Capítulo 1
29/07/2023
Caminaban por una ciudad sombría. Poca gente se veía en las calles; solo vagas siluetas que deambulaban sin rumbo, como si nada importara. El aire era pesado, con un dejo de humedad y abandono.
Takeda, 17 años. Takeda tocó su auricular. “No me sorprendería que el chip estuviera aquí. ¿Pero qué pasa si no lo está? ¿Y si se equivocaron de lugar? ¿Al menos esto es seguro, Dan?” La impaciencia tensaba su voz.
Dan, 17 años. Dan tocó su propio auricular, su voz teñida de fastidio. “Ya te dije que no lo sé. Cris solo nos dio esta dirección. Si tienes alguna queja, díselo a él, no a mí, ¿quieres?”
Ambos observaban un pequeño departamento desde edificios distintos. Las sombras de la noche los envolvían.
“No me estoy quejando, solo digo que es molesto. Ni siquiera sabemos si esa información era real. Llevamos tres horas aquí... además ya me está dando sueño...” Takeda dejó escapar un suspiro de aburrimiento.
“Ya deja de hablar y mantente alerta,” gruñó Dan, los dientes apretados, sin despegar los ojos del objetivo.
Los minutos se convirtieron en horas. Los bostezos de Takeda se colaron por la radio.
“¿Puedes parar ya?” Dan habló en un tono molesto, pero silencioso.
“Qué delicado...” Takeda sonreía, jugando con su lápiz, una provocación inocente.
Sin que se dieran cuenta, una bala astilló el concreto junto a Takeda. El sonido fue ensordecedor. Takeda se lanzó a cubierto, gritando: “¡Idiota, ya nos descubrieron! ¡Vámonos ahora!” Una ráfaga de balas impactaba su posición.
Dan rápidamente agarró sus cosas. Saltó del edificio y comenzó a huir. Tocó su micrófono: “¡No vuelvo a confiar en ese infeliz de Cris! ¡Hijo de perra, me las pagará!" El fuego de la ira quemaba en su voz mientras corría por calles y callejones, separándose de Takeda.
“¡Te dije que él solo hacía las cosas a ciegas!” Takeda corría por otro callejón oscuro, su respiración agitada y entrecortada.
Los disparos rozaban las paredes, haciendo saltar chispas. De pronto, un sujeto con traje apareció frente a Takeda. El aire en el callejón se hizo frío.
“Dan... esto es malo...” Con voz temblorosa, Takeda tocó su micrófono. Sus ojos se abrieron con terror silencioso al ver la figura impasible del atacante.
Dan, en un lugar seguro, se preocupó. “¿Takeda...?” Temiendo lo peor, miró a todas partes; su compañero no llegaba.
“Dan... me encontró... es un Agente.” Takeda bajó la mano del auricular, un temblor le recorrió el cuerpo. Quiso dar sutiles pasos hacia atrás.
“¡Takeda! ¡Takeda!” Dan quitó la mano del auricular, sabiendo que era tarde. Salió corriendo a buscarlo desesperado.
“¿Tan fácil fue encontrarnos?” Takeda intentó una calma forzada.
(...): “Sabes, en algún momento de mi vida esperaba por fin matarte. Ustedes, los de la FZ, son un fastidio, sobre todo las cucarachas insignificantes como tú... ¿Dónde quedó tu patético compañero? Será una molestia ir a buscarlo después.” El Agente caminó lentamente hacia Takeda, sacando sus manos de sus bolsillos. Su rostro era inexpresivo, como el de una estatua.
“Él ya se fue, ya no está, estoy yo nada más...” Takeda dio sutiles pasos hacia atrás, su voz temblaba mientras buscaba una ruta de escape.
(...): “¿Quieres dejar de mentir? No soy idiota, ¿sabes?” El desdén en su voz era palpable.
Takeda intentó atacarlo, pero el Agente esquivó el golpe con total desinterés. En un movimiento rápido, golpeó a Takeda en la mejilla, lo agarró por la camisa y lo estampó contra una pared.
