Musas, cazadores y bestias

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Summary

Un trio de hermanos viven aventuras en el continente de Asteria ubicado en medio del atlántico Hace 60 años una catástrofe celestial tomó por sorpresa al mundo, lo que tenía la intención de ser dones para el futuro de la humanidad se convirtió en el conflicto bélico más devastador de la historia. Control gravitacional, hablar con las plantas, urgar en las memorias de las personas, y más habilidades se le concedieron a los humanos pero no hicieron más que corromperlos. Alice, Sirión y Melpómene deberán sobrevivir juntos despues de que el gobierno les ponga el ojo encima luego de asaltar camiones a la mitad de la noche.

Genre
Fantasy
Author
MARO
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo I

El bosque de azufre se encontraba al suroeste de la vela de Aurora. alrededor de 50 años atrás el continente de Aurora se había creado en medio del oceano atlántico en medio de una batalla de dos grandes potencias.

La vela de Aurora seguía activo debido a su juventud, cual infante tenía un temperamento horrible y era fácil de molestar por lo que nos pobladores evitaban acercarse mucho debido a que no querían sufrir su ira.

En medio de la penumbra, una delgada figura se movía entre la lluvia, su cabello castaño era cubierto por una capa larga que la protegía de la lluvia y la mimetizaba con el ambiente, cual cazador esperando a su presa.

Alice, podía oler el aire cargado en azufre y tierra húmeda, un aroma sensible para su nariz. Sus ojos eran agudos, envidia de cualquier arquero o francotirador profesional, cualquier pequeño movimiento entre la maleza pasaba inadvertido ante su mirada.

La chica se encintraba entre las ramas de un grán árbol, estos habían sido plantados de manera artificil, al igual que la mayoría se su flora y fauna, una vez la isla empezó a ser habitada.

En los arbustos, al lado del camino, se encontraban, escondidas, dos sombras expectantes ante la señal de su líder para dar lugar a su emboscada.

En ese momento, entre los árboles, aparecían de entre la lluvia dos pilares de luz en dirección hacia ellos, Alice imitó el sonido de un pájaro entre sus manos para dar inició a la misión.

De entre la frondosa maleza una sombra se movió con rápidez llegando en poco tiempo al lugar indicado, una vez aquel camión militar estaba lo suficientemente cerca, de los arbustos, saltó un ciervo grisáceo en frente del camión.

El vehículo busco evadirlo pero en un intento de esquivarlo para no dañar al animam terminaron chocando con uno de los árboles, las ruedas fueron inefectivas ante el agua encima del pavimento.

Dos de los soldafos salieron heridos en el choque. Con dificultad salieron del vehículo buscando a donde se había ido el ciervo aunque fue inefectiva. El primero abrió el capó del camión para revisar los daños que pudo haber causafo la colisión para poder repararlos rápidamente.

En ese momento algo parecía escabullirse entre medio de los pies de los soldados, un pequeño rayo oscuro entre el pasto mojado hacía el camión, el segundo soldado siguió la estela que dejó el movimiento hasta debajo del auto bajando cabeza hasta tocar las plantas con el rostro para ver que era.

Un gruñido se escuchó poniendo helados a ambos militares quienes se armaron con una escopeta y un arma de mano para investigar que tan cerca estaba la bestia que aparentemente tenía su mirada puesta en ellos desde las sombras.

Cuando el sonido volvió a escucharse, el camión fue volteado hacía el lado de la carretera creando una muralla de metal entre los militares y la bestia.

Un oso negro los miraba con ojos celestes dispuesto a atacarlos, el primer soldado, aún con un dolor punzante en su hombro por el choque, le apuntó al animal directo a la cabeza con su escopeta, con su dedo tocó el gatillo cuando una daga corto el dorso de su mano, el hombre grito de dolor con una confusión preguntandose ¿De dónde había venido el ataque? ¿Quién lo había hecho? Cuando otra daga aterrizó en su pierna y una más en su pie haciendo que suelte arma cayendo al suelo.

El segundo soldado movió su mira hacia los árboles y disparó en la dirección de la que provenían los proyectiles, para su mala suerte cuando sintió la mirada penetrante del oso este ya se encontraba al frente de él, ningún movimiento hubiera sido lo suficientemente rápido para detener el ataque del oso, con su garra desde la derecha arrepemetió contra el militar lanzandolo hasta el camión quedando inconciente por el golpe.

Otra sombra se escabulló hacía la parte trasera del camión, era una chica, mucho más pequeña que las otras dos sombras.

Cuando la joven abrió la puerta un tercer soldado estaba en posición de ataque listo para dispararle, este se acercó lentamente viendo con claridad el miedo en la chica.

