La Primera Llama

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Summary

Ophelia "Effie" Wright-Kurosawa acaba de llegar a la Academia de cazademonios más famosa de la era. Entre entrenamientos agotadores, compañeros con habilidades extraordinarias y secretos que parecen acechar en cada pasillo, nada será fácil para ella. En medio de todo, hay alguien que llama su atención: Gabriel. Misterioso, increíblemente hábil y totalmente inaccesible, parece estar siempre un paso adelante. Effie no sabe si debería acercarse... o mantenerse lejos, pero pronto descubrirá que sus destinos están más conectados de lo que podría imaginar. En un mundo donde la luz y la oscuridad chocan, Effie tendrá que encontrar su fuerza, aprender a confiar en sí misma... y prepararse para enfrentar peligros que podrían cambiarlo todo. Próximamente...

Genre
Fantasy
Author
leonor !!
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Introducción

La casa de los Wright-Kurosawa se alzaba silenciosa sobre la colina, con sus paredes de madera oscura y faroles de papel que apenas dejaban escapar una luz temblorosa. Para cualquiera, era el hogar de una familia común. Pero para los cazademonios, aquel lugar era casi un santuario: un punto de encuentro entre dos linajes antiguos y poderosos.


Ophelia, a quien todos llamaban Effie, había crecido rodeada de espadas, rituales y reglas que parecían no tener fin. Su madre, Aiko Kurosawa, provenía de una de las familias más respetadas de Japón: mujeres y hombres que desde hacía generaciones blandían la katana como si fuese una extensión de su alma. Su padre, Daniel Wright, un médico norteamericano, era el encargado de atender las heridas —visibles e invisibles— que los cazademonios traían consigo de cada batalla.


Pero esa noche, nada de lo que sabían habría sido suficiente.


Effie aún podía escuchar en su memoria el retumbar de las noticias: su hermano mayor, Akira, había caído en combate. No en una cacería rutinaria contra demonios menores, sino enfrentándose a una de las cinco entidades más temidas, uno de los Grandes Demonios.


La noticia había llegado en boca de un mensajero de la Orden, su uniforme aún manchado de sangre.


—Tu hijo... luchó con valentía. Contuvo a la criatura el tiempo suficiente para que el resto pudiera escapar. —Había dicho con voz quebrada, inclinando la cabeza frente a Aiko y Daniel—. Murió con honor.


El silencio que siguió fue insoportable.


Effie había sentido como si le arrancaran el aire de los pulmones. Akira era todo lo que ella no se atrevía a ser: valiente, seguro, alguien que nunca dudaba en cargar contra la oscuridad con una sonrisa. Él había sido el primogénito, el elegido, el que debía heredar la espada familiar y lo más importante, su mejor amigo. Y ahora... esa responsabilidad caía sobre ella.


En los días posteriores, la casa se llenó de rezos, cartas de condolencia y la presencia constante de miembros de la Orden. Effie observaba cómo su madre mantenía la compostura con una serenidad casi inhumana, aunque sus manos temblaban cada vez que rozaban la vaina de la katana de Haruto. Su padre, en cambio, se refugió en su trabajo: analizaba informes médicos, revisaba tejidos corroídos por energía demoníaca, como si la ciencia pudiera ofrecerle un consuelo que la fe no alcanzaba.


Effie no lloró. No porque no quisiera, sino porque no podía. Era como si el dolor se hubiese transformado en una losa que le aplastaba el pecho. No podía ni siquiera levantarse de aquel sofá viejo, que alguna vez había sido el sitio donde su hermano le leía cuentos cuando ella era solo una niña.


Una noche, al regresar a su habitación, la encontró diferente. Encima de su cama descansaba un baúl de madera negra, adornado con sellos ancestrales. Supo de inmediato lo que contenía.


—Es tuyo, ahora —dijo su madre, apoyada en el marco de la puerta, con la mirada fija en ella.


Effie tragó saliva antes de abrirlo. Dentro, envuelta en telas de seda roja, reposaba la katana de Akira. El acero brillaba con un fulgor opaco, como si hubiese absorbido la memoria de las batallas libradas.


—No estoy lista —murmuró Effie, sin atreverse a tocarla.


Aiko la observó en silencio un instante, y luego habló con la frialdad:


—Nadie nunca lo está. Pero la sangre de los Kurosawa no permite vacíos. Tu hermano cumplió su deber. Ahora, tú debes cumplir el tuyo.


Las semanas siguientes fueron un torbellino. Mensajes de la Orden llegaron una y otra vez, todos con el mismo mandato: Ophelia Wright-Kurosawa debía ingresar a la Academia de Cazademonios en Estados Unidos, la sede más importante del continente.


El viaje estaba programado. Los papeles firmados. Su destino sellado.


Effie apenas podía dormir. Se debatía entre la rabia, el miedo y una determinación que no sabía si le pertenecía realmente o si era la voz de su hermano resonando en su mente.


La última noche antes de partir, soñó con él. Akira estaba en la penumbra, la ropa desgarrada, la katana en la mano, rodeado de llamas oscuras. Sus labios se movieron, pero Effie no escuchó palabras, sino un eco que atravesó su corazón:


"Acaba lo que yo no pude."


Despertó bañada en sudor, con el amanecer filtrándose por las persianas. Miró la katana, y por primera vez, sintió el peso real de su destino.


Sabía que el demonio que había matado a Akira seguía ahí afuera. Y algún día, encontraría el camino hasta él.





Nota de la autora:


Holaaa! Esta es mi primera novela y la empiezo con mucha ilusión, dejo por aquí la introducción para que me dejeis opiniones sobre que mejorar, que les gustaría ver… dejen todo lo que pueda servir como crítica constructiva!! gracias.