Como convertí a mi bully en mi novia (+18)

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Summary

Esta es la historia de como Mateo, un joven de secundaria se venga de su bully y lo convierte en su novia mediante hipnosis. ¿Qué tan lejos llegará para vengarse de su abusador?

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18+

Hipnosis y venganza

Mi nombre es Mateo y esta es la historia de como hice que el tipo que me hacía bullying en secundaria, se convirtiera en mi novia. Mis días de escuela antes de la secundaria fueron muy normales, ya saben, estudios, tareas, salir al parque con mis amigos y jugar a la pelota, ver la tele con mi familia y adivinar las respuestas de las preguntas que hacía el animador, ese tipo de cosas. Fue una buena infancia. Sin embargo, todos mis problemas comenzaron cuando entre a la secundaria, un tipo llamado Alex, quien yo nunca había visto y tampoco conocía, empezó a hacerme bullying sin ningún motivo. Me escondía mi mochila, me empujaba con el hombro cuando pasaba, me tiraba bolas de papel cuando estaba detrás de mi y cada vez que había tarea, me entregaba su cuaderno para que yo le hiciera su tarea. Pobre de mi si no lo hacía, porque eso me garantizaba una golpiza a la salida. Nunca entendí por que lo hacía o que le había hecho yo para merecer esto. Yo solo quería estudiar, salir con mis amigos y jugar play, pero mis 2 amigos también estaban asustados de él. Alex los golpeó a los dos a la vez, un día que intentaron pelear de vuelta, resulta ser que Alex practicaba karate desde hace tiempo. Pero un día, las cosas fueron demasiado lejos. Fue una tarde que volvía tarde del colegio en invierno, por lo que estaba oscuro. Ese día era el cumpleaños de mi hermana mayor, quien vivía en otra ciudad pero venía de vez en cuando a visitarnos. Yo la admiraba, aunque nunca se lo dije en su cara, era fuerte e independiente, y tenía un trabajo como azafata en una prestigiosa aerolínea. Ese día le había comprado unos aros muy bonitos de lapislázuli, una de sus piedras favoritas. Los compre con dinero que había ahorrado trabajando con mi papá, él era electricista y gasfíter. También compre papel de regalo para envolverlo cuando llegara a casa. En el camino a casa, Alex me interceptó y me puso contra la pared. Él era un poco más alto que yo, era atlético, con ojos verdes y cabello marrón. En todo el tiempo que nos conocemos, solo le he visto 2 expresiones, aburrido y enojado. Y ahora se se veía enojado.

-¿Adonde crees que vas? -Apoyó su brazo en la pared para evitar que me escapara.

-A...a... a casa. -Dije sin poder mirarlo a los ojos.

-No puedes irte a tu casa, sin explicar esto. -Me arrojo su cuaderno a mi pecho, que cayó al suelo. Mire el cuaderno abierto en la vereda, era la tarea de matemáticas qué hice ayer.

-La profe me puso un punto menos que tú, siendo que es la misma tarea. ¿Me intentas hacer quedar mal? ¿Te crees más inteligente que yo?

-N...no, no se por que la profe... -Me abofeteó con fuerza y caí al suelo.

-Muéstrame tu cuaderno, pendejo. Y dime la diferencia entre tu tarea y la mía. -Me vio buscando mi cuaderno en la mochila y se enojó aun más. -¡RAPIDO!

Me puse a buscarlo aun más nervioso y cuando lo saque, se me cayeron varias cosas al suelo, entre ellos, los aros de mi hermana. Alex los tomó y abrió la cajita en la que venían.

-Ah, esos son para mi hermana. -Traté de explicar.

-Cállate. -Los sacó de la caja y los miró detenidamente. -¿Por que tienes esto? ¿Acaso eres travesti?

-¡No! Yo no...Me los arrojo a las manos y yo los atrapé, pensando que eso había sido todo.

-Póntelos.

-¿Que?

-Póntelos. Ahora. O te los pongo yo. -Su mirada era muy amenazante. Obedecí, tomé uno de los aros y trate de de atravesar mi lóbulo con la punta de ellos. Como nunca me había puesto uno en mi vida, la perforación dolió un montón. Cuando por fin termine de hacerlo mi oreja estaba sangrando y yo estaba llorando de rodillas en el suelo. Alex se inclinó y me susurro al oído.

-Ahora el otro.


