La A-raña

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Summary

Armani es un joven problemático de los barrios de San José que debido a una serie de eventos termina dándose cuenta que no tiene sueños ni futuro por lo que buscara cambiar y encontrar una pasión en la vida mientras se enfrenta a consecuencias de su pasado.

Genre
Drama
Author
Hund04
Status
Complete
Chapters
1
Rating
3.0 1 review
Age Rating
13+

LA A-RAÑA

Era un día calmado, en un barrio calmado de San José, con gente calmada y todo parecía un día más del montón hasta que...

—¡CORRA MAE CORRA! —decía el joven Armani mientras escapaba con sus amigos del indigente del barrio “Popo”.

—Cuando los agarre van a ver “cabrones” —dijo Popo mientras estallaba en ira.

—Te dije Armani que no debíamos tirarle globos de agua tan cerca —comentó Noé

Mientras corrían del viejo y cansado Popo que a duras penas podía seguir el paso a los jóvenes Armani, Noé y Alejandro que entre miedo, emoción y carcajadas se burlaban de Popo que a menudo era víctima de las bromas de estos tres.

—Creo que lo perdimos.

—Mae por tu culpa casi se me sale un pulmón —dijo Alejandro entre risas.

—Y si vamos a esa tienda.

—¿Con que plata según usted “mongolo”?

—para que plata “raraso”, no se ocupa plata si sabe mover las manos rápido— dijo Armani mientras se disponía rumbo a la tienda hasta que Noé lo interrumpe—Mae es el último año ya tenés 17 años no 13 para que se meta al chino a robar.

—¿y?—replicó Armani—aparte de que los tres tenemos hambre no nos va a pasar “nahh”.

Estos se fueron a la pulpería y después de conseguir su valioso “botín” (unas galletas, una gaseosa y unas tronaditas) procedieron a hablar de la vida y el qué planeaban hacer de- su futuro, pero cuando le preguntaron a Armani que él que era lo planeaba de su futuro este se sentía “extraño”, indeciso podría ser una forma más precisa de describirlo y estos sentimientos de indecisión comenzaban a crecer dentro de el al punto de comenzar a sentir un vacío en su estómago.

—Maes chao, voy jalando a la “chante” porque siento el estómago raro—dijo Armani, mientras velozmente se preparaba para irse.

El miércoles en el colegio, el profesor Dante les dijo que debían de ya pensar en su- futuro que, pues el otro año se volverían adultos la mayoría, Armani incluido, a lo que este solo pensaba en él, como preferiría estar haciendo otra cosa a estar sentado en esa clase.

—Les pasaré unos enlaces para que vayan revisando y llenando formularios de universidades públicas.

—Mae qué pereza ¿verdad?—dijo a sus amigos. Sin el más mínimo titubeo, procedieron a decirle al unísono —SHHHH estamos viendo las “varas” de la “U”.

Armani se resignó a quedarse sentado en una esquina mientras trataba de no pensar- en lo de las universidades y se decía a sí mismo que no le hacía falta que este al salir solo iría a trabajar y ya, la gente se altera mucho por un título, talvez esto lo calmaba a él y sus inseguridades pero... mientras más pensaba en esto más lo consumía y comenzaba a pensar si en verdad pensaba eso o estaba...vacío, sin pasión, un rejunto de experiencias que nunca termina en un resultado y se disuelven como las ideas en la mentes que dejaron de soñar, otra tortuga que no llegó a la orilla...De pronto, sintió una presencia que lo rodeaba y ahí estaba,- puesta sobre el marco de la ventana, se encontraba una pequeña araña que con una amenazante mirada lo envolvía y este solo podía quedarse ahí sin hacer el más mínimo movimiento...

—¡MAE! Que ya tocaron, vamos a Sociales o ¿está sordo? —dijo Noé.

Desconcertado, Armani se levantó y se fue con sus amigos a Sociales, mientras el profesor lo veía extrañado así que se dirigió al pupitre de este y encontró leves marcas de uñas en la madera del desgastado pupitre.

