๐- ๐ช๐๐๐๐๐ ๐จ๐๐๐๐
โSi รฉl te aprueba y sigues viva en un tiempo, entonces podrรกs llamarme Kento.
Su tono es una cuchilla frรญa que manda un escalofrรญo directo a mi columna, pero lo encubro con una risita seca. โCreรญ que el humor no era lo tuyo.
โTal vez porque no lo es, seรฑorita. โExhala, sin mucho รกnimo. Sus ojos color miel se desplazan por mi figura y luego desvรญa la miradaโ. Al fondo, a la izquierda. Dos puertas blancas. โSu mano apenas se mueve al seรฑalar, como si yo no mereciera mรกs que ese mรญnimo gesto.
Sin decir nada mรกs, sus dedos empiezan a trabajar con indiferencia sobre el teclado monocromรกtico. La luz fosforescente de la pantalla traza sombras angulosas en su rostro, resaltando el hundimiento en sus mejillas.
Muerdo el interior de mi boca y asiento con una burla muda, incluso si mi mente sigue desmenuzando su frialdad.
No sรฉ si no le agrado o si estaba siendo honesto con aquella amenaza. Probablemente, ambas.
Recompongo mi postura, doy dos pasos atrรกs y giro sobre mis talones para salir de su oficina, no sin antes cerrar la puerta. Parece el tipo de sujeto que pedirรญa hacerlo.
"Fondo a la izquierda, puertas blancas..."
Repito en mi cabeza las indicaciones del rubio amargo mientras avanzo por el pasillo, pero la calma se diluye a medida que me acerco a mi destino. Aรบn no termino de llegar cuando el eco de una discusiรณn atraviesa las paredes.
โVendes tu mierda porque yo quiero... Sigues siendo quien eres porque yo te quiero. โLa furia en esa voz rasposa corta el aire como un vidrio roto que atraviesa la carne.
Un golpe seco retumba contra la madera blanca y de repente la puerta se abre con fuerza mostrando a un hombre de cabellos oscuros con el ceรฑo tallado en piedra.
โยฟEspiabas? โMe pregunta con voz ronca, un latigazo directo a los huesos.
Me congelo y mis ojos tรญmidos encuentran refugio en la cicatriz que cruza sus labios. โNo, disculpe... solo querรญa-
รl no termina de escucharme. Su cuerpo pasa por mi costado derecho, sin concederme una fracciรณn de su codiciada atenciรณn. Contengo el aliento uno par de segundos y exhalo profundamente cuando el pelinegro desaparece de mi campo de visiรณn.
Frente a mรญ, las puertas abiertas revelan mi destino y golpeo dos veces con suavidad, mรกs para no invadir que para pedir permiso.
โAdelante. โLa voz llega desde adentro, con un deje de burla que desaparece en las รบltimas sรญlabas.
El tipo de antes no parecรญa un bufรณn, pero para este, no parece ser mรกs que un mal chiste.
Me adentrรณ en la oficina y me encuentro con un hombre de espaldas apoyado en el borde de un escritorio, vestido con un traje negro.
El aire en la habitaciรณn pesa mรกs que afuera, y antes de dar un paso mรกs, las puertas se cierran de golpe tras de mรญ.
El sonido me arranca un brinco torpe. โPerdรณn, yo...
โTe disculpas mucho โAtropella mis palabras y se gira hacia mรญโ. ยฟNo crees?
Mis ojos se abren de par en par, hechizados por su peculiar aspecto y esencia. El tono de su cabello, pestaรฑas, cejas y piel me roba un pequeรฑo suspiro de sorpresa. Si el mundo estuviera cubierto de nieve y รฉl estuviera al centro, no habrรญa forma de distinguirlo de los copos que caen de las nubes. Un albino.
Pero esa apariencia angelical junto a su falsa expresiรณn de simpatรญa, pasan a segundo plano cuando sus iris cerรบleos me llaman a gritos; azules, con la profundidad de un ocรฉano que nunca ha sido tocado por un rayo de luz.
Y entonces su gesto pierde expresiรณn, se vuelve inerte. Lo que antes era ironรญa ahora es pura escarcha, y el ambiente entre nosotros se torna tan fino que astilla mi garganta.
