Esren, corona de cenízas

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Summary

Sinopsis: Se cuenta que, en tiempos remotos, existió un reino donde la magia era la joya más preciada de la corona. Sólo los nobles, y en especial los herederos al trono, podían poseerla. Mas no bastaba con la sangre: debían nacer con cabello blanco como la nieve y ojos carmesí como brasas encendidas, señal de poder y destino que los distinguía de todos los demás. En aquel reino, el trono no se heredaba por linaje ni por género, sino por portar la marca sagrada. Su origen era antiguo y místico, y aunque la mayoría lo había olvidado con los años, la regla ancestral se mantenía firme, como los muros de piedra que resguardaban los secretos de la corona. Pero todo cambió cuando un príncipe de cabello castaño y ojos ámbar, cegado por la ambición, se negó a aceptar que la hija de una condesa —la legítima portadora— ascendiera al trono. Con astucia y crueldad, urdió un plan que terminó con la vida de la joven heredera y de toda su facción. Tras la muerte de su padre, el rey, se proclamó gobernante interino… y para conservar su poder, decretó la muerte de todos los recién nacidos que portaran la señal prohibida. Los años transcurrieron, y quienes conocían la antigua regla fueron desapareciendo. El trono dejó de pertenecer a los portadores de la marca y pasó a heredarse por primogenitura. Desde entonces, todo niño nacido con cabello blanco y ojos carmesí estaba condenado, junto a su familia, a un destino mortal. Así nació una nueva era, sostenida por una verdad cruel: las historias siempre las escriben los vencedores. Mas muy lejos, en los páramos místicos, aún se susurra la antigua creencia: lo que es tuyo, algún día, volverá a ti.

Genre
Fantasy
Author
Lian
Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Prologo

Se cuenta que, en tiempos remotos, existió un reino donde la magia era la joya más preciada de la corona. Los nobles, y en especial los herederos al trono, podían tocar su poder, aunque con limitaciones: la magia verdadera no era patrimonio de todos, sino de unos pocos elegidos, de aquellos cuya sangre estaba marcada por el cabello blanco y los ojos carmesí. Hablar con ellos estaba prohibido, y su sola existencia inspiraba temor y respeto.

En aquel reino, los bosques se extendían hasta donde la vista no alcanzaba, y las calles de las ciudades eran pocas y sencillas, con carruajes que cruzaban lentamente el tiempo de los humanos. La nobleza vivía entre salones y palacios, mientras la mayoría de la población permanecía ajena a los misterios de la magia, incapaz de tocar siquiera su chispa más leve.

Todo cambió cuando un príncipe, de cabello castaño y ojos ámbar, rompió con la tradición que regía el reino desde tiempos inmemoriales. Fue entonces cuando los portadores de la marca sagrada comenzaron a ser perseguidos, y la historia que se contaba en susurros empezó a torcerse, dando origen a secretos y misterios que pocos se atrevían a revelar.

Se dice que, muy lejos, en los páramos místicos, la magia del bosque aún protege y guarda secretos de antaño, recordando que incluso los destinos más sellados pueden volver a encontrar su camino.