En la tarde, Armani se aprovechó de que está cerca de donde Popo, para pasar a molestar, tal vez así obtendría paz mental pensaba, o al menos, le dormía la cabeza o quizás solo quería que alguien más aguantara sus problemas un momento... así que, intrépidamente, tomó unas piedras y comenzó a lanzarlas con todas las ganas a las cajas apiladas de manera improvisada que Popo llamaba su hogar, de repente este sintió como una mano áspera y fría lo sujetó de la muñeca de manera firme y con una combinación de miedo-desconcierto trató de ver quien era solo para sentir cómo le conectaban con un mano tan pesada que el puñetazo se sintió como si le hubieran despegar su cabeza del cuerpo, como si de una caricatura se tratase para impactar en el piso y sin tiempo de responder. Popo, enfurecido hasta los pocos dientes que le quedaban, lo sujeto de la camisa y le dijo violentamente —¿QUIERE QUE LO PONGA A JUNTAR LOS DIENTES DEL PISO? ¿Crees que puedes llegar y joderle la vida a los demás porque te dé la gana infeliz? La gente como tú no son más que yo, un simple desperdicio de la sociedad y no creas que eso fue todo, tomando la billetera de Armani que solo desembocó más rabia en Popo, al verla vacía y aventándosela a la cara, lo dejó ir —CORRA LLORÓN, QUE SI LO VUELVO A VER NO LE TENGO PIEDAD —gritó Popo.

Mientras corría con miedo y poca conciencia que le quedaba, los gritos de Popo se le- comenzaban a ensordecer y eran transformados por un sonido arácnido que resonaba en toda su cabeza, solo para desmallarse a los pocos metros de la pulpería que había robado hace poco.

—Uhh ¿dónde estoy? —dijo Armani dolido.

Este se levantó y mientras se agarraba la cara adolorida comenzó a ver dónde se hallaba, pues no reconocía aquella habitación, similar a una bodega en la que solo había una puerta —¿Hola, hay alguien? —preguntó, mientras se acercaba a la puerta, pero, al disponerse a abrirla, notó que la manija estaba recubierta de telarañas Este, extrañado, se dispuso a abrirla, pero solo daba a un armario vacío y cuando se dio la vuelta...cayó al piso, invadido por el miedo y sin poder hacer ni un ruido, pues el pánico se llevó su aliento, ya que frente a él se encontraba una araña de al menos un metro de altura, con unos ojos profundos de un color vino y patas que parecían lanzas y esta se acercó suavemente y empezó a enredarlo en su telaraña hasta que una voz le susurró —despierta.

De repente, Armani se levantó de golpe en la tienda, rodeado por el dueño de esta y su hija pequeña, que disfrutaba de un arroz cantones.

—¿Qué pasó?

—Te desmayaste hace poquitito en la calle, pero tranquilo, llamé a mi papá y él te- rejuntó, parecías un muñeco de trapo—dijo, entre risas, la niña.

—Gracias.

—Deberías descansar, ¿quieres que llame a tu madre? —preguntó el señor

—No, está bien muchas gracias por todo ya me puedo ir a la casa.

—¿Seguro? —replicó la niña.

—sí, sí tu tranquila—dijo Armani tomando rumbo a su casa y agradeciendo al hombre y su hija.

En el camino, este se comenzó a replantear sus acciones, el cómo los trató y las palabras de Popo.

—Mami llegué—dijo Armani.

—¿Y por qué tardó tanto? No me diga que otra vez andas jodiendo la vida—replicó su madre, enojada—ahí cocínese algo y cuide la casa, ya me voy a trabajar.

—Está bien, chao—dijo, mientras le trataba de ocultar el ojo morado que le dejó de recuerdo Popo.

Esta, apresurada se iba, pero al pasar al lado de Armani se detuvo bruscamente y sin pensarlo le dio una cachetada —¡Hágame el favor y me explica qué es eso!

—Mami no se enoje es que... —replicó Armani.

—Sabe que no me interesa. Allá usted, al final siempre es lo mismo—interrumpió su madre. Enojada, está tiró la puerta y se largó.

Al otro día en el colegio...

—¿Mae, qué le paso? —preguntó Alejandro.

—Nada—exclamó Armani.

—Pues nada, debe ser primo de Mike Tyson, porque lo hicieron mie... —comentó burlescamente Noé.

—Cállase—dijo Armani, interrumpiéndolo bruscamente.

—Bueno, por lo menos díganos que nada quedó peor mae—dijo Alejandro.

—Mae no quiero hablar de eso ¿sí?

Mientras estos hablan el profesor Dante se acerca a ellos y le pide a Armani que, si podían hablar a lo que Armani sin muchas ganas accede, tal vez así escapaba un poco de que sus amigos le recordaran la realidad.