Cuando por fin llegue a casa, mis orejas estaban sangrando y yo llegué llorando. Ambos de mis padres estaban muy preocupados por mi y se enfurecieron con el tipo que me hizo esto, pero yo no les quise decir quien fue. Ellos dijeron que hablarían personalmente con el director para que castigarán a mi bully. Yo no dije nada. Mi hermana estaba igual de furiosa, pero me abrazo para consolarme. Me llevo al baño y me ayudo a curar mis orejas, con desinfectante y gasas. Después de eso me llevo afuera, al patio para hablar conmigo mientras nuestros padres preparaban el cumpleaños. Nos sentamos en unas sillas de plástico que estaban afuera.

-¿Estas mejor, hermanito? -Preguntó. Ella era una chica guapa y atlética, fuerte e inteligente. Todo lo que yo no era y eso me ponía triste.

-Si. -Dije sin poder mirarla a los ojos.

-Perdona por arruinar tu cumpleaños. Te traje esto. -Le entregué la cajita con los aros. Los traté de lavar lo mejor posible pero igual tenían un poco de mi sangre seca.

-Tu no arruinaste mi cumpleaños, ya veras que comeremos pastel y lo pasaremos bien, de todas formas. -Abrió la cajita, miró lo que eran y sus ojos se humedecieron. -Están muy bonitos. ¡Me encantan! Me abrazó con fuerza y yo a ella, luego se los colocó.

-¿Sabes? Ahora estos aros tienen más valor.

-¿Como?-Como tu los usaste y ahora yo los estoy usando, quiere decir que una parte de ti irá conmigo cuando vuele por el mundo. -Sonrió comprensivamente. Yo también sonreí, a pesar de mi tristeza.

-Eso es muy lindo, gracias por decirlo. Mi hermana pensó un momento y busco algo en su cartera.-¿Has escuchado eso de que la venganza nunca es buena? ¿Qué siempre debes poner la otra mejilla?

-Si, lo he escuchado.

-Olvida todo eso. -Saco un reloj de bolsillo de su cartera y lo puso en mi mano. -Esta es tu venganza fácil. Mire el reloj. Era un bonito reloj de metal con una cadena para sujetarlo.

-¿Un reloj? - Lo miré confundido.

-Un reloj hipnótico, si lo usas bien, puedes hacer que la mayoría de las personas obedezcan todas tus ordenes.

-Eso no es posible. La hipnosis no es real.

-¿Ah no? Mira esto. -Tomo el reloj y lo osciló frente a mí. -Cuando chasquee mis dedos, serás un chico valiente. 1, 2, 3.

Chasqueo sus dedos. Increíblemente, mi miedo empezó a desaparecer, todavía estaba ahí, pero ya no me dominaba.

-¿Que? ¿¡Como!? ¡Me siento genial! Me siento grande como una montaña. -No solo me sentía valiente, también feliz. Debió haber sido un efecto secundario. Puso el reloj en mi mano otra vez y la cerró.

-Te voy a enseñar como se usa y que plan se me ocurre para que te vengues mañana. Será muuuuy divertido. Pero por ahora, ¡vamos a comer pastel! Nuestros padres nos hacían señas para que entráramos a la casa. Oohhh, ni se imaginan que cosas me enseñó mi hermana.

Al día siguiente. Las clases transcurrieron normal durante el día, Alex no estaba en mi mismo curso, sino en el de al lado. Lo estuve evitando todo el día, solo para asegurarme de que viniera a buscarme al final de las clases. Toco el timbre de salida.

Yo salí de clases rápidamente. Vi a Alex buscándome entre la multitud. Perfecto. Lo guiare hasta el callejón más alejado de aquí y pondré a prueba mi plan. Apenas llegue a la entrada del callejón, Alex tomo mi hombro y me giró para que lo mirara de frente.

-¿Que crees que estás haciendo? Hoy te tienes que llevar mi cuaderno y hacer mi tarea de química. -Me entrego su cuaderno, yo lo tome y lo tire al basurero qué estaba al lado. Me miró estupefacto.

-¡Ya me cansé de hacer tus tareas, me cansé de tus abusos y me cansé de ti! ¡Eres horrible! -Saque el reloj de mi bolsillo y lo puse frente a él. -Y hoy me las vas a pagar.

-TU. IMBECIL. HIJO. DE... -Trato de tomar mi reloj pero yo retrocedí mientras lo oscilaba.

-Cuando chasquee mis dedos, obedecerás TODAS mis órdenes. 1, 2, 3. -Me resbale y caí de espaldas. Alex estaba a punto de caerme encima, furioso. Chasquee mis dedos. Alex cayó sobre mi.-¡No! ¡No me toques! -Dije mientras me cubría el rostro, protegiéndome de la golpiza qué de seguro me daría. Pero entonces pasó algo extraño. Alex se levantó de encima mío y se quedo parado, con una expresión de confusión en su rostro. La hipnosis había funcionado. Ahora esta obedeciendo todo lo que yo le decía. Sonreí malvadamente, mientras me levantaba del suelo y recogía mi mochila.