“Kgh...” Takeda tosió, el sabor metálico de la sangre inundó su boca.
“Mier...” Mientras el Agente lo alzaba por el cuello, la voz se le quebraba por falta de aire. Sus manos arañaban inútilmente el brazo de su atacante.
(...): “Muere...”
De pronto, un impacto golpeó la cabeza del Agente. Este soltó a Takeda y cayó de espaldas. Dan, en un intento desesperado, corrió, subió a Takeda a su hombro y huyó.
(...): “Ah... esto sí duele...” Se quejó el Agente, frotándose la cabeza.
Goteaba sangre sobre el frío suelo del callejón. Miraba el cielo nocturno con indiferencia. Caminó y se fue lentamente, dejando el lugar vacío.
Mientras Dan corría, estaba agitado y aún asustado por la adrenalina.
“Le golpeé, lo toqué, lo lastimé... ¡Un Agente!" Gritó Dan, una mezcla de terror y orgullo por su acción.
“¿Quieres callarte ya...?” Takeda habló con voz ronca, su cuerpo aún dolorido y en shock.
“¡Agradece, maldito! ¡Estuvieron a punto de matarte, imbécil!”
El Reporte y la Nueva Misión
En la base, se dirigieron a hablar con Cris. Caminaron por los pasillos, apartando a la gente con el codo, sus rostros reflejando la ira contenida.
“Tú... infeliz,” Takeda apuntó a Cris con el dedo. “¿Se puede saber qué maldito juego es ese?” La frustración vibraba en su voz.
Cris se sobresaltó.
“Habla ¿por qué carajos nos mandaste a ese jodido lugar? Desgraciado, ¡casi nos matan!" Dan reclamó, su rostro crispado por el enfado.
“¿De qué hablan? La ubicación era correcta, era una búsqueda fácil, tontos,” Cris se puso a la defensiva.
“¿Fácil? ¡Pendejo, había un maldito Agente en ese lugar!” Takeda señaló hacia atrás.
Todos en la Sala quedaron sorprendidos. Cuando Cris volteó, los demás fingieron ignorancia con un nerviosismo evidente.
“Espera, ¿qué? No sé a quién se refieren con que había un Agente. Investigué muy bien ese lugar, era imposible que uno de ellos estuviera allí este día.”
“¿No? Idiota, aún me tiembla la mano...” Dan levantó su mano, que vibraba levemente. “Golpear a uno de ellos con un tubo no es algo normal.”
“¿Y eso por qué?”
“El tonto aún no puede procesar el golpe que le dio a un Agente.”
Cris y los demás quedaron inquietos, algunos con la boca abierta.
“¿Golpeaste a un Agente...? Dime, ¿qué se siente?” Cris preguntó con un matiz de burla, visiblemente sorprendido.
“Qué gracioso, pero no cambies el tema, ¿por qué un Agente estaba en ese lugar?”
“La verdad no lo sé... esta vez solo fue casualidad... o quizás ya sabían sobre la búsqueda del chip,” Cris se encogió de hombros, una inseguridad evidente.
“¿Cómo se enteraron de eso? Eso solo se habló hoy y no tiene sentido que supieran que iríamos a buscarlo.” Takeda miró al suelo con inquietud, preguntándose si eran muy obvios.
“Pero como sea, no quiero pensar mucho en esto ahora. ¿Dónde está Izakai?”
“Cierto, no lo he visto desde la mañana. La última vez que escuché de él dijeron que estaba durmiendo cerca de la escuela otra vez...”
“De hecho, sigue haciendo eso. Me lo dijo por mensajes...”
“¿Que no se cansa de estar en ese lugar?”
“Supongo que se volvió una maña. Cuando trabaja no le queda mucho tiempo para ir a su casa, así que se queda a dormir en el almacén.”
“Cierto... Bueno, como sea, tenemos que hacer el reporte. Vámonos, Dan.”
Caminando por los pasillos, Dan recordó algo.
“¿Supiste?”
