SIEMPRE SERIAS TU

All Rights Reserved ©

Summary

El amor es una mierda. Y enamorarte de tu peor enemigo lo es aún más. Cuando me mudé a Los Ángeles, dejar mi vida en México no fue lo peor... Lo peor fue descubrir que los Parkhert, nuestros vecinos de toda la vida, también vendrían. Y con ellos, él. Ethan Parkhert. Mi pesadilla de la infancia. El que siempre se unía a mi hermano mayor para hacerme la vida imposible. Afortunadamente, se había ido a España a estudiar y yo había disfrutado de años de tranquilidad. Pero la paz nunca dura demasiado. Justo cuando creo que tengo un nuevo comienzo, él regresa... y lo peor es que esta vez todo es diferente. Porque odiarlo ya no es tan fácil. Y porque, aunque me niego a aceptarlo, hay algo en su mirada que me inquieta... y me atrae. Perolo peor de todo... es que quizás, solo quizás, me gusta el problema. ❤ ESPERO LES GUSTE ❤

Genre
Romance
Author
Myrian
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

OCACIONES

No podía creerlo. Ahí estaba él, apoyado en la puerta de mi casa, con esa maldita sonrisa engreída que siempre me había sacado de quicio. ¿Por qué tenía que regresar justo ahora? ¿Justo cuando por fin me había librado de él?

Pasé por su lado sin detenerme, mirándolo de arriba abajo y rozándole el hombro.¿Por qué tenía que volver?

—Vaya, pensé que me extrañarías un poco más —soltó Ethan con su clásica sonrisa burlona.

—Extrañarte a ti es como extrañar un dolor de muelas —repliqué, cruzándome de brazos.

—Insoportable —gruñí.

Entré a mi casa y saludé a mi mamá y a la señora Parkhert, quien me recibió con una gran sonrisa y un abrazo lleno de emoción.

—¡Mi niña, cuánto has crecido! Ya eres toda una mujercita —dijo con ternura.

—¿Mujercita? Mamá, aún es una niña, ¿no la ves? Sigue del mismo tamaño —se burló Ethan riendo.

Solo atiné a sonreír de forma leve y mirarlo con la peor cara que tenía. Ese idiota, como siempre, burlándose de mí como si fuera su títere. Pero esta vez, me las pagaría.

—Sí, Ethan, ¿y de qué te vale tu altura si sigues siendo el mismo niño idiota de siempre, eh? —solté con una carcajada, olvidando por completo que su madre estaba ahí.

Ethan me lanzó una mirada seria y, sin decir nada más, se fue al comedor.

Toma, idiota. Para que veas que ya no soy la misma niña de antes, la que se dejaba solo porque te veía con otros ojos.

Me dirigí a mi habitación sintiendo una pequeña victoria, pero también un nudo en el estómago. No era solo rabia lo que sentía al verlo de nuevo. Era otra cosa... algo que no quería admitir.

Porque, a pesar de todo, Ethan Parkhert seguía siendo el mismo chico que alguna vez...

No. Ni siquiera iba a pensarlo.

Terminé de cambiarme y bajé para almorzar con los Parkhert, porque justo hoy, cuando mi día iba tan bien, tenía que compartir la mesa con ellos.

Al llegar, todos estaban ya sentados. No podía evitar mirar a Ethan, ese chico alto, de cabello rojizo y ojos marrones. Debo reconocer que de niña me encantaba... No sé qué le vi, la verdad. Pero ahora puedo decir con seguridad que lo detesto. ¿La razón? Sí, la hay. Me rechazó.

Flashback

Cuando tenía apenas diez años y él trece, me declaré tontamente. Le dije que me gustaba mucho. Ethan se sorprendió al escuchar mi discurso y solo sonrió de medio lado.

Dentro de mi pensaba que el sentia lo mismo por que intentaba tratar de decir .

—Tú a mí también... —iba a responderme, pero entonces escuchó la risa burlona de mi hermano.

