Recaída JiKook

Summary

Jungkook, un vampiro de corazón generoso, carga con la culpa por la muerte de su novio. Buscando redimirse y controlar sus obscuros instintos, decide refugiarse en Forks. Sin embargo, en este pequeño y tranquilo pueblo, descubrirá que el drama que trató de evitar durante décadas podría estar acechándolo. Iniciando una serie de eventos inesperados.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Su vida tomó un nuevo rumbo después de escuchar a ese hombre de ropa polvorienta y con un fuerte aroma alcohol. El Santa Claus de ese año fue el peor y todo por la buena voluntad de las monjas en la casa hogar. Jungkook al ser el más pequeño fue el ultimo en pasar, como era costumbre. Después de un hipido y de esconder una bolsa de papel debajo del abrigo rojo. El hombre se acomodó la montura de los lentes y cargo al niño en su regazo.

— ¿Cómo te has portado... —miró a la monja.

—Jungkook —susurró.

— ¿Cómo te portaste este año, Jungkook?

—Bien, señor Claus.

—Excelente, hijo. Y dime, ¿Qué quieres para navidad?

Jungkook meditó por un momento lo que podría pedir. Las monjas el año pasado le dijeron que pidiera los juguetes que quería, pero al igual que ese año y el anterior, Jungkook optó por preguntar lo mismo.

— ¿Puedes traer de regreso a mis papis?

El hombre estuvo a punto de asentir a la petición del niño, pero se detuvo a tiempo. Su entrecejo se frunció y llevó la mano a sus barbas dándole un aspecto serio por primera vez.

—Te hemos dicho que Santa solo puede ayudarte con los regalos. Y Dios es quien puede responder a tus preguntas.

—Perdón, madre. Pero rezo todas las noches y él —apuntó con su índice a la figura sobre la cabeza de Jesucristo—, no me responde. Rezo con el corazón y solo quiero saber si van a regresa o si ya se olvidaron de mí como dice Jhon.

—Hijo mío —la monja olvidó el regaño que iba a darle al escuchar el herido corazón del niño.

—Jungkook, déjame mostrarte algo. Es una flor, una flor tan pequeñita que podrías pisar si no te fijas al caminar —buscó entre sus ropas y sacó una flor azul casi marchita que guardada en una botella de agua—. Esta pequeña, se llama la flor de no me olvides—le entregó la botella al niño—. La persona que tenga esta flor, estará por siempre en el corazón de las personas que ama.

Jungkook abrió con sorpresa sus ojitos de ciervo y tomó con cuidado el obsequio de Santa Claus. Desde aquel día, se dedicó a hablarle a la pequeña flor y le repetía todos los días el nombre de sus padres, esperando que lo escuchasen y regresaran por él.

“Flor de no me olvides. Dile a mami y papi que los amo y que los esperaré hasta que regresen por mí.”