Prólogo
Algunas personas dudan de la existencia del destino, mientras que otras lo aceptan como una fuerza real en sus vidas. Yo soy de las que creen firmemente en él, convencida de que hay hilos invisibles que nos guían. Lo que nunca imaginé fue que el mío se revelara tan pronto y de una manera tan inesperada, cambiando por completo el rumbo de mi vida de una forma que jamás habría imaginado.
Pensé que mi día sería como cualquier otro: simple, aburrido y solitario en casa, sin nada fuera de lo común. Sin embargo, la realidad fue muy diferente.
Todo empezó con un mensaje que me involucra en un secuestro. En ese pueblo ocurren cosas misteriosas. Seis amigos están desesperados por encontrar a su amiga; sin embargo, no se debe confiar en nadie, advirtió el hacker...
Ese hacker, cuyo nombre o rostro desconozco, ha logrado acelerar mi corazón con cada mensaje que recibo. Mis sentimientos son un torbellino de emociones encontradas; el desconcierto me consume y me distrae de todo lo demás en mi vida.
Al principio, su presencia era distante, una figura en las sombras que jamás imaginé podría afectarme tanto. Pero ahora, me encuentro atrapada por sus encantos enigmáticos, incapaz de ignorar la atracción que siento hacia él.
Sin embargo, hay momentos en los que me siento como una simple pieza en su juego, como si realmente no le importara y solo me estuviera utilizando. Sus cambios bruscos de actitud me desconciertan. Un día parece interesado en mí, y al siguiente, me trata como si fuera una extraña. Esta montaña rusa emocional me deja exhausta y, en ocasiones, desearía poder retroceder en el tiempo, no haber leído aquel mensaje que lo inició todo, no haberme involucrado en este enigma que parece no tener fin. Pero la realidad es que tomé la decisión de estar aquí, y ahora debo asumir las consecuencias.
Mi destino es hallar a Hannah y descubrir qué final me espera.