Su expresión cambió de inmediato.

—Eres una niña—dijo con simpleza—. No me fijaría en ti.

Eso me dolió un montón. Como si no fuera suficiente, mi hermano salió detrás de mí y, con una sonrisa burlona, añadió:

—¿En serio crees que Ethan se fijaría en ti? Hermana, te quiero, pero no seas ridícula. Es mayor que tú y además tiene novia. Katherine.

Khatherine era un niña de su edad , estudiaban juntos los tres en el mismo salon , y quiza .SI . me rechazo por ella .

Fin del flashback.

—¡Hija! —la voz de mamá me sacó de mis pensamientos—. Pásame la ensalada.

—Eh... Sí, mamá, toma —dije, intentando concentrarme solo en la comida. Quería terminar lo más rápido posible e irme a mi cuarto. Me sentía incómoda, y menos mal que mi hermano no estaba presente, porque seguro se burlaría de la ridiculez que hice hace años.

—¿Cómo te fue en el colegio, Maia? —preguntó Laura, la mamá de Ethan.

—Bien, me reencontré con mis amigas después de las vacaciones. Nada nuevo en sí, los mismos profesores de siempre —contesté con normalidad. La escuela seguía igual, sin cambios.

El almuerzo continuó con mamá y Laura conversando entre ellas. Cuando terminamos, ayudé a recoger la mesa y me retiré a mi habitación para hacer los trabajos que nos habían dejado los profesores.

Más tarde, cuando bajé, la casa estaba vacía.

—¿Todo bien con Ethan, hija? —preguntó mamá, observándome—. Vi que ni la palabra se dirigieron.

—Sí, mamá, todo bien. Solo que no es mi amigo. ¿Qué tendríamos que hablar él y yo? Nada, ¿cierto?

Pasé por su lado con rapidez. Su pregunta me incomodó, porque no estaba preparada para verlo de nuevo.

Me declaré cuando tenía diez años porque nos mudábamos y no lo volvería a ver. Solo quería que me correspondiera o, al menos, que me diera una esperanza. Pero no fue así. Y ahora, seis años después, aquí estaba de nuevo.

Debo admitirlo: sigue igual de guapo... aún más de lo que ya era. Pero mi orgullo es más fuerte, y me siento ridícula por lo que hice hace años.

Mi hermano estaba en España estudiando, pero Ethan había regresado solo. Y eso me generaba una gran duda:¿por qué estaba aquí?

No lo sabría nunca. Y, de todas formas, no me importa.

Tengo que continuar con mi vida como siempre .


El sonido de alarma.

Carajo, un día más y, como siempre, levantándome tarde de la cama. Me apresuré a ir a bañarme; hoy no podía ingresar tarde a clases. Estaría el maestro de matemáticas, al cual odiaba. No aceptaba ni un minuto de retraso.

Al salir del baño, me cambié con rapidez, me puse el uniforme y me maquillé de forma natural. Mi hidratante de labios no podía faltar.

Bajé las escaleras apresurada para irme, pero mi madre me interceptó con un vaso de jugo de papaya.

—Mamá, ahora no —reclamé.

—Maia Johnson, si no tomas, no sales. Así que apresúrate —respondió con su tono serio. Cuando usaba mi nombre y apellido, era porque hablaba en serio.

Suspiré resignada.

—Terminé, mamá. Gracias. Me voy, se me hace tarde.

Salí lo más rápido posible. Solo me faltaban veinte minutos para llegar y sabía que el maestro no me dejaría entrar si llegaba tarde.

Corrí hasta el salón y, por suerte, logré entrar a tiempo.

Al terminar las clases, salí con mis amigas, Liza y Jenny.

Jenny nos contaba que había terminado con Augusto... otra vez. Eran unos loquillos, un día peleaban y al siguiente volvían. Ya era normal escuchar eso de ella, pero al final, se querían.

