Cruzando miradas

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Summary

Clara y Zack se conocen en una fiesta y desde ese momento empiezan a relacionarse más. Se enamoran y terminan teniendo una relación toxica en donde ella no quiere irse de ahí por amarlo mucho y aun así sigue a su lado.

Genre
Romance
Author
Bel
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Clara Williams

Y todo comenzó cuando acepté ir a una fiesta con mi mejor amigo. Al principio no pensaba ir, pero terminó convenciéndome. Era la primera vez que salíamos juntos; tantos años de amistad y nunca había pasado algo así. Yo solía salir a bailar con otros amigos, pero nunca con él. Finalmente, me convenció.

Solo faltaba que llegara el día, que era mañana. Teníamos que organizarnos para ir al lugar, ya que mi mamá preguntaba todo, aunque sé que lo hacía porque quería cuidarme, como siempre.

Alex: Hola hermanita.

Clara: Hola hermanito, justo estaba por hablarte.

Alex: ¿Qué pasó?.

Clara: Quería saber cómo vamos a hacer mañana.

Alex: Vamos a volver a la mañana por así decirlo ya que termina a las 6. Así que te quedas en mi casa porque sola desde mi casa no vas a ir a la tuya.

Hay colchón de más.

Clara: Está bien a qué hora voy a tu casa?.

Alex: Te parece bien a la tarde? Así no salís de tu casa cuando oscurece.

Clara: Está bien a las seis o siete estoy ahí.

Alex: Dale te espero.

- Chat finalizado -

***

Comencé a organizar todo lo que iba a llevar para arreglarme. Era la primera vez que me preparaba para salir en la casa de otra persona. Tomé mi mochila y empecé a guardar la ropa que usaría esa noche, el maquillaje, la planchita de pelo que nunca puede faltar, ropa para dormir y el desmaquillante para después de la fiesta.

Al mirar el reloj ya era la hora que tendría que salir para tomar el autobús.

—Mami ya me voy, ¿Dónde estas?.

—Acá hija en el balcón con las plantas que necesitan ser regadas ya que alguien se olvido del favor que le pedí.

—Ay lo siento mami me re olvide ya me voy mami, te amo mucho.

—Te amo más hija, cuidado y disfruta. Avísame cuando estás viajando y cuando llegas a la casa de Alex por favor hija.

—Si mami—Le di un beso y me fui.

Por suerte salí con tiempo, pero cuando estaba llegando a la parada, el colectivo pasó tan rápido que ni me frenó. Eso me puso de mal humor; odio cuando me pasan esas cosas. Lo bueno fue que diez minutos después apareció otro y pude subir.

Pagando el boleto, caminé por el pasillo buscando asiento. No quería viajar parada, y por suerte encontré uno al fondo. Me senté, saqué el celular y le avisé a mamá:

Clara: Mami ya tome el autobús y ya estoy viajando a la casa de Alex, te aviso cuando llegue si no me olvido.

Mami: Bueno bien hija, rápido por suerte. No te olvides avísame por favor.

- Chat finalizado -

Puse los auriculares y elegí la primera canción: drivers license de Olivia Rodrigo. Me encanta viajar escuchando música mientras miro por la ventana. El tiempo pasó volando y enseguida me di cuenta de que estaba por llegar a mi parada.

Bajé, y Alex ya me esperaba del otro lado de la calle. Solo tenía que cruzar, aunque siempre me cuesta cuando no hay semáforo. Y sí, casi me chocan. Crucé distraída, y mi mejor amigo me miraba del otro lado, rezando que no me pasara nada, pero con cara de que me quería retar.

—Te voy a matar nena, como vas a cruzar así.

—Bueno no me retes.

Caminamos hasta su casa, que por suerte quedaba cerca. Al entrar, saludé a su mamá, que estaba mirando tele.

—Hola Lili, como estas?—Dije al acércame para saludarla.

—Hola Clari, bien y vos? Tanto tiempo sin verte.

—Vamos a dejar tus cosas en mi pieza—Dijo Alex cuando termine de saludar a su mamá.

Subimos las escaleras y entro a otro habitación.

