Capitulo 1
El silencio era algo que simplemente no soportaba, sin embargo ella trataba de mantener su mente distraída cada día que ellos venían a verla cada semana.
Había pasado alrededor de un mes desde que la trajeron a ese lugar para ser vendida a las bestias.
Desde que la guerra terminó y se llegó ese acuerdo de entregar a las mujeres vírgenes, que las personas vendían o simplemente abandonaban en ese estaño lugar, donde la mantenían cautivas, y vendían cada semana que ellos veían y elegirán a una, todo dependiendo de sus gustos.
Simplemente era desagradable, para ella el ver la forma en como la trataban.
Como si ellas no valiera nada y eran simples animales, para la diversión de esos seres, que alguna vez llegaron a su mundo a invadirlos, ocasionando caos y muertes.
Obviamente todo se tuvo que resolver cuando el presidente y el líder de las bestias, llegaron aún acuerdo.
Como ellos simplemente necesitaban a las mujeres para restaurar su razas, no dudaron en aceptar aquellas que no tenga hogar o sean huérfanas.
Sin embargo la corrupción no tardo en dañar todo el sistema.
Gracias aun grupo de marginales que comenzaron aprovechar todo esto a su favor, para conseguir más dinero, secuestrando y vendiendo a las mujeres, para su propio beneficio.
Eso fue lo que sucedió con ella.
Sakura Hatake, hija del comandante más respetando del país y mejor amigo del presente, Kakashi Hatake, el cual no sabía lo que le había sucedido a su hija.
Pues todo sucedió en una fiesta, donde Sakura fue con unas amigas, en ese lugar conoció aún chico bastante agradable, nunca imaginó que ese bastardo la engañaría de esa manera, trayendo la a este sitio.
Aunque tampoco se podía quejar, ya que la verdad es que aquí no la maltratan, siempre y cuando cumplan con las reglas.
1) No intentar escapar, toda aquella que lo haga, será castigada.
2) siempre ser educada y tratar a todos con sumo respeto, y más cuando vengan el comprador.
3) no hablar o mirar a los compradores a la cara, hasta que este mismo de permiso.
Cada una de esas reglas debían de ser seguidas, no se podía tomar a la ligera, si no obedecias, simplemente te castigaban sin comida, ni agua por una semana entera, es por eso que todas seguían aquellas reglas sin quejarse.
Del resto eran libres de hacer lo que quisieran.
- Sakura, oye Sakura.
Llamo una voz infantil y tierna qué ella conocía perfectamente.
La pelirrosa dejó aún lado su libro y miro a la pequeña, que la estaba viendo con una sonrisa tan inocente, que le daba ternura.
- ¿Otra vez escapaste de tu madre Anna? - preguntó la pelirrosa acercándose a la pequeña.
Quien había entrando a su habitación sin que ella se diera cuenta.
- solo quería verte.
- si pero no debes de escaparte de tu madre, sabes que la última vez casi le da un infarto.
- ella solo exagera, yo solo quiero jugar contigo.
- esta bien, pero sabes que no nos podemos alejar mucho del perímetro.
- hecho.
Contesto la pequeña pelirroja feliz de que ella aceptará, desde que Sakura conoció a Anna, la hija de su cuidadora los días en ese prisión, como así lo llamaba ella.
Salieron de la habitación de la pelirrosa y caminaron por los pasillos, hasta llegar al jardín.
Donde se encontraban la mayoría de las mujeres, leyendo y hablando entre ellas, todas con una expresión tranquila y será en sus rostros, como si el estar en ese lugar no fuera tal malo, eso es algo a lo que Sakura aun no estaba del todo acostumbrada.
Tal vez por que ella si tenían una familia y un ligar donde regresar.
- ¿Todo bien Sakura? - pregunto la pequeña al verla un poco distraída.
- estoy bien, ¿A que quieres jugar?
- Mmm, las escondidas, me gustaría iniciar jugando ese.
Contesto con una sonrisa, a lo que no tardaron en iniciar con su juego, hasta algunas de las niñas y mujeres que no tenían nada interesante que hacer, se habían unido, todas parecían divertirse.
Hasta que sus cuidadores y cuidadoras llegaron y entonces todas supieron que los compradores habían llegando.
- Anna- llamo una pelirroja con lentes, acercándose rápidamente a su hija- te e dicho que no podías estar aquí en las tardes.
- lo siento mami, yo solo quería jugar con Sakura.
- cielos, niña no puedes molestar a la pobre, de seguro debe de estar cansada- comentó al mismo tiempo que miraba a la pelirrosa- lo siento mucho si mi hija volvió a molestarte Sakura.
- no te preocupes Karin, sabes que me gusta pasar tiempo con ella.
- aun así estas no es el momento para jugar, no cuando ellos vienen a verlas.
Comento a lo que Sakura comprendió de inmediato por que lo decía, Karin no quería que su hija fuera confundida como una de ellas por error y que uno de los compradores se la lleve.
Así que una vez que anunciaron la llegada de las bestias, todas no tardaron en irse cada una en su sitio.
Al mismo tiempo que mantenían su mirada gacha tal y como le enseñaron, las grandes puertas se abrieron y no tardaron en llegar las bestias, las cuales estaban en su forma humana.
