Capítulo 1
🕸️ Atrapado en una Isla
Capítulo 1: Despertar en la Isla
“La soledad no siempre se escucha silencio. A veces puede escucharse el murmullo del mar, el crujir de la arena bajo tus botas,y el latido acelerado de tu propio corazón preguntándote si todo esto es un sueño… o una trampa.”
—Mi nombre es Peter Parker, muchos saben que soy....SPIDERMA
Recientemente Desperté con el sonido del océano.
No el típico sonido calmante de una aplicación de relajación, sino el rugido real de las olas golpeando contra la costa. El sol me cegaba, la arena estaba pegada a mi traje como si hubiera estado tendido ahí por horas, tal vez días.
Mi máscara estaba rota a un costado. El comunicador en mi muñeca, completamente muerto.
Nueva York no estaba a la vista. Ni rascacielos, ni tráfico, ni el típico olor a pizza barata de Manhattan. Solo mar, palmeras, y la sensación de que alguien me estaba observando.
Me puse de pie lentamente, con la cabeza aún dándome vueltas a 1000 por horas
—Genial… —murmuré, sacudiendo arena de mis guantes—. lo que me faltaba-murmuro molesto- Aquí hay de 3. DEADPOOL O me secuestraron y me dejaron quien sabe donde sea aquí … o me gané unas vacaciones gratis y no me avisaron.
Caminé por la playa para buscar algo de vida o algo que me pueda servir, no fue mucho hasta que encontré algo que no encajaba: un edificio enorme en medio de la isla, un complejo moderno que parecía sacado de una revista de lujo. Vidrios brillantes, balcones blancos, una piscina infinita que reflejaba el cielo.
Era Un hotel.
En medio de la nada.
Mis sentidos arácnidos zumbaban, pero no detectaban peligro.
Solo… algo extraño. Algo que no podía explicar.
Camine hasta llegar ahí donde Dentro del edificio, el aire era fresco y olía a flores recién cortadas.
Y ahí fue cuando las vi.
Sue Storm fue la primera en aparecer, como si ya me estuviera esperando. Vestía ropa casual, pero su mirada era… distinta. Era cálida, casi maternal, como si fuera mi enfermera designada.
—Peter —dijo suavemente, con una sonrisa casi tranquilizadora—. Ya estás despierto.-ante eso empezó a revisarme- Estas herido? Necesitas algo? aquí esta disponible para lo que sea
—Uh… sí. Estoy bien gracias pero... ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? —pregunté de inmediato.-
Ella no respondió.
En lugar de eso, simplemente me tomó del brazo y me guió hacia un gran comedor.
Allí me encontré con otras caras conocidas: Dagger, She-Hulk, Luna Snow. Todas me miraban como si fuera la estrella invitada en una reunión muy privada.
LUNA:si es el mismo hombre araña, ven y toma un trago con nosotras ¿si?
Me sentaron, me sirvieron comida. Pan caliente, frutas frescas, jugo de naranja. No dije que no ya mi estómago llevaba horas rugiendo , pero cada vez que intentaba preguntar algo, ellas intercambiaban miradas y cambiaban de tema con algo trival o así
Era inquietante.
No había otro hombre a la vista.
No había personal masculino.
No había nadie que pareciera tan confundido como yo.
Por la tarde me llevaron a recorrer la playa.
Nadie me explicaba nada, solo sonreían, reían entre ellas y me dejaban ver el mar.
Sentí que me trataban como un invitado muy especial… o como un prisionero que debía ser mantenido feliz.
Ahí fue cuando lo conocí.
—¿…Un tiburón? —parpadeé, viendo a una criatura pequeña, con cara adorable, saltar desde la piscina y acercarse dando saltitos como un cachorro
—¡JEFF! —Emma Frost apareció de la nada, con su cabello perfectamente peinado, agachándose para acariciar al pequeño tiburón que parecía más perro que depredador.
Jeff olfateó mi bota y luego me dio un cabezazo amistoso como si me estuviera analizando o saludando
No pude evitar reír ante la acción, realmente era tierno
—¿De todas las cosas raras que he visto en mi vida… tú ganas, amiguito.
Jeff soltó un ruidito que sonó como si me respondiera.
Emma sonrió como si eso fuera completamente normal.
—Veo que Él te aprobó —dijo Emma, como si fuera lo más importante del día—. No todos lo logran, no es así JEFF?
Genial, ahora tenía la bendición de un tiburón mascota, esto se volvía cada vez mas loco
La tarde cayó lentamente.
Las chicas me dejaron en una habitación amplia, con vista al mar, ropa limpia esperándome en la cama.
Era demasiado perfecto.
Demasiado cómodo.
Demasiado silencioso.
Me dejé caer en la cama, sintiendo el cansancio en cada músculo.
Pero el silencio no me dejaba dormir del todo.
Ni las preguntas.
¿Dónde estoy?
¿Quién me trajo aquí?
¿Por qué actúan como si yo fuera el único hombre en el planeta?
Mientras el sonido de las olas golpeaba en la distancia, cerré los ojos.
Una última idea cruzó por mi mente antes de quedarme dormido:
Mañana, necesito respuestas.
Y si no las consigo, alguien va a tener que empezar a hablar…
de una u otra forma.
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