Dónde el Miedo Florece

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Summary

Lioral un joven cabello que tiene que avanzar siendo aclamado como un héroe en una guerra que nunca quiso,quiere solo descansar y apartarse de todo ello pero su gente le dio la responsabilidad de ser el faro de esperanza aunque no quiera

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

¿Por qué me sucedió esto?

Todo estaba en ruinas. Nada había sobrevivido, excepto Lioral. Ni siquiera el niño más inocente del lugar.

Los pasos metálicos retumbaban en el suelo mientras el elfo fingía su muerte, como los demás a su alrededor, hasta que escuchó dos voces: la de un chico y la de una chica.

De entre los cuerpos apareció un desconocido portando una armadura oscura. Sus ojos eran de un color morado y su cabello, bien cuidado, tenía un tono gris, como su corazón.

-En serio, ¿esto fue fácil? Padre dijo que estos insectos serían difíciles de matar -murmuró, moviendo con el pie el cadáver de un soldado élfico para luego escupirle.

A su lado, una voz femenina hizo presencia, mirándolo con una sonrisa burlona.

-Solo son bichos insignificantes, no sirven para nada. Ni siquiera sus mejores caballeros pudieron luchar contra nosotros. Ahora vamos a las demás ciudades... quiero divertirme -señaló aquella chica, antes de lanzar una fuerte patada al estómago de Lioral.

El elfo aguantó el dolor, intentando no mostrar ningún signo de vida. Su armadura, símbolo de su honor, estaba agrietada. En su pecho, una cortadura de espada la había roto con facilidad.

Las horas pasaban y se sentían como años. Al final, aquellos dos jóvenes hermanos, junto con su ejército, se marcharon.

Al notar que todo estaba en silencio, Lioral rápidamente se levantó. Sus ojos recorrieron el caos que ahora se alzaba sobre el pueblo que le habían mandado a vigilar y defender. Ahora solo quedaban escombros.

Apretando la mandíbula, conteniendo las lágrimas, cayó de rodillas. Miró alrededor, a la tierra que debía proteger y que ahora era consumida por el fuego.

-¿Por qué a nosotros...? -susurró, dejando que, por fin, las lágrimas cayeran por sus mejillas. El miedo y el terror de la guerra lo invadieron por primera vez.

**Horas antes del ataque...**

En la dulce y tranquila ciudad costera llamada Money, un joven elfo recorría las calles con su armadura teñida con los colores de la naturaleza, mostrando su amor por la madre tierra.

Aquella bella cuidad era tan perfecta para vivir.

Eso fue hasta hoy...

Los niños jugaban y se distraían con simples juguetes, algo que él siempre disfrutaba observar. Al seguir caminando, vio a un pequeño niño mirando al mar. Lioral se acercó y, al fijar la vista en el horizonte, sintió un escalofrío recorrer su espalda.

Los barcos de guerra se acercaban a la costa.

Rápidamente alertó a todos, pero nadie esperaba aquel ataque. Las flechas cayeron como gotas de lluvia, rápidas, atravesando a varios elfos. Los gritos de los civiles se hicieron presentes.

Cuando los barcos llegaron a la costa, miles y miles de soldados con armaduras oscuras descendieron y, sin perder el tiempo, atacaron a los indefensos habitantes. La ciudad costera ni siquiera tenía murallas, así que fue fácil irrumpir en ella.

Los soldados enemigos se abrieron paso, atacando a los guerreros élficos que apenas lograban organizarse,la sangre recorría por las calles,niños siendo agarrados a la fuerza siendo llevamos a quien sabe dónde,cuerpos caían pero eran mayormente de los elfos

Mujeres pidiendo ayuda mientras que algunos soldados las llevan a lugares lejanos y otras muriendo por simple diversión


Lioral estando ocultó pudo ver como su amigo estaba de rodillas mientras que al lado de su amigo estaba un soldado enemigo,Lioral quería ayudar pero al ver que su amigo volteó su mirada hacia el escucho a duras penas unas palabras "vive" para ver antes que pudiera hacer algo como lo decapitan callendo la cabeza al suelo rodando por las calles repletas de sangre

Las horas pasaron y todo fue destruido.

Solo Lioral quedó con vida, fingiendo estar muerto para no ser asesinado,su mente estaba vagando pensando todo lo bueno que era antes,las risas los juegos ahora reducido a cenizas