Dime que me Amas

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Summary

Alannah Benson creía que el inicio de su primer año universitario sería normal y tranquilo, no fue hasta, que, un día antes, Leandro Garson, el chico que le movía el suelo y hermano de su mejor amiga, regresó de Italia tres años después. Aquel chico había robado su corazón desde que descubrió lo que era estar enamorada. No había día en que no pensara en él, que no recordara su perfecto rostro, su voz y sus actitudes. Pero Alannah fingía, se mentía y hacía crear a los demás que no estaba enamorada de nadie. Y eso era lo que seguiría haciendo; aparentar no sentir nada por él. Sin embargo, ella no tenía idea siquiera de lo que pretendía Leandro, de lo que su mente maquinaba y del plan que tenía trazado. Alannah era una experta en ocultar sus sentimientos, y Leandro solo deseaba que le dijera que lo amaba.

Genre
Romance/Drama
Author
alanis
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prefacio.

24 de diciembre del 2007

Alannah no había dejado de mirar a todas partes, ¿por qué nadie había venido a su fiesta de cumpleaños? ¿Era en serio? Sí, lo confirmó cuando ya anochecía en la ciudad de Londres.

Resignada y triste, se fue hacia una de las sillas y se sentó allí, cruzando sus brazos sobre su pecho y haciendo un mohín en sus labios. Estaba a punto de echarse a llorar, lo sabía. Pensó que había sido una tonta al creer que sus compañeros del colegio iban a venir a celebrar su cumpleaños número seis, ¡era obvio que nadie la toleraba!

Todo lo que había hecho su padre había sido en vano. Había hecho el mejor bufet que no había visto nunca, una torta de cerca de tres pisos, muñecos inflables, un gran castillo inflable, personajes disfrazados, juegos infantiles y muchas cosas más que rebasaban los miles de liras.

Soltó un suspiro. Nada la alegraría, absolutamente nada.

Solo tenía a algunos cuantos amigos en su fiesta, ¡y eso solo porque eran sus vecinos y parte de su familia!

Lea caminó hacia ella y se sentó a su lado.

—Alannah, no estés triste, venga, vamos a jugar con ese peluche de la bestia.

La castaña negó.

—No quiero.

—Pero... —insistió. Al ver que su mejor amiga no quería hablar, se puso de pie y se fue de allí, hacia donde se encontraban sus hermanos.

—No quiere hablarme, no quiere nada —murmuró la pequeña pelinegra con la voz acuosa.

Leandro, quien al ver a su hermana triste, se ofreció en ir a hablar con la pequeña Alannah. Se había mantenido callado desde que llegó a esa casa, y es que tampoco era un parlanchín, hablaba lo suficiente. No era de relacionarse con los demás, odiaba los lugares abarrotados, sobre todo cuando no sentía que era su ambiente. Su familia lo calificaba como un asocial y él no lo negaba.

Caminando con pasos sigilosos llegó hasta ella y se plantó en su delante, sin embargo, sus ojos no le miraron. Pero Leandro era tenaz y no se iba a ir de allí sin obtener respuesta alguna. Se veía muy preciosa, admitió el pelinegro por dentro. Alannah se veía como un ángel, pero con un vestido amarillo, vestida de su princesa favorita; Bella.

Se sentó a su lado y no dijo nada, Alannah aparentó no verlo. Leandro sabía que era tímida, mucho, y que no hablaba con facilidad con nadie, pero, ese día que su padre le aseguró hacerle una fiesta de “La Bella y la Bestia”, fue entusiasmada al colegio y les habló a todos sus compañeros, invitándoles a su fiesta, a Leandro le hirvió la sangre por la soez de cada uno de ellos.

—Las personas sueles ser muy tontas —mencionó Leandro, quien a sus ocho años era demasiado inteligente, analítico y crítico—, siempre están los lugares erróneos.

Alannah no alzó la mirada.

—¿Eso crees? —murmuró por lo bajo.

—Sí. La estupidez humana cada vez es más sorprendente, no asistir al cumpleaños de la princesa debe de considerarse violar las leyes.

Leandro vio un atisbo de sonrisa en los labios de Alannah. Lo había conseguido; hacerla olvidar al menos un poco de todo lo horroroso que estaba sucediendo. No vendrían, Leandro lo sabía, pero no entendía el porqué de ello, solo tenía consciencia de que era absurdo.