—¿Cómo te sientes?—preguntó el profesor.

—Di normal, bien supongo.

—Mmm, mira quería hablar contigo de un par de cosas que vi en clase, tranquilo que no es nada malo—dijo con una voz calmada pero una mirada profunda—aunque ¿te parece si primero hablamos de ese golpe?

—Ay no es nada, además fue fuera del colegio así que no es como que sea su trabajo profe.

—Pues no pero que ¿profe sería si no me preocupo por mis estudiantes? Seguro uno muy malo así que cuéntame que paso, no juzgo.

—Me peleé con un mae, no es la gran cosa.

—Ya... bueno si dices que no es la gran cosa está bien, quería saber ¿cómo te sientes con el tema de las universidades o en sí que planeas con tu futuro?

—Ufff pues me da un poco igual creo, la verdad es que planeaba empezar a trabajar apenas salía del colegio pues no hay nada que me llame la atención.

—Pues eso está bien ¿no? Tiene ya un plan claro eso es bueno ¿y en qué quieres trabajar?

—Pues... emmm no lo sé, lo que me pague más.

—Está bien, pero me preguntaba más ¿Qué te apasiona o que es algo que te llame, que digas eso quiero ser? —preguntó. Por su hombro comenzaba a subir una pequeña araña que Armani no puede evitar notar.

—Ehh...profe no...no estoy seguro—dijo mientras veía la pequeña araña.

—¿Pasa algo?

—Emm no, no todo está bien—dijo viendo al profesor.

—Bueno entonces ¿podrías responder mi pregunta por favor—dijo con una pequeña sonrisa, aunque algo extrañado.

—Si—dijo entre pequeñas risas Armani mientras su mirada volvía a caer en la pequeña araña que, aunque apenas se notaba, había crecido un poco—pues... no estoy seguro profe con total sinceridad.

—Mira, el colegio tiene clubes después de clases y también hay muchas cosas cerca que puedes probar y varios test que podrías realizar para que encuentres eso que te llama ¿Qué opinas?

—No lo sé ¿es que para qué? Al final trabajo es trabajo ¿no? —dijo Armani. Mientras su mirada se clavaba en aquella araña que se comenzaba a crecer un poco y antes de que el extrañado Armani pudiera advertirle al profesor de esta el profesor le dijo—Sí, si es cierto pero estas olvidando uno de los pequeños detalles que se vuelven los más grandes al definirlos en nuestra vida—dijo el profesor animadamente.

—¿Y cuál es? —dijo Armani con sequedad mientras su mirada ida en la araña se embriagaba en el vino de sus ojos y su pierna comenzaba a bailar.

—Es algo tan simple que muchos lo olvidamos, soñar.

—¿Soñar? dijo desconcertado Armani mientras su mente confundida solo se decía a sí misma que el profesor era un ridículo.

—Sí, soñar Armani el soñar le da sentido a la vida pues nos da motivos y razones para seguir, nos da metas, anhelos, el soñar nos permite abrazar una parte de nuestra mejor versión y evolucionar a esta, nos hace tener una razón para luchar sin importar que tan duro sea la vida y no me refiero a que solo sueñes porque claro, si solo sueñas jamás harás y olvidarás la realidad, pero si tomamos la acción y al soñar podemos lograr cambios y créeme no hay nada mejor que cumplir sueños y es aún mejor cuando disfrutas ese camino hacia ese sueño que llamamos vivir pues el soñar nos da una brújula y nos hace tener la herramienta más versátil e importante que hay en este mundo, pensar—dijo el profesor entusiastamente. Luego procedió a tomar la araña que tenía en el hombro y la colocó en una planta cercana—Bueno ¿Qué opinas?

—Lo pensaré profe—dijo mientras veía a la araña que ahora solo parecía un arácnido más del montón, tan pequeño que apenas lo distinguía de la planta y perdía toda su presencia.

—Bueno, recuerda siempre me puede ir a buscar a mi clase, que tengas un buen día.

—Igualmente, gracias profe.

En la tarde después del cole Armani se dirigía a su casa, en el camino vio la pulpería en que ambigüedades había pasado así que con sentimientos confusos y con las palabras del profesor resonando en su cabeza se dirigió a la pulpería y con la cabeza agachada y toda la culpa consumiéndolo le confesó al dueño de la tienda que le había robado y le pidió perdón a lo que el hombre solo dijo—¡Lo sé!