—¿Cambiaste de habitación, no era la de al lado?—Pregunte.

Ah si me cambie a esta hace poco—Dijo.

La habitación estaba diferente, con todo ordenado de otra forma. Dejé mi mochila en su cama, nos tiramos a charlar un rato y, al rato, nos agarró hambre. Bajamos y me sorprendió que ya tenía todo preparado.

¿Qué preparaste?—Pregunte.

—Prepare para que comamos una tarta.

—Que ricooo—Dije exagerando un poco y Alex empezó a reírse.

Después de comer, seguimos charlando y nos dimos cuenta de que ya era hora de cambiarnos para ir a la fiesta. El tiempo había volado.

Me puse mi conjunto negro. Me quedaba tan bien que me sentía hermosa. No paraba de mirarme en el espejo, buscando imperfecciones, pero esa vez no encontraba ninguna. Era raro, siempre me criticaba algo y terminaba bajándome la autoestima.

Alex, en cambio, no sabía qué ponerse. Me pedía opinión cada dos minutos. Dio tantas vueltas como yo cuando elegí qué traer de ropa. Al final decidió, y empezó a apurarme.

—¿Ya estas lista?—Me preguntó Alex. El hace media hora ya estaba listo, la que estaba tardando demasiado a pesar de que ya estaba cambiada era yo por mi terquedad.

—Dame 5 minutos más y ya lo estoy—Respondí y al ver la expresión de su cara comencé a reírme sin parar.

—¿De qué te reís Clari? Menos mal que no quieras ir—Dijo al mirarme.

—Me río porque vas a tener que aguantarme. Vos mismo insististe, me convenciste y por eso voy.

Iba a ponerme zapatos, pero cambié a zapatillas para estar más cómoda. Finalmente, estábamos listos. Su cuñado nos llevó en auto.

El club era nuevo y esa noche era la inauguración. Afuera explotaba de gente haciendo fila para entrar.

Nos despedimos del cuñado de Alex y nos acercamos al club.

—No puedo creer la cantidad de gente que hay para entrar, vamos a estar un buen rato a acá—Dije mientras buscaba donde terminaba la fila.

—¿Sos tonta o que? Nosotros no tenemos que ser la fila—Me dijo Alex.

—Vos sos el tonto, Dios no sabía eso—Respondí ofendida.

Mostró las entradas en la puerta y pasamos enseguida. La gente nos miraba mal, pero no me importó.

Adentro, el lugar estaba repleto.

—Alex porque entramos sin hacer la fila?—Pregunté.

—Conozco a el dueño del lugar, te conté pero por lo que veo te olvidaste o no me prestaste atención.

—Mmmm si o por ahí la segunda opción que me dijiste, no te preste mucha atención cuando me dijiste esa parte. Cuando me contaste eso?.—Pregunte.

—Ya veo, cuando te convencí para venir. Vamos para allá así no estamos tan lejos de la barra de bebidas.

—Aaaah si, no te preste atención.

Caminamos como pudimos entre la multitud, ya que el lugar estaba más lleno de lo que parecía desde afuera. Un poco más y explotaba de tanta gente. Mientras avanzábamos, Alex se cruzó justo con un grupo de su misma escuela y me los presentó. Eran cuatro chicos y dos chicas. No era amigo cercano de ellos, pero los conocía lo suficiente como para saludarlos.

Cuando empecé a saludar a cada uno, el último chico se quedó mirándome fijamente. De inmediato me puse nerviosa; no sabía si tenía algo en la cara, si me había manchado o si simplemente era su manera de mirar.

Mi mejor amigo se inclinó hacia mí y, al oído, me preguntó si quería que nos quedáramos con ellos o si prefería ir cerca de la barra. Le respondí que era mejor quedarnos con ese grupito, así no pasábamos la noche solos, sobre todo porque él ya los conocía.

Nos unimos a ellos, aunque no pude evitar que mi atención siguiera en el chico que me había mirado de esa forma. Sin embargo, pronto una de las chicas se acercó a él y comenzaron a bailar juntos. Era el único que realmente me había llamado la atención, y verlo con ella me desanimó un poco. Los demás no eran para nada mi tipo, así que después de algunos tragos decidí proponerle a mi mejor amigo hacer la famosísima "putivuelta": él mirando chicas y yo mirando chicos, cada uno buscando quién llamaba más nuestra atención.