—¿Eso es malo? —preguntó en voz baja.

—Lo es. Lo suficiente como para enfurecer a la Bestia.

Con “bestia” se refería a él.

—¡Eso es muy malo! —exclamó Alannah, llevándose sus dos manos a la boca.

—¿Y sabes cómo podemos calmar a la Bestia? —La pequeña negó con un movimiento de cabeza—. Te lo contaré, pero prométeme que seguirás todo al pie de la letra. —Ella asintió—. Primero, tienes que limpiar tus lágrimas. —Leandro sacó el pañuelo que siempre cargaba consigo y se lo dio. Alannah limpió su rostro empapado—. Ahora, tienes que aceptar una pieza de baile.

Alannah frunció el ceño, confundida.

—Pero no tengo ganas de bailar.

—No lograremos calmar a la Bestia entonces.

—Oh, no, ¡sí tengo ganas de bailar!

Leandro sonrió, se puso de pie y se colocó delante de ella, a lo que Alannah alzó su mirada, sus ojos mieles ya no se encontraban rojos y eso le puso feliz al pelinegro.

—Bien. Lo siguiente que debes de hacer es recordar cada movimiento que hacía Bella cuando bailó con la Bestia, ¿puedes recordarlo?

—¡Claro que puedo! ¡Esa es mi escena favorita!

—Tenemos que imitar esa escena; tú y yo.

Alannah abrió su boca, sorprendida. Lo pensó, iba a hacerlo, no quería enfurecer a la Bestia, ¡no podía! Se puso de pie y Leandro se alejó unos cuantos pasos. Él le extendió su antebrazo y Alannah lo tomó, caminaron juntos hasta en medio del jardín, con todos los ojos puestos en ellos. Leandro le sacaba más de una cabeza, Alannah era muy pequeña, inclusive de menor rango que la normalidad de su edad.

Se pusieron frente a frente y él notó el sonrojo en las mejillas de la pequeña. Oh, sí que se parecía a Bella, mucho más hermosa inclusive. Y Leandro se parecía mucho a la Bestia, frío, asocial y serio.

—Por último, tienes que cantar, bailar y disfrutar. ¿Lo harás?

Alannah asintió con una sonrisa. Leandro guio sus movimientos, no podía cargarla, se maldijo por eso, pero siguió llevándose por el ritmo y por la melodiosa voz de la pequeña. Estaba feliz, demasiado feliz, que logró olvidar que ningún compañero había asistido a su fiesta. ¿Y qué más daba ya? Su fiesta se estaba tornando más que perfecta.

A Leandro Garson no le gustaba ser el centro de atención, sin embargo, esa noche, descubrió que podría hacer cualquier cosa por Alannah Benson.

09 de septiembre del 2016

Alannah había estado reteniendo sus lágrimas lo mejor posible, sin embargo, sabía que en cualquier momento el nudo que tenía en la garganta se iba a desatar y sus ojos iban a comenzar a llorar.

No llores, no llores, no llores... no lo hagas.

En cuanto entró a su dormitorio, después de venir del aeropuerto, dejó que sus sollozos escaparan. Los iba a extrañar tanto... no, lo iba a extrañar tanto.

Caminó hasta su cama, tomó el peluche de dinosaurio que tenía y lo abrazó con fuerzas.

Él regresará, él sí lo hará. Prometió que lo haría, se reconfortó con sus palabras.

Había escuchado a su hermano mayor hablar con él. Él había dicho que solo estaría un año fuera y que luego volvería a casa.

Miró a sus lados, sobre su mesita de noche descansaba un sobre amarillo, el cual era su color favorito, soltando el peluche, tomó el sobre entre sus manos, este tenía estrellas dibujadas por todos lados y un sticker de dinosaurio en el centro.

De: Leandro

Para: Alannah

Al ver su nombre tintado en el sobre, sonrió y sin mucha demora, y con mucho cuidado, abrió la carta. Ella sabía que Leandro era muy bueno con las letras, y que era —prácticamente— la mejor forma que tenía para expresarse; a través de las palabras.

Expiró varias veces y comenzó a leer lo que había escrito.

Cara, principessa Alannah:

Querida, princesa Alannah; decía debajo.

Está lloviendo. No sé por qué escribo esta carta, bueno, sí lo sé, solo quiero aclararte algunos puntos, lo he querido hacer desde antes, pero te alejabas de mí. No lo entiendo, éramos tan unidos antes, ¿qué nos pasó?

