One

Esos monstruos habían atravesado la muralla del distrito Shiganshina. Una pequeña rubia miraba la escena con miedo, sus padres aplastados por aquellas rocas. Ella no podía moverse, tenía miedo, aun así pudo mover su cabeza hacia arriba para ver aquella perturbadora cara. Ese monstruo llamado titán miraba a la niña mientras acercaba su mano para comérselas.
La niña miraba con miedo, pero en un momento recordó algo que su madre repetía siempre: ”Vive más que cualquier otra persona, sobrevive para seguir viviendo por nosotros“. Recordó las palabras y, como si alguien la hubiera arrastrado, salió corriendo viendo constantemente hacia atrás. El titán la seguía con pasos tranquilos, pero por su tamaño podría alcanzar rápido a la niña.
—Mamá, Papá. ¡Seguiré viviendo por ustedes!—gritó la niña con lágrimas en sus ojos.
Sintió cómo sus pies se alejaban de la tierra, como algo aprisionaba su cuerpo mientras era elevada. Estaba siendo dirigida a la boca de aquel titán, ella quería vivir más que nada en este mundo y lo lograría, no importaba qué.
—¡Sophie!
Se escuchó un grito, la rubia miró al frente donde su amigo de toda la vida venía corriendo en su ayuda. Ella negó mientras lloraba, no quería perderlo a él también, quería gritar que no viniera pero su voz no salía. El titán que vio al chico corriendo hacia él, acercó a la niña a su boca para terminar con este bocadillo para ir por el otro, pero su acción fue interrumpida por un hombre que cortó la nuca del titán haciendo que este se desplomara, pero antes de eso sacó a la niña de las manos del titán.
—¿Estás bien?—preguntó el hombre que tenía el uniforme militar con el escudo de la guarnición.
Ella asintió aún sin salir del shock. El hombre la puso en el suelo para después mirar cómo el niño castaño se acercaba a la rubia.
—Sophie...—el niño suspiró y abrazó a la niña con los ojos llorosos.
—Lukas...—lágrimas salían de los ojos verdosos de la niña.
—¿Cuáles son sus nombres?—El soldado se arrodilla frente a ellos.
—Mi nombre es Lukas Hein y ella es Sophie Klein—respondió el niño al ver cómo su amiga no podía hablar.
—¿Su edad? ¿Dónde están sus padres?
—Ambos tenemos doce años y... Mi madre murió por un titán y mi padre hace años murió...—respondió el niño con tristeza—. Los padres de Sophie...
Miró a la niña que temblaba, ella negó dando a entender al mayor que sus padres habían muerto también.
—Los llevaré al barco hacia el muro Rose—dijo el hombre para luego guiar a los niños.
Ahí el hombre pudo hacer que ellos pasasen y subieran al barco. La niña miró a todos en el barco y se alegró al ver dos cabelleras azabaches. Ella, con paso rápido seguida por Lukas, se acercó a los dos niños y puso su mano en el hombro del varón.
—Markus, Ángela—los dos niños se giraron al escuchar la voz de la niña.
—Sophie, Lukas—se sorprendió Angela.
Los cuatro se abrazaron, aliviados de que los otros estaban vivos. Los gemelos azabaches habían sido huérfanos desde hace tres años cuando sus padres fueron asesinados. Sophie y Lukas habían sido sus amigos desde pequeños, y ellos los apoyaron cuando sus padres murieron. Ahora ellos apoyarían a sus amigos en este momento difícil.
—Deberian descansar, nosotros los cuidaremos—habló Markus.
Sophie y Lukas asintieron y se sentaron en la cubierta del barco. Ángela miró hacia la entrada del muro maría para luego abrir con sorpresa los ojos después de que se escuchara un estruendo. Markus, Sophie y Lukas miraron con horror como la puerta del muro María había sido atrevezado por un titán con armadura, y de los ojos de Sophie cayeron lágrimas.
—Es el fin...—dejó escapar Sophie.
Las personas miraban con miedo toda la escena, para ellos el infierno solo había empezado. Los cuatro amigos se mantenían unidos, al llegar al muro Rose había un caos. Poco a poco se podía ver cómo los recursos eran escasos. Ellos apenas podían lograr conseguir un pan para todo el día.
—Hoy tuvimos suerte, un pan para cada uno—sonrió el Markus.