—¿Pero porque me ayudó si yo le hice mal? —preguntó cabizbajo.

—Porque ocupabas ayuda y era lo correcto, así de simple, el mundo sería mejor si las personas hicieran las cosas porque es correcto y sé que solo es un sueño, pero si no empiezas haciendo una pequeña acción y solo sueñas te vuelves igual a los que no sueñan, recuerda si quieres un cambio empieza por ti, así de simple y además lo que “robaron” luego llegó tu amigo el moreno de lentes, uno que es colocho y lo pagó—dijo el dueño de la tienda.

—Muchas gracias, lamento todos los inconvenientes que le he causado, le prometo no volverá suceder nada de eso—dijo seriamente Armani.

—Está bien solo no vuelvas a robar.

Después de esto se despidieron y ya en su casa Armani pensaba en lo que había vivido últimamente y ahora las palabras de su profesor no se oían tan ridículas así que pensó porque no hacerle caso y comenzar a probar y buscar algo que lo llamara, una pasión.

El día siguiente con decisión, aunque un poco de nervios e inseguridad decidió ir a hablar con el profesor.

—Buenas, profe era para decirle que decidí que si quiero lo de buscar algo que me llame la atención—dijo Armani.

—Qué bien que dijiste que si mira la escuela tiene deportes como futbol, basquetbol, voleibol y ajedrez ¿alguno te llama?

—La verdad no, ¿Qué otras cosas hay?

Los dos pasaron los siguientes días buscando que opciones podían probar y poniéndolas en práctica probaron desde los deportes hasta el arte y aunque hubo ciertas alternativas que gustaron, no terminaron de llamar la atención de Armani así que este como último recurso decidió salir con sus amigos esperando que le dieran ideas, estos terminaron quedando en la casa de Alejandro.

—¿Mae que quería preguntarnos?—dijo Alejandro.

—Mae es que últimamente he estado pensado—dijo Armani.

—¡Qué milagro!—comentó burlándose Noé.

—No mae “al chile” la “vara” es que quería preguntarles ¿ustedes cómo descubrieron que les gusta o qué les apasiona? Es que no logro encontrar nada y mae y siento que se me va el tiempo, no quiero quedar como Popo—dijo Armani mientras hundía su cabeza entre sus brazos.

—“Diay” mae pues a ver... yo creo que descubrí que me cuadraba el boxeo una vez que me peleé y le gané al mae y me gusto como se sentía así que eso me motivo a entrar en boxeo—dijo Alejandro.

—¿Mae solo eso? Como puede encontrar lo que le gusta tan simple o ¿Cómo sabe que si le apasiona?—exclamó Armani.

—Mae es que cuando usted encuentra algo que le apasiona usted se da cuenta porque la sensación es diferente es algo especial es ese “no sé qué” que te hace darte cuenta, porque algo así como a lo de Alejandro me pasó con el dibujo y el skate—dijo Noé

—Mae, pero ¿no que querías ser arquitecto? —replicó Armani

—Pues sí, pero es porque se juntan mis dos pasiones porque mae en serio ¡en serio! los skate parks que hay por acá estaban horribles así que tengo el sueño de ser arquitecto para poder construir mejores parques de patinaje para la gente—dijo entusiastamente Noé.

—Si soñar—susurró Armani para luego levantando sus brazos y estirándose decir—mae Ale ¿no tiene algo de comer? Es que me estoy “palmando” del hambre.

—Mae no, hay que cocinar y que pereza legalmente—señalando donde guardaban la comida—pero ahí hay algo de carne hay arroz y no sé qué más, si quiere se cocina—respondió este.

—Di bueno—dijo Armani.

—Mae Armani ya que va a hacer no me quiere servir por favor—comentó Noé poniendo cual si no hubiera comida en días.

—Mae...bueno está bien—respondió con fastidio Armani.

Este tomando lo que le indicó Alejandro y un poco más preparó un platillo para después servirlo a Noé y a él mismo y lo procedieron a comer, pero al Noé degustar este quedó sorprendido por el sabor.

—¡MAEEE! Esto está buenísimo ¿usted donde aprendió a cocinar mae? Es lo más rico que he probado en mi vida—dijo asombrado Noé.

—Ay mae no es para tanto así siempre me cocino, no es tan difícil—dijo Armani extrañado y con un leve cosquilleo en el estómago.