Les empecé a contar sobre mi nuevo vecino, que recién se había mudado con su familia. Y, como yapa, también venía de España.

—¿El que te rechazó hace seis años? —preguntó Liza, asombrada.

—Ajá, sí, ese tonto —respondí con fastidio. Odiaba que me lo recordaran. Ya habían pasado seis años, lo había olvidado... pero su regreso había revivido todo de nuevo.

—No me digas que aún no lo olvidas... —dijo Liza con suspicacia.

—Liza, no. No me gusta. Solo que al verlo me hizo recordar lo ridícula que fui hace años. Nada del otro mundo. Por mí, que se joda.

—Bueno, amiga, solo era una pregunta, ¿eh? —Liza levantó las manos en señal de inocencia—. Pero, oye, ¿quién es ese chico tan guapo en moto? —señaló hacia la autopista, donde un chico se detuvo.

Volteé a mirar.

—No puede ser... Es Ethan. ¿Qué hace aquí, en mi escuela? —dije sin pensar.

—¿Él es tu vecino? ¿El que te rechazó? Déjame decirte que es súper guapo, ¿eh? —soltó Jenny, observándolo de pies a cabeza.

Ethan estaba ahí, con su moto, en la autopista. Se veía tan atractivo... ¿Tan qué? ¡Maia, deja de pensar estupideces!

Para mi sorpresa, sonrió en mi dirección y alzó la mano en señal de saludo. Sentí un leve calor en las mejillas cuando varias miradas se dirigieron hacia mí.

Pero entonces... pasó de largo.

¿Qué?

¡No era a mí!

No, no me estaba saludando a mí. Era a... Mery Madyson.

La rubia alta, esbelta, de ojos azules. Un año mayor que yo.

Carajo... ¿Y yo qué estaba pensando? Obvio que no me iba a saludar a mí.

—Bruja, anda rápido a casa. No te vayas a desviar, ¿eh? —dijo Ethan acercándose con su rubia tonta.

—Hola, chicas. Soy Ethan, un viejo amigo de Maia —dijo jovialmente.

—¡HOLA! —respondieron Liza y Jenny al unísono, emocionadas.

Mery nos miró con curiosidad.

—¿Ustedes se conocen? —preguntó, señalándonos a Ethan y a mí.

Ignoré su pregunta.

—No eres nadie para ordenarme nada —repliqué con enojo. Luego me dirigí a mis amigas—. Vámonos.

Pasé por su lado con rapidez. Lo último que escuché fue su risa burlona.

Bajé las escaleras lo más rápido que pude. No quería estar ahí. Me sentí la persona más ridícula del mundo creyendo que me saludaba a mí.

—Maia, ese chico es súper guapo... pero, ¿qué hace con Mery? ¿Se conocían? —preguntó Liza.

—No lo sé, Liza. Supongo que sí. Además, no es algo que me interese.

¿Cómo se conocían esos dos? Supongo que él estaba en España... ¿Habrán tenido comunicación?

No me importa.

Maia, enfócate.

Más tarde, mis amigas y yo fuimos a Cafecity para tomar algo y relajarnos después de un día estresante. En realidad, era nuestra rutina diaria. Al entrar, nos encontramos con el señor Tompson, el dueño del lugar.

Pedí un frappuccino, mientras que Liza y Jenny optaron por un helado. Trataba de concentrarme en mi bebida, pero mi mente no dejaba de dar vueltas en lo mismo: Ethan y Mery. ¿Desde cuándo se conocían? ¿Por qué estaban juntos?

—Maia, brujaaa —me sacó de mis pensamientos Jenny.

—Oye, ¡no me llames así! —me quejé, frunciendo el ceño.

Ethan me decía bruja desde que éramos niños, solo porque mi cabello era ondulado y, según él, cuando me despeinaba parecía una bruja. Desde aquel día, no había dejado de llamarme así.