—Gracias al soldado que nos salvó, él pudo conseguir esta comida para nosotros. Realmente me alegra que haya sobrevivido—sonrió Sophie.
—Gracias a él estamos juntos...—sonrió melancólico Lukas.
—El próximo año me uniré al cuerpo militar...—dijo Ángela sorprendiendo a todos.
—¡¿Crees que te dejaré?!—preguntó enojado Markus.
—Hermano... Quiero sobrevivir—al decir eso, Markus suavizó su rostro y miró a su hermana con tristeza—. Eldía que mamá y papá murieron no pudimos hacer nada, quiero hacerme fuerte para vivir por más tiempo...
Los tres presentes escuchaban a la azabache con atención.
—Si tú y yo hubiésemos sido fuertes, ellos estarían vivos...—miró a sus amigos con seriedad—. Los débiles mueren y los fuertes viven más tiempo... Yo seré parte del grupo de fuertes, para vivir más y proteger a las personas que me importan.
Sophie recordaba las palabras de su madre, ella quería vivir más tiempo pero no lo podía hacer si no era capaz de defenderse.
—Yo también...—todos miraron a Sophie con asombro—. Yo también quiero vivir, por eso me haré fuerte para seguir viviendo más tiempo que nadie más...
Lágrimas caían de los ojos de ella, tenía miedo, pero aun así quería seguir ese camino.
—¡Entonces yo también, no dejaré que ustedes vayan a ese lugar solas!—Markus las miro con seriedad —Quiero proteger lo que me queda de familia...
Los ojos de ambas chicas se agrandaron. Ángela sintió un nudo en la garganta y sus ojos ardían amenazando a salir las lágrimas.
—Hermano...
—Ustedes, ¿Este no es un plan para deshacerse de mí, verdad?—dijo con una sonrisa Lukas, llamando la atención de los tres—. Yo también iré, no dejaré a mis amigos.
—Entonces, está decidido—dijo Markus con una sonrisa.
—Sí—sonrió Sophie siendo observada por sus compañeros—. Mi objetivo es... Sobrevivir juntos.
Los tres sonrieron, y juntaron sus manos en el centro del círculo que habían formado.
—Nuestro objetivo es, Sobrevivir Juntos—los cuatro dijeron al unísono.
Se podía ver a muchos cadetes en una formación perfecta, entre ellos Sophie, Lukas, Markus y Ángela. El instructor gritaba a los cadetes, más nunca les habló a ellos, por alguna razón simplemente pasaba sin siquiera verlos, ellos mantenían su compostura. A pesar de todo, ellos habían creado esa máscara: los gemelos al presenciar la muerte de sus padres, y Sophie y Lukas después de la caída de Shiganshina.
Unas horas después, estaban todos reunidos en el comedor. El grupo de cuatro no se separaban en ningún momento y se rehusaban a tener alguna conversación con otra persona. En algún momento algunos cadetes se reunieron alrededor de un chico castaño. Estos preguntaban sobre el titán colosal, aquel titán que destruyó la entrada a Shiganshina.
Los cuatro amigos prestaban atención, se encontraban muy cerca de donde ellos se habían reunido, así que sería fácil oírlos. A pesar de haber estado en ese momento, ellos no habían sido capaces de ver al titón que destruyó el muro y tenían un poco de curiosidad.
—Ya les dije que sí lo vi—dijo el castaño algo cansado.
—¿En serio?—preguntó un sujeto.
—¿Qué tan grande es?—preguntó un cadete.
—Lo suficientemente grande como para mirar por encima del muro—contestó el castaño.
«¡¿Por encima del muro?! ¡Ese muro media cincuenta metros! Debe de ser muy aterrador...»- pensó la linda Sophie con temor.
—¿Qué?—preguntó otro cadete—. ¡Me dijeron que era tan grande como para pasar por encima del muro!
—¡Yo también!—apoyó al cadete una chica.
—¡La gente de mi pueblo también dicen eso!—recordó un cadete.
—No, no es tan grande—dijo el castaño.
—¿Cómo era?—preguntó una chica azabache.
—Casi no tenía piel, pero su boca era enorme.
Markus se acercó bajo la mirada sorprendida de sus dos amigos y su hermana. El castaño vio al azabache.
—¿Y el titán con coraza que se estrelló contra el muro María?—preguntó otro llamando la atención de Markus y Eren.
