Prologo
La luna brillaba en todo su esplendor, era una noche hermosa iluminada por las estrellas y la hermosa luna, el joven sacerdote Seokjin admiraba los cielos en tranquilidad, tranquilidad que se vio interrumpida cuando una luz cayó en el lugar donde se reciben los oráculos, que son enviados por Dios.
Seokjin al ser un sacerdote de rango mayor en el templo puede leer los oráculos que lleguen al templo y así lo hizo
Oráculo
Atentos, oh mortales muy pronto, cuando la cuando las estrellas formen una corona en el cielo nocturno, nacerá un niño marcado con el signo del dragón en su piel.
Este niño de alta cuna poseerá un corazón valiente y espíritu indomable. Su destino estará sellado desde el primer aliento, destinado a alzarse contra el mal que acecha, derrotando así al rey de los dragones, el dragón Eres.
Ese era el mensaje que había mandado Dios, al sacerdote le pareció algo extraño que mandaran un oráculo así puesto que los humanos y dragones tenían un pacto de paz entre ambas criaturas, pero prefirió no cuestionar la profecía.
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Un año después
Justo como en la profecía decía una noche mientras las estrellas formaban una corona en el cielo, en la tierra, la mansión del duque Jeon para ser más específicos estaba por nacer el bebe del oráculo
—Resista señora, puje un poco más—Decía la partera que atendió a la señora Jeon
—Ah D-duele
—Ya casi, solo un poco más
Unos minutos después un llanto llenaba la habitacion, el bebe habia nacido, un hermoso niño, oh criatura inocente, sin conocimiento de que su destino ya estaba escrito desde antes de nacer
—Mi señora, es un bebé muy hermoso y sano—le decía mientras le entregaba al bebe ya limpio y envuelto en mantas.
—Mi niño, mi corazoncito—Su madre decía mientras sostenía y admiraba a su bebé
—Mira que niño tan hermoso, se parece a ti—Dijo el duque Jeon quien acababa de llegar. La duquesa soltó una risita
—como le llamaremos—preguntó la señora Jeon
—Le llamaremos Jungkook, Jeon Jungkook
—Jungkook, me gusta, es un hermoso nombre igual que esta personita
Todo era alegría y felicidad, felicidad que duraría muy poco.