โยฟQuiรฉn eres tรบ? โInquiere, con la precisiรณn de un bisturรญ en su voz mientras una ceja nรญvea se eleva con desaprobaciรณn.
La urgencia de escapar me devora, pero mis pies permanecen clavados en la lujosa madera del suelo, como si el costo fuese una cadena invisible.
No retrocedo. No ahora.
He cruzado demasiado terreno, enfrentado cada sombra que esta mansiรณn gigante y gรฉlida arrojรณ sobre mรญ en el camino. Estoy aquรญ por algo mรกs grande que mi miedo. Por un motivo que pesa mรกs que el vacรญo que arrastrรฉ hasta esta puerta.
No voy a renunciar a la รบnica oportunidad de arrancarme de esa niebla viscosa que habรญa convertido mi vida en un maldito abismo.
โEstoy aquรญ por el puesto de asistente personal. Una persona me atendiรณ hace un momento y me indicรณ que usted decidirรญa si me contrata... o no.
El alma de la habitaciรณn vuelve en cuanto deja escapar una pequeรฑa risa olvidadiza. โAh, eso. Por supuesto. โAsiente con la cabeza varias veces, mientras su cuerpo se mueve hacia mรญ con calma distraรญda, aunque peligrosa.
Mis pies insisten en retroceder siquiera un paso, pero no lo hacen. El instinto de mantenerme firme me amarra al suelo.
โSolo que... hay un pequeรฑo problema. Uno minรบsculo, en realidad. โLevanta su mano enguantada y separa el pulgar del รญndice, dejando un pequeรฑo espacio burlรณn entre ellos.
โยฟAh, sรญ? ยฟCuรกl es? โElevo mi meton, con la voz mรกs pequeรฑa de lo que me gustarรญa.
La cercanรญa me inquieta, su presencia me abruma, y su altura que me eclipsa por completo, dispara mis nervios.
โEste puesto โLa condescendencia en su tono golpea antes de que termine la fraseโ. Es solo para el sexo masculino. โSus palabras caen cual veneno suave y deliberado.
No se esfuerza por ocultar la satisfacciรณn que parece encontrar en ellas, pero yo contengo las ganas de lanzarle una rรฉplica que probablemente me costarรญa mucho mรกs que esta entrevista.
Extiendo mi mano con la hoja que el rubio, hace apenas unos minutos, calificรณ como "un buen expediente".
โNo quiero ofenderlo, pero estรก siendo un poco sexista. ยฟPodrรญa al menos leer en quรฉ estoy capacitada?
Sus irreales ojos azules se deslizan lentamente por mi figura. Comienzan en mi rostro, escanean mi silueta con descaro y terminan enfrentรกndome de nuevo. โNo veo por quรฉ no. โSe encoge de hombros con indiferencia y toma los papeles con dos dedos.
Sus talones giran y solo asรญ, el aire vuelve a mis pulmones.
โGracias. โMi corazรณn que amenazaba con escaparse por mi garganta, recupera un ritmo mรกs estable.
Regresa a su escritorio, se sienta con despreocupaciรณn y empieza a escribir en el ordenador. โPuedes esperarme afuera unos minutos. No tardarรฉ.
Inclino la cabeza una sola vez antes de obedecer. Salgo de la habitaciรณn y lo mรกs importante, de su radar.
Cierro las puertas con cuidado, el eco es apenas un susurro en el aire frรญo del pasillo. Es un corredor amplio, un silencio sepulcral envuelve cada rincรณn, y el frรญo helado traspasa mis medias color piel como pequeรฑas agujas invisibles.
Las paredes estรกn decoradas con cuadros, no tantos como para saturar la vista pero suficientes para despertar una curiosidad cautelosa. Avanzo lentamente sin querer ser intrusiva, pero algo en este lugar me atrae como una fuerza gravitatoria que no logro comprender.
A unos metros, una cรณmoda pequeรฑa sostiene un reloj antiguo y un par de estatuillas. Una de ellas capta mi atenciรณn de inmediato. Me acerco, no sin antes asegurarme de estar sola, alargo la mano con cuidado y levanto la figura.
Un รกngel llorando sobre una lรกpida. Su rostro esculpido con un detalle meticuloso, parece transmitir una tristeza viva, como si la porcelana pudiera llorar de verdad. Las lรกgrimas diminutas y perfectas, reflejan una melancolรญa que logra atravesarme.