—¿Mae a ver?—comentó Alejandro mientras tomaba un bocado sin permiso del plato de Noé—UYYY mae, pero esto está delicioso, ya no mienta usted llevo clases de cocina algo porque no es normal que cociné así—dijo Alejandro entusiasmado. Noé asintiendo y dándole la razón a Alejandro también quería saber dónde había aprendido a cocinar así.

—Di mae por lo general me toca cocinar a mí porque mi mamá no está en la casa porque trabaja mucho así que me toca cocinarme a mí mismo—dijo Armani tratando de disimular la emoción que recorría su cuerpo.

—Mae esto esta riquísimo yo si pagaría por comida así—dijo Noé

—Mae hágame un poquito porfa—suplicó Alejandro

Ese día Armani sintió una emoción que llevaba tiempo sin sentir y descubrió que, si tenía una pasión, un talento, no estaba vacío como él creía solo no tuvo a quien compartírselo en todo este tiempo y por fin alguien lo había notado por fin no estuvo solo y esto le dejó ver que el cocinar era lo que más feliz lo hacía y pasó el resto de la semana pensando en esa sensación lo bien que se sintió y empezó a soñar que hacia feliz a la gente con su comida y ahí fue cuando lo decidió “quiero ser chef” pensó y decidido preparo un platillo para llevarle al profesor Dante y así comentarle que había encontrado ese sueño.

En el colegio se acercó en el almuerzo al profesor entusiasmado y ansioso su caminado relajado y con una mano en el bolsillo disimulaban la ansiedad que lo consumía y en la otra mano una lonchera con la comida que se esforzó la noche anterior por hacer.

—Profe ¿cómo está? Quería decirle que creo haberlo encontrado—tratando de disimular el sudor y temblores en su mano le entregó la comida al profesor mientras comenzaba a sentir las arañas corriendo por su cuerpo.

—Me alegra mucho, a ver que como está esto—dijo el profesor. Mientras Armani sentía como su puño era envuelto entre telarañas dentro de su bolsillo y en su pecho comenzaban a brotar arañas tal que un nido de estas se tratara—¡MMM esta riquísimo Armani, ¡me encantó! ¿era ese poquito o puedo comérmelo todo? —dijo el profesor encantado.

—Sí, si profe coma más, me alegra le gustara.

Y con esto bastó para que en Armani se le alejara la inquietud.

Pasó el tiempo y todo parecía bien para Armani no había sentido la presencia de la “araña” en un tiempo y sus días se consumían en la cocina para luego felizmente recibir los elogios de sus amigos por la comida tan deliciosa que preparaba, pero a pesar de esto en él algo había que incomodaba sus días y se despertaba siempre que pasaba por la tienda y él solo pensaba como pagar el daño que había hecho así que este pensó y pensó buscando una forma de enmendar su error, hacer lo correcto se podría decir.

—¿Mae que puedo hacer? Si le pido “plata” a mi mamá para comprarles un regalo me va a “cagar”—se decía a si mismo dubitativamente—¡YA SÉ! —dijo con entusiasmo—voy a cocinarles un “cantonés”.

Pasó toda la noche preparando algo —debe ser la mejor comida que hayan probado en sus vidas—se decía a sí mismo. Con esmero cocinó hasta crear el platillo ideal.

Era un sábado Armani iba lleno de alegría encaminado hacia la pulpería al llegar este les dio el “cantonés” y el dueño de la pulpería y su hija le agradecieron.

—Espero les guste—dijo algo apenado Armani.

—Mmm huele bien, Gwen-che tráigase unas cucharas por favor mi chiquita—dijo el dueño de la tienda.

—Oiga ahora que lo pienso no me sé sus nombres.

—Ohh si es que cuando llegan a la tienda a uno siempre le dicen “chino” así que, pues muchos no saben mi nombre o el de mi hija, pero ella se llama Gwen-che y yo me llamo Pen ¿y usted?

—Armani un placer conocerlo ya formalmente—dijo alegremente.

Gwen-che trajo las cucharas y estos probaron el arroz cantonés que Armani les había preparado y encantados con el sabor le agradecieron.

—Está muy rico ¿sabes que dentro de dos semanas íbamos a hacer un concurso de arroz cantonés? Lo digo porque tiene talento para esto y uno de los jueces es un chef profesional y además el ganador se lleva un 50% de descuento en pedidos de comida que nos haga los próximos seis meses en la tienda y unos ₡50000 en efectivo no sé si le interese, tiene tiempo hasta la otra semana para inscribirse—dijo Pen mientras disfrutaba de la comida.

