♧Prólogo♧
'Aún recuerdo nuestro primer incidente, el que me hizo empezar a sentir de esta manera. Ese día, en los vestidores, solo esperaba que te fueras para continuar con la apuesta que aún no había terminado.'
En ese tiempo, todavía te odiaba y te despreciaba. Te culpaba de todo. Si no hubieras rechazado mi propuesta de unirte a los Gamma, no habría perdido mi puesto como líder ni mi equipo. Mi padre se decepcionó de mí por haber manchado el apellido familiar con esa tonta apuesta que hice con él. A pesar de que me dijo que lo olvidáramos, yo, siendo hombre de palabra, simplemente cumplí mi parte: convertirme en el chico de las toallas.
La gente seguía hablando mal de mí, pero ya no me importaba. Había decidido vivir mi propia vida sin preocuparme por lo que dijeran los demás, aunque no fue fácil ese año.
Esperaba que te fueras de allí. Al escuchar tus pasos alejándose, entré para terminar mis tareas y regresar a mi dormitorio. Estaba cansado del horrible día que había tenido: me golpearon de nuevo los chicos de mi antiguo equipo, buscando venganza. Solo quería dormir o, tal vez, hablar con alguien que siempre estaba pendiente de mí.
Estaba tan absorto en mis pensamientos y el dolor en mi cuerpo, que no noté cuando te cruzaste en mi camino. Nos chocamos y caímos al suelo, tu cuerpo quedó sobre el mío y tu cabeza descansaba en mi pecho.
Te miré. Eras un poco más bajo que yo, y tu cabello negro, húmedo, había mojado mi suéter. Levantaste la cabeza y me miraste, aturdido, pero fijo con esos bonitos ojos negros.
"Trump-Trump"
Sentí mi corazón latir con fuerza al mirarte, y noté cómo mis mejillas ardían al igual que las tuyas. Tus mejillas, marcadas con vitíligo, parecían tan suaves. Instintivamente llevé una mano a tu rostro y te acaricié.
Eso te hizo reaccionar de inmediato. Te apartaste de mí rápidamente.
—¡Perdón!— te disculpaste apresurado y saliste corriendo.
"Era suave..." Miré mi mano derecha, aún sintiendo la calidez. "¿Qué tonterías estoy pensando?" me regañé a mí mismo. Se suponía que te odiaba.
Se suponía que odiaba a Max Goof, pero desde entonces empecé a sentir algo por él. Al principio negué completamente mis sentimientos. No era porque fuéramos hombres, sino por mi familia.
◇◇◇
Un día, alguien en quien confiaba me hizo reflexionar sobre la situación.
—Bradley, deberías entender que lo que sientes por él es verdadero. Deja de negar que te gusta— me regañaba la voz al otro lado del teléfono.
—Mai, deja de decir tonterías— respondí, harto de sus sermones.
—No son tonterías, idiota. Simplemente no aceptas que te gusta Max— gritó.
—Cállate ya, te van a escuchar— le regañé avergonzado. —Sabes que, aunque fuera cierto, no puedo estar con él— agregué, desanimado.
—Perdón, Bradleysito. Oye, tranquilo, claro que puedes. Recuerda que me tienes a mí para apoyarte— se disculpó con su apodo tonto. Puse los ojos en blanco, pero sonreí ante sus palabras. —Mira, llevas hablándome de ese chico durante meses. Cada vez que repites que lo odias y detestas, y hablas de sus defectos, escucho ese tono enamorado en tu voz. Sabes que no me engañas— suspiró. —Solo acepta que te gusta. Bueno, me tengo que ir, nos vemos en unas semanas. ¡Bye!— se despidió, cortando la llamada antes de que pudiera responder.
Esa llamada fue la que realmente me hizo aceptar lo que sentía por Max. No me importaba lo que mi familia pensara, mientras tuviera a Mai en mi vida. Ella fue la única persona que me apoyó y me hizo ver que todo lo que había hecho estaba mal.
Desde que acepté mis sentimientos, empecé a observar a Max de lejos, admirando su belleza a través de mis ojos. Pero no todo fue bueno.
◇◇◇
'Ese día aún lo recuerdo, fue el peor de todos, mi último día en la universidad por ese incidente en el camino hacia mi dormitorio.'
Caminaba tranquilo por el mismo lugar de siempre. Era una noche aparentemente tranquila, o al menos eso creía, hasta que vi cómo un grupo de chicos se acercaba hacia mí.