“¿Uh?”
“Dijeron que llegarían nuevos miembros a la FZ.”
“¿En serio? Eso no había pasado en más de tres meses, ya me estaba asustando... ¿Y quiénes son?”
“Aún nadie sabe, pero lo que sí sé es que son muy débiles.”
“¿A qué te refieres?”
“Dicen que no son algo muy importantes, pero su nivel era muy inferior...”
“¿Y eso es algo malo? Nosotros también llegamos así, a excepción de Luis.”
“Lo sé, pero... me preocupa que lleguen más y más chicos débiles que no logren mejorar como él o nosotros. Si esto sigue así, el clan FZ se hará cada vez más débil.”
Takeda suspiró, mirando el fondo del pasillo. Quería permanecer tranquilo, pero en el fondo le preocupaba. Aun así, sonrió para mantener la calma y no perder la fe.
“¿Al menos dijeron cuándo los presentarán?”
“Bueno... Aún no se sabe.”
Después de unas horas de entregar el reporte, los jefes les pidieron que se quedaran.
Jefe Won: “Bueno, como habrán notado, estamos muy apretados con los idiotas del instituto Este, y por lo que leí, ustedes fueron atacados por un Agente de SLR por andar buscando la forma de bajar la confianza de sus miembros. ¿Qué les parece hacer algo un poco más tranquila para ustedes?” Su tono era paternal.
Takeda, frunciendo el ceño por la desconfianza: “¿Tranquila? ¿Ahora qué se traen? ¿Y qué pasó con el chip? ¿Acaso ya no les interesa?”
Jefa Leonida: “La verdad no es nada malo. Del chip nos encargaremos nosotros mismos; las fotografías de la chica violada el 23 de marzo siguen en esa casa, pero ahora Luis y su grupo se encargarán de eso. Hasta donde tenemos entendido, han dejado sus estudios de lado ¿no?”
Dan, cruzándose de brazos: “¿Y eso qué? ¿Nuestro deber no es siempre ayudar a los agresores y exponerlos?”
Jefe Won: “Eso es verdad. El clan FZ fue creado para poner fin a los grupos que abusan de los chicos en las instituciones. Casos como acoso, violaciones y agresiones son el mayor problema; por eso la tasa de suicidios aumenta. Pero... nuestra principal preocupación es el Instituto Este. Es el foco de nuestros problemas y la ruta clave de los grupos. Su nueva misión es usar la mejor tapadera que existe: volver a ser estudiantes.”
Takeda: “Okay... entendemos, pero... ¿pero entonces estaremos como estudiantes normales? ¿Qué pasará con las misiones? Nos costó mucho ingresar a este clan...”
Jefa Leonida: “Eso ya depende de ustedes. Son libres de hacer lo que quieran mientras no afecten al grupo. Recuerden que se mantienen en incógnito investigando a los agresores en su institución. Llamar la atención solo sería imprudente. Además, ustedes son los que deberían mantener el orden en su instituto, ¿o me equivoco?"
Dan: “¿Cuál es la trampa? Si realmente es importante, ¿cómo sabemos que los demás grupos no nos buscarán también? La escuela está llena de clanes. Si un agente nos encontró... ¿cómo estaremos seguros de que otro no nos encontrará así de fácil?”
Jefe Won: “Solo estamos confiando. No estamos completamente seguros de que no vuelva a pasar. Sé que es complicado, pero es el riesgo que ustedes tomaron al unirse a este grupo, ¿no es así? Solo traten de ser personas normales en un mundo normal... ¿Ese no es el espíritu del grupo FZ?"
Takeda y Dan se miraron, confundidos y con desconfianza, pero se inclinaron, aceptando la misión sin protestar.
Jefa Leonida: “Ah, y otra cosa, Izakai ya está en esos pasos. Dijo que se aburría de ir y estar vigilando gente común. Le dijimos hace unos días.”
“Por esa razón no estaba en la base todos estos días...” Takeda notó cómo la pieza faltante encajaba.
