Sombras del pasado

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Summary

Durante setenta años, Simon Zelten intentó olvidar un nombre temible. Pero cuando volvió a escucharlo, la sombra del pasado regresó con él. Su vida fue salvada por el doctor Mindelheim… ¿pero puede confiar en la salvación de un hombre con el rostro y el nombre de sus pesadillas?

Genre
Drama
Author
Anna Belik
Status
Complete
Chapters
12
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo I

2013, Nueva York, Manhattan, Hospital de la Ciudad

Simón Zelten despertó con la certeza inquebrantable de que estaba muriendo. Su pecho ardía con tanta fuerza que apenas podía respirar. El dolor era tan aplastante que quiso gemir, pero no tenía fuerzas. Por un instante, el anciano pensó que ya había llegado al infierno.

Después de permanecer así unos segundos, empezó a percibir luz tras sus párpados cerrados. Luego vino un ruido: al principio un murmullo distante, que poco a poco se transformó en sonidos reconocibles. El pitido constante de las máquinas. Las voces de las enfermeras hablando de sus latidos.

Con gran esfuerzo, Simón abrió los ojos y vio el rostro inclinado de una enfermera. Ella sonrió con suavidad.

—¿Cómo se siente?

—Me duele el pecho —susurró con dificultad. Intentó toser, pero el dolor lo obligó a detenerse.

—Le aumentaré la medicación, y pronto se sentirá mejor —respondió la enfermera.

—Pensé que era el final —dijo el anciano con dificultad, forzando una débil sonrisa.

—Todos lo pensamos —contestó ella—, pero el doctor Mindelheim no le dejó irse.

Volvió a sonreír y añadió:

—Tiene manos mágicas. Trabajó con usted durante cuatro horas. Gracias a él, su tercer infarto no fue el último.

La habitación se nubló ante los ojos de Simón. De repente, los monitores a su lado comenzaron a sonar frenéticamente, siguiendo el ritmo desbocado de su corazón.

—¡Llamaré al doctor enseguida! —exclamó la enfermera alarmada.

—No —dijo Simón, luchando por controlarse—. Estoy bien.

La miró fijamente, con una mirada firme, intentando convencerla de que decía la verdad.

—De acuerdo —cedió ella—. Pero debe descansar. Si me necesita, pulse el botón. —Señaló un pequeño interruptor rojo junto a la cama—. El doctor le examinará un poco más tarde.

—¿El doctor… Mindelheim? —preguntó Simón.

—Quizá —respondió la enfermera—, si está disponible.

La enfermera salió. Simón la siguió con la mirada, un extraño desasosiego creciendo en su interior. ¿Había oído realmente ese nombre, o era todo un sueño febril?

El nombre le atravesó la memoria como una daga: Mindelheim. Lo conocía demasiado bien. Ese rostro… impasible, frío, el de un hombre que una vez decidió quién viviría y quién desaparecería. El rostro de Herbert Mindelheim, el oficial de las SS que ordenó el “reasentamiento” de las familias de su barrio judío en las afueras de Berlín en 1940.

—No, no… es un apellido común —intentó tranquilizarse Simón. Pero no lo creyó. Ni por un instante.


La historia apenas comienza… ¿Y tú qué opinas? ¿Debería Simon confiar en un médico con ese nombre? Comparte tus pensamientos en los comentarios — me encantaría conocer tus impresiones.