Chapter 1 la profecía
Y acontecerá en los días postreros
que los hijos de los hombres soñarán un mismo sueño.
En todas las naciones, sobre toda carne,
se alzará la visión de un ser oculto,
y un nombre nefasto resonará como trueno
en las lenguas de los pueblos.
Y he aquí, al otro extremo de la tierra,
ese mismo nombre será invocado,
y su imagen será adorada como falso dios,
pues los hombres buscarán su sombra sin entender su ruina.
Mas antes que los humanos poblaran la tierra,
vinieron otros de los cielos lejanos.
Extendieron sus alas gigantes,
y en la montaña levantaron su morada,
y allí establecieron su reino sobre la creación.
Más los milenios pasaron,
la tierra mudó su rostro,
los mares crecieron como muros,
y aquel que reinaba fue sepultado en lo profundo del abismo.
Mas no dormirá para siempre,
pues cuando la ciudad hundida se levante de las aguas,
cuando sus piedras olvidadas respiren de nuevo,
entonces se quebrarán los sellos del tiempo.
Y los que yacen bajo el mar se alzarán,
y caminarán otra vez sobre la tierra,
y su dominio cubrirá a los hombres
como sombra sin ocaso.
Así será, pues lo escrito no puede ser borrado:
cuando la ciudad resurja,
ellos serán libres,
y el mundo se doblará bajo su gobierno.”
Y acontecerá que en el día señalado,
cuando los cielos se oscurezcan como saco de cilicio,
y la luna ya no derrame luz alguna sobre las aguas,
se abrirán los abismos sellados desde antiguo.
Entonces los hombres huirán a las cavernas,
y clamarán a las montañas:
—Caed sobre nosotros, escondednos del rostro del que se levanta’,
mas no hallarán refugio,
porque la tierra entera será como vaso quebrado.
Y el que dormía despertará,
y con su despertar temblarán los cimientos del mundo.
Sus alas cubrirán las naciones,
su voz será como trueno en la tormenta,
y los poderosos caerán como espigas secas ante la hoz.
Y miré hacia el mar,
y vi que sus aguas se abrieron como un velo rasgado.
De las profundidades subieron columnas de humo,
Y con ellas un solo hombre se alzaba de las profundidades, y se sentó en un trono echo de oro y toda piedras preciosas.
Y miré hacia el mar,
y he aquí que sus aguas escondían un misterio desde siglos sin memoria.
Pues en la hondura más oscura de la fosa,
allí donde la luz no entra y el silencio es sepulcro,
yacía una ciudad labrada por manos que no eran de hombres.
Sus columnas eran como montañas volcadas,
sus puertas como abismos entretejidos de coral y piedra,
y en su centro, sobre un pavimento bruñido como espejo,
yacía postrado un ser de alas marchitas,
cubierto por el polvo de los siglos y las algas del abismo.
Dormía con rostro vuelto a la tierra,
y sus manos extendidas como cadenas que retenían su propia fuerza.
Y los mares eran su manto,
y las corrientes su cárcel desde antiguo.
Mas estaba escrito que su sueño no sería eterno.
Porque cuando los sellos del mar sean quebrados, y un alma lo encuentre,
la ciudad olvidada respirara de nuevo como piedra viviente,
Y aquel que yace despertará,
y su aliento será como tormenta sobre las naciones.
Entonces los pueblos dirán:
“¿Quién podrá resistir ante el que surge del abismo?
¿Quién se esconderá de su sombra?”
Y el mundo entero se estremecerá,
pues lo profundo habrá dado a luz lo que estaba guardado desde el principio.