—Ahora venimos chicos, vamos a comprar unos tragos—Dije eso y nos fuimos con Alex.

Él era el que más las encaraba; yo, en cambio, no tanto. Tal vez porque siempre esperaba que fueran los chicos los que dieran el primer paso, como suele pasar. Casi nunca me animé a hacerlo yo, y las pocas veces que sucedió fue con conocidos, nunca con alguien completamente nuevo.

—No veo a nadie que me llame la atención.

—A mi tampoco, espera... allá esta Monik vamos a saludar.

Nos acercamos a Monik, que estaba con su grupo de amigas. De chicos solía salir con nosotros, hasta que sus padres la cambiaron de escuela y dejamos de verla. Después de eso, solo tuvimos un par de charlas sueltas.

Bueno, yo no tanto... Alex sí, porque todavía seguía enamorado de ella.

—Hola Monik—Dijo Alex al mirarla.

—Hola chicos tanto tiempo que casualidad encontrarnos aquí, que guapo estas Alex.

Alex se quedo congelado tuve que darle un mini golpe en la espalda para que reaccionará y sacara a bailar por lo menos un rato a Monik.

—Alex—Dije en voz baja para que el solo me escuchara.

—¿Vamos a bailar?—Le pregunte Alex a Monik.

—Si porque no—Mientras ellos bailaban, yo me acerque a la barra y me compre un trago y me quede ahí tomando hasta que el termine con su asunto.

20 minutos después...

Alex terminó de bailar con ella y yo ya me había tomado dos vasos de los tragos que pedí. Decidimos volver al grupo donde habíamos estado al principio, así que nos despedimos de las chicas y empezamos a buscarlos por todos lados. Después de unos diez minutos, finalmente los encontramos. Cuando nos acercamos, el chico que me parecía atractivo estaba lejos de la chica, pero en cuanto ella lo vio, se pegó a él como si fuera de su propiedad. Al ver eso, confirmé que eran pareja y decidí no hacer nada.

—Volvieron chicos—Dijo uno de ese grupo.

Creo que el nombre de ese chico es Zack; justo escuché a uno de sus amigos llamarlo para mostrarle algo. Poco a poco comencé a relajarme, disfrutando de la noche y de la fiesta. Mi cuerpo se movía al ritmo de las canciones que pasaba el DJ, y aunque sentía que él me estaba mirando, no me importaba; quería disfrutar de la salida a mi manera, y lo estaba logrando.

Mientras la noche avanzaba, un chico se acercó a bailar conmigo, pero parecía querer más. Quería que lo besara, pero yo no estaba interesada; solo quería bailar, no pasar a otra cosa. Así que decidí dejarlo solo e ir al baño, culpa de lo que había tomado.

Me quedé ahí dentro unos quince o veinte minutos, primero por la fila y también porque me sentía un poco mareada, aunque ya empezaba a recuperarme. Al salir del baño, vi algo inesperado: mi mejor amigo estaba con ese chico del grupo. Cuando me vieron, se acercaron a mí como preocupados, pero solo Alex mostraba verdadera inquietud.

—¿Dónde estabas Clara?—Preguntó Alex en un tono enojado.

—Fui al baño, le apunto el cartel que dice baños. Tranquilo no me escape a ningún lado, no me voy a perder.

—La próxima antes de irte decime donde vas a ir así no me asustó. Si no fuera por el no sabría nada.

—Si yo dije que iba a ir al baño, si no escuchaste no es mi culpa—Mi mente quedo pensando en lo ultimo que dijo Alex, el estaba mirando para donde me estaba yendo cuando salí de la ronda.

Volvimos al grupo donde estaban los demás, y comencé a bailar sola. No necesitaba a ningún chico para disfrutar de la noche; a partir de ese momento, quería asegurarme de que no me volviera a pasar lo de antes. De repente, alguien se acercó y puso sus brazos en mi cintura. Al girarme para ver quién era, me di cuenta de que era Zack, pero en ese momento no me importaba. Eso sí, me sorprendió verlo allí junto a la chica que estaba con él, así que me alejé un poco.