—¡Claro que me gustaría participar! Pero... ¿hay que pagar una inscripción?

—Sí, pero son solo ₡5000.

—Oww, bueno lo pensaré muchas gracias—dijo Armani decepcionado

Durante la siguiente semana este pasó pensando en la competencia y el cómo le encantaría participar, pero sabía que la única forma en que podría conseguir ese dinero era si su madre se lo daba pero que esta no lo haría y esto lo deprimía y esto fue notado por sus amigos y el profesor Dante que le preguntaban que le pasaba, pero este rápidamente cambiaba el tema pues la idea de andar pidiendo dinero poca gracia le hacía.

Un miércoles el profe Dante le pidió se quedará un momento para hablar.

—¿Está todo bien? —preguntó angustiado el profesor.

—Sí, es solo que me entere que había una competencia de cocina, pero no voy a poder participar porque no tengo el dinero de la inscripción y mi madre no me los va a dar y no quiero andar de mendigo con mis amigos pidiéndoles dinero—respondió triste

—Mira está bien pedir ayuda no hay nada de mendigo en eso, pero también entiendo que no te guste pedir dinero ¿y por qué tu madre no te lo va a dar?

—Porque dice que ya tiene muchos gastos como para que yo malgaste el poco dinero que tenemos sin contar que realmente no está en casi en casa como para saber que he cambiado y soy bueno en la cocina así que menos que me va a dar dinero.

—Bueno, ¿qué opinas si te ayudo no con dinero? pero si con tiempo dile que me gustaría tener una charla con ella y que venga mañana al colegio, tú le preparas algo y ella lo prueba y créeme que con eso te dará el dinero—dijo optimistamente el profesor— ninguna madre le debe negar a su hijo su sueño y estoy seguro si le demuestras a tu madre que eres capaz esta te dará el dinero.

—Bueno es mejor que no intentarlo—dijo apagado Armani

Este al llegar a su casa le pasó el mensaje a su madre a la cual mucha gracia no le hizo saber que había sido llamada por un profesor para hablar de su hijo pues por lo general esto buenas noticias no eran. Esa misma noche Armani se dedicó a preparar el plato favorito de su madre ¡salchipapas!

Al día siguiente en la tarde mientras esperaba la llegada de su madre Armani se carcomía la cabeza pensando si saldría todo bien o si perdería la oportunidad de demostrar a su barrio que de lo que era capaz y en el fondo este sabía que no solo era una competencia para demostrar quien cocinaba mejor sino que también era una competencia contra su versión pasada, contra sus miedos y en esos momentos mientras su pierna bailaba y sus manos luchaban entre si escuchó un pequeño sonido arácnido, se escuchaba como si cientos de arañas caminaran pegaditas a su oído y en eso la vio ahí estaba ella posada en el tejado del colegio mirándolo, derramando el vino de sus ojos en su red mientras dos de sus largas patas tocaban los hilos tal que un instrumento y mientras se consumía en verla a la gran araña fue despertado por la furiosa reprenda de su madre—Vamos dije ¿usted está dormido o qué? Tras de que me hacés venir al colegio en medio del trabajo me atrasás.

—Si perdón mami—respondió cabizbajo Armani.

Al entrar al aula se podía sentir como la tensión invadía el aula y se notaba el descontento de la madre con la situación a pesar de esto procedieron al plan.

—Buenas señora Rodríguez ¿o como proferiría que me refiera a usted?

—Lizet está bien y dígame ¿por qué me llamó? ¿Qué hizo Armani ahora? —dijo en tono molesto

—Bueno, pues nada.

—¿Nada? Entonces se puede saber por qué me llamó—replicó

—Porque pues creo que un buen profesor debe velar por el desarrollo no solo escolar del estudiante y su hijo tiene un talento para la cocina—dijo Dante. Mientras Armani le pasaba las salchipapas a su madre—y velar porque los jóvenes desarrollen talentos y pasiones como esta es parte de nuestro trabajo.

—Ajá ¿y?

—Pues mami el otro sábado va a ver una competencia de comida organizada por el señor Pen, el dueño de la pulpería y en serio, en serio quiero participar y hay dinero de premio y creo podría ganar, pero ocupo el dinero de la inscripción—dijo con una cara de angustia Armani.

