Eineh - Jicheol

Summary

Desde pequeño, la historia favorita para dormir de JiHoon fue "Las mil y una noches". Todo lo relacionado a Medio Oriente fue una obsesión para él. Por eso, al cumplir 24, se decidió a hacer aquel viaje junto a su mejor amigo, conocer esa cultura y esos escenarios que vivían en su cabeza desde niño. Nunca pensó que ese viaje le traería a su vida no sólo fotografías. #AU

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Viaje

—Oh vamos por favor Seungkwan. No será tan difícil.

Jihoon llevaba días tratando de convencer a su amigo de aquel viaje, solo ellos, disfrutando de toda la riqueza cultural que podía regalarles aquel país con que se había obsesionado desde hace años.

Ambos estaban recostados en la cama del chico con mejillas redondas, mirando el techo, cada uno buscando la forma de hacer que ese viaje sucediera.

—Pero Jihoon, no podemos simplemente irnos de viaje y ya. No es tan sencillo. Piensa en pedir nuestros permisos en el trabajo, el ticket de avión, los hospedajes. Es demasiado trabajo.

Mientras su amigo buscaba millones de excusas para posponer o incluso no hacer el viaje, Jihoon solo podía pensar en una cosa Arabia Saudita.

Los grandes edificios, camellos, el interminable desierto, las mezquitas que parecían sacadas del cuento de las mil y una noches, su cuento favorito desde la infancia.

—No es difícil Kwan, podemos buscar todo desde internet, hostal, tours, los tickets de avión. A demás, somos hombres, es seguro para nosotros.

Seungkwan refunfuñaba a cada palabra que decía Jihoon. Lejos de seguir quejándose, cada una de las palabras de éste comenzaban a hacer eco en su mente y la sola idea de los hermosos paisajes en los cuales podría tomarse un montón de fotos para su feed de instagram lo hacían replantearse esa idea.

—Quizá podamos hacer un presupuesto, buscar opciones y determinar si podemos hacer ese viaje Jihoon.

Finalmente se rindió, conocía a Jihoon desde que tenía 12 años y nunca, jamás, había experimentado un “No” por respuesta y esta no sería la primera vez.

El pelinegro se levantó de golpe de la cama de Seungkwan corriendo directamente a su escritorio y, con su laptop, comenzó a buscar por un montón de páginas web las opciones de vuelos.

Se quedaron hasta cerca de las 12 de la noche haciendo cálculos, rutas, anotando tours, fechas, costos.

Ese era el sueño de Jihoon, y no importaría si debía compartir cuarto con un montón de desconocidos en un hostal, cumpliría su sueño.

— Aun no entiendo cómo es que me convenciste, a veces creo que me embrujas con tus palabras.

Bromeó Seungkwan mientras escribía en aquella hoja de cálculo los costos de ese hospedaje que acababa de encontrar en línea, sin duda, era mucho más económico de lo que pensó al inicio, una de las ventajas de ser amigos desde muy jóvenes le daban el privilegio de poder bromear con ese chico bajito y gruñón sin el peligro de ser golpeado.

Jihoon, por su parte, buscaba los vuelos, y estaba siendo una completa odisea. Trataba de que las escalas no fueran demasiado cortas como para no alcanzar su vuelo de conexión, pero tampoco demasiado largas que los hicieran perder valioso tiempo esperando en los aeropuertos. Hasta que al fin encontró el vuelo ideal.

— Seúl a Doha y de Doha a Ria, excelente. Tenemos los vuelos, querido Kwannie.

Vociferó Jihoon con tono animado, arrastrando cada una de sus palabras, alzando la mirada de la laptop para juntar su vista con la del contrario. Poco a poco su sueño comenzaba a tomar forma con algo tan sencillo como convencer a su amigo y unas cuantas horas de búsqueda en internet.

— Muy bien mi querido príncipe árabe, pero… ¿Cómo pretendes que paguemos por eso? ¿Le pedimos dinero a tus padres o a los míos?

— No seas tonto… Para eso existen las tarjetas de crédito y los benditos meses sin intereses. Lo lejos que podemos llegar sin tener responsabilidad financiera.

Y con los últimos costos agregados en Excel que tan metódicamente estaban armando ente los dos, comenzaron a realizar simulaciones de pagos con sus tarjetas, quedando aún más encantados con los últimos detalles de su viaje.

Y finalmente lo tenían, 6 días en el reino de Arabia Saudita. Riyadh, Medina, Al-Ula y Meca. Hospedajes en hostales, unos cuantos tours e incluso una cantidad de dinero para souvenirs y otros gastos. — Siguiente paso, debemos pedir al menos 9 días libres en nuestros respectivos trabajos, cosa fácil.

Jihoon a sus 24 años trabajaba para una empresa farmacéutica, si bien su posición no era ejecutiva, podía tranquilamente pedir algunos días libres para su viaje, SeungKwan trabajaba como auxiliar en una guardería, mientras la docente principal no tuviera algún inconveniente durante esos días, su presencia no era indispensable.

Poco a poco todo iba tomando una forma más real, los permisos del trabajo fueron concedidos, los pagos finales realizados, maletas listas, itinerario, contactos de emergencia, pasaporte y formas migratorias listas en sus maletas.

Esa misma noche, antes del gran día en el que, al fin, su sueño de niño se cumpliría, sólo pudo quedarse en la orilla de su cama con ese libro en sus manos.

— Las mil y una noches… Mil y una noches soñé en estar visitando esos paisajes, esas mezquitas que tanto se mencionan aquí…

Abrazó aquel libro, como si al hacerlo, estuviera abrazando a aquel pequeño de 6 años, al cual su madre le leía un cuento de ese libro cada noche para poder dormir.

Y así llegó el gran día, el día en que todo dentro de la vida de Jihoon cambio al estar abordando aquel avión con destino a su futuro…