—¿Estás bien?—Me preguntó Alex.

—Si, estoy bien. ¿Cómo se llamaba el chico que está con esa chica?.

—Zack, ¿Porqué?.

—No por nada, solo me había olvidado de su nombre. En realidad me olvidé el de todos, apenas recuerdo el nombre de este que estaba bailando conmigo.

—Ah bueno, esta bien. Ten cuidado.

Mientras disfrutábamos de la noche, fuimos con Alex a comprar más bebidas, ya que lo que habíamos comprado antes casi se había acabado. Elegimos lo mismo que la vez anterior, porque nos había gustado, y además era diferente a lo que tenía el grupo.

De repente, ese tal Zack se acercó a mí como si nada. Aprovechó que su "novia" no estaba pegada a él, pero al ver la forma en que ella lo miraba fijamente al principio, mis nervios volvieron a ponerse de punta.

—¿Me acompañas a buscar hielo?—Me preguntó.

—¿Yo?—Me quede mirándolo confundida.

—Si, ¿Vamos?.

—Mmmm bueno esta bien te acompaño.

Cuando terminé de decir la última palabra, me agarró de la mano y caminó por los espacios que la gente dejaba para pasar. De repente se detuvo en medio del camino, y yo empecé a mirar a mi alrededor tratando de encontrar el lugar donde vendían hielo, pero no veía nada.

Entonces caí, como una estúpida, en su mentira.

Al girarme y mirarlo a los ojos, se acercó a mí y me besó. No me dio tiempo a reaccionar, pero fue tan dulce; al principio lento, y luego empezamos a marcar un ritmo hasta que lo empujé, recordando a la chica que estaba con él.

—¿Porqué me besaste? ¿Vos no tenes novia?—Comencé a preguntar.

—Primero porque quería besarte desde que te vi y segundo no tengo novia—Respondió a mis preguntas.

—¿La chica con la que estás bailando no es tu novia?.

—No, no lo es.

—No te creo nada—Dije mirándolo a los ojos.

Me di vuelta y regresé a la ronda, ofendida. Me había engañado para poder besarme, y aunque el beso me había gustado, sabía que estuvo mal. No podía estar segura de si lo que me dijo era verdad o no.

No podía creerle después de todo lo que había visto; la chica estaba demasiado pegada a él. Sentía una bronca enorme, y encima seguía a su lado mientras nosotros volvíamos por separado a la ronda. El odio que le tenía a ese desconocido era inmenso. Odio que las personas jueguen conmigo de esa manera, y además que engañen.

Lo más extraño era que su actitud hacia ella había cambiado; no era la misma que al principio, y parecía que ella se daba cuenta poco a poco.

—¿Qué te pasa Clari?—Los ojos de Alex estaban fijamente mirándome mientras yo tenía mi mirada en otro lado.

—Nada, solo que no me gusta que jueguen conmigo. Solamente es eso.

Mi mejor amigo me miró como si no entendiera nada; no comprendía por qué yo no le decía que ese idiota me había besado.

Seguimos disfrutando de la fiesta como si nada, mientras yo no podía dejar de pensar en él. Después de dos años sin sentir nada por un hombre, un desconocido lograba interesarme, y encima estaba con otra persona... aunque supuestamente no había nada entre ellos. Me costaba creerle después de todo lo que había pasado, y era obvio que, siendo una fiesta, seguía con ella.

La chica no se despegaba de él; estaba siempre a su lado, y en ningún momento bailaba con otro chico, solo con él.

Decidí arriesgarme y disfrutar de la noche. No me importaba nada, así que lo tomé y, sin pensarlo, hice exactamente lo que él había hecho conmigo al principio. Lo llevé un poco lejos del grupo, al otro lado, y sin dudarlo, lo besé. Fue tan hermoso que, de repente, una llamada arruinó el momento.

—Perdón tengo que contestar—Dijo.