Jefe Won: “También tendrán como compañero a Cris. Sé que tuvo un error de cálculo cuando los mandó a buscar el chip a ese edificio, pero aun así no queremos desconfiar de un aliado que lleva mucho tiempo con nosotros. Será un buen candidato, además él es su amigo desde hace años, ¿no?”
Dan: “Pero Cris no es de los que suelen pelear... él se especializó más en los estudios y eso...”
Jefe Won: “Tranquilos, Cris también es bueno en combate, ¿no? Solo eligió algo más tranquilo...” El Jefe sonrió de forma enigmática.
“Ok, está bien entonces...” Takeda, sin estar completamente convencido, dio por terminada la reunión.
La Nueva “Normalidad”
Takeda se tronó el cuello, cansado, y Dan se estiró, suspirando por el agotamiento.
“Qué molesto... ir a estudiar como estudiantes normales otra vez....”
Al día siguiente, los chicos estaban en sus salones. Volvían a sus viejas vidas aburridas.
Izakai: “Mmmm... Mucho ruido...” Murmuró medio dormido, el escándalo del salón apenas audible.
Mientras tanto, Takeda y Dan buscaban a Cris. Un chico estaba siendo golpeado por unos estudiantes, pero lo ignoraron, ya que era algo común en esa escuela.
“¿Listos?”
“Sí... Qué pereza...” Dan suspiró.
Cris bostezó. “Ha pasado tiempo desde la última vez que entré a la cafetería a comer algo...”
“Realmente es molesto esto, solíamos comer fuera de la escuela antes.”
“Sí, pero ahora nadie de aquí sabe que somos miembros de FZ, solo no llamemos la atención.”
“Bueno, eso no quiere decir que volvamos a pelear como antes, ¿no?”
“¿Pero de qué hablas? Aun así tenemos experiencia en combate, ¿no?”
“Teóricamente sí, pero no me fío mucho...”
“Qué fastidio... Bueno, ya no me importa, busquemos algo de comer ya,” Dan se resignó.
“Dices ‘busquemos’ pero nunca sueles comer nada de lo que te dan en la cafetería.”
Entraron a la cafetería. El ruido era un zumbido denso de risas y platos.
“¿Por qué será que no me sorprende esto? Bueno, es un colegio público...”
“Bueno... solo tenemos que saber cómo manejar esto...”
“Además, ¿dónde se supone que está Izakai? Siempre come con nosotros.”
“Qué sé yo, supongo que sigue dormido como siempre en su salón.”
“¿No se te hace raro que siempre se quede dormido?”
“Realmente no me interesa, siempre y cuando no se meta en problemas.”
“¿Y cuándo él ha causado problemas?”
“Nunca, pero aún así es muy propenso a que le pase algo.”
Una discusión se escuchó. Unos tipos agredían a un niño.
Takeda miró la escena con repulsión y hastío. “¿Otro más?”
(...): “¡No me escuchaste, imbécil! ¡Te dije que sí, no me escuchaste!” El bravucón gritó, la burla brillaba en sus ojos.
El niño afirmó llorando, con miedo puro en su mirada, y fue rápidamente a hacer lo que le pidieron.
“¿Quién es él?”
“Él es Shi, un estudiante de 5to año. Le gusta mucho molestar a los de 2do, es su forma de divertirse.”
“¿Que acaso él no estaba también en un clan?”
“Sí, está en el grupo de Claid. Se unió hace unos días ya que su hermano mayor también está en ese grupo.” Dan siguió comiendo, mirando a Shi sin importancia.
“O sea que solo está por su hermano. Supongo que por eso es que ahora está molestando a los de 2do.” Cris tomó su jugo, su expresión ligeramente aburrida.
“Ya no le demos importancia. Si peleamos con él solo llamaríamos más la atención, no es que quiera dejarlo pasar, pero...” Dan recapacitó mientras tocaba su plato con el tenedor.
