron en un vals empezando a brillar- ahora tu juramento- ordeno mirando fijamente como su cuerpo se tenso ante tal acontecimiento.

-Yo Mirahi santo de los humanos prometo con esta alianza mantener la paz entre ambos reinos así como honrar a mi pareja de ahora en adelante, protegeré a ambos reinos mientras estos cumplen su palabra, no traicionare a mi pareja y si así fuera que este hechizo acabe con mi vida- pronuncio viendo como el brillo aumento tenuemente, el rey demonio tomo la mitad ofreciéndole la otra para ser consumida por ambos- es todo?- pregunto con cara de asco por la sangre en su boca mirando como el demonio negó agarrando su nuca besándolo ferozmente.

Abrió sus ojos de golpe mientras sentía aquella sensación la cual era nueva para el, su cuerpo tembló mientras su boca tan solo respondió ante el beso haciendo que cerrara sus ojos disfrutando el contacto, sus labios se movían lentamente sobre los ajenos siguiendo el ritmo creía que la piel del demonio seria fría o su sabor le provocaría asco mas en ese momento tan solo deseaba que ese momento perdurara mas tiempo, al ser su primer beso se quedo sin aire haciéndolo abrir la boca dándole la oportunidad al rey de invadir su boca con su lengua profundizando aun mas el beso, el peli blanco se aferro a las prendas del demonio sintiendo como un sonrojo se apoderaba de su rostro mas al sentir como era abrazado pegándolo mas a su cuerpo, el ojimiel intento seguir el ritmo de aquella lengua habilidosa la cual invadía su cavidad jugando con la suya presionándola levemente sacándole un sonoro gemido deseando aun mas, siguiendo aquel vals torpemente, la lengua del rey era mas larga que el humano promedio mas tenia un grosor promedio aun así podía invadir la cavidad bucal de caballero sin problemas deleitándose con el sabor de ese santo, ase una vez el aire de los pulmones de ambos falto se separaron dejando un camino de saliva que los deparaba por centímetros hasta romperse, una pequeña marca apareció en el hombro de ambos casi de inmediato al alejarse dejando en claro que el sello se formo dando así el inicio de un nuevo comienzo para ambos.