—Sisi no pasa nada—Al escuchar mi respuesta atiende y lo escucho hablar con la persona que estaba del otro lado.

Pasaron cinco minutos y el termino la llamada con la persona que le había llamado.

—Era la mamá de una de las chicas, estaba preocupada porque no le responde. Y yo no tengo para responder su mensaje.

—Si quieres te paso para que puedas responderle—Dije al mirarlo.

—No, no quiero molestarte.

—No molestas, no pasa nada—Agarre mi celular, al desbloquearlo active la opción para poder pasarle internet a el.

Le di mi celular para que viera cuál era la red y la contraseña, pero terminó haciendo otra cosa. Entró al teléfono y comenzó a anotar un número; al ver que lo agendó, me di cuenta de que era el suyo. Al terminar de guardarlo, se mandó un mensaje a sí mismo para ya tener mi contacto.

Quedé sorprendida. Cuando me devolvió el celular y vi el mensaje que se había enviado, me dio un poco de risa. Había mandado un punto.

Después de ese momento, volvimos al grupo, ya que en cualquier momento la fiesta iba a terminar y el lugar a cerrar. Teníamos que quedarnos cerca de mi amigo para poder irnos antes de quedarnos en la calle por un buen rato. Pero al llegar, el chico llamado Zack ya se había ido afuera del lugar.

Cuando llegó la hora de irnos, comenzamos a despedirnos, y no pude despedirme de él porque no estaba. Justo entonces, mi celular vibró y vi que me había llegado un mensaje suyo. Lo revisé bien cuando, junto con Alex, salimos del lugar y nos quedamos afuera en la entrada pensando cómo volver, mientras abría el chat de él.

Zack: Ni me saludaste.

No entendía su mensaje ya que el se salió afuera muchísimo antes de que con Alex saliéramos del lugar.

Clara: Vos te fuiste, yo sigo acá.

Zack: ¿Hay gente todavía?

Clara: Si, algunos pelean.

Zack: Tengan cuidado igual, ¿A que hora se van?

Clara: Ahora en un rato.

Zack: Ah bueno listo dale buenísimo.

No conseguíamos nada para poder volver a la casa de Alex, estábamos sentamos en el piso pensando como volver ya que no nos aceptaba ningún auto.

3 Minutos después...

Zack: Siguen ahí? Porque tengo que pasar por ahí ahora y de paso te saludo.

Clara: Si, no conseguimos como volvernos así que aun estamos acá.

Zaxk: Si quieren los podemos llevar o alcanzar hasta donde tienen que ir. No pasa nada ya que tenemos que pasar si o si por donde están y de paso suben.

Clara: Si no tienen drama, porque no conseguimos nada.

Zack: Ahí estamos llegar, estamos re cerca. En cinco llegamos.

Clara: Bueno dale.

Llegaron los chicos donde estábamos nosotros y Alex abrió la puerta para que subiéramos. Me volví a poner nerviosa al entrar. Una vez que subimos, el amigo de Zack arrancó el auto y nos alejamos del lugar.

Nos dejaron casi cerca de la casa, porque les dijimos que no queríamos incomodarlos demasiado. Antes de bajar, les agradecí y Alex hizo lo mismo. Caminamos hasta llegar a su casa después de que el auto se fuera.

Al llegar, le mandé un mensaje a Zack.

Clara: Gracias.

Zack: No de nada reyna. ¿Llegaste bien?.

Su mensaje y decirme reyna me sorprendió mucho

Clara: Si, por suerte si.

Zack: Buenísimo. Bueno estamos hablando para juntarnos algún día te parece?.

Clara: Hablamos tranqui y vemos cuando puede ser.

Zack: Si obvio tranqui. Dale mañana estamos hablando, ya me voy a dormir no doy más.

- Chat finalizado -

Al terminar de hablar con él, Alex y yo, cansados como estábamos, nos dimos cuenta de que nos habíamos olvidado de sacar el colchón y dejarlo preparado. Así que tuvimos que dormir los dos en su cama, que por suerte no era de una plaza sino de dos, y cada uno ocupó un lado. Lo gracioso fue que, al tocar la cama, nos dormimos casi de inmediato.