La Furia Silenciosa de Izakai
Desde su asiento en el edificio 4, Izakai seguía durmiendo. El ruido, sin embargo, se hizo demasiado grande. Los gritos y gemidos de dolor del chico agredido perforaban su siesta.
Izakai, haciendo un ruido sordo con la garganta, murmuró sin abrir los ojos: “Oigan... dejen al chico ya en paz... hacen demasiado ruido...”
El murmullo no funcionó. Izakai se incorporó ligeramente sobre la mesa, abriendo los ojos apenas por el fastidio. “¡Ya dejen de hacer tanto ruido, quieren! ¡Estoy durmiendo!”
Jon dudó, la orden lo detuvo. “Ya... déjenlo... vete de aquí,” dijo con una calma forzada, señalando al chico.
La puerta se abrió de golpe. Un montón de estudiantes entró al salón empujando y gritando.
“¡¿Dónde carajos está ese tal Izakai?!” El grito retumbó.
Izakai despertó otra vez, frotándose la cara con la mano, aún adormecido. “¿Mmmm... ahora qué sucede....? ¿Quién me busca?”
“¿Tú eres Izakai Glicht?”
“Mmm, sí... ¿Qué es lo que quieres?”
“¡¿Conoces a Kaneshiro Hariyama?!”
“¿Quién? Ahh.. sí...” Bostezó. “¿Qué sucede con él?”
“¡Hijo de perra, golpeaste a mi primo ayer en la noche!!” La voz del chico se hizo estridente, llena de una rabia que no conocía la calma.
“Ah... sí, lo hice... Lo vi agrediendo a una chica,” dijo Izakai con total indiferencia. “¿Le dolió?”
Izakai se levantó rápidamente, la somnolencia desapareció, reemplazada por un brillo gélido en sus ojos.
“Wow... cálmate. Atacarme lanzando tu bolso encima de mí no es muy de hombre de tu parte.”
Izakai evadió los golpes con movimientos mínimos. Esquivaba sin quitar su cara de seriedad y absoluta calma. Un chico lo agarró por la espalda. Izakai se liberó golpeándole el rostro con el codo. Rápidamente, lo agarró y lo pateó, lanzándolo hacia el montón.
“Atacar por la espalda tampoco es de hombres.”
Izakai contraatacó, usando los puños de sus agresores para estamparlos contra las paredes y pupitres. Dos lo sujetaron de la cintura y otro del brazo. Izakai golpeó con el talón al que tenía en la cintura, luego lo pateó en el estómago y lo tiró a un lado. Agarró del cabello al otro chico, alzándole la cara, y con una patada al pecho lo hizo caer hacia atrás.
Uno de ellos le pateó la espalda. Izakai lentamente volteó, sin cambiar la expresión tranquila. El chico se lanzó hacia él. Izakai lo interceptó, y un impacto seco y rápido golpeó la nariz del estudiante, haciéndolo caer al suelo al instante.
Izakai suspiró, frotándose la mano. “—Shh, tiene la cara muy dura, idiota... me dolió la mano... ah....” La calma contrastaba con el caos. Miró su camisa. “Ah... mancharon mi camisa con sangre.” Se la arregló y se limpió los nudillos. “Todos... vayan a la enfermería... y no quiero ningún comentario de lo que pasó aquí.”
Se fue lentamente.
El salón quedó en un silencio de shock, roto por los quejidos y retorcimientos de los agresores en el suelo. Izakai, con un semblante alegre, llegó a la cafetería.
“¡Oigan! ¿Por qué no me llamaron para comer?” Se quejó inflando los labios.
“Tú eres el que siempre está dormido, además el almuerzo está por terminar así que come rápido.”
“Por cierto, ¿dónde estabas? ¿Dormido otra vez?”
“Sip... Digamos que no dormí mucho ayer....” Se sirvió comida con total naturalidad.
“Sabes que es realmente molesto ir al edificio 4 solo para buscarte para ir a almorzar.”
“Oh, vamos, yo voy al edificio de ustedes y nunca me quejo.”
“Como sea, come rápido, solo te quedan 15 minutos.”