Sakura la cual se mantenía cabizbaja, sintió una extraña presencia, que casi la obligaba a levantar la mirada, pero se resistió.
- Estas son todas las mujeres de 25 y 26 años, cada una de ella es virgen- comentó una de las cuidadoras.
- Mhp, ¿Que piensas Fugaku?, ¿Hay alguna que llame la atención de tu hijo? - preguntó uno de los hombres que acompañaba a las bestias.
- ¿Tu que opinas Sasuke de?, ¿Alguien llamo tu atención?
Preguntó su padre viendo a su hijo, el cual recorrió con la mirada todas las mujeres, hasta posarla en aquella pelirrosa, la cual tenían un aroma exquisito qué lo enloqueció en cuestión de minutos.
Si poder evitar su impulso, no tardo en acercarse a ella, sin decir palabra alguna, toda con la atenta mirada de su padre.
“mía”
Gritaba en su interior como una bestia reclamando lo suyo, tan solo la tuvo cerca, fue entonces que comprendió porque se comportaba de esa manera.
Ella le pertenecía.
Ya que ese mujer, es su compañera, su alma gemela, la mujer que tanto había buscando y que por fin pudo encontrar.
- Mía- gruñó.
Haciendo que todos incluyendo Fugaku abrieran los ojos como platos, si embargo Sakura quien podía sentir su presencia, no se atrevía a levantar la mirada.
- así que ella es tu compañera, nunca imagine que tu también tendrían como compañera a una humana- comento Fugaku, para luego soltar un suspiro- no la llevamos, digan precio por la pelirrosa.
- ¿Eh?, pues. Ella aun no lo tiene, ya que tiene poco días que la trajeron aquí- comento uno de ellos.
A lo que Sasuke lanzó una mirada amenazante, mientras que Sakura ni pudo evitar temblar y soltar un par de lágrimas, al entender lo que estaba sucediendo.
La estaban comprando.
- pues tendrán que hacer algo y rápido, porque ella le pertenece a mi hijo.
- lo sabes señor, pero tendrá que esperar a mañana.
- ¿Por que? - pregunto Sasuke casi en un gruñido, que asustó a Sakura, algo que el azabache noto rápidamente- lo siento, no quería asustarte.
Se disculpo rápidamente con tanta amabilidad, que sorprendió un poco a Sakura.
- señor si no es tanta molestia podía esperar solo hasta mañana, es que necesitamos tener los datos y el registro del día en que ella llego para poner presión.
- Tks, no quiero esperar hasta mañana, ella tiene que estar conmigo- contesto Sasuke mirándolos a todos con un aura asesina.
Qué hizo temblar a más de uno, sin embargo Karin quien había visto todo, no tardó en intervenir.
- Señor Uchiha, ella aun no está lista, es nueva y de seguro debe de estar confundida y asustada, al menos permitirme prepararla para mañana así no estará tan asustada con su presencia.
Pidió, fue entonces que Sasuke volvió a ver a Sakura y pudo captar rápidamente las lágrimas que ella había estando conteniendo.
Entonces no tuvo más remedio que aceptar, ya que no quería incomodar a su futura compañera.
- bien, mañana vendré por ella y esta vez nadie me impedirá qué me la lleve.
- como desee señor.
- como todo esta hablando entonces, es hora de irnos.
Hablo Fugaku, pero antes de irse Sasuke miro por última vez a Sakura, antes de irse, disfrutando una vez más de aquel delicioso aroma que solo ella podía desprender.
Una vez que todos se fueron, Sakura pudo levantar la mirada, sin embargo evitaba a toda costa las miradas de las chicas, las cuales preocupadas por el estado de la pelirrosa, quisieran acercarse.
Pero Sakura no tardo en salir del lugar.
Siendo rápidamente seguida por Karin, la cual sabia que debía de estar sintiéndose mal.
- Sakura.
Llamo, a lo que ella se detuvo y la miró, dejando que viera su expresión de dolor y tristeza en aquellos ornes jades.
- Sakura se que debe de ser doloroso para ti, pero debes de entender, que eres la compañera de una de las bestias y que no debes de tomarte esto a la ligera.
- yo no quería nada de esto.
- lo se.
- ni siquiera se nada de mis padres, ellos deben de estar preocupados por mi yo... Yo.. No se que hacer...
- se que todo esto es doloroso para ti, y que no estas lista para lo que vienen, pero debes de ser fuerte, por tu bien, tal vez algún día lograrás comprender que las bestias no son tan malas como lo pintan.
- aun si no son malas, eso no evita que extrañe mi hogar, a mi familia y a mi padre, al menos me hubiera gustando saber de ellos una vez.
Murmuró para luego entrar a su habitación, dejando a Karin sola.
La cual supo que Sakura lo único que quería, era por lo menos saber de su familia, pues ella simplemente quería regresar a los brazos de su padre.
Esa noche, Sakura no pudo evitar llorar con amargura y dolor, por el destino que le tocó pasar.
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Buenas, buenas, aquí les traigo una nueva historia, espero les guste mucho.💞🤗
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Sin más que decir me despido Sasusaku.👋😉