El fallo de cupido

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Summary

Capítulo 2 – Demasiado enamorada: Andy se enamora de Marcus, un chico de la universidad, pero su timidez le dificulta acercarse a él. Con el apoyo de sus amigas Bianca y Amanda, finalmente se arma de valor y le confiesa sus sentimientos, iniciando una relación con Marcus. Al principio todo es mágico, pero pronto surgen problemas: ambos sienten que la relación avanza demasiado rápido y hay cierta distancia emocional. Deciden terminar de manera amistosa, y Andy encuentra consuelo en la amistad y apoyo incondicional de Bianca y Amanda, preparándose para lo que vendrá con la llegada de un nuevo chico.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Chapter 2

Capítulo 2: Demasiado enamorada

Desde aquel día en el pasillo, Andy no podía dejar de pensar en Marcus. Su mente lo dibujaba constantemente: su cabello marrón ligeramente despeinado, sus ojos azules que parecían brillar con la luz del sol y esa sonrisa que la hacía sentir nerviosa y emocionada a la vez. Cuando lo veía pasar, el tiempo parecía ir más lento, como si todo a su alrededor se detuviera.

Sin embargo, Andy era tímida, y aunque moría por hablar con él, siempre se quedaba callada. En las clases lo observaba desde su pupitre, escribiendo en su cuaderno corazones con su nombre. A veces soñaba despierta con que Marcus se fijaba en ella, y eso la hacía sonreír sin darse cuenta.

Un día, en el recreo, Amanda y Bianca la encontraron mirando a Marcus desde lejos.

Amanda: Andy, tienes que hacer algo. No puedes quedarte solo mirando.

Bianca: Exacto. Si de verdad te gusta, debes atreverte a hablarle.

Andy: (suspirando) Es que no puedo. Me da miedo que se ría de mí o que me rechace.

Amanda: Pues si no lo intentas, nunca lo sabrás.

Andy bajó la cabeza, insegura. Pero sus amigas no se darían por vencidas. En la clase de historia, mientras el profesor explicaba, Amanda y Bianca comenzaron a idear un plan.

Bianca: ¿Y si le escribimos una nota a Marcus?

Amanda: No, mejor que Andy se acerque directamente. Necesita valor.

Andy: ¡¿Qué?! ¿Ustedes están locas? Yo no puedo hacer eso.

Amanda: Claro que puedes. Te apoyaremos en todo.

Ese mismo día, después de mucho insistir, Andy reunió coraje. En el pasillo, cuando vio a Marcus guardando libros en su casillero, se acercó con el corazón latiendo tan rápido que casi podía escucharlo.

Andy: Hola, Marcus.

Marcus: (sonriendo) Hola, Andy. ¿Tienes algo que decirme?

Andy: (tartamudeando) Sí… verás, yo… yo… me gustas. Me pareces muy lindo y quiero estar contigo. ¿Quieres ser mi novio?

Marcus: (sorprendido, pero sonriendo) Claro, me encantaría ser tu novio.

Andy no lo podía creer. Había dicho lo que sentía y él había aceptado. Al contarles a Amanda y Bianca, estas la abrazaron emocionadas.

Bianca: ¡Lo lograste, Andy!

Amanda: Sabía que podías hacerlo.

Los primeros días como pareja fueron mágicos. Andy y Marcus caminaban juntos por los pasillos, compartían risas y hasta estudiaban juntos en la biblioteca. Andy sentía que por fin vivía el sueño que tanto había imaginado.

Pero con el paso del tiempo, las cosas empezaron a cambiar. Aunque se llevaban bien, había algo extraño entre ellos, como una barrera invisible que no les permitía estar completamente felices. Andy notaba que Marcus se mostraba distante en algunos momentos, y él también sentía que la relación avanzaba demasiado rápido.

Una tarde, se encontraron en el patio de la universidad para hablar.

Andy: Marcus… creo que las cosas entre nosotros no están funcionando.

Marcus: Yo también lo he sentido. No quiero que nos hagamos daño.

Andy: Entonces… ¿terminamos?

Marcus: Sí, será lo mejor.

Andy bajó la mirada, con lágrimas en los ojos, pero Marcus la abrazó con cariño. Aunque estaban tristes, ambos sabían que era lo correcto.

Más tarde, Andy se reunió con Bianca y Amanda, que la escucharon con atención.

Amanda: Lo siento mucho, Andy.

Bianca: Pero recuerda que no necesitas a un chico para ser feliz. Nos tienes a nosotras.

Andy: Gracias, chicas. Ustedes siempre están conmigo.

Desde ese día, las tres decidieron apoyarse más que nunca. Iban juntas a clases, almorzaban en la cafetería y pasaban los fines de semana explorando la ciudad. A veces iban a la playa, otras pintaban o simplemente charlaban hasta la medianoche.

Aunque Andy estaba triste por el final de su relación, comprendió que la amistad de Amanda y Bianca era más fuerte que cualquier decepción. No sabía que pronto la llegada de un nuevo chico pondría nuevamente sus corazones a prueba.