Capitulo 1. Plan de contra ataque
Los cadetes llegan al auditorio y toman asiento, algunos abren su cuaderno para anotar y otros simplemente se sientan esperando a su líder.
Pasan 10 minutos y la puerta se abre, De esta sale un niño, aproximadamente 10 a 13 años, pelo color azabache, piel clara y ojos rojos cálidos.
-Mi nombre es "Loranto Valdría" y soy el fundador de la rebelión- Dice el joven con una voz fría y firme.
-Supongo que los "Guerreros" les enseñaron a pelear, espiar, filosofía, datos del imperio, etc.-
La sala esta en silencio y nadie responde.
-Me van a contestar o no- Dice Loranto con voz firme y medio molesto.
Una joven levanta la mano dice -Señor! Mi nombre es Katherine, Los guerreros nos pasaron todo, Señor!-
-Que bueno que alguien se digna a contestar. Bueno les contare una historia que paso hace mil millones de años, de la creación del universo-
Una vez Kaliot me contó una historia…
Cuentan los ángeles que, en el inicio, "Él" dio vida a los dioses: "Kefeción", dios de la creación, y "Teronos", dios de la destrucción. Con ellos creados, alcanzó la armonía cósmica, pero su ambición lo llevó a unir ambos poderes en un solo ser de “polvo cósmico”.
El resultado fue inestable: creación y destrucción se fusionaron y de esa fusión nació “Distorsión”. Así emergió Nesert, el dios de la Distorsión.
Corrompido por el caos, Nesert se alzó contra su creador y sus hermanos, librando una batalla que duró milenios; desgarró galaxias y quebró el espacio y el tiempo. Fue herido y, antes de que Kefeción y Teronos desaparecieran, les dio lo poco de esencia que le quedaba y juró volver dentro de 200 mil años, en la alineación de universos.
Con esa fuerza, los dioses lograron encerrarlo en otra dimensión. Sin embargo, el sello no fue perfecto: un dedo quedó afuera, y por esa grieta su influencia se filtró al cosmos, sembrando la semilla de la oscuridad que aún hoy amenaza a todos los mundos.
La creación de Kefeción y Teronos, el nacimiento maldito de Nesert, la batalla que consumió galaxias… todo parecía leyenda, pero era verdad.
-Bueno ¿Entendieron?- Los cadetes asienten a la pregunta.
—Bueno, ¿entendieron? —Los cadetes asienten ante la pregunta.
—Prosigo —dice Loranto, pero una voz corta su historia.
Del dedo de Nesert surgió…
—¡Suficiente historia! —una voz firme interrumpe la narración.
La alto mando Camila, de pie en la puerta principal, avanza con paso firme. Lleva un uniforme negro, sobre este una armadura de “uluk”, puñales y botas diseñadas para masacrar, y, por último, una máscara negra con detalles rojos que brillan.
—El enemigo ataca. La sexta y la cuarta Sombra fueron vistas en la cordillera —dice mientras despliega un mapa con todas las bases enemigas registradas.
—Específicamente acá —señala con el dedo— en “Terror Montañoso”. Loranto, dame la orden y reuniré a los escuadrones élite y a los guerreros disponibles.
Loranto piensa por unos segundos y arma un plan en su mente.
—Bien, Camila, necesito una reunión con los eruditos y los guerreros. ¡Rápido!
—¡Sí, señor! —Camila se va corriendo, mientras Loranto despide a los cadetes y se dirige al edificio de reuniones. Allí espera sentado, dándole forma a un plan con lo que tiene.
Al poco tiempo, los eruditos llegan junto con los tres guerreros disponibles.
—¿Qué sucede, Loranto? —pregunta el más viejo de ellos.
—Es el Imperio… atacan otra vez.
Los eruditos comienzan a hacer un plan y a debatir mientras revisan la información que tienen. Pasan los minutos; Loranto está ansioso, ya que podrían secuestrar gente y unirla a la fuerza al imperio.
—¿Están listos? —soltó Marco.
—Espere, joven Marco —dijo un erudito—. Si hacemos esto rápido y sin pensar, el plan no resultará.
—Él tiene razón; Marco, relájate y espera —dijo Sara.
—Está bien, esperaré —dijo Marco, con los brazos cruzados y una postura relajada.
—Listo —soltó el más viejo—. Bien: gracias a la información que nos dio Loranto hace un año pudimos trazar este plan. La base cuenta con cuatro torres. La torre oeste es un almacén; la torre sur, una zona de experimentos; la torre norte, donde duermen los guardias y elaboran sus planes; y la torre este sirve como antena para comunicarse con otras bases.
Dicho esto: Antonio y Loranto irán por el oeste. En el almacén hay muchas armas; si toman esa torre, cortarán el suministro enemigo. Camila, junto a los escuadrones, tomará la torre este y destruirá las comunicaciones. Marco y Sara, ustedes tomarán la torre norte; los escuadrones élite se encargarán de eliminar a los soldados. Deben infiltrarse y gastar la menor energía posible hasta que emerjan las Sombras.
—Está bien, Antonio y yo nos adelantaremos para que no escapen. Camila, recarga los vehículos y prepara a los escuadrones —dijo Loranto con voz firme.
—No, no dejaré que ustedes dos vayan solos. Iré con ustedes —respondió Camila.
—¿Escuchaste el plan, Camila? No podemos ir los tres.
Camila frunció el ceño y dijo: —Entonces iré sola. ¡Si ustedes dos van solos, sin ningún escuadrón, podrían morir!
—Camila, confía en nosotros. Hasta ahora no hemos muerto, y no podemos discutir. Tenemos que apurarnos —replicó Loranto.
Camila pensó unos segundos y asintió con la cabeza. —Está bien, pero tengan cuidado.
Corrió a las habitaciones de los soldados y avisó sobre la situación.
Loranto y Antonio se dirigieron al almacén. Allí vieron a ingenieros cargando los vehículos con armas y misiles. Luego fueron a una sala aparte: Loranto tomó una capa negra con capucha y detalles rojos, botas de exploración, guantes y dos espadas. Antonio, por su parte, tomó una capa blanca, una máscara amarilla con micro-sensores y dos espadas de estocada.
Al estar listos, se montaron en sus motos y se dirigieron a la base enemiga.