-Vaya, vaya, vaya. Parece que funcionó, pero vamos a comprobarlo para estar seguros.

-¿De que estas hablando, infeliz? -Alex volvió a estar enojado como siempre.-Ahora obedecerás todo que yo te diga. ¡Levanta un brazo! Lo hizo.-¡Levanta el otro! Lo hizo.-¡Levanta una pierna! Sonreí un poco más, sabiendo lo que venia.-¡Levanta la otra! Lo hizo y cayó de trasero al sucio piso del callejón, ensuciando su uniforme.

-¡Bastardo! ¡Te voy a matar por esto!

-¿Solo por esto? Esto es solo el comienzo. -Me acerque a Alex quien estaba en el suelo y me puse en cuclillas. -Tu me torturaste por años haciéndome la vida imposible y lo que es peor, sin motivos. Es justo que yo haga lo mismo contigo, ¿no crees?

-¿Que? ¿Qué vas a hacer? -Creo que era la primera vez que vi un poco de miedo en su rostro.

-Mmm, no te golpearé, si eso es lo que piensas. No me gusta la violencia. Pero si vas a tener que servirme hasta que sienta que ya has pagado por todo lo que me has hecho. Ahora párate. Alex se paró, obediente como un cachorro entrenado.-Tu uniforme está sucio, será mejor que lo lavemos. Por mientras, ponte esto. -Saqué de mi mochila lo que había preparado mi hermana. Una bolsa con un peto verde, un short de mezclilla y sus antiguas botas. -Creo que son de tu talla.

-Estas loco si piensas que me voy a poner eso. ¡Estas enfermo!

-¿De que estas hablando? Si ya te estas desvistiendo para cambiarte de ropa. Alex se miró a si mismo, su boca decía que no lo haría pero su cuerpo se estaba desvistiendo para ponerse este atuendo de mujer fácil. Se desvistió, se puso el short con peto y botas y guardo su uniforme en la misma bolsa. Mateo se lo quito de las manos y lo guardó en su mochila.

-¡Wow, no pensé que te quedara tan bien! ¡Te ves más fuerte que yo, pero también tienes mucho trasero! -Mateo dio una vuelta alrededor de Alex quien no podía moverse de lo avergonzado que estaba.

-¿¡Estas feliz ahora, pervertido!? Te juro que cuando me pueda mover otra vez...

-¿Oh, te quieres mover? Déjame ayudarte con eso. Haz twerk, ya sabes, mueve tu gordo trasero para arriba y para abajo. -Saqué mi celular y empecé a grabar. Alex no podía resistirse a mis órdenes, se puso en cuclillas y empezó a mover su trasero, como si estuviera en un video de reggaetón. Arriba y abajo, rítmicamente. Hasta parecía que había practicado antes.

-Jajaja, esto tendrá miles de vistas en solo unos días. Solo debo agregarle música y serás una sensación en línea. -Guarde mi celular con el video guardado .

-Ya puedes parar. Alex paró, nunca se había sentido tan humillado en su vida.-¿Sabes que? Creo que deberíamos cambiar tu nombre un poquito, desde ahora, cada vez que estés conmigo, te llamaras Alexa. ¿Te gusta tu nuevo nombre, Alexa?

-¡Por supuesto que no! -Alexa estaba muy molesta, pero no podía hacer nada al respecto.

-¿En serio quieres que todos sepan que eres hombre cuando te vean? Alexa será como tu nombre artístico, ya sabes, para proteger tu identidad. Alex seguía enojado, pero tuvo que admitir, que era mejor eso que usar su nombre real.

-Alexa esta bien, por ahora. -Dijo a regañadientes. -Imbécil.

-¡Ah, y otra cosa! Te ordenó que solo te puedas referirme a mi por mi nombre o por un apodo cariñoso, como si fueras mi novia.

-¡Eso no va a pasar...-Intento decir “pendejo”, pero salió otra palabra de su boca. -... corazón! Alex no podía creerlo, ahora también podía controlar lo que decía. No solo podía controlar su cuerpo, también su mente ¿Qué más podía controlar de él?

-Ah, que linda eres, Alexa. Ahora vamos a mi casa, lavaremos tu uniforme y te mostraré mi habitación. Tengo muchas cosas que mostrarte. -Mateo estaba disfrutando esto.

Alexa y Mateo caminaron juntos hasta su casa. A la mitad del camino, Mateo le dijo que le sujetara el brazo al caminar. Vistos de espaldas parecía que Mateo se había conseguido una novia un poco más alta que él, que usaba poca ropa y era atlética.

Y eso que Mateo solo estaba empezando.

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