¡Bienvenido a Femboy Hooters!

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¿Cómo es que no hay un Femboy Hooters en Latinoamérica? ¡El primero que lo inaugure se hará millonario! Aquí les dejo un breve relato de un joven llegando a pedir trabajo a este "fino" establecimiento ;)

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Entrevista de trabajo

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme.... Nah, es broma. Apuesto que no esperaban una referencia a Don Quijote de la Mancha. Jajaja.

En un lugar de Santiago de Chile, se inauguró una famosa franquicia de restaurantes, Hooters. Donde chicas ligeras de ropa te servían comida y tragos en un excelente ambiente de fiesta.

Lamentablemente, Hooters quebró y sus negocios cerraron uno por uno... excepto el de Santiago.

El dueño de este lugar tuvo una increíble idea, sacada de Internet, convertir su local en un Femboy Hooters.

Fue un éxito inmediato. Todos los fines de semana este lugar se llenaba. Prácticamente había que hacer reservas meses antes para poder entrar. Y aunque al principio les faltaba personal, en un par de semanas tenían los mejores meseros femboys, los mejores chefs y el mejor ambiente. Le iba tan bien a este negocio que ya estaban abriendo sucursales en otros países, como Argentina y Brasil.

Todo esto me lo estaba contando mi amigo, con el que me estaba tomando un trago en el pub de siempre.

-¡Te lo estoy diciendo, Mauro! Allí pagan mucho mejor que en la mierda de restaurante que trabajabas. ¡Podrías comprarte un auto en un mes, si quisieras!

-No, si te creo que paguen bien, ¡pero ya te dije que no soy un femboy! ¡A mi me gustan las mujeres! ¡Bien culonas, de hecho! -Ya habíamos bebido como 3 schops cada uno, así que estábamos alzando la voz.

-¡Pero no es necesario ser gay para ser femboy, menso! Hay femboys heteros, gays, bisexuales y demás. Aparte, yo trabajo ahí cocinando y no estoy vestido de femboy. Y mira... -Me mostró un reloj de oro en su muñeca.- …esto me lo compré con mi primer sueldo.

-Ohhh, esta genial. Pero la verdad no sé... necesito plata, es cierto. Le choqué el auto a mi papá y esta furioso conmigo. Pero no se si pueda trabajar ahí.

-Mira, solo manda tu currículum al local y si te llegan a llamar, yo te oriento personalmente. Con tu primer sueldo podrás arreglar el auto y hasta te va a sobrar dinero. -Parecía muy interesado en que trabajáramos juntos.

-¡Ya, bueno! Mandare mi currículum para allá. Pero solo trabajaré lo suficiente para pagar mi deuda. De ahí, me voy.

-Te aseguro que te gustará trabajar en Hooters, no solo por la plata... -Me guiño un ojo y se rio. Yo le respondí con una patada por debajo de la mesa.

Y quien lo diría. Al día siguiente que mande mi currículo, me llamaron para una entrevista. Que suerte la mía.

___________________________________________

Estaba en la sala de espera de este local, una sala sencilla, blanca, con asientos de plástico y una mesa de centro con revistas encima.

Estaba nervioso, no imagine que me llamarían tan pronto, así que no me había preparado mentalmente.

Fui con una camisa celeste, pantalón de vestir azul y zapatos bien lustrados. Peinado con mucho gel y afeitado al ras.

Puede que no tuviera muchas ganas de trabajar aquí, pero aun así tenía que estar bien presentado. Después de todo, siempre debes dar el 100% de ti.

Una secretaria se asomo por la puerta de la oficina del jefe. Vestía minifalda, una blusa escotada y usaba gafas gruesas. Su cabello negro estaba atado en un moño y su maquillaje era bastante sugestivo.

-¿Mauricio Rivera? -Pregunto innecesariamente, ya que yo era el único en la sala.

-Presente. -Dije, levantándome de un salto.

-Don Rodrigo lo está esperando. Adelante, por favor.

Entré a la oficina del dueño del lugar. Era una oficina decorada al estilo art deco, con muebles a tono. Detrás de un escritorio de madera se encontraba Don Rodrigo, un hombre de unos 35 años con un pelo corto, en forma y con expresión de desinterés. Vestía una polera polo de color verde, jeans gastados y mocasines.

Parece que me había vestido muy formal a la entrevista.

-Adelante por favor. Tome asiento. -Me indico el asiento frente a él. -Me llamo Rodrigo, soy el dueño de este establecimiento y yo haré la entrevista. Es más que nada una formalidad, ya que su amigo me hablo bien de usted, señor Mauricio.