—Y dado esto queríamos pedirle que le diera el voto a su hijo y conozco la situación económica que presenta así que para que sepa que su dinero no será un tiro de fe sin más ahí tiene una prueba de lo que puede hacer su hijo.

—Mmm salchipapas, está bien lo probaré, pero antes a todo esto ¿cuánto cuesta la inscripción?

—₡5000 mami.

—Mmm, está bien—dijo seriamente mientras procedía a probar las salchipapas—¡umm! Pues si esta rico mire se los doy, pero no me espere ese día que tengo que trabajar ¿está bien?

—¡Sí, sí! Está bien, muchas gracias mami—dijo eufórico—y profesor ¿le gustaría ir? Es que me apoyó desde el principio con todo esto y sinceramente me gustaría poder contar con su apoyo también ese día—dijo algo apenado.

—¡Sí claro! Con todo el gusto iré.

Después de esto Armani volvió a su clase donde con sus amigos celebró y estos le prometieron ir a apoyarlo mientras tanto el profesor trató de convencer a la madre de este que lo fuera a apoyar esta solo respondió lo pensare.

Durante los siguientes días próximos a la competencia este se esforzó como nunca lo había hecho en su vida para preparar el mejor “cantonés” que hubiera hecho jamás en su vida y los días pasaron hasta llegar a ese gran sábado y con nervios y entusiasmo este estaba listo, tomando los ingredientes y utensilios partió hacia la competencia donde sus amigos y el profesor lo esperaban con ansias y todo su apoyo. En el camino Armani iba con toda la confianza, alegre, la araña no se veía por ningún lado ¿a su alrededor? Ligero todo parecía perfecto, pero... había alguien que no olvida, alguien que usaba como una telaraña ese barrio, alguien que podías ver en cualquier esquina que era mejor evitar y a ese alguien Armani le había hecho ya mísera la vida que tenía insufrible y ahí estaba el acechando desde una esquina a Armani preparado para arruinar su sueño, sus ojos clavados en su objetivo y la voluntad firme, tomando acción y abalanzándose sobre el distraído Armani le atacó y tomó sus pertenencias el aturdido Armani utilizando todas sus fuerzas trato de defenderse del agresor pero este lo golpeó contundentemente en el abdomen paralizándolo pues aunque su voluntad estaba en la competencia su cuerpo tuvo que sucumbir a la naturaleza e impotentemente solo podía a ver a Popo correr con su sueño a una calle oscura...

—Mae ya falta hora y media ¿Dónde estará? —preguntaba preocupado Noé.

—Mae voy a llamarlo—decía Alejandro

—Chicos hagamos esto, quédense aquí por si llega yo voy a irlo a buscar en el carro ¿está bien? ­—decía el profesor.

—Si está bien profe, hágale nosotros le avisamos—decía Alejandro.

Mientras estos le buscaban Armani se encontraba en medio de la calle en una esquina inmóvil la a(raña)nsiedad se apoderaba de él su cabeza lo mataba y debajo de él comenzaban a brotar miles de arañas que frente a él convergían en una gran a(nsiedad)raña que ocupaba el espacio y el tiempo a su alrededor y todo se detenía y todo se ensordecía y sin imponer resistencia era envuelto en telarañas hasta que la poca luz que le quedaba se apagaba.......

—Estoy solo—se decía a sí mismo—al final no importó ¿así de fácil se acaba esto? —se lamentaba.

—Armani, Armani ¿Dónde está? —decía una voz tenue.

—Esa voz... ¡PROFE!

—Armani ¿Dónde está? Tiene que llegar a la competencia usted es muy bueno sus amigos y yo creemos en usted—dijo con desespero el profesor.

—Mae tiene razón el y mis amigos confían en mí y me he esforzado, pero... ¿Cómo voy a hacer si perdí mis cosas? Nombres solo es una pérdida de tiempo jamás debí de decirles de esto, tal vez me lo merecía...—decía consumido por la a(nsiedad)raña en su red de pensamientos.

En el profesor justo lo ve, inmóvil era como si estuviera petrificado tirado en medio de la calle y solo.

—Armani levántese vamos tiene que ir a cocinar usted puede vamos—decía mientras lo trataba de levantar, pero Armani solo se quedaba inmóvil.