"Quรฉ bonita" murmuro para mรญ misma. Bonita. Una palabra sencilla, pero que para mรญ siempre ha significado algo mรกs.
Continuo contemplando al รกngel, sintiendo una conexiรณn inexplicable con su celestialidad rota.
Hay algo en รฉl que me recuerda a ese hombre, al extraรฑo magnetismo que emana, a esa perfecciรณn que parece demasiado pura para este mundo crudo y, sin embargo, cargada de algo insondable, algo tรฉtrico.
Un solo grito atraviesa el aire, rasgรกndolo, tan feroz que mis manos pierden la fuerza y la estatuilla cae al suelo, haciรฉndose pedazos. Los fragmentos se dispersan, filosos como pequeรฑas dagas mientras el eco de la porcelana rota resuena en mis oรญdos aรบn vibrando por la intensidad del sonido.
Exaltada recojo los trozos con movimientos torpes y los dejo de nuevo sobre la cรณmoda, acordando una promesa muda de repararlos mรกs tarde.
Otro grito, aรบn mรกs visceral, sacude mis sentidos y la sangre en mis venas. Un estremecimiento recorre mi columna y antes de que la lรณgica tome el mando mis pies ya estรกn corriendo hacia el origen del sonido, siguiendo el eco hasta lo que parece ser una sala al fondo del pasillo.
El grito es de una mujer. Es un sonido que no se olvida, un alarido que eriza la piel y susurra escenarios terribles al oรญdo. Pero al llegar, la preocupaciรณn que me impulsaba se disuelve como cenizas en el viento, reemplazada por un torrente de culpa incรณmoda.
โยกSuguru, basta! โLa voz ahora ligera y quebrada entre risas, le pertenece a una chica de espeso cabello negro.
Sus manos forcejean con un hombre asiรกtico que sostiene una carta en alto, sus movimientos entrelazados en un juego infantil.
โYa revisรฉ la dedicatoria, no es tuya โResponde รฉl con una sonrisa ladeada, manteniendo el papel fuera de su alcance.
Rรญen a carcajadas, empujรกndose y susurrรกndose cosas al oรญdo. Una chispa palpable los rodea, una burbuja de intimidad que parece inmune al mundo exterior.
Hasta que ella me ve.
La burbuja explota y la risa muere en sus labios de cereza. Dos pares de ojos azules se clavan en mรญ, desnudรกndome con una desaprobaciรณn que no se molesta en ocultarse.
โยฟY quiรฉn eres tรบ? โPregunta ella, su tono tan afilado como un cuchillo.
Los ojos de la pelinegra cargan un juicio mรกs pesado que el del hombre junto a ella. La incomodidad se asienta sobre mi pecho.
Carraspeo, intentando despejar la sequedad en mi garganta. โEscuchรฉ un grito muy fuerte y pensรฉ queโ
โNo preguntรฉ eso โMe interrumpe cargada de soberbia, cortรกndome como un latigazoโ. Preguntรฉ quiรฉnโ
โDale un respiro, Asya. Trabajarรก aquรญ o algo. โLa voz proviene del respaldo de un sillรณn, una cabeza se asoma con desdรฉn, su cabello castaรฑo revuelto por el impacto de las cortinas blancas del ventanalโ. ยฟNo es asรญ? โUna sonrisa amplia ilumina su rostro mientras el humo de su cigarro escapa lentamente por sus fosas nasales.
Le devuelvo una sonrisa tensa. โEso creo... โLa confusiรณn me ancla las palabras en la lengua.
โยฟEs por el puesto de asistente? โEl hombre asiรกtico frunce ligeramente el ceรฑo. โPensรฉ que ese puesto no estaba disponible
โSi trabajara aquรญ serรญa limpiando pisos. Sรณlo mรญrenla. ยฟEn serio creen que con esas medias rotas podrรญa ser asistente de alguien? โExhala Asya ruidosamente, dejando que su risa de desprecio llene cada rincรณn.