Sacamos nuestros libros para ponernos al día con las clases, ya que Liza no había llegado a tiempo a literatura. Al terminar, comenzamos a platicar sobre Liza y Patrick. Llevaban juntos desde primero de secundaria y, sinceramente, me encantaba su relación.

Justo en ese momento, Patrick entró con un ramo de rosas rojas.

—Hola, chicas. ¿Cómo están? Amor, toma —nos saludó a Jenny y a mí antes de entregarle las flores a Liza.

—¡Awww, gracias, amor! Te amo —dijo Liza abrazándolo y dándole un beso.

—Yo también te amo, mucho, mucho.

—Ay, me empalago de tanta miel —dijo Jenny fingiendo náuseas.

—Patrick, siempre enamorando a mi amiga —me burlé con una sonrisa.

—La amo, ¿qué te puedo decir? —respondió colocando una mano en su pecho, todo dramático.

—¡Shhh! Chicas, si siguen haciendo bulla, el señor Tompson las bota por bullangueras —advertí.

Nos reímos a carcajadas, pero mi sonrisa se borró de inmediato cuando lo vi entrar: Ethan y Mery.

—No puede ser... —murmuré entre dientes.

¿Hasta aquí también tenían que venir? Esto no podía estar pasándome. Fingí no haberlos visto y me giré para seguir platicando con Liza y Patrick.

—Maia, ¿ese no es el chico que estaba en la salida con Mery? —preguntó Jenny.

—Sí, ese tonto otra vez... —dije con fastidio.

Intenté ignorarlo, pero el universo tenía otros planes para mí. Mery se acercó.

—Hola, chicas. ¿Les molesta si nos sentamos aquí? —preguntó con voz inocente.

Silencio.

—Ya nos íbamos —respondí seria—. Otro día quizás.

Y entonces Ethan se acercó con dos frappuccinos en mano.

—Bruja, otra vez tú aquí —dijo con una sonrisa burlona.

—Deja de llamarme así, ¿ok? —bufé, levantándome de la mesa.

Pero, sin querer, topé con su frappuccino y lo derramé sobre su camisa blanca.

—¡Joder! —exclamó Ethan, mirándome como si estuviera loca.

—Yo... yo lo siento, fue casu—

—¿Casualidad? Lo hiciste a propósito —intervino Mery con amargura—. Amor, ¿estás bien?

No, no, no. Trágame, tierra, y escúpeme en Saturno.

No esperé a escuchar más. Agarré mi bolso y salí lo más rápido posible. Escuché a Jenny y Liza llamándome, pero apenas vi un taxi, me subí sin pensarlo dos veces.

De camino a casa, mi celular vibró.

📱 SUPER GIRLS (grupo)

💬 Jenny:Maia, ¿por qué te fuiste así? No fue tu culpa.

💬 Liza:Tratamos de alcanzarte, pero tomaste el taxi demasiado rápido. La odiosa de Mery se quedó renegando.

💬 Yo:Lo sé, chicas. Solo que me sentí avergonzada. Fue lo más estúpido que hice, hayyy.

💬 Jenny:Tranquila, brujaa, ya pasó.

💬 Yo:¡NO ME LLAMES ASÍ! Eso no ayuda.

Bloqueé mi celular y fui directo a mi cuarto. Me cambié y me puse el pijama, ya que mañana tenía que levantarme temprano. Pero no podía dejar de pensar en Ethan.

Salí a mi ventana para respirar y ahí estaba él.

En la casa de al lado, recostado en su ventana, mirando el cielo.

Sin camisa.

¿Dios, qué estoy pensando?

Ethan bajó la mirada y se dio cuenta de que lo estaba mirando embobada. Nuestras miradas se cruzaron.

Mierda.

Cerré la cortina de golpe, sintiendo mi corazón latir mil veces más rápido de lo normal.

📱 Mensaje entrante: Número desconocido

💬 Buenas noches, bruja.

Sonreí de lado sin poder evitarlo.

ESPERO LES PUEDA GUSTAR ❤️😊