Me siento a pensarlo y a mí mente llega simplemente nada. ¿Hice algo que te disgustó? Lo siento fue así, ayer quise disculparme frente a ti, pero te negaste y me tiraste la puerta en la cara. Debo confesar que me dolió, ¿por qué no quieres hablar conmigo?

Tu silencio es como dagas que me lastiman y no me dejan tener tranquilidad.

¿Piensas algún día hablarme?, porque el otro año que regrese, no pienso en dimitir con mi objetivo de hablar contigo.

Háblame, tan solo háblame, Alannah... no me gusta verte hablar con los demás y yo no poder hacerlo.

Quiero que me cuentes tus secretos, tus sueños, tus problemas, así como lo hacías antes, ¿recuerdas?

Desde hace 5 meses que no lo haces...

Uff...

No sé qué decirte, me he quedado en blanco, tengo tantas cosas que escribir, pero no escribo nada.

Ahora mismo, estoy en el océano de los nervios, me estoy ahogando dentro de él, es raro, ¿sabes?, lo he estado pensando y analizando a detalle, y he llegado a la conclusión: tú eres el océano de los nervios.

¿Aún deseas cumplir tu sueño de ser cantante? Porque yo anhelo con muchas fuerzas ser tu fan número uno.

Todos piensan que es muy tonto, escuché a Aidan burlarse de eso, ¿sabes lo que pienso yo? Que más tonto es burlarse de los deseos de los demás. Y si ellos no quieren ayudarte a cumplirlo, conmigo es más que suficiente.

¿Puedes por lo menos considerar mi idea? No es tan mala, solo considérala, por favor.

Solo será 1 año, Alannah, no más, lo prometo.

Espero que me extrañes mucho, porque yo sí te extrañaré un montón.

No olvides que siempre estaré para ti.

¿Podrías cuidar de Café por mí? Lo has abandonado, eres una muy mala madre, Alannah. No importa, yo lo cuidé por ti, le prometí, te prometí, siempre velar por su bienestar.

¿Estás sonriendo?, ¿estás recordando cómo lo adoptamos?, fue la mejor aventura que tuvimos, nunca lo olvidaré, espero que tú tampoco.

No quiero ser muy obstinado con esto, pero, por favor, Alannah, no me olvides, aunque solo sea 1 año, no me olvides.

Espero sigas teniendo esos sueños tan maravillosos que me contabas, porque cuando llegue, estaré muy ansioso por escucharte.

¿Recuerdas las canciones que inventabas y me las cantabas? Pues, me inspiraste y te escribí una, puede que tal vez parezca una poesía, es que aún no soy tan bueno como tú:

Déjame ser tu compañero de aventuras

Déjame ser el que escucha tus historias más raras

Déjame ser el que sostenga tu mano cuando caigas

Déjame ser el quien escuche tu voz por las mañanas

No quiero sonar meloso, ni mucho menos romántico

Solo déjame ser tu amigo

Solo déjame pertenecer en tu vida

Solo déjame ser quien te haga perder la cordura

Hasta luego, principessa Alannah.

Con mucho amor,

Leandro.

Algunas aclaraciones:

•Todo lo que suceda aquí es netamente ficción, así que sepamos separar la realidad de la ficción.

•No busco educar ni imponer ideas.

•Hay escenas para mayores de 18🔞así que todo queda en ustedes, no son escenas subidas de tono, pero solo lo recalco.

•No soy nueva escribiendo, pero tampoco soy una experta (solo quiero compartir mis ideas), así que no me juzguen demasiado.

•Historia hecha para entretener y olvidarse de los problemas.

•No me hago cargo de acabar con la estabilidad emocional que tienen.

•El libro recién comienza y sé que a algunxs les gusta leer libros terminados, así que solo guárdenlo en su biblioteca y cuando termine pueden leerlo.🥺

•Esta novela tiene comedia, palabras soeces, y mucho salseo. Así que alisten su pañuelo para secar sus lágrimas, pero de risa.

•No más me queda decir que disfruten y que me apoyen.

•Espero que amen a cada personaje, tanto como yo.

Pueden recomendar la historia a sus friends.😉

Gracias por todo su apoyo.<33

Tengo redes sociales por si se les antoja seguirme y ver cosas relacionadas con mi novela.💗🤪