Mis ojos bajan instintivamente a mis piernas. Las medias tan baratas como los dรญas grises que las trajeron hasta aquรญ, al parecer se rompieron al correr. Pero el pensamiento se desvanece cuando su voz vuelve a taladrarme. Una burla tras otra, como si yo fuera un espectรกculo que merece su risa.
โAsya, dije que fue suficiente. โLa voz de la castaรฑa interfiere con firmeza.
Se pone de pie, le da un par de รบltimas caladas al cigarrillo y lo apaga en el cenicero para empezar a caminar hacia mรญ. Sus pies descalzos no emiten ruido, pero su presencia luminosa sรญ.
โSoy Ieiri Shoko. ยฟCรณmo te llamas? โToma mi mano con una gentileza inesperada. Sus labios forman un "no le hagas caso" tan claro que lo entiendo sin que lo diga en voz alta.
โEs muy lindo de tu parte, siento si interrumpรญ o algo โMi mirada se cruza con la pelinegra, quien ahora parece aburrida de mi existencia. Desvรญo mis ojos de nuevo hacia Ieiri, sintiendo un poco mรกs de aire en los pulmones. โYo soyโ
Sin poder terminar, una voz rompe el aire, profunda y ahora familiar, cargada de algo que hace que el vello en mi nuca se erice.
โOye, tรบ.
El peso en la habitaciรณn cambia. El ambiente se torna denso de nuevo, tangible. No necesito girarme para saber quiรฉn es, lo siento en los gestos de los demรกs. Las risas mueren. Las manos se ocupan de nada.
Sรณlo el asiรกtico camina hacia nosotros, deslizรกndose con la misma facilidad que alguien que no teme a nada.
โSatoru, tienes correspondencia. โLe entrega la carta que hace apenas unos momentos era motivo de carcajadas. La carta que me hizo correr, romper cosas, avergonzarme por nada.
Aprovecho el intercambio para darle la cara al albino. Sonrรญe al asiรกtico, y su gesto es tan genuino, tan ajeno a lo que imagino en รฉl que parece un espejismo. Una sonrisa sincera en su rostro es algo que no encaja, algo que incomoda.
En cuanto sus ojos se conectan con los mรญos, la dulzura desaparece. El cambio es inmediato, como si mi sola presencia descompusiera su mundo perfectamente ensamblado.
โยฟPuedes venir un segundo? โGira sin esperar y comienza a avanzar por el pasillo.
Mi cuerpo actรบa antes de que mi mente alcance a procesarlo y lo sigo al instante. Lanzo una sonrisa nerviosa a Ieiri antes de desaparecer de su vista. Ella me la devuelve, un gesto breve que apenas logro registrar ante el eco de sus pasos impecables junto a los mรญos
Desde el otro lado del escritorio, hace un gesto firme con la mano para que lo emite pero no me muevo.
โDe pie estoy bien.
โLo รบnico que pedรญ fue que esperaras afuera unos minutos โAfila la mirada y una risa burlona burbujea en su gargantaโ, no que exploraras mi casa y tomaras el tรฉ con mis amigos.
โNo estaba precisamente tomando el tรฉ. Escuchรฉ un grito horrible de esa chica... No sรฉ si es tu novia, pero se molesto por verme ahรญ. โJuego nerviosamente con los dedos detrรกs de mi espalda baja.
โยฟAsya? โArquea las cejas y una sonrisa incrรฉdula se forma en sus labios de terciopelo rosaโ. Mi hermanastra. Hace ese tipo de cosas.
โEntiendo.
โยฟSabes cuรกnto valor tenรญa esa estatuilla que rompiste? โEl tono de su voz cambia.
Trato de formular una disculpa, pero las palabras se quedan atoradas en mi garganta, paralizando mi lengua. โNo... L- lo siento mucho, fue un accidente. โTrago en secoโSi quiere que me vaya, lo entiendo. Ya debe haberse dado cuenta que no soy la persona indicada para este puesto. Harรฉ lo posible por pagรกrselo.
Si tenรญa la mรญnima esperanza de obtener este trabajo, se ha esfumado. Ahora solo queda la deuda, una mรกs.
โNo lo entiendes. Era una reliquia familiar. Ya no fabrican de estos โDe su bolsillo, saca una de las alas rotas del รกngel. La sostiene entre sus dedos de cuero negro, y la mira con cierta melancolรญaโ. Era de mi madre. Falleciรณ cuando era pequeรฑo... y era lo รบnico que me quedaba de ella.