-¿Una niña?- Dijo en su mente al ver el frágil cuerpo de la chica, un par de pasos era todo lo que los separaba. para un soldado veterano fallar a esa distancia era inconcebible.

La joven quedó estática al tener la boca del arma tan cerca de ella.

-A ver... Levanta la cabeza.- Ordenó para ver de cerca a la muchacha, era una chica muy bonita, de piel y cabello oscuro, ojos marrones con tintes ámbas en el centro de ellos escondidos detrás del los cristales de unos lentes protegían las finas lagrimas de la niña. El hombre tomó su rostro y acerco su arma al cuerpo de la chica con la intención de hacerla su rehén con la intención de acabar con el ataque.

Con una seguridad maliciosa apretó la cara de la pequeña con brusquedad dejando marcada su palma haciendo que los lentes se cayeran.

-Déjame ver esa linda mirada.- La muchacha sonrió y le dió al soldado lo que pidió, una petrificante mirada de una niña hermosa. el soldado quedó hecho mármol, como si fuera una estatua antigua perteneciente a un museo de historia.

La chica se pusó sus lentes y subió al camión para revisar todas las proviciones o suministros que pudiera encontrar, las ordenó para poder ser llevadas en tres bolsos y salió del vehículo para ver como se encontraban sus hermanos

Alice, Sirión, está todo listo!- Ambos se acercaron hacia la niña.

-Mel ¿Estás bien? Escuche a otro soldado mientras me vestía ¿Lo pudiste manejar?- El joven abrazó a la más pequeña, preocupado por su hermanita al punto en que a Melpómene se le hacía dificil respirar.

-Sip, todo bien, el idiota se confió y bueno, ahora esta allá atrás con cara de asustado, es tétrico.

-Debes tener más cuidado, la proxima vez no esperes a que tu enemigo haga el primer paso, solo petrifícalos y ya.- Habló Alice, demandante y autoritaria, Melpómene debía desarrollar cuanto antes sus habilidades de supervivencias, no siempre tendría la suerte de que las personas jueguen con ella en vez de hacerle daño de inmediato. Su inocencia pudo haber terminado en una tragedia para los tres.

-Si, si, la proxima vez haré un mejor esfuerzo.- Un tono desinterezado de azomaba en sus palabras, sacando de quicio a su hermana.

-Ya verás.- La muchacha se abalanzó contra la más joven logrando que ambas cayeran al piso, peleaban como niñas. Sirión se reía intentando separarlas cuando en un mal movimiento Alice uso mucha fuerza y empujó a Melpómene cerca del camión, enojándola, pero el sentimiento duro poco cuando el segundo soldado recupero su conciencia, abalanzandose contra la niña tomandola de su manos poniendolas detrás de su espalda, amenazandola con su arma en en la cabeza de la niña.

-Asique... Que interesante... Tú puedes arrojar cosas con precisión y el muchacho puede transformarse en animales mientras que la bonita de acá transforma en piedra a quienes mira, pero supongo que no funciona si tienes lentes puestos osino tus hermanitos ya sería estatuas... ¡Escuchenme bien ustedes tres, harán lo que yo le diga! Siempre dan buenas recompensas por gente como ustedes... ¡Me haré rico!- Él retrocedió con cada palabra hasta llegar al medio del camino, tanto Alice como Sirión se mantenían estáticos, concentrados en los movientos de hombre.

Antes de poder volver a hablar se escuchó un crujido, el soldado miró a su lado y vio un enorme tronco aproximarse hacía el soldado. Melpómene cayó al suelo viendo como el hombre tirado un par de metros lejos de ella, Alice aprovechó para lanzar su última daga logrando acertar en el muslo de su oponente, el soldado grito por la repentina punzada.

Al mira en dirección a la chica se encontró con su mirada fria, sin cristal que lo pudiera proteger.

Los tres se reagruparon y empezaron a cargar cada uno un bolso con comida y suministros médicos, Melpómene refunfuñaba mientras movían los cuerpo de los soldados al interir del camión.

-Si te sigues quejando te saldrán arrugas.- Alice recibio un empujón por parte de su hermana menor y se rió ante la reacción de la más pequeña, era fácil acerla irritar.

-Claro... Como tu nunca eres la damisela en peligro dudo que entiendas mi situación.- La chica estaba dispuesta a contestar cuando unos brazos las atraparon a ambas.

-Lo que importa, es que todo salió bien y ninguno de nosotros salió herido, estando los tres juntos nada malo nls pasará.- Esas palabras lograron sacarle una sonrisa a las dos muchachas. -Ahora enfoquemosnos en limpiar todo o tía Ravenna se enojará con nosotros si llegamos mas allá de medianoche.