—Eso es lo que dicen, pero para mí es un titán normal—contestó Eren.
—¿Lo crees normal?—preguntó Markus, siendo observado por los presentes—. Él pudo derribar un muro que resistió durante cien años...
—Cuando dominemos el equipo de maniobras tridimensionales, los aplastaremos—el castaño frunció el ceño mirando a Markus.
Sophie se acercó preocupada porque su amigo se metiera en una pelea, más logró escuchar la pregunta de Markus y la respuesta de Eren.
—Los titanes son peligrosos, solo por aprender a manejar el equipo tridimensional no serás invencible. Tienes que aprender a mantener tus emociones bajo control y no confiarte, pues eso te llevará a la muerte...—Sophie se mantenía seria con cada palabra que decía. Eren la miró con los ojos abierto—No te confíes... No dejes que tu ego te maneje en batalla, pues estarás perdido.
Ella se alejó, y Markus, quien iba a decir algo similar, la miró con molestia. Ella siempre decía las cosas de mejor forma que él, se alejó del grupo y volvió con el suyo.
—Parece que Sophie se te adelantó, hermanito— Ángela trataba de no reírse de su hermano.
Su hermano la miró mal, Sophie solo sonrió nerviosa. Ella se enojó cuando ese chico dijo eso de los titanes, si no fueran gran cosa, sus padres no hubiesen muerto. Después de eso hubo una pequeña disputa entre un cadete y Eren, pero no se llegó a más.
—Nos vemos...—se despidieron los chicos para ir a su cabaña correspondiente.
Las dos chicas fueron a la suya, ahí ya había varios cadetes hablando animadamente, Sophie fue a su camarote, ella dormía en la de arriba mientras que Angela dormía abajo.
La graduación había llegado, los cuatro amigos habían llegado hasta el final. Llegaron a ser de los 10 mejores y habían decidido ir a la policía militar, ahí ellos sobrevivirán y serían felices. Aun así, aquel discurso de Eren Jaeger calo en ellos, pero tenían miedo de encontrarse con esos monstruos y no querían morir pronto.
—Esto es aburrido...—suspiro la azabache.
—No es para tanto...—dijo Lukas.
—¿Qué es más aburrido que limpiar cañones?—Ángela miraba con fastidio los cañones.
—Mmm—pensó un momento Lukas—, creo que... Verte quejándote...
—¿Te crees muy gracioso?—Lo fulminó con la mirada.
Ella luego vio atrás de Lukas.
—Ahí están los demás...—murmuró Ángela.
—Sí... Pero volvamos a lo nuestro...
—Tú eres el aburrido.
Todo estaba tranquilo hasta que del cielo cayó un rayo que hizo estruendo en la tierra que hizo que casi perdieran el equilibrio, tanto Lukas como Ángela se pusieron en alerta. Vieron cómo frente a Eren y sus compañeros estaba el presunto Titan colosal. El Titan, tal y como la última vez destruyó la puerta exterior, tal fue la fuerza que las corrientes de aire empujaron a todos haciéndolos caer.
Por suerte, Lukas y Ángela pudieron sostenerse con sus equipos. Sus miradas se dirigieron a la puerta que había sido sustituida por un gran agujero. Lukas se preocupó, esto le recordaba a lo que había pasado hace años.
—Debemos movernos, vamos a avisar a los superiores—dijo Ángela con seriedad.
Lukas asintió y comenzó a seguirla. Cuando llegaron a la cede, reportaron lo sucedido y fueron a encontrarse con Markus y Sophie.
—¡Chicos! ¿Están bien? ¿No les pasó nada?—preguntó una preocupada Sophie a sus dos amigos. —Escuchamos que el Titan colosal atacó otra vez y ustedes estaban cerca...
—Tranquila, estamos bien—sonrió Lukas mientras depositaba su mano en la cabeza de Sophie y la revolvía.
Sophie sonrió.
—Eso fue aterrador... Nunca creí ver a ese Titan...—recordó Angela.
—Cierto...—concordó Markus con su hermana.
—Tenemos que enfrentarlos...—murmuró Sophie, que más fue escuchada por sus amigos.
—Recuerden, vamos a sobrevivir juntos—dijo Lukas mientras abrazaba a Sophie.
—Esta será... La primera vez que peleamos con titanes...