Sus palabras se encajan en mi garganta, frรญas e imposible de procesar mientras el estรณmago se me hunde desgarrado por un filo invisible.
Soy una extraรฑa que ha irrumpido en su casa, que ha destruido algo preciado de su madre. Sentirme una mierda es poco. Entre su historia y la mรญa, no hay comparaciรณn. Lo entiendo de golpe, como un puรฑetazo seco al orgullo. Algo dentro de mรญ se encoge hasta que las lรกgrimas quedan al borde, temblando, buscando una grieta por donde escapar.
โNo lo sabรญa... โMis pรกrpados pesan, se cierran por inercia.
El silencio se fractura en un sonido ahogado. Al principio creo que contiene un llanto. Un titubeo en la respiraciรณn o una pausa en la garganta. Pero no. La primera risa escapa como un cuchillo, y despuรฉs viene otra. Y otra. Un estallido de carcajadas que se desborda por la habitaciรณn, llenรกndola de algo รกcido, punzante.
ยฟSe estaba burlando de mรญ?
El aire se vuelve de acero en mis pulmones. Lo miro, lo miro de verdad y algo oscuro nace en mi pecho. Mis ojos recorren la habitaciรณn, buscando cualquier objeto punzante que atraviese su yugular sin dudar. No porque lo merezca. Porque no lo merece. Es demasiado misericordioso para la bajeza que acaba de hacer.
โยฟTe parece gracioso? โLa voz me tiembla, no de debilidad, sino de rabia contenida. Me limpio la humedad de los ojos con la misma ira con la que alguien se sacude el polvo de un error.
Las risas mueren lentamente.
โMe haces sentir especial. ยฟDe verdad estabas preocupada por mรญ? โSe lleva una mano al pecho, la mueca de sorpresa en su rostro es tan falsa que duele de ver.
โEstรก claro que no.
โNi siquiera me conoces. No tiene sentido que sientas lรกstima por mi.
โSi no le interesa que pague, no tengo nada mรกs que hacer aquรญ.
La decepciรณn se me atora en la boca, amarga, metรกlica. Avanzo hacia la salida, marcando cada paso con el golpe seco de mis tacones contra la madera de su oficina.
ยฟDe quรฉ estoy decepcionada? ยฟDe perder el trabajo? ยฟO de confirmar una vez mรกs que toda la gente rica es una puta basura?
โEstรกs contratada.
Me detengo al instante y apunto de abrir la puerta, mis pies dejan de responderme. Algo me mantiene anclada al suelo, igual que la primera vez que crucรฉ esta habitaciรณn. Quizรก es un clase de efecto que su voz genera en mi, o tal vez la desesperaciรณn por conseguir una buena cantidad de dinero para largarme de esta ciudad.
La segunda opciรณn siempre es la mรกs viable. Siempre.
โMientras jugabas en mi casa, me di la oportunidad de leer sobre esas capacidades de las que hablaste. โSus pasos se acerca hacia mรญโ. Eres buena en finanzas. Llamรฉ a tus antiguos trabajos y dicen que eres de confianza. Tal vez puedas serme รบtil.
โYa no me interesa, muchas gracias por su tiempo.
La firmeza en mi voz deja un regusto amargo. Blancanieves ya se ha reรญdo suficiente de mรญ.
โยฟOcho mil euros al mes podrรญan cambiar tu decisiรณn? โSu voz se desliza cual miel por mi espalda, cada vez mรกs cerca.
Hace una hora, habrรญa aceptado incluso por cincuenta centavos. Ahora, mi orgullo se interpone como un muro de roca.
รl sabe cuรกn incierta es mi decisiรณn, porque una mano grande se posa sobre la puerta, justo frente a la mรญa. Su cuerpo se apoya contra mi espalda, atrapรกndome entre la madera y su calor corporal.
โDiez mil, entonces. โEl aliento dulce y mentolado me roza la piel. Su boca a milรญmetros de mi oreja, y el vapor de su respiraciรณn derritiรฉndose en mi cuello.
Exhalo, ahogada. โY-yo... โMis dientes atrapan mi labio inferior mientras me tenso, con la mente nublada y todos mis sentidos exigiรฉndome que me mueva.