—Armani vamos, su mamá me escribió si va a ir, su mamá va Armani ella cree en usted—y como si fuera un desfibrilador esas palabras le volvieron a dar pulso a Armani y lo hizo escuchar al profesor—y lo quiere apoyar vamos que usted puede piense en todo lo que hizo y lucho por encontrar esa pasión, no deje que ese sueño se apague—esto lo hizo replantearse las cosas, el cuanto lucho, el cuanto se esforzó y cambio.

—Mae no puedo dejar esto se acabe así, mi mamá va ir tengo que encontrar la manera tengo que salir—y tomando todas sus fuerzas Armani comenzó a romper la telaraña hasta poder salir y dando un gran paso se paró firme frente a la araña que comenzaba a encogerse y dando un gran pisotón acabó con está, ya no existía ese gran depredador que lo acechaba ahora solo eran un poco de arañitas inofensivas cumpliendo su rol en la vida.

Después de esto Armani le explicó lo sucedido al profesor y este le dijo que se montara rápido al carro y tomando la dirección en que se había ido Popo fueron en su búsqueda.

—Gracias profe en serio gracias.

—Está bien no tiene por qué agradecer ¿hace cuánto tiene esos ataques? Había notado que era muy ansioso, pero eso no es normal—preguntó preocupado el profesor.

—No estoy seguro, empezaron por este año.

—Mire, es normal sentir ansiedad nos mantiene alerta pero no podemos dejar nos domine y créeme se lo difícil que es, pero recuerda una cosa, usted es alguien muy capaz no importa lo que se proponga lo puede lograr y está bien tener miedo, pero ¿por qué tenerlo cuando se ha demostrado que es capaz? Siempre que se sienta con ansiedad recuerde todo lo que es capaz y utilice esos espacios seguros como la música o amigos para calmarla, la ansiedad es más fuerte que usted si se lo permites no la deje, use recordatorios de quien es y que es capaz, sé que no es el mejor consejo ni siquiera soy psicólogo, pero al menos me ha ayudado y espero le ayude.

—Gracias profe... ¡ahí está! —dijo mientras señalaba a Popo

Los dos se bajaron del auto y fueron por Popo y a confrontarlo.

—Mae devolvele sus cosas al “chamaco”—decía con furia el profesor

—No le voy a dar nada a este mae se lo merece por todas las veces que me jodió la vida, si lo quiere me ¡me lo tiene que quitar! —dijo con arrogancia Popo

—¿Usted cree que le tengo miedo? Si o si voy a recuperar mis cosas y si sé que te he jodido la vida y en serio lo siento no debí de hacer eso, pero por favor devuélveme mis cosas, quiero hacer las cosas bien por favor—replicó Armani

—Hacer las cosas bien dice que “lindo” este mae—dijo burlescamente

—Mae él quiere hacer las cosas bien y te está teniendo paciencia a pesar de lo que hiciste, yo no la tengo—dijo mientras se acercaba a Popo

—¿Y qué me va a hacer usted? ¿ah?

—No devuelva las cosas por las buenas y va a ver.

Los dos estaban parados frente a frente la tensión se sentía Armani que no tenía mucho tiempo y que, aunque quería hacer lo bien debía actuar rápido así que aprovechando el que Popo se distrajo midiendo egos con Dante corrió rápido por detrás de ambos y tomo el maletín donde guardaba todo, pero Popo se percató y trato de agarrar a Armani, pero antes de que lo pudiera tocar el profesor Dante le dio un golpe que le hizo le temblar el piso Popo el cual cayó inconsciente. Los dos apresurados se montaron al carro y se dirigieron a la competencia llegando apenas 15 minutos antes de que empiece Armani corrió y apresurado saludó a sus amigos, su madre que había decido ir apoyarlo lo abrazo y le dio un beso y le dijo:

—Perdón si no he demostrado lo mucho que me llenas de orgullo, pero eres lo más valioso que tengo ganes o pierdas voy a estar orgullosa, ahora vaya delo todo y ¡gáneles! Mi amor.

Armani corrió hacia el área de competencia y preparó su mesa, todo estaba listo y a la orden del juez dio comienzo la competencia Armani dio todo de él hasta que acabó el tiempo de preparación y mientras se disponía a tomar el platillo para entregárselo a los jueces vio una pequeña a la cual simplemente...apartó y siguió con seguridad hacia los jueces para entregar su sueño. FIN