—¡Vaya, si es Bradley!— dijo uno de ellos acercándose. —¿Qué tal estás, idiota?— preguntó mientras ponía su brazo sobre mi hombro. —¿Aún te duele la paliza que te dimos más temprano?— preguntó con burla.
Era el mismo grupo que siempre me molestaba, ahora liderado por Alan, quien me odiaba desde que lo vencí tiempo atrás.
—Quítate, Alan— dije mientras intentaba apartarme.
—Oh, vamos, Brad...— se atrevió a llamarme así, con su aliento impregnado de alcohol barato.
—Aléjate, apestas— lo empujé, apartándolo de mí. —Idiotas... solo se meten conmigo porque saben que soy mejor que ustedes y que son una basura en el skate...— mis palabras se silenciaron de golpe cuando Alan me dio un puñetazo en el estómago.
Esas palabras dichas sin pensar, aunque ciertas, hicieron que esta vez los golpes fueran peores que antes. Sentía la sangre en mi boca y estaba a punto de desmayarme cuando...
—¡Hey, deténganse, idiotas!— un grito hizo que todos salieran corriendo. —¡Bradley!— escuché la voz que aceleraba mi corazón antes de perder el conocimiento.
◇◇◇
'Recuerdo haber despertado en una cama de hospital, sin recordar con claridad lo que había ocurrido.'
Desperté en una camilla, cubierto de vendas y con un dolor intenso por todo el cuerpo. Me senté con dificultad, mirando alrededor, y vi a Mai descansando en uno de los sillones. Me preguntaba qué había pasado para que estuviera en el hospital.
—¿Mai?— la llamé con dificultad, viendo cómo se levantaba rápidamente de su asiento y me miraba.
Sus ojos se llenaron de lágrimas al verme. Se levantó del sillón y corrió hacia mí.
—B-Bradley— su voz temblaba mientras comenzaba a llorar. —¡Qué bueno que despertaste! Me tenías tan preocupada, hermanito— me abrazó, sollozando. Yo no entendía lo que había pasado.
—¿Maisie? ¿Qué hacemos en el hospital?— pregunté, aún confuso.
—B-Bradley, ¿por qué no me dijiste que te molestaban?— me tomó por los hombros. —Esos malditos te lastimaron... ¡casi te matan!— gritó, enojada. —¡Soy tu hermana mayor, deberías habérmelo dicho!— me miraba con lágrimas en los ojos.
Sus palabras hicieron que los recuerdos regresaran. Recordé cada golpe que recibí de esos chicos. Ella lo sabía ahora, y no pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas también. La abracé, avergonzado porque lo había descubierto.
—Lo siento, Mai...— me disculpé por no haberle contado y preocuparla.
Aunque Mai solo era mi media hermana y no nos criamos juntos, ella siempre me apoyó después de la muerte de nuestra madre. Maisie entendía ese dolor.
Poco después, ella decidió que lo mejor era que dejara la universidad por mi bien. Hizo los arreglos para que completara mi educación desde casa durante todo ese año, y me insistió en aprender defensa personal.
Mi padre no dijo nada, no hizo preguntas. Parecía no querer saber nada de lo que me sucedía. Ya no me importaba su cruel distanciamiento; ahora tenía a Maisie.
No quería dejar la universidad, en parte porque no volvería a ver a Max. Pero había algo que aún no entendía: ¿quién fue la persona que detuvo a esos chicos? Por un momento, creí escuchar la voz de Max, pero sabía que era imposible. Los golpes me hicieron alucinar.
'A pesar de todo, al menos me di cuenta de mis sentimientos por él, de lo adorable que es ante mis ojos. Al principio no podía creerlo del todo, pero sabía perfectamente que él no sentía nada por mí.'
•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•
Hola querid@s estrellas de la mañana, me presento mi nombre es Katsui soy un escritor nuevo en esta plataforma, este fanfic está también en Wattpad y aquí les traigo el prólogo de esta historia sobre este ship.
Esto fue con fines de entretener y darles a aquellos que han querido verlos a ellos dos con los papeles invertido, más bien distinto a las buenas historias que han hecho desde que revivió este ship.
¿Quién creía que esos dos hacían buenas parejas cuando vieron la película? Pues yo sí.
Bueno esta historia estará un poco inspirada en los cómics que se crearon del Maxley y imaginación mía. También decidí darle a Bradley una hermana, ya que quise que hubiera alguien que lo apoyará después de que lo dejaron solo.
Espero que le vaya a gustar y apoyen este pequeño proyecto.
Bye♡♡♡