Pero no lo hago. No voy a engaรฑar a nadie. Estoy disfrutando esto, aunque me obligue a creer lo contrario.
โComo disculpa, te darรฉ quince mil cada mes. Empezando por hoy. โPor el rabillo del ojo, capto como sus labios se abren, y luego se inclina lo suficiente para que la punta de su lengua amenace con tocar mi piel.
โPara... Lo harรฉ. โAcepto, y al mismo tiempo dos golpes secos irrumpen en la puerta, rompiendo el hechizo que me mantenรญa atada.
Por instinto me agacho, y escapo de la jaula en la que hace un instante suplicaba seguir encerrada.
โยกSatoru!
La voz exasperada del asiรกtico atraviesa el mรกrmol. El hombre de cabellos blancos abre la puerta con calma, y yo intento arreglarme el flequillo desordenado.
โยฟQuรฉ pasa?
โEstรกn muertos. Ese hijo de puta acribillรณ a varios de nuestros hombres.
Satoru me mira de reojo antes de que sus ojos se clavan en el pelinegro. Un silencio denso se extiende entre los tres.
โHablemos afuera. โExige con calma el pelinegro, apretando los labios.
Ambos salen de la habitaciรณn, dejรกndome con un hueco en el estรณmago y muchas preguntas retorciรฉndose dentro de mi crรกneo. ยฟQuรฉ se supone que fue eso?
Mis pensamientos se cortan de golpe al escuchar el seguro siendo manipulado desde el otro lado de la habitaciรณn.
Me lanzo al manubrio e intento abrir, pero no se mueve. El terror me paraliza en ese mismo instante y grito, golpeo la puerta, rasgo el aire con la garganta pero mi voz no logra travesear las paredes. Nadie parece oรญrme desde aquรญ y cuando mis cuerdas vocales ya no responden, busco otra salida.
Corro hasta el ventanal al fondo de la habitaciรณn. Abro las cortinas de un tirรณn, y empujo el cristal con todas mis fuerzas. No cede. El pรกnico me empaรฑa la vista.
Apretando la frente entre mis manos, intento pensar en una salida y entonces los veo. Papeles apilados junto al ordenador.
Me acerco, paso la mirada entre las hojas y la puerta, asegurรกndome de que sigo sola.
Informes confidenciales, nombres de empresas que jamรกs he escuchado. Cifras que no tienen sentido y entre ellos, una carta abierta; las iniciales SG resaltan en el destinatario. Todo lo demรกs estรก en otro idioma. Codificaciones extraรฑas. Reviso mรกs documentos. Alemรกn, ruso e incluso รกrabe.
Lo que sea que estรฉ haciendo aquรญ dentro, no es legal. Y definitivamente, tampoco es limpio.
Maldigo mi ambiciรณn y a Choso. Maldigo mi estupidez por creer que su recomendaciรณn de "trabajo" era genuina y no una jodida trampa.
Llegar aquรญ fue un error. Un maldito error muy codicioso. Todo por no pasarme la vida esclavizada en un trabajo donde ni cinco aรฑos habrรญan bastado para pagar la deuda del bastardo de mi padrastro.
Y ahora estoy aquรญ. Encerrada en la mansiรณn de un enfermo. Un enfermo con dinero sucio.
Un escalofrรญo se arrastra por mi columna cuando el cerrojo suena de nuevo. La respiraciรณn se me atasca en la garganta. Acomodo todo con dedos temblorosos y camino de puntas hasta la entrada, ocupando el mismo espacio donde รฉl me dejรณ, como si nunca me hubiera movido.
Cada segundo se dilata, se alarga hasta volverse insoportable. El silencio es una sombra espesa, rota solo por el tictac del reloj.
Cuando entra y sus ojos van del escrito a mรญ, lo supe de inmediato. Lo que temo se confirma en la lentitud de su mirada, en la forma en que la habitaciรณn se llena de un peso sofocante.
โยฟPiensas que puedes escapar de mรญ, pajarito?
No voy a escapar.
No cuando รฉl lo sabe todo.
No cuando mis decisiones ya han trazado un futuro donde la muerte no parece tan terrible en comparaciรณn.
โ๐