-¿En serio? ¿Qué le dijo?-Me senté en el asiento que indicaba.

-Que usted era muy diligente, puntual y con experiencia en el rubro. ¿Es cierto que ya había trabajado como mesero antes?

-Así es, un año entero trabajando como mesero en "Los buenos muchachos"

-Excelente. -Miró mi currículum por delante y por detrás. -¿Sabe? Creo que olvidó poner alguno de sus datos en su currículum.

-Oh, perdón, pensé que estaba todo ahí. Pero si quiere, le respondo cualquier pregunta que tenga.

-Me parece bien. -Saco un cuaderno pequeño y un lápiz de su escritorio. -Primero, su peso y estatura.

-Mido 170 cm y peso 65 kilos. -Era un poco extraño que solicitarán esos datos, quizás pensaba que...

-¿Sus medidas?

Ahh, así que de eso se trataba, él pensaba que venía a postular de mesero.

-Eh, perdón, pero yo vengo a postular de cocinero, no de mesero.

-Ah, ya veo. -Hizo una mueca de decepción y guardo su cuaderno. -Ya tenemos a todos los cocineros que necesitamos. Solo tenemos un cupo en este local y es de mesero.

-¡Pero mi amigo dijo que podría trabajar con él! ¿Pensé que buscaban otro cocinero?

-No, su amigo le ayudo con esta entrevista. Él me dijo que conocía a alguien quien ya tenia experiencia de mesero, por lo que tomé en cuenta su opinión, pero si no es el trabajo que busca, no podría ayudarlo al respecto.

Considere la situación. No me gustaba la idea de vestirme de femboy y trabajar rodeado de pervertidos, pero necesitaba el dinero pronto y este era el único trabajo que estaba aceptando solicitudes.

Bueno, supongo que podía quedarme hasta mi primer sueldo e irme. Eso era todo lo que necesitaba por ahora.

-Ok, entonces si quiero postular a mesero. Pero la verdad no se mis medidas, ¿Qué hago?

-No se preocupe. -Presiono un botón de su intercomunicador y habló. -Ariel, ven con la cinta, por favor.

Entro la misma sexy secretaria con una cinta métrica en sus manos. Tenía una leve sonrisa en su rostro.

-Ariel, ¿serias tan amable de tomarle las medidas al señor?

-Con gusto, Rodrigo. -Respondió Ariel. Yo me levante del asiento y se puso a medirme.

Sus suaves manos recorrían mi cuerpo junto con la cinta. En una ocasión se acercó tanto a mi que pude oler su dulce perfume de violetas. Mi corazón se aceleró.

Cuando terminó, me volví a sentar.

- Mide 90-70-110. Creo que tiene potencial, señor.

-Vaya, vaya. Excelentes medidas, señor Rivera. Creo que logró conseguir el trabajo. Claro está, si es que lo quiere. -Me extendió la mano para que se la estrechara.

-Yo, eh... si, quiero este trabajo. -Se la estreche, sellando mi destino.

-Muy bien - Sonrió ampliamente, mostrando una dentadura perfecta. -Comienza el lunes. Ariel lo llevará con recursos humanos para firmar sus papeles y se le proporcionará el uniforme de la empresa. No olvide que como mesero siempre debe hacer sentir a los clientes bienvenidos y con ganas de que quieran volver. Nos vemos el lunes y felicidades por conseguir el trabajo.

-¡Muchas gracias! Le prometo que no lo defraudare. -Salí de la oficina con Ariel, mientras movía sus caderas exageradamente.

Llego el día lunes y yo estaba vestido con mi uniforme nuevo. Era una camiseta blanca con un pequeño short naranjo que se me marcaba en el trasero zapatillas blancas y medias hasta el muslo. Al menos los shorts son elastizados.

Pero lo que no me dijeron es que el uniforme también incluía una peluca rosada con una trenza larga. No tenía ni idea que era un Femboy Hooters, donde también hacían cosplay.

Era las 4 de la tarde y estaba esperando a mi supervisor que me orientaría en este trabajo. Sentía bastante vergüenza de usar este revelador outfit, pero seguía diciéndome que era solo por un mes. Un mes y estaría libre de esto.

De repente, escuche un fuerte ruido y un dolor en mis nalgas. Alguien me había dado una nalgada y yo me sobresalte.

-¡Oye, que te pasa, hijo de...! -Me di la vuelta solo para ver al amigo que me había convencido de trabajar aquí... usando el uniforme de mesero y una peluca blanca, con listón rojo.

-Hola culón. Que bueno ver que te contrataron. -Dijo con total desfachatez.

-Ah, así que no eras cocinero. ¡Te voy a partir la cara! -Trate de golpearlo pero se protegió con los brazos.

-¡Jajaja, ya para, para! -Me sujeto de las manos.- Deberías agradecer de que te ayudará a entrar aquí, afuera hay gente que se pelea por solo postular aquí. ¡Además los pagos son muy buenos y podemos trabajar juntos.

-¿Por que me mentiste? Pensé que trabajaríamos juntos en la cocina, no aquí con los pervertidos.

-Bueno, incluso si hubieses postulado ahí, no te hubiesen dejado ya que tu no cocinas. Además ya tienes experiencia como mesero y el cuerpo perfecto para ser femboy. ¿Ya mencione que el sueldo es de un millón de pesos chilenos?

-Que me importa a... ¿dijiste un millón? -Reconsidere lo que iba a decir.- ¿En serio?

-Sip, y eso es solo el sueldo liquido. Con las propinas puedes llegar a un millón 200 mil pesos.

-Wow... -De pronto, este trabajo no parecía tan malo. -Supongo que no estaría mal trabajar un tiempo aquí.

-¿Ves? Te dije que es un buen trabajo. Ahora ven, yo seré tu orientador, déjame mostrarte todo.

Me mostró todo el local, las mesas, la cocina, los baños, el cuarto de descanso, los casilleros, las salidas de emergencia, donde se ponen las bandejas y donde recibirías los pedidos. Todo esto lo anote en la libreta que me habían entregado con el uniforme.

Después del tour, fuimos a los casilleros a esperar que abriera el local.

-Oye, tengo una pregunta. -Dije mientras guardaba mi libreta.

-Dale.

-¿Por que usamos estas pelucas? Nosotros tenemos el pelo largo, no creo que las necesitemos.

-Porque estamos haciendo cosplays de femboys. -Puso los ojos en blanco, como si hubiese preguntado algo tonto.-Se supone que tu eres Astolfo de la serie Fate y yo, Hideri de la serie Blend S.

-¿Que? No conozco a ninguno de esos personajes, no veo animes gays. Solo veo Slam Dunk y Saint Seiya.

-Uy, si. Esos animes son muuuuy masculinos. Sobre todo Saint Seiya. Dejando eso de lado, debes actuar como Astolfo cuando atendamos las mesas, es parte de la buena atención requerida por nosotros.

-¡Pero si no se quien es! No se como actuar como él o ella, ya ni se como se llama.

-Mira, te voy a mostrar. -Saco su celular, busco algo en Youtube y sin avisar se sentó en mis piernas. -Esta es una compilación de sus momentos en la serie. Mira con atención.

-Oye. ¡Quítate de encima!

-No estas poniendo atención, ¡solo mira el video! -Acerco más el celular a mi cara.

Era una compilación de Astolfo en una serie de Netflix, en la serie Astolfo era alegre, servicial y muy relajado. Pero no podía concentrarme con "Hideri" frotando su trasero contra mi entrepierna, ¿desde cuando mi amigo tenía un trasero tan blando y redondo? Era idéntico al de una mujer.

-Ok, ya vi el video. Sácame tu gordo culo de encima. -Traté de empujarlo pero él solo se agacho.

-¿Estas seguro que ya sabes como imitarlo? Convénceme y me levanto.

-¡¿Es en serio?! BIEN, LO HARÉ. -Me aclaré la garganta. - Uwu, master, ¿Qué pedirá esta noche para comer?

-Nah, no me convences. Tienes que ser más tierno y juguetón. Ahora se estaba frotando contra mi entrepierna y mi verga se estaba empezando a levantar, la muy traidora.

-¡Masteeeer, aquí esta Astolfo para servirle! ¡Estoy a su disposición para atenderlo como un rey! Tee hee. -Hideri más que frotarse conmigo estaba prácticamente rebotando sobre mi entrepierna.

-Ah, muy bien, así esta mejor. -Hideri se levantó como si nada hubiese pasado. -Si actúas así te lloverán las propinas y tendrás la plata que necesitas en poco tiempo.

Yo seguía sentado inclinándose hacia adelante, para disimular mi erección.

-Si vuelves a hacer eso, te voy a partir el culo. -Dije sin pensar bien mis palabras.- ¡Digo patear! ¡Te pateare el culo!

-Jajaja, desliz freudiano. Como sea, ya es hora de trabajar. -Se abrió la puerta de los camarines. -Y nuestros colegas acaban de llegar.

Dos femboys más entraron a los casilleros. Bien, ahora comenzaría el show.