1. Nuevo compañero de oficina
Después de la guerra, toda su vida había cambiado drásticamente, hasta el punto de que ya apenas sentía motivación por nada.
Hermione era conocida por querer adquirir nuevo aprendizaje allá a dónde fuera, un buen libro siempre era su fiel compañero y todos pensaban que nada ni nadie cambiaría eso, sin embargo no era así.
Consiguió trabajo en el ministerio de magia, tenía un trabajo del que no se podía quejar para nada y del que seguramente su yo de pequeña soñaría con tener.
Pero su actual yo estaba agotada, cada día intentaba buscar algo que le hiciera motivarse, algo que le hiciera sentir algo de nuevo, pero no percibía ningún rastro de emoción dentro de ella.
Había roto con Ron hace varios meses, y ni siquiera se sentía triste.
Ron y ella habían decidido que buscaban cosas muy diferentes y lo que pudo haber funcionado, si es que alguna vez lo hizo, ahora desde luego no había ninguna posibilidad de que lo hiciera.
Había sido una ruptura amistosa, pero pese a ello, Hermione esperaba sentirse al menos un poco triste por ello, pero esa tristeza no llegó.
—Hermione, perdona que entre así. —Harry entró a su despacho y se sentó enfrente suya.— Creo que es importante que sepas que vas a tener un compañero por unos cuantos días.
—¿No podía ir a otro despacho? — preguntó Hermione, no le gustaba que nadie pudiera distraerla mientras trabajaba.
— Créeme, intenté hacer lo posible porque así fuera, pero lo asignaron contigo no sé porqué.
Harry se encargaba de hablar con los rangos superiores y de transmitir aquellas cosas más importantes al resto, esto también implicaba los cambios que se hicieran en la estructura, incluyendo los cambios en los despachos.
—Bueno, ¿puedes decirme con quién tendré el placer de coincidir todos los días en la misma sala que yo? — Dijo Hermione con sarcasmo ya que no le gustaba para nada la idea.
Harry se puso tenso al instante sabiendo demás que ella iba a odiar la idea aún más.
— Intenta no alterarte demasiado cuando te lo diga, ¿vale? — Dijo algo inquieto.
—Adelante, puedes decírmelo, no crea que sea algo más malo de lo que ya es.
—Bueno, es Draco Malfoy.
No podía estar diciéndolo en serio, no podía ser verdad, ¿Compartir oficina con Draco? ¿Con Malfoy? Dios, sin lugar a dudas era el peor día de su vida.
—Al menos dime que se va a quedar poco tiempo. — Dijo sin intentar no alterarse.
Harry casi quería esconderse sabiendo lo que venía cuando se enterase del tiempo que iba a estar en su casi intocable oficina.
— Serán unos tres meses como mínimo, seis si tardan demasiado con las reformas de su oficina.
Hermione sintió como quería vomitar, no solo tendría que aguantar a Draco Malfoy durante un tiempo, si no que tendría que hacerlo durante mínimo tres meses.
Ella no solía soñar mucho por la noche, pero cuando lo hacía, una de las imágenes que se repetía con frecuencia era ella tumbaba en el suelo mientras que Bellatrix la marcaba con una palabra que se le quedaría grabada de por vida y Draco Malfoy disfrutando del espectáculo.
Nunca había pensado que podría llegar a ser tan cruel, pero el ni siquiera intentar ayudarla hizo que su odio hacia Malfoy solo creciera más.
No podía soportar la idea de tener que verlo todos los días a prácticamente todas las horas, no podía sabiendo que había sido una persona que le había causado tanto daño.
Intentó reprimir las ganas de llorar, intentó ser fuerte y decirse a ella misma que las personas cambiaban y que seguramente, como muchos decían, él había cambiado mucho, intentó decirse todas esas cosas, pero no pudo evitar que las lágrimas comenzasen a salir.
—Harry necesito irme un momento al baño, ¿podrías cubrirme mientras?
—Claro Hermione. —Dijo Harry preocupado por la castaña.
Harry sabía demás que si ella lo conociera ahora mismo no tendría esa angustia, sin embargo, desde que Draco empezó a trabajar en el ministerio, Hermione y él no habían coincidido nunca, ella no iba a las cenas de trabajo si estaba él; cuando de vez en cuando se cruzaban, hacía todo lo posible por salir huyendo de ahí; si tenían que hacer algún papeleo juntos intentaban mandar a otros para que les dieran los papeles ...
Entendía que ella siguiera muy dolida por lo que pasó y que su forma de afrontarlo fuera hacer como si el otro no existiera, pero incluso Harry se había dado cuenta de que Draco había cambiado, así que pensó que esta podría ser una buena oportunidad de que ambos se conocieran de nuevo.
Había visto últimamente a Hermione bastante diferente, como si tuviera un gran vacío en su interior, y no soportaba verla así, no soportaba ver como su amiga perdía la motivación por todas las cosas que un día tanto disfrutó, así que cuando descubrió que Malfoy iba a hacer reformas en su despacho, se las apañó para que los superiores le dejasen ponerlos juntos.
Sabía que si alguien podía hacer que recuperase sus emociones de nuevo, ese era Malfoy, y aunque tal vez Hermione no estaba muy contenta y Harry dudaba un poco de la decisión que había tomado, pero algo le decía que todo esto podría ser el comienzo de algo bueno, aunque también se venían momentos difíciles.
Una vez Hermione regresó a la oficina, vio como varia gente del personal comenzó a traer las cosas de Draco a su oficina.
Todo esto parecía irreal, pero suponía que después de tanto tiempo evitándole, ya era hora de encontrárselo de nuevo cara a cara y enfrentarlo.
Si de verdad había cambiado, tal vez podría usar esta oportunidad como una prueba para ver hasta que punto lo había hecho.
Intentó verle el lado optimista a esto porque de lo contrario sabía que se volvería a derrumbar, y ella había pasado cosas mucho peores que esto, compartir oficina con Draco Malfoy ni siquiera entraba en su top 10 mayores horrores del mundo.
Todo irá bien, todo irá bien.
Hermione no paraba de repetir esa frase, tratando de aliviarse así misma. Incluso si lo pensaba bien, podría hacer que todo esto jugase a su favor de una forma u otra, solo tenía que ser más inteligente que él, y por supuesto que lo era.
Después de llenar casi toda su oficina de colores verdosos y plateados, el antiguo Slytherin apareció por la puerta de su oficina.
Vestido con pantalones de traje y camisa blanca, el chico caminó hacia donde habían dejado sus cosas y tras darle una breve inspección se sentó sin decir ninguna palabra.
La castaña se quedó sorprendida, esperaba que le dijera cualquier cosa al entrar, pero sin embargo no fue así. Aunque pensó que quizá la presencia de más empleados tenía algo que ver.
Una vez se fueron todos, incluido Harry, Hermione se quedó a solas con Draco.
No sabía si decirle algo, se le veía distraído entre sus papeles y tal vez molestarle no era la mejor opción. Además ella tampoco es que se muriese de ganas por hablar con Malfoy.
Intentó volver a seguir a lo suyo cuando de repente escuchó su voz después de tantos años.
—Hola de nuevo Granger. — dijo Draco con voz serena.
Suponía que por mucho que las cosas cambiasen, había cosas que siempre permanecían igual, como que solo él la llamase por su apellido.
—Bienvenido a mi humilde oficina Malfoy. — Dijo Hermione intentando ser amable.
Por suerte funcionó porque Draco sonrió por lo bajo, la primera vez que le dedicaba una sonrisa